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Orgullo de madre

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La mirada fulminante del basilisco ha sido un tópico literario muy recurrido en nuestros poetas del Siglo de Oro. A menudo utilizaban referencias de este tipo para subrayar el carácter demoníaco o sobrenatural del desamor y sus recovecos.

Por eso resulta enormemente original plantearse el invitar a este ser monstruoso y maléfico a un aula de niños de entre 3 y 5 años.

Pero precisamente la mirada del que contempla puede ser lo que haga peligroso al ser observado.

Cuando la mano que señala lo hace pidiendo un acercamiento con la otra, no hay lanzas sino felpudos de bienvenida y abrazos reconciliadores.

Un aula de infantil es mucho, muchísimo más que una réplica en miniatura de lo que serán luego las aulas de instituto. Es mucho más que jugar con la plastilina, cantar canciones o pintar. Muchísimo más.

Es probablemente el eslabón más complejo de toda la cadena educativa, ya que estamos hablando de la casilla de salida. De lo que ahí se haga dependerá si este niño mañana tendrá opciones en el nivel académico, afectivo y personal o no.

Se trata de un trabajo de enormes consecuencias, ya que el material humano con el que se trata es muy sensible a toda acción, las huellas del buen  mal hacer del profesor quedarán ahí, en cada niño.

Por eso me encanta el trabajo que hacen los maestros de infantil, y permitidme que en este artículo hable del caso de mi madre, Julia Rivada.

Ayer nos deleitó en el club de lectura (junto a nuestro maravilloso y siempre lúcido compañero Víctor, profe de plástica, que está ilustrando su cuento con un gusto y una dedicación impecables) hablando sobre su proyecto "Basi e os seus amigos".

Lo llamo proyecto y no cuento porque realmente su alcance trasciende los límites del relato inicial o de la obra teatral posterior.

Un proyecto que trata temas como la integración, la igualdad, el amor a la diferencia y el respeto por lo que cada uno es.

Un trabajo multidisciplinar que no se reduce a un texto hermoso con unos personajes que se prestan a intervenir y hacer disfraces con los niños.

Una tarea que bien podría convertirse en los rudimentos de una democracia y un civismo tan necesarios como realmente escasos hoy día.

Es un cuento en el que nos podemos buscarnos cada uno de nosotros, porque no es sólo un paseo que un ser extraño a los ojos de los demás da, no es sólo la creación de una comunidad en la que el lema "tú eres yo, yo soy tú" impera.

Es además la oportunidad maravillosa de aceptar lo que cada uno de nosotros puede aportar a los demás, lo que los demás nos pueden enseñar, lo que debemos afrontar en la vida, y el modo en que los problemas pueden disolverse con buenas intenciones y determinación.

La empatía es quizá la palabra clave. Esa palabra que tan pocos saben definir de verdad, entendiendo por "de verdad" el hecho de practicarla.

La necesidad de vivir también a través de las experiencias ajenas, de los otros, de los demás, de los no-yo, para acercarnos un pasito más a lo que es la humanidad.

Basi, un cuento para niños y para mayores.

Basi, un inicio para una larga vida llena de sapos que te desprecian, gallos que te miran por encima del hombro, serpientes que te despellejan a tus espaldas.

Basi, un guión fabuloso para una vida llena de sapos entrañables que croan de alegría en las charcas cuando te ven acercarte; una vida llena de gallos alegres y risueños que te alegran el corazón con sus historias y palabras; una vida llena de serpientes luchadoras que renuevan su piel ante las heridas que una vida de privaciones y miserias les ofrece.

Basi, o una Dorothy que camina en busca de su mago de Oz con la compañía de un sapo, un gallo y una serpiente capaces de abandonar sus prejuicios y volar muy por encima del aburrido camino de baldosas amarillas, atravesando campos de amapolas dormideras y bosques con monos voladores.

Basi, o el basilisco que no mata, sino que te abre los ojos y te muestra lo que eres realmente.

Basi, o la madre y profesora y superheroína y superviviente y demiurga.

Basi, o la revelación compartida en el mejor de los momentos.

Basi, o la mirada que salva.

Basi, o la diferencia que iguala.

Basi, o la búsqueda de la propia identidad a través de la mezcla de lo otro.

Orgullo de madre, utilizado en un sentido invertido: es el hijo el que se enorgullece de compartir el mundo con ella.

 

22/10/2011 13:34 davidov3 #. Mis escritos

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gravatar.comAutor: Julia

Si fuera madre encontraría en mis hijos mi razón para sobrevivir
Si fuera madre querría que la persona que estuviera a tu lado fuera como la que tienes
Si fuera madre me sentiria orgullosa de un hijo como tú

SOY MADRE

Fecha: 22/10/2011 22:05.


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