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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mis escritos.

Feliz 9º aniversario, Isa

El tiempo es una red absurda con la que, queriendo atrapar la realidad, acabamos enredándonos los dedos. 
Hemos creado máquinas capaces de llevar cuentas imposibles, con endiablados mecanismos que sostienen esa suma inabarcable de momentos que es a fin de cuentas otro vendaje para el insoportable esguince de la consciencia de la propia temporalidad. 
Nuestro cuerpo es sabio, y juega a engañarnos distrayéndonos cuando disfrutamos, paralizándonos cuando no. 
Siglos, años, horas... Son intentos fallidos de poner una pauta al mar inasible de la existencia humana. 
Pero a pesar de todo tenemos antídotos para soportar el peso de lo efímero: mis favoritos sois, sin duda, la música y tú.
La música me ha dado alas, me ha hecho sentir acompañado en momentos de enorme soledad, me ha hecho sentir vivo, me ha llenado de vitalidad, Energía positiva, buenas emociones y la necesidad de ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor. 
Tú eres la persona que le da sentido a todo lo que la música me regala. 
Gracias por estos NUEVE años juntos. 
Parece que fue ayer, ¿verdad? Algo estaremos haciendo bien. Con lo diferentes que parecemos... 
Feliz aniversario, Isa!!!

09/08/2016 12:14 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

La desigual y absurda batalla entre las Ciencias y las Letras

Una de las pruebas de la falta de solidez de nuestro sistema educativo es esa fractura, tan arbitraria como injusta e innecesaria, entre los alumnos de Ciencias y los de Letras.

Arbitraria porque no está implícita en la formación integral del individuo, sino que responde a intereses políticos y a una tosca brusquedad típica del sistema patriarcal dominante, ya que asocia la precisión de los procedimientos científicos y la exactitud de sus conclusiones, a menudo suplementarias (una nueva teoría sustituye a la anterior), al imaginario asociado a la masculinidad, y vincula la flexibilidad de la hermenéutica artística (las interpretaciones de obras de arte musicales, literarias, etc), así como la complementariedad de sus teorías, a todo lo que culturalmente se ha asociado con la esfera de lo femenino.
Injusta, porque se ha utilizado para estigmatizar a aquellas personas que podrían resultar imprevisibles para el sistema, para el gobierno, para el poder. Y para ello no han dudado en jerarquizar los saberes en función de criterios tan volubles como la utilidad o la dificultad, pero falseados.
Porque la utilidad responde a la inmediatez de su aplicabilidad, y no a los beneficios ulteriores que tales conocimientos pudieran aportar, por considerarlos de segundo orden. Ejemplos de esto último son el placer estético, la empatía, el reconocimiento de lo propio en lo ajeno y la sensación de pertenencia a un grupo.
La dificultad, por su parte, se relaciona con parámetros como la precisión, la exactitud y la posibilidad de prever todas las respuestas válidas posibles a base de suprimir todas aquellas que se "salgan del guión". Esto es lo que se llama pensamiento lineal, y tiene el inasumible precio de cercenar la creatividad y la imaginación, esenciales para el pensamiento divergente, y fundamentales para quienes busquen brotes de genialidad.
Resulta irónico que quienes viven por y para la excelencia académica, en busca de un alumno brillante a cuya trayectoria añadir su firma, hagan la zancadilla a todos aquellos que apuntan maneras, pero no del modo que ellos quieren.
Es como buscar a otro Mozart a la vez que prohíben saltarse las normas.
Muchos alumnos creen que son inferiores porque el mensaje que les transmitimos es precisamente ese, y no nos damos cuenta de que las inteligencias son múltiples, y que no todo lo evaluable cabe en una tabla de excel.
Además de arbitraria e injusta, innecesaria: porque no sirve de nada, no es provechoso en absoluto, crear castas en función de los estudios. Es un acto irresponsable promover esa línea de pensamiento, por machista, por clasista, por retrógrada, pero sobre todo, por malintencionada.
Asociar las humanidades y su estudio a la esfera de lo irrelevante es dar la espalda al progreso. Sin conocer la historia somos marionetas, hámsters correteando en la rueda de nuestra jaula de tradiciones y rutinas, por muy cómoda y lujosa que ésta sea.
Sin literatura estamos condenados a desconocer aquello que no vivamos en primera persona, y a vivir una vida más pobre y penosa.
Sin las artes jamás experimentaremos la vivencia estética, siendo peleles al son de los poderosos.
Sin lenguas clásicas nos perderemos la magnífica sensación de vértigo que produce la arqueología de los vocablos; saber de dónde vienen las palabras es como indagar en un árbol genealógico: no te es indispensable para vivir pero descubres cosas que dan nuevas dimensiones a tu mundo.
Y la filosofía... en fin, sin ella seríamos aún orangutanes.
Porque la idea de que en Ciencias cuesta más aprobar que en Letras no es del todo cierta, y me explicaré con un ejemplo: para sacar un 5 en matemáticas hay que saber probablemente más de la asignatura que para sacar un 5 en literatura, filosofía o historia, sobre todo si tienes buena redacción y labia. Pero para sacar un 10 hay que saber más de éstas que de aquella, ya que además de saber tienes que convencer al corrector.
Y ya no entro en las traducciones de latín y griego, donde saber gramática no sirve si te falta intuición y muchas horas de práctica. Cuando un mismo verbo significa "ir, venir, llegar" y una página entera, escoger la acepción que se ajusta al caso concreto es algo que no se estudia.
En fin, no se trata de reivindicar una rama del conocimiento que se cuestiona por pura maldad o, en el mejor de los casos, ignorancia supina.
Se trata de reivindicar el tipo de ser humano que necesitamos para un mundo más justo.

26/04/2015 15:46 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

SONETOS DE DESPEDIDA PARA MIS ALUMNOS DE 1º BACHILLERATO

SONETOS DEL ADIÓS QUE BAILA EL TANGO

Se agotan los cartuchos, ya es la hora,

pasó otro curso, presto, inapelable,

pudimos entonar el himno amable

de quien en la miseria es aún señora:

de una Fantín que, aun puta, es heroína,

de un Jean Valjean que huyendo salva vidas,

de un gris Javert que arranca sus heridas

mientras el fango agrisa y arruína

los nobles cercos donde no han sembrado

con suficiente ahínco los cimientos

capaces de hacer fértil un desierto,

por mucho empeño: es tuerto el corvo arado,

inútil cuando solo hay pensamientos,

y yerma la esperanza de lo muerto.

 

Hoy mi cabeza hierve: ya es verano,

hoy suenan las sonajas cual corceles,

vuelan como tornados los papeles

con los que apreso un ánimo inhumano.

Somos hijos del tiempo, brisas locas,

cuando queremos ver todo ha pasado,

nos quedan las canciones, buen legado,

para atrapar por siempre en nuestras bocas

momentos que nunca jamás pensamos

que irían a enmarcar fugaces horas,

pues no es humano mordisquear el marco

sino perderse mientras aún bailamos,

dejar que fluya el son de aves canoras,

soltar el remo y que otro mueva el barco.

 

Hace tres años que empezó este encuentro,

algo formal que nunca escogimos,

si la suerte va en uvas, ¡qué racimos!,

fue un gran flechazo, fuimos mar adentro.

No creo en Dios ni en el destino, ¡fuera!,

soy poco dado a cruces en el techo,

pero si hubiera dudas en mi pecho

podría pensar que a tal ser se debiera.

Un grupo majo, enorme, numeroso,

cada año vimos cosas diferentes:

bailasteis de mecánicos en Grease,

tocasteis de Mecano el llanto hermoso,

temas de Disney siempre aquí presentes,

sois de esos que siempre tocáis un bis.

 

Al empezar en cuarto llegó el cine,

quisimos hacer magia con baquetas,

vuestro talento amplió sus grandes metas

e hicimos lo imposible: ¡un alucine!

Tocamos un concierto interminable,

toda la villa os nombra con respeto:

cuatro horas de espectáculo al espeto

metidos donde el voto arranca el sable.

De allí surgió el granito que hoy desierta

las almas que aún esperan verlo hecho:

vuestro talento llena de coraje

al público que ahora aún despierta,

queremos ser capaces, un derecho,

que aún de lo izquierdo surge cual brebaje.


Un musical será el legado vuestro,

pa´recordar al público el gran lema:

amar, ser correspondido… gran tema,

sabed que cuanto os debo aquí os lo muestro.

En dos proyectos ya participamos

que llenan de alegría la vida, el alma,

os aseguro: lo mío no es la calma,

mas ahora pido papas: ¿descansamos?

La música es la mano que abre el globo

y luego queda flojo, sabe a poco,

te deja sed y hambre, te enreda,

parece en luna llena que eres lobo

buscando otra dosis como un loco,

quedas insomne: ya nada te seda.

 

Espero que, aunque caigan muchas hojas

en las paredes de vuestra cocina,

junio, julio… sea la música “adoquina”

de vuestro “dulce hogar”. “Si te despojas

de aquello que una vez te definió

vuelves a empezar, pero desde atrás”,

como dijo el otro, un Barrabás

de estos que en el mundo no escribió.

La huella de Cronos da acantilados

a las almas nobles, bravas, sinceras,

preocupación y dudas a las flojas,

retos a las de los enamorados,

vértigo a las zánganas y embusteras,

y a las demás: hojas, otoño y hojas.

 

Alumnas como tú he visto muy pocas,

Andrea Barreal, de gran sonrisa, noble

ser de alma calma, nunca hay prisa

donde descansa el mar, ni algas ni rocas,

refugio de inquietudes musicales,

estás siempre pendiente de mis clases,

admiro tu mirada, un as de ases,

busco en tu paz el fin de tantos males,

aspiro a ser mañana un buen recuerdo,

resuenan los xilófonos ausentes,

resume la hormiga trabajadora

el buen concepto que de ti no pierdo,

aunque las aguas vengan estridentes,

la luz que a ti se debe es siempre ahora.

 

Aunque en tercero fue cuando empezamos,

¡menuda suerte haberte dado clase!,

ambos veíamos que había base,

recuerda el árbol que tanto regamos.

Tus ojos, preguntando, siempre abiertos,

¡ay, Marta, cuánto voy a extrañarte!

Nicolino, qué apellido, cuánta arte,

igual que un faro guías en los puertos

cosiendo los destinos navegantes

o siendo musa y diosa en mente artista,

luciérnagas de vida son tus ojos,

ignore la guadaña a tus andantes,

no eres camino: eres mucho más lista,

olvide la hoz de ayer verdes matojos.

 

Admiro la nobleza que en ti habita,

Nayim, un ser grandioso como pocos,

admiro la humildad que encumbra a locos

y los acerca al sol que allí crepita.

Ignoro el horizonte que conquista

mediante su humildad un ser tan bueno,

parece que te dio Thor su fiel trueno

innato don que tú guardas en lista.

Admiro que la música te exprese,

no siendo aún mayor de edad siquiera;

iguala tu virtud a tu valor,

superas todo lo que mida o pese

triste sistema de balanzas, ¡fuera!

atiende: ser tu profe es un honor.

 

Palpita en el silencio de lo humano,

oscuro reino donde mora todo,

radiante luz que cura como yodo,

Andrea Pérez Vega, con su mano

nada es ajeno al don de su sonrisa,

discípula con aura luminosa,

risueño ser de luz y alma gloriosa,

encuentras la Belleza en cada brisa.

Admiro la valía de su afán,

presencio ahora sus logros entonando,

espero que los deje a todos secos,

rompiendo el silencio, alacrán,

en el que los prejuicios van flotando,

zurrón de aquel pastor de cráneos huecos.

 

Marta, tu voz resuena en este valle,

a veces con el tierno son del viento,

resquebrajando con el pensamiento

todo lo que el quizá robó en la calle.

Admiro tu talento musical,

respiras con la paz de los ayeres,

oír tu gaita: uno de esos placeres

de gran nobleza y rigor marcial.

Romper las normas es bucear

muy lejos, iguala tu talento a tu bondad;

guardiana de la caja de Pandora,

un día de estos nos darás reflejos

en los que sean escombros de Verdad

zahúres de Macondo, Fauna y Flora.

 

Permíteme escribir con letra arial,

alumno aventajado, todo ideas,

Pedro, aquel a quien sobran libreas,

el poeta con talento teatral.

Durante estos tres cursos descubrimos

radiantes melodías musicales,

oscuros timbres, voces guturales,

también guión y letras compusimos.

Aunque en el viaje dio algún salto el carro,

bueno es aquello que bien termina,

oímos tu voz llenando el escenario,

a ver qué es un alfarero sin barro:

demiurgo de palabras, soy de mina,

aplaudo tu talento aún sin erario.

 

Personas tan completas yo vi a pocas:

amiga que tanto en la noche alumbras,

remando con tu luz todo lo encumbras,

a no ser que abandones a las rocas.

Grandísima Marlén, me alegro tanto,

regaste tu teatro año tras año,

arriba te sentaste, y no sin daño,

nunca te rindas: ¿sirena sin canto?

Marlén, nunca dejes que el tiempo,

loco, arribe en tu ribera con cruel paso,

rescate el fiel recuerdo que este amigo

lamentaría perder si cae tu foco.

Espero que el Azar llene tu vaso,

nunca dejes de estar en paz contigo.

 

Paula, una mujer de armas tomar,

alumna con ideas, formidable,

respetuosa, valiente, adorable,

alguien en quien se puede confiar.

Permíteme decirte entre cuartetos

algo que aún la música no dijo:

un “gracias” tan enorme, un faro fijo,

lindando con “adiós”… he aquí sonetos.

Aunque diez años llevo despidiendo

personas que me marcan, entrañables,

lo admito: no me adapto a despediros.

Un curso pasa, os vais, yo os sigo viendo.

Los años aterrizan, crueles sables,

aquí estaré: siempre podréis veniros.

 

Prudente como nadie, silenciosa,

ocultas tu talento entre las sombras,

respeto tu actitud, pero me asombras,

perdona si te azoro, eres grandiosa.

Aunque quizá no lo sepas te admiro,

Rosalía, alumna trabajadora,

aunque no saltes se te ve aquí, ahora,

resuenas con la fuerza que respiro.

Oscuros pasos rasgan el cemento,

sangrando ideas rotas, por valientes,

abraza el ritmo con que el mar replica,

lima en tu mente todo pensamiento,

iguala como el cuarzo, piedra y mica,

aprieta con fuerza puños y dientes.

 

Perdóname el descuido en lo que sabes.

Ana, a veces se me complica todo,

respondo disculpándome del modo

artístico con rimas llanas, graves.

Tú eres la alumna que siempre me escucha,

inteligentes textos me has mostrado,

alucinantes mundos has creado,

no hay oro pa´ lo tuyo en ninguna hucha.

Amaneceres rojos he contado,

mas nunca como los que tú has descrito,

admiración y tiento, tantas horas,

recubre tu trabajo, lo he notado.

Ignoro si lo tuyo es logo o mito,

aplaquen tu descanso aves canoras.

 

Primero nos vimos en aquel río,

acuérdate del Zurria, fue el principio,

Noemí, nunca temí hacerte aquí un ripio,

oscurecido en este adiós impío.

Espero haberte enseñado cosas,

mil objetivos fueron los que vimos,

increíble tu atención, nunca tuvimos

disputas o problemas, solo ansiosas

aulas llenas de artistas teatrales,

sujetos de pasión tan desmedida,

interminable talento que brota

logrando convencer en sus cabales,

vidriosa condición de despedida,

a quien sin grifo ni agua aún ve la gota.

 

Primero fue Edith Piaf y su tragedia,

¿os acordáis de aquellos tresillos?

Recuerdo: tocábais entre visillos

por si os decía algo... ¡qué comedia!

A nuestra gira te apuntaste pronto,

recuerdo que lo hiciste así, María,

a eso yo le llamo valentía,

tienes aquí mi aplauso, así lo monto.

Imagino que repetir fue duro,

mas quiero imaginar que te ofrecí algo:

a mí me has dado fuerzas con tu encanto.

Representas con talento maduro

imágenes del musical que aún ahora canto...

Aquellas chicas guapas sin hidalgo.

 

Puso el destino tu voz en mis manos,

o al menos coincidimos, que no es poco,

recuerda de hoy por siempre que habrá un foco

y una bandera ondeando, ¡sí, hermanos!

Pondremos el Chivite de medio lao,

auguran los designios más humildes,

resquebrajamos versos, y con tildes,

al demostrar que esto ha calao.

Diana, no te olvides de los cantos

ilustres que hoy entonas con orgullo,

algún día futuro tendrán peso,

nacemos entre duelos y quebrantos,

ahuyente tu ternura al cruel murmullo

igual que ante el temor se queda tieso.


Pisa con tu dulzura toda vergüenza,

aplasta sin remilgos todo freno,

resuene, cara Nerea, el volcán lleno,

augure versos como allí en Provenza.

Nadie escuchó una voz tan delicada,

ese hilo que ata y ciega corazones,

runrún que calma y frena a los ciclones

en el momento en que tu voz pausada

alcanza el pecho de quien se adormece

justo entre lirios de loca espesura,

utópica voz de sirena griega

sostienes con rigor que enternece

tan solo a aquel que ama a la cultura:

oírte y no aplaudir: ¿gente tan ciega?

 

Pude ir descubriéndote con los meses,

¡oh, Sofía! tal es tu timidez;

risueña siempre me oyes, cada vez,

y participas en todo; no espeses

pase lo que pase tu gran frescura,

ante todo sé fiel a ti misma,

resuene el arcoiris en tu prisma

aumente con los libros tu cultura.

Sabes que el saber te va en el nombre,

oscuras lenguas griegas lo atestiguan,

fomente la juventud que en ti brota

ideas que no haya escrito aún ningún hombre,

artes que escapen de quienes santiguan

miserias de esas que caben en bota.

 

Permíteme decirte, Alba, cara,

algunas de las cosas que he pensado,

reflexionando sobre lo pasado

al ver que en tres años desenmascara

a esa tímida niña a la que al fin hable,

la alumna que en tercero conocí,

bailando, tocando lo que pedí,

auténtica fichaje, aún sin sable,

persona de una pieza, firme, noble.

Este es el fin de nuestro corto viaje,

respeta siempre el son que te acompaña,

es música aquello que en tu equipaje

zarandee tu espíritu o lo doble,

recuerda: no es la fuerza, es la maña.

 

Patricia, a ti te encuentro muy entera,

auténtica cantante, todo alma,

rompe el silente hueco, ya no hay calma,

aquel torrente tuyo, primavera.

Partes el aire con tanta ternura,

aunque los nervios corten tu garganta,

tornado ingobernable que encanta,

rozas el corazón con tu alma pura.

Inflamen las musas tu voz de diosa,

permítanos el tiempo ver lo que haces,

oigan los que te aplauden tus canciones,

riegue tu talento la tierra hermosa,

tuerza el duro crédito de rapaces

o conquiste por siempre corazones.

 

 

OS QUIERO UN MONTÓN!!! BUENA SUERTE!!!

17/06/2014 18:06 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Breve relato sobre un Don Juan nostálgico y treintañero

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BREVE RELATO SOBRE UN DON JUAN NOSTÁLGICO Y TREINTAÑERO

Ya no tengo ninguna duda: se acabó. Lo nuestro es imposible. Caput.Debo admitir que tardé en darme cuenta: al principio todo era nuevo, fresco, revitalizante; cada día que pasábamos juntos era más intenso que el anterior, todo eran descubrimientos, sorpresas: la promesa tácita de que podríamos estar hechos el uno para el otro y que tan sólo por un capricho del azar nos habíamos encontrado. Tropezado, más bien. Ocurrió aquella tarde de verano, tan extraña y a la vez tan embaucadora. Ya hacía tres meses que I. y yo lo habíamos dejado.Me sentía entre libre y desdichado, todo a un tiempo: al finiquitar aquella relación recuperé algunas de las renuncias más dolorosas que me había visto obligado a asumir para estar juntos. Eso me llenaba de vida, de energía: saberme soltero y libre, capaz de intentarlo con cualquier otra chica sin los remordimientos que arrastra la deslealtad.Pero había algo en mí que iba poniendo cada vez más pocho: quizá los domingos solitarios, siempre sarcásticamente soleados en medio de un cielo harapiento, lleno de nubes hechas girones. Quizá las noches en que regresaba sobre mis huellas a casa envuelto en la soledad del elefante que ha olvidado dónde estaba aquella vieja charca que saciaba su sed en épocas de sequía. Quizá el insultante poder del contraste amoroso: en cuanto uno se queda solo otra vez, parece que todos sus amigos empiezan a emparejarse y que las chicas dejan de ver algo aprovechable en ti. Sin embargo, cuando uno empieza una nueva relación parece que se recalificaran los terrenos y muchas mujeres empiezan a insinuársenos. No sé. La vida en solitario no se me da bien. Necesito compartir la cama, despertarme con alguien al lado, sentir otra respiración cerca. Me encantan las cenas a dúo y salir de copas hasta altas horas de la madrugada. Llevo mal llegar a casa y que no esté exactamente como yo la dejé, pero prefiero eso al eco de mis pasos en el salón, con la tele aún encendida, restos de comida en el sofá y tres o cuatro cubatas casi terminados repartidos a lo largo de la casa. La libertad que te concede la soledad no compensa el vértigo de los acantilados que se abren ante ti. Y cuando I. y yo lo dejamos, todo este remolino de ideas apresó mis sesos y comenzó a hacerme delirar. Ocurrió aquella tarde de verano, tan extraña y a la vez tan embaucadora. Nos conocimos de casualidad: me había quedado sin hielo y bajé a la gasolinera. Cuando llegué allí el empleado de siempre no salió a atenderme, así que salí del coche y entré. No había nadie a la vista. En cinco minutos noté cómo algo se movía al fondo del establecimiento: comenzaron a caer unas bolsas de Doritos y entonces la vi: tan guapa, tan misteriosa, con esos ojillos pequeños y redondos buscando auxilio alrededor, con las manos atadas a la espalda y una mordaza torpemente atada tras su cuello. Se arrastraba como un gusano a lo largo del corredor. Me acerqué a ella y la liberé. Me explicó que era su primer día como encargada de la gasolinera y que habían entrado a robar. El resto no hace falta contarlo. Cuando terminó su turno de esa tarde la fui a buscar, la invité a cenar y para mi sorpresa quedamos. Primera cita, primer polvo. Un diez. Ahí comenzó una fantástica relación, en la que descubrí que ella podría ser ELLA, la mujer de mi vida. Quizá, pensaba entonces. Poco a poco fui descubriendo que ella había estudiado Historia del arte, que procedía de una familia humilde con severas dificultades económicas pero que gracias a las becas y a sus buenas notas había salido adelante. También supe que su padre tenía problemas con el alcohol, que su madre era una beata ultracatólica que no comprendía la homosexualidad de su hermano menor y que su hermano ya había intentado suicidarse un par de veces. No tardó en contarme que ella misma había estado tonteando con las drogas de diseño y que, de vez en cuando, se metía un par de viajes para tener buenas “vistas”.Compartimos un par de experiencias químicas y debo reconocer que quizá se trate del legado más interesante que me haya proporcionado una relación. Yo también meto de vez en cuando. ¡Llámame nostálgico! Es otro modo de reencontrarme con aquellos recuerdos.Todo iba viento en popa, parecíamos la pareja más feliz del barrio, pero entonces, contra todo pronóstico, todo se vino abajo. La tuvo que cagar así de miserablemente. Nunca se lo perdonaré. Ni a ella ni a I. ni a ninguna de las anteriores. Siempre acaban jodiéndolo todo.Malditas mujeres. No puedo soportar recordar lo que me hizo: me llamó por teléfono, quedamos al mediodía, antes de comer, y justo cuando le iba a plantar un beso me suelta: “te quiero”.

04/04/2013 12:38 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Despedida de mis alumnos de 1º de bachillerato de Música, tras 1-4 años juntos. ¡¡Mucha suerte!!

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SONETOS PARA DESPEDIR A MIS ALUMNOS DE BACHILLERATO, ALGUNOS DE LOS CUALES LLEVAN CONMIGO MÁS DE CUATRO CURSOS.
CON MUCHO ENTUSIASMO Y LOS MEJORES DESEOS, OS ESCRIBO ESTOS RIPIOS, ESPERANDO QUE EN VUESTRO CAMINO SEAN MÁS LAS ALEGRÍAS QUE LAS PENAS, Y QUE NUNCA JAMÁS RENUNCIÉIS A SER VOSOTROS MISMOS, OS DIGAN LO QUE OS DIGAN.
SONETADA EN TRES PARTES.

1ª PARTE: SONETOS PRELIMINARES

I

Me he puesto melancólico y profundo
un jueves tan oscuro como este,
y aunque no soy alguien que proteste
cuando las nubes cubren este mundo
quiero empuñarla fuerte y arrancarla,
a Excalibur, la espada encantada,
mordaza milenaria, a un yunque atada,
cogerla entre las manos y ahora alzarla...
Todo eso... o simplemente abrir la boca,
dar un pasito al frente sin caerme,
miraros a los ojos fijamente
y hablaros con la fuerza de una roca,
temiendo que la Parca ahora intente
llevarse mi valor, reblandecerme.

II

Cada año es diferente, todo crece,
nos vamos conociendo un poco más,
sabemos que todo lo que hay detrás
es tan sincero como se merece.
Vosotros vais creciendo, adolescentes,
ayer críos de parque, correteando,
pegados a la tele, investigando,
buscando en este mundo antecedentes;
hoy jóvenes satíricos, mayores,
en bici o en patín, en banco o río,
fumando o deportistas, no hay camino
que indique cuáles son o no mejores:
la búsqueda del yo es un desafío,
que cada cual madeje su destino.

2ª PARTE: SONETOS PERSONALIZADOS, UNO A UNO

III (PARA PACO BÓO)

Un músico increíble, inestimable,
alumno recto, amable, sonriente,
eres un tío que miras de frente
y nunca mientes... ¡eso es entrañable!
Gaiteiro, as de láminas, afable,
destripas partituras, muy prudente,
dispuesto a oír música diferente, 
sabes hacer que la baqueta hable.
Aquel sonriente y hábil fontanero,
que vi matando hongos tantas veces,
cobraba vida entre sostenidos,
sé que no soy (ni en broma) el primero
que reconoce, en todos los sentidos,
que eres un crack y un aplauso mereces.

IV (PARA FERNANDO ESTÉVEZ)

Pocos alumnos tuve así de firmes,
con un sentido del humor oculto,
que aflora cuando al fin dejas sepulto
pudor o lo inseguro que confirmes.
Estudias con talento y confianza,
se ve que tienes ases en la manga,
tú eres alumno bueno, ¡no se tanga
tan fácilmente a un profe y su balanza!
Llenas de ritmo salas y jardines,
también en el Entroido "tamegueando"
el saxo baila ritmos caribeños.
Alcanzarás con éxito tus fines,
mereces llegar muy lejos, Fernando,
serás la envidia de otros, pedigüeños.

V (PARA MARTA GONZÁLEZ)

Siempre has estado ahí, apoyo seguro,
dispuesta a echar un cable, y no miento,
alumna de ejemplar comportamiento,
orgullo me mereces; apresuro
palabras que se antojarán "de menos",
que por rimar quizá parezcan trucos,
mas, no lo dudes, odio a aquellos cucos
que roban huevos en nidos ajenos
para dejar perplejo al auditorio,
prefiero hornear mis bollos con harina
de esa que yo he pulido en el molino
donde la calidad no sea tan fina
pero sea cierto, y esto es notorio,
Marta, eres grande: sigue tu camino.

VI (PARA SERGIO PORTELA)

Un tipo duro, Sergio, un vaquero,
con tu mirada fría, insobornable,
metrónomo tocando, inquebrantable,
te he conocido desde aquel tercero.
Tardaste meses en sonreír un poco,
pero al fin te relajaste, no es malo,
y aunque ser profe a veces crea un halo
siempre me riñes cuando me "equivoco"...
Me alegro de haber visto cómo tocas
tras tres años, con tantos conciertos,
y confirma tu evolución el dicho:
puede el agua quebrantar las rocas
siempre que horade en los puntos ciertos:
la música... desde la cuna al nicho.

VII (PARA ANABEL ÁLVAREZ)

Alumna que, fugaz como la estrella,
conozco de hace meses y hoy despido,
un curso complicado, dirigido
a ver qué haréis mañana... una querella
que os mostrará que el mundo está muy loco,
y que currando remaremos fuerte,
eso os ayudará a engañar la muerte
de aquellos que se conforman con poco.
Tu voz fue todo un descubrimiento,
afinas con estilo y elegancia,
tienes sentido del humor, ¡¡y tanto!!,
puedes bailar de todo, y con tiento,
sabes mezclar barbecho y transhumancia:
el cisne no muere siempre con canto.

VIII (PARA DÉBORA ÁLVAREZ)

Contigo, cara Débora, me parto...
cambiaste en cada curso, mucho o poco,
a veces creí poder volverme loco
con esos gritos que dabas en cuarto;
al repetir cerraste aquella caja
de que los truenos huían, se escapaban,
y pues todos tu mejora esperaban
lo hiciste como nadie... ¡¡no hay alhaja
que pague tu trabajo en estos años!!
Alumna muy atenta y estudiosa,
simpática y con tu humana sonrisa,
a la hora de bailar no tienes prisa,
disfrutas con la chispa, no hay engaños,
eres tan auténtica y generosa...

IX (PARA INÉS FERNÁNDEZ)

Inés, qué dulce eres cuando llegas
a clase y sueltas gritos o reproches... 
siempre me acordaré de tantos broches
que tú colgaste en clases... al sol ciegas.
Tan dulce y entrañable, nunca altiva,
con los ojos abiertos como platos,
gobiernas con esmero y con zapatos
la nave que ya no va a la deriva...
Espero que no cambien estaciones
la personalidad que hoy atesoras,
eres fantástica, en serio, disfruta
la juventud que aún no os hace señoras,
recuerda que en la música hay canciones
con las que nuestra vida es mejor ruta.

X (PARA SANTIAGO CAÑAVERAL)

Un hippy con principios, con ideas,
un músico ambulante, sin carretas,
chamán de la locura, un juez sin tretas,
soplando la ocarina a Melibeas
que huyan del ruido o de aquellas peleas,
que aspiren a ser mucho más que tetas,
que busquen en el colocón de setas
un mar de calma, libre de mareas.
Un argentino nacido en Galicia,
un ser de espíritu libre y sereno,
más vago que campana sin badajo,
seguirte el rastro es vivir sin freno,
sabrás calzar caminos río abajo,
¡la música aniquila la codicia!

XI (PARA NELSON FERNÁNDEZ)

Alumno casi ninja, silencioso,
discreto en grado sumo, no lo dudo,
y aunque cantó el agudo, ¡¡él sí que pudo!!,
no lo hace con los focos, ¿temeroso?
Nunca ha faltado a clase, cumplidor,
respeta a los demás, buen compañero, 
escucha y toca, diestro baquetero,
es un fenómeno, es un embajador
de la tranquilidad que en todo aguarda,
del ser buena persona, comediante
capaz de disfrazarse por la noche
mostrando papeletas musicales
a quienes "duermen" - no tienen aguante -,
él sabe divertirse, no hay reproche,
no encontraré personas a él iguales.

XII (PARA RUBÉN PORTELA)

Una persona muy observadora,
sentado casi parece dormirse
cuando corcheas semejan derretirse
en partituras a primera hora.
Te mira con cierta expresión severa,
pero pronto deja caer la sonrisa,
es un alumno que no tiene prisa
pero tiene reflejos de primera.
Tiene muy claros cuáles son derechos,
aunque negocia todos los deberes,
es buen político, un delegado,
no da gato por liebre, hombre de hechos,
con sus ideas, no vende pareceres,
fue un placer haberte encontrado.

XIII (PARA JONATHAN PÉREZ)

Cantante de excelente voz, timbrada,
escalador de escalas de primera,
trabajador, y sin la lengua fuera,
perfecto ahijado para cualquier Hada:
no miente, es sincero y te demuestra
que cada clase puede aportarle
saberes y destrezas, recordarle
que la cultura en vida es llave maestra.
La pena: no haberlo conocido antes;
el orgullo: haber compartido un año;
la suerte: no haber obviado su don;
es Jony un Frank Sinatra, mas sin guantes,
no es engreído, cutre ni tacaño,
siempre echa un cable, está al pie del cañón.

XIV (PARA BRAIS GONZÁLEZ)

Otro alumno nuevo al que hoy despido
no sin antes aclararle, que sepa,
que aunque a veces yo soy lobo de estepa,
no hay más que cordero embravecido
cuando caen los ceros como nieve,
cuando las tareas se multiplican,
cuando las pirañas ya no pican
los anzuelos que secó, aunque llueve.
Es tímido y pausado, en principio,
está sentado y parece que escucha,
si le preguntas puede sorprenderte,
mas está claro que merece un ripio,
fue un placer vencer con él la lucha
que es un concierto: me alegro de verte.

XV (PARA EVA FLETE)

Mujer tan pasional como esta chica
difícil de encontrar, eso seguro,
gran pianista, llena de futuro
si sabe controlarse y no mastica
esa ira repentina que enloquece
a más de un profesor cuando le grita,
cuando se calma agita la varita
con la que el draco duerme y enternece.
Tienes un coco vivo, impresionante,
lo sabes, no malgastes tu talento;
con límites, desprecia al despreciable,
que en este mundo el que va por delante
a veces choca con el que fue lento:
la envidia nutre siempre al miserable.

XVI (PARA NEREA RIVERO)

Una escritora que cocina versos
como quien coge gotas de rocío,
cierra los ojos y muerde el vacío
sangrando la pasión de los conversos.
Alumna libre de todo prejuicio,
mujer brillante y queda, un apoyo,
adolescente, sabe que un escollo
no frena al buque junto al precipicio.
La música y el arte, tu cobijo,
lo sabes, no lo olvides, no hay problema
que no se aplaque, no hay ningún dilema
que nos domine; hasta el pesimista
más fiero y con discurso más prolijo
se rinde ante aquel dicho de optimista.

XVII (PARA MARÍA ÁLVAREZ)

Alumna que es gaiteira, ¡y de las buenas!,
capaz de interpretar en dos segundos
lo que otros no se aprenden ni en cien mundos,
con horas, meses y años en docenas.
Sabe que siempre ha quedado su sitio
pendiente del regreso esperado,
mas quiso que estuviese en otro lado
la musa que aún ignora qué es el Litio,
pero le sopla melodías al oído,
y sabe que María podrá cantarlas,
aunque sepa bailar y sea algo vaga,
no olvidaremos nunca quién has sido,
obviar a quienes son buenas se paga
tan caro que mejor sería grabarlas.

XVIII (PARA DIEGO DOSANTOS)

Es este un gran alumno, de gran talle,
muy buen oyente, escucha y no es mentira,
a veces parece que ni respira
y entonces le pregunto algún detalle.
Siempre dispuesto a echar en clase un cable,
cargó con el piano tantas veces
que casi es suyo, dirían los jueces...
Destaca su nobleza insobornable.
Me alegro de que escogieras mi clase
para afrontar con calma este año,
espero haberte aportado herramientas
con los conceptos, que sirvan de base
para escuchar con tiento, y no en rebaño,
la música que elijas y que sientas.

XIX (PARA ALBERTO FERNÁNDEZ)

Es un caso especial el de Alberto,
alumno a quien conozco de hace mucho,
sabe que lo aprecio, aunque no esté ducho
en las rutinas de etiqueta; ¿cierto?
A veces me sorprende siendo un crío,
otras demuestra mucha madurez,
y aunque conmigo ha despreciado el diez
sabe que sin mojarse cruza el río.
Cada año cambia un poco de perfil,
sorpresa tras sorpresa, se entretiene
jugando en clases, habla y no me atiende,
pero es buena persona: él entiende
las reglas de este juego: peón, alfil...
Y es único en su humor: ¡qué bien le viene!

XX (PARA LUCÍA GÓMEZ)

Alumna musical hasta el delirio,
capaz de tocar cosas imposibles,
parece que le aburren futuribles
que yo armonizo en clase... ¡qué martirio!
Me ha demostrado siempre que me sigue
cuando hablo en clase, aunque no pregunta...
a veces yo pienso: "¿de qué barrunta?"
pero siempre acierta, ¡¡no le castigue!!
Sonríe a escondidas, hay confianza,
se sienta atrás, donde no huele a tiza,
sabré acordarme de tanta ceniza
como dejé caer en Pontevedra
cuando tocó, y muy bien, ¡mujer de piedra!,
ante aquellos políticos con panza.

XXI (PARA ISANET MÉNDEZ)

Si una palabra me recuerda Isa,
quizá "fuerza", "ternura", "ideología",
una mujer que lucha y se vacía
si tiembla su ideario y no hay cornisa.
Recuerdo que en tercero protestaba
con gran convencimiento e ironía,
respetuosa siempre, ¡qué valía!,
cuando bailábamos cosas que odiaba.
Tres cursos compartimos, formidables,
me alegraré siempre de conocerte,
vales mucho, todo el mundo advierte
que en ti hay un mar de fuerzas entrañables,
un ser de luz y versos, gran coraje,
que no te cambien tiempo y ningún viaje.

XXII (PARA DENISE GONZÁLEZ)

Otro fichaje nuevo, ¡no llegan las tintas!,
alumna que todos los días destaca,
ya sea porque el chicle no se saca
o porque cuenta anécdotas distintas.
Alegre, con carácter, decidida,
no le gusta bailar, pero se esfuerza,
espero que el destino nunca tuerza
tu rumbo, y que venzas la partida.
Supiste aprender tus melodías,
tocando carrillones, bombardeando
al público con notas en cascada;
agradezco tu tránsito, marcando
con especial afecto esos días
que reías a pesar de la jugada.

XXIII (PARA BELÉN MORAIS)

Nunca te extrañaré lo suficiente,
Belén, con tu mirada tan tranquila,
transmites una fuerza que aniquila
todo mal, eres libre, una corriente
de ternura y paz, con tu voz sonriente,
alumna de prodigiosa paciencia,
¡¡cuánto valen (no cambies) tu inocencia,
tu silencio atento, no displicente!!
Con alumnos como tú, cuesta verlo,
el trabajo reduce su dureza,
con personas como tú el mundo es otro,
cada cosa demuestra su belleza,
con seres como tú, esto hay que creerlo,
la vida no es rutina ni certeza.

XXIV (PARA SARA VIZCAYA)

Su sonrisa, un regalo contagioso,
su voz, la carcajada redoblante,
no se le puede olvidar, ni un instante,
a nadie que ella tiene un don hermoso:
se transforma en lo que quiere, en la escena,
sabe interpretar papeles variados,
quienes la oyen se quedan encantados:
Sara hay una: no es abeja de colmena.
Le agradezco su vital alegría,
gran alumna: siempre se apunta a todo,
no me engaña con excusas manidas,
si no hizo los deberes no hay lodo:
una sonrisa libre, no es arpía,
fiel a sí y a todos: alegras vidas.

XXV (PARA MARINA NIÑO)

Una alumna magnífica, atenta,
pregunta cuando la asaltan las dudas,
fiera como atroces barracudas
si alguno con artimañas intenta 
derruir los castillos de arena
que con tanto esfuerzo ella diseñaba
sin pensar que el destino la engañaba
y da unos cambios raros de cadena.
Otra dama del teatro, ¡alucinante!,
da vida a sueños que otros escribieron,
ilusionando al que se sienta y oye,
logra que gente de atrás y adelante
viva con tal fuerza lo que allí vieron,
que no es raro que algún alma se abolle.

3ª PARTE: SONETOS EPILOGALES

XXVI

Resultan entrañables los momentos
que encierras entre versos y palabras,
resulta ilusionante creer que labras
el oído de quienes bailan contentos,
buscando, en vano, con miles de intentos
aquel agudo ingrato de Chenoa,
e igual que, río abajo, en la canoa
caemos en la estridencia, ¡¡qué portentos!!
No importa si afinamos más o menos,
es solo una cuestión de altura y nota,
me importa la actitud, el intentarlo,
nunca os rindáis ante el poder que agota
talentos aún del pueblo, recordarlo:
de héroes están los cementerios llenos.

XXVII

Me hacéis mayor, los años se acumulan,
y aunque aún no pesan rompen los bolsillos,
pues al andar despacio no hay tobillos
que aguanten con el peso de una mula,
y eso es lo que parecen los ayeres,
agrias cerezas que ahora rememoro,
nunca hallaréis ningún mayor tesoro
que aquel que se deshace en los saberes.
Cada año pasan muchos por mi clase,
y cada uno es único, especial,
a algunos de vosotros conocí
hace ya cuatro años... ¡qué desfase!
El hombre, un rutinario animal:
me regaláis más de lo que pedí.

XXVIII

Supisteis tocar juntos, como orquesta,
canciones que os gustaban, o no tanto,
crujisteis horas de ensayo y de canto,
llenasteis a un gran público, ¿molesta?
¡Qué va, sois grandes en vuestras empresas!
Lucháis desde la broma al arrebato,
sinceros como el lince, el león, el gato,
no os gusta que se pisen vuestras fresas,
horticultores libres del engaño,
me alegra haberos visto en este viaje,
se acaba lo que empieza, ¡no haya pena!
Sonreíd al "hoy" y al "siempre", no hace daño,
no habrá mejor abeja sin colmena
que la que lleve risa de equipaje. 

XXIX

Este curso pasó como un suspiro,
se agrieta el calendario muy aprisa,
es el ser joven como aquella brisa
que te despeina el alma en el retiro
de las canciones que oyes a escondidas,
dando la espalda a un mundo miserable,
capaz de sobornar, con euro o sable,
a quienes cambian céntimos por vidas.
Este curso se fue, pasó otro año,
espero disfrutéis en vacaciones,
sabed que no os olvidaré jamás,
pues tantas horas juntos, no en rebaño,
rompiendo las barreras del quizás
tatúan al pellejo emociones. 

PUES ESO, CHICOS, MUCHÍSIMA SUERTE EN LA VIDA, BUEN VERANO Y YA NOS VEREMOS.
¡¡¡LARGA VIDA A LA MÚSICA!!!

19/06/2012 15:55 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo texto: ENREDADO"

20120524183145-enredado.jpg

ENREDADO

 

(Este texto está pensado para ser proyectado y escrito en directo, ante el público, con tres audiciones simultáneas a su escritura. Se escribe el título en silencio, se empieza a escribir, y cuando se mencione a Mozart se inicia la audición de don Giovanni; cuando ésta termine se escribe la frase alusiva a dicha audición, para poner el vídeo de Schubert; cuando termine la segunda se hace lo mismo con la audición de Tiesto y la frase que alude a ella, de modo que nunca haya silencio)

 

Enciendo el ordenador. Cliqueo en el navegador. Va lento. Cliqueo otra vez. Aún no se abre. Otra vez. Sigue tardando. Veo el montón de apuntes en la mesa y me desanimo. ¡¡Puto trabajo de música!! ¡¿A quién le interesará el Krautrock alemán de los 70?! Parece que va. Ya está. Mierda, se han abierto de golpe tres ventanas. Mierda. Hay que seguir esperando. Veo por la ventana: hace un sol radiante.

Por fin. Abro el facebook en una, el tuenti en otra y youtube en otra. Pongo Mozart. Me relaja su música. Abro la ventana del facebook y ahí veo las novedades. ¡Vaya, mi ex se ha ido de viaje a Canarias! SE MORRERA!!!! No hay aún un botón de “no me gusta·”, que si no… Abro el tuenti y observo las novedades: dos peticiones de amistad, un privado y me han etiquetado en seis fotos, dos de las cuales ya las tenía. En una sale Esperanza Aguirre diciendo babosadas. Vaya novedad. Me envían una pregunta por el Chat: “q tal llevas el trabjo d musik?” ¡¡MIERDA, EL TRABAJO!!

Abro una cuarta ventana en el explorador y busco en la wikipedia: “KRAUTROCK”. Esto va a ser una mierda que te cagas. Se acaba el vídeo de Mozart. Abro esa ventana y busco una canción de Schubert: “La muerte y la doncella”. Me mensajean por tuenti: “??” Respondo que estoy ahora con el trabajo “menudo rollo d trabjo”. El facebook también empieza a pitar. Veo el reloj: ya llevo 40 minutos y aún no hice nada. A ver qué se me ocurre.

Abro una ventana nueva, la quinta, y busco mi correo electrónico. Pongo mal la contraseña porque me olvido de desbloquear las mayúsculas.

Me pasan un temazo de Tiesto por el Chat del tuenti. Lo pongo, mientras p0or el facebook me mandan otro mensaje “sales st find?”. Es mi mejor amigo. Olvidé que celebraría su aprobado en historia por todo lo Alto. Mierda. Llaman al móvil: un mensaje: “baja a la perra antes d q se lo haga en casa”. Dios, qué agobio. Veo a pie de pantalla y descubro que hay seis ventanas abiertas. No puede ser. ¿SEIS? Intento hacer clic en la sexta pero no puedo. ¿Qué ocurre?

El ratón no me hace caso. Lo muevo pero no me sigue. Observo con atención cada icono de la panytalla. Hay más de los que yo puse. ¿Cómo es posible? No entiendo nada. Sin que pueda evitarlo, un archivo de texto se abre en la pantalla. El texto dice lo siguiente:

“Enciendo el ordenador. Cliqueo en el navegador. Va lento. Cliqueo otra vez. Aún no se abre. Otra vez. Sigue tardando. Veo el montón de apuntes en la mesa y me desanimo. ¡¡Puto trabajo de música!! ¡¿A quién le interesará el Krautrock alemán de los 70?! Parece que va. Ya está. Mierda, se han abierto de golpe tres ventanas. Mierda. Hay que seguir esperando. Veo por la ventana: hace un sol radiante…”

 

 

FIN  ¿?

 

 

 

 

 

 

 

Las audiciones son estas:

MOZART, “Mask trio” - http://www.youtube.com/watch?v=nGDLDq2YFsk 

SCHUBERT, “La muerte y la doncella” - http://www.youtube.com/watch?v=RDJ-hepH53I

TIESTO, “Adagio for strings” - http://www.youtube.com/watch?v=B0PV_S4m6Ig

24/05/2012 18:31 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Había una vez un centro educativo como los chorros del oro...

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Había una vez un centro educativo como los chorros del oro, siempre estaba todo ordenado y limpio, no había charcos en el patio ni ruidos en los pasillos.

Era un centro normal, con gente normal, pero estaba siempre implacablemente impoluto: ni un papel en el suelo, ni un botellín de plástico tirado por ahí...

Había una vez un centro educativo que funcionaba como un reloj, todo allí estaba perfectamente organizado y seguía un guión previo.

Los profesores no llegaban tarde, los alumnos tampoco.

Había una vez un centro educativo en el que no se veían empujones ni discusiones, no había protestas ni engaños, no había corrillos ni zancadillas.

Entonces terminó el verano, y con septiembre llegaron los alumnos, los profesores, los padres de los alumnos...

En este centro educativo era normal escuchar de vez en cuando algún ruido, empujones, risas o algún grito esporádico, incluso a veces algún insulto.

Si te fijabas mucho podías llegar a interrumpir conversaciones entre cirujanos, es decir, personas que destripaban lo que otras hacían. Pero eran todo sonidos efímeros, que con la presencia del recién llegado se evaporaban sin dejar rastro.

Había una vez un centro educativo en el que los alumnos aprendían muchas cosas, trabajaban en equipo, se comprometían con el mundo que les rodeaba y demostraban cierto interés por la cultura y la ciencia.

No eran alumnos de otro planeta: existían. 

Tenían sus problemas y atravesaban una edad compleja, pero con los estímulos necesarios podían afrontar grandes empresas.

Estos alumnos, guiados por ciertos profesores, llevaban a cabo todo tipo de actividades creativas, artísticas... Llenaban las paredes de dibujos y fotografías, de textos y recortes...

Había una vez un centro educativo en el que todo esto ocupaba su espacio y no molestaba a nadie, porque la gente entendía que una pared llena de papeles no es un basurero, sino el testimonio de algo estético que tuvo lugar y que, de algún modo, se pretende retener cierto tiempo.

Era un centro en el que las paredes tenían mucha información, uno podía pasarse horas leyendo cosas que muchísima gente había trabajado con sus alumnos.

Pero siempre hay personas a las que esto no les gusta, les molesta, porque ante todo valoran el que la limpieza y el orden veraniego no sea sólo propio de esa época.

Por eso estas personas atacan a quienes se resisten a jugar a la plastilina sin mancharse las manos, por eso estas personas se reúnen para reñir y criticar duramente la actitud de quienes ponen en peligro el equilibrio que ostentan.

Instar a tus invitados de Nochevieja a que cenen rápido para lavar, secar y recoger cuanto antes tu vajilla de bodas no es realmente disfrutar de una cena.

Por eso la belleza de las actividades que engrosan el pasado inmediato está condenada a perecer aún antes de lo necesario: porque cuando a uno lo llaman invasor de espacios sin tener en cuenta que es obra de los alumnos, entonces lo mejor es recogerlo todo y no mirar atrás.

Había una vez un centro educativo en el que todos valoraban el trabajo de los demás, entendiendo que un centro debe reflejar la belleza que a veces contiene.

Había una vez un centro educativo que funcionaba como un reloj, sin reloj.

Yo quiero que mi centro sea ese, ¿tú no?

15/05/2012 21:41 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo poema, "In propriam oblivionem"

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In propriam oblivionem
Voy al encuentro de las sombras /
donde fuman entre sábanas tras la erótica locura /
el Quizás, cobarde estrecha embaucadora, que te regala un horizonte que tú llenas con mentiras, /
el Pero, aventurero con reservas, que hace cojear cualquier mesa con su irresistible carcoma, /
y el Aunque, firme freno incombustible, ancla de la pasión, alud de Noes enquistados en la Conciencia. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde duermen entre voces /
los adioses nunca dados, brechas humeantes que unen vientres distantes citándolos en oscuros acantilados, /
los abrazos evitados, rebeldía del "sí quiero" ante la fortaleza inefable del "no puedo", /
los besos imposibles /
y los sapos que se olvidaron de sí mismos. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde el cíclope rechaza a la ninfa arrepentida que aún besa sus huellas, /
donde los ríos de sangre oscura abrazan tierras yermas de calor, dejando morir a los sedientos unicornios y pegasos, /
donde no siempre hay lugar para un Cuándo, /
donde nunca falta un momento para un Dónde. /
Voy al encuentro de las sombras / 
que engullen los nenúfares de Narciso, /
devorándolos por haber sido testigos de su amor solitario, /
deshojando su majestuosa belleza entre besos bravos, /
mordiscos apesadumbrados y embestidas tiernas como el canto de la mano que acaricia las paredes del placer redescubierto. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde el erizo acurruca la vergüenza de saberse peligroso y protegido, /
donde el Recuerdo es un espejo terrorífico que nunca da el brazo a torcer /
y la Imaginación pierde todos los pulsos que le hace a la Experiencia, /
entretenida con absurdas pero apremiantes piedrecitas en el zapato. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde un niño aún llora por aquel árbol de Navidad sin Navidad, /
donde un adolescente abraza la sombra de la que lo asombraba cuando aún con nombre no era del todo un hombre, /
donde un joven suspira por esa irresistible soledad a la que tanto ama, busca y necesita, /
el hombre que hoy recuerda esas lagunas donde nadan los monstruos del más hermoso y negro lago. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde danza la chica a la que nadie sacó a bailar, /
donde siempre hay un beso para cada boca, /
donde brotan las palabras entre piedras y arrecifes taciturnos, /
donde nunca más resonará el asqueroso eco de la culpa, /
donde sólo habrá más sombras, sin silencio ni vacío ni recuerdos, sólo sombras. /
Y serán por siempre verdaderas, con sus besos y abrazos y caricias y mordiscos y embestidas, /
verdaderas, entre sombras. /

 

02/05/2012 11:14 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo poema, "Lo quiero"

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Lo quiero.

Quiero que tus silencios echen raíces entre mis muelas
y desde aquí sabré mecerlos
para ver brotar, redondas, las palabras nunca heridas
por los dientes que perdonan,
penitentes miserables que marchitan
la belleza de una gota,
solitaria en la hoja donde cuelga su vergüenza,
minúscula en la tormenta que gorjea entre sábanas sudadas,
desmedida en el vaso donde el odio sobrepasa
el límite de la mesura y lo humano.

Quiero que tus silencios echen raíces en mis encías
para que con ellos sepa los misterios de una falda,
los secretos de una mano que jamás señala,
los embrujos de unas yemas que rocían la mañana
con la efímera ilusión de oler tus hombros, cerca,
cuando el sol se resquebraja
y atraviesa el colador de las persianas
con el único fin de oler tus senos...
deja que la noche crea que nunca fuimos amantes,
que no nos amamos tanto, ni entonces ni nunca ni antes,
que no somos más que un casi,
la excusa que se usa por primera vez antes de ser un ex,
la mentira que confunde la amistad y otros estados
ya que no renuncia a estar, pero no se atreve a ser.

Quiero que tus silencios echen raíces en mi lengua
para dejar ya de oír el llanto ardiente del rufián
que se despoja de su dignidad a la vez que de su careta
al ver descubiertas sus maldades,
y no son éstas sino verdades que se ocultan bajo el pupitre,
entre las piernas,
tamborileando los dedos sobre la mesa,
redimiendo culpas al esculpir disculpas,
trazando tretas para tratar de tocarte,
dibujando tetas para calmar lo inconmensurable,
pintando garabatos que acorbatan mis silencios
y los visten de cumplidos en una noche de gala,
de promesas en una noche de bodas,
de propósitos en una noche sin noche,
de voz
de eco
de nada.
Sabré amoldar mis labios, llenos de aunques,
a los peros de los tuyos.
Sabré morder el polvo
donde yacen los versos olvidados,
las falsas palabras de amor,
los señuelos de tanta cacería
y, por qué no decirlo,
los añicos de verdad con que se maquilla tanta hipocresía.

Quiero que tus silencios echen raíces en los míos,
no porque te quiera,
no porque te desee,
no porque con tu presencia el canto del jilguero tiña de malva las noches de pizarra,
no porque un baile no es sólo un paseo musical en buena compañía,
no porque las voces perdidas en el desierto sigan buscando tu rastro
en cada piedra, en cada foso, en cada loma, en cada grano de arena...
quiero que tus silencios echen raíces en los míos
para que, juntos, se hagan ecos
tan sutiles, tan blasfemos, tan hermosos,
tan verdaderos,
que tan sólo tú y yo podamos compartir su belleza indescriptible.

Lo quiero.

12/03/2012 12:06 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

La amistad

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Amistad.

 

Es difícil definirte,

es arriesgado aspirar a cercarte con palabras,

delimitar tu extensión,

sombrear tu perfil y decidir dónde terminas y dónde comienza lo otro,

lo que tú no eres.

 

Torpes letras,

complejísima emoción...

 

No intentaré diseccionar tu cuerpo con el bisturí del diccionario,

no me atreveré a bautizar a nada con tu nombre,

pero permíteme 

(permítemelo)

poner algún ejemplo de lo que claramente eres.

 

Esto eres,

tú, que te disfrazas con mil caretas y sonríes a los viandantes,

tú, que aprietas el pecho con súbito entusiasmo

en momentos muy intensos,

secuestrando alguna que otra lágrima,

humillando la mejilla,

moqueando a escondidas,

enmudeciendo la conversación,

estrangulando sin corbata

o empapando en llanto inconsolable las preguntas más absurdas

y dolorosas,

los terribles porqués de esta existencia humana,

que a veces, no obstante, llega a ser tan maravillosa.

 

Cómo plantearse en términos verbales

la existencia de algo que nos es tan íntimo,

tan propio,

tan necesario,

como tú,

Amistad.

 

Una fuerza que nos hace mover montañas,

subir a un ascensor muerto de miedo,

beber una copa de menos

o tres de más,

una energía que arrastra nuestras vísceras por el suelo mal empedrado

de esta vida,

y nos llena de cristales y metralla el vientre.

 

Esa inmensa ola de energía que tú eres,

amistad,

es capaz de colgar de las aspas de un ventilador

los intestinos de lo racional,

llenando las paredes de preguntas

y respuestas

y quizases,

remoloneando en el cómodo sofá de la procrastinación.

 

Tú, que desconoces el sabor de lo sencillo,

que ignoras totalmente cómo se siente entre las sábanas de la rutina,

que desprecias profundamente la convencionalidad 

y la atacas desde sus raíces más rabiosas,

eres en verdad todo aquello que podemos necesitar 

para burlar a la muerte

y justificar nuestra existencia:

si de algo se puede arrepentir un moribundo

es de no haber sabido tener ningún amigo de verdad, 

porque cuando se llega a esa terrorífica revelación

no queda salvación

ni extrema unción

ni nada.

Se va uno de la nada a la nada.

 

En mi mente,

al hilo de estas ideas,

una fotografía que no podría recordar sin emocionada voz,

un ejemplo gráfico de lo que realmente es la amistad:

un grupo de hombretones disfrazados de esquimal

deteniendo el tráfico a las cuatro y pico de la tarde

en una concurrida avenida,

a la puerta de tu casa,

y tú asomado a la ventana junto a Avelina

observándonos a todos ahí abajo,

contigo, tan cerca realmente,

con una carroza con forma de iglú

y pancartas recordando que aún estás

(y estarás aquí antes de lo que piensas, amigo)

con nosotros.

 

Porque aunque quizá te falten las fuerzas

para tirar de la carroza,

y aunque tu voz apenas asome por el filo de tu mentón,

y aunque aquel desagradable percance te haya sumido 

en cierta insoportable desesperación,

eres tan fuerte, 

tan grande,

tan importante para todos nosotros,

que realmente ningún otro pasó tanto tiempo en ese iglú

como tú,

ni en nuestras mentes,

Juan,

tú, que eres un amigo tan entrañable,

tú, que con tu humor sagaz siempre alegras la vida de todos,

tú, que llevas mejor que nadie las cuentas

y pagas por adelantado, con generosidad,

tú, que aunque no desfilaras con nosotros

fuiste nombrado, visto, recordado

por todo aquel que viera nuestro iglú.

 

Amistad,

palabra ambiciosa e ineficiente al mismo tiempo,

idea tan humana que no hay dos que la vean igual,

Entroido,

o el tiempo que cabe en un beso,

o los besos que no se han dado aún por falta de tiempo,

o los dados de hielo que besan el vaso

que beso antes y después de cada nuevo beso.

 

Somos tiempo,

si olvidamos lo que somos

dejamos de ser,

si olvidamos a quienes son tanto para nosotros

perdemos algo esencial en nuestra vida...

Y aunque en el Entroido las máscaras asfalten rostros,

bajo cada careta debe haber,

siempre,

una voz que nombre a alguien,

unos ojos que nunca dejen de verse

y una boca que desee.

 

Somos deseo,

somos tiempo,

te necesitamos,

Amistad.

 

(poema dedicado con especial afecto a Juan, para que se mejore y pronto vuelva con nosotros; también se lo dedico a Avelina, mujer luchadora como ninguna, y a todos los amigos de la carroza del Puti-glu, que tanto nos divertimos a la vez que homenajeábamos a nuestro amigo; ¡que viva el Entroido!)

23/02/2012 12:45 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Juego literario: ¿qué DOS declaraciones de amor hay en este poema?

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Dos declaraciones de amor sin respuesta

¿Cómo podría expresar con palabras su felicidad aquel que al fin descubre,
entre tantas horas de urticante soledad, la
impagable armonía en que me sume tu voz,
amigo que me observas con muda atención, tú que
me comprendes entre tantos devaneos, al
calor de un aquí y un ahora en que finalmente brilla alegre el sol,
astro tiránico que a mis enemigos ruboriza?

¿Cómo podría agradecerte tu fiel escucha,
amigo recién hallado, alma gemela que me regalas el
oído mientras canto mi lamento,
el mío, yo que soy desde siempre un solitario joven que
desconoce el amparo de un amigo, y que enojé a la celosa Hera
con mi engreimiento juvenil, no 
sabiendo que el crimen lo paga incluso quien la norma ignora?

¿Cómo podría agradecerte tu sonrisa? Eres el hermano que oye
este llanto caústico, fruto perenne de mi
astillado corazón, ánfora tosca en la que encierro un canto
que nadie más ha intentado escuchar. Este
terco hombre que ahora ha descubierto el amor,
sentimiento menos divino que humano, no
olvidará nunca la atención con que mi sufrimiento se aminora.

Buscaré entre las ramas de ufana juventud el 
verdor con que cubrir tu amargo llanto;
te regalaré de ahora en adelante cada soplo que 
aflore de mi pecho; detendré mi
respiración si con ello escucho tus palabras; vestiré una bandera
en la que todos vean que al fin mi alma es blanca,
lloraré cada segundo si con ello este barco sus velas iza.

Nunca te seré ajeno, amigo de mi alma; mas te pido una sola cosa: detén
la angustia de mi espera, abre tus
labios tensos y libera tus palabras; alegra con tus andares
el erial de mi alma, estas tierras yermas, llenas 
del más horroroso misterio: mi 
pecado imperdonable, mi desierta vida.

Yo sabré amarte más allá de
lo concebible; sabré escombrar mi pasado de sombras
sobre las que dancen los placeres del presente, y
prometo ser tus manos y tus brazos, llenaré los huecos
que oscurezcan tu mirada, seré la caries
de tus penas, las aplastaré con una felicidad nueva y profunda.

Sigo viendo tu mirada, relampaguean en
tus ojos los destellos de la ilusión naciente; el
ahora nos promete un mañana con más carne que hueso,
la sonrisa puebla tu cara risueña, pero lo que
sume a mi conciencia en un dolor creciente que ahora late
es ese silencio tan molesto, un tizón ardiente que golpea mi alma,
la sospecha más infame, una pena tan fecunda...

¿Por qué cuando tanto entrego, me ves aquí (criatura perdida),
aun quebrando mi semblante con tan cruda exposición, en
lo alto de este prado, asomando a esta agua tibia, tus
labios hablan tan bajo que tus palabras, esquivas, no son sino las huellas
de una voluntad que no sé afín a la mía, sin
aviso, sin verdad, como pidiendo una despedida?

¿Por qué no dices lo que piensas, ya
que tanto ves mis ojos, ya que
yo te soy sincero, desnudando no
mi cuerpo, que lo haría, sino lo que me
es más caro y más terrible, mi espíritu atormentado, esta soledad que escuchas
que tantas horas de tortura me cosió en las sandalias? Ahora dime,
amado hermano, amigo ingrato, amado frío, algo
que sacie mi sed de palabras, al
menos dos, valdría una, dame una al menos.

Si no soy más que uno más, insulta
mis brazos de mancebo, ataca mis
hombros de hombre sedentario, escapa a mis besos
de corcel herido, huye de todo lo que darte pueda, mas
concédeme una palabra, atiende mi llanto desesperado, dame
un monosílabo que recordar, un eco de esta dicha, uno
solo me es suficiente; te lo ruego, si no me hablas ¡muera antes!

Un silencio como este es un elefante que pisa,
una tras otra, todas las flores que mis
palabras por ti ha regado; soy un ave sin sus alas,
un amante sin respuesta, un adiós que no fue antes un hola; mas
no desisto tan rápido, porque aún sin alas mi valor vuela,
hallando que no vivirás más si no es conmigo.

Un ardor como el que ahora mis entrañas hiere
es mayor de lo que mis
padres me enseñaron a soportar; y pues estoy harto de que me intenten seducir con sus pechos
todas las damas que a mi paso hallo, (no con intención de verlas, mas
huyendo de su lujurioso tacto), que sepas que a su límite mi paciencia toca
al ver cómo ignoras mis
palabras... ingrato amante, amigo de mi alma... ¡he aquí mis senos!

Caigan las ropas que mi cuerpo cubren... a ti me ofrezco como aquel a quien patea
la ignominia del silencio que sucede a mi
confesión... He aquí mi joven vientre,
veo que me observas fijamente, y que al igual que yo te desnudas... ¡Seamos
uno, amémonos por siempre, al fin reaccionas! He aquí, tú y yo, ¡amantes!

Cae al agua el apuesto joven, di
si crees que el castigo no fue suficiente... ¿que
se lo buscó él primero? Nada impide a que el amor un
buen día triunfe entre jóvenes; mas... ¿en qué día
se podría consentir, hermosa Eco, que el amor atase a un vivo a quien no diría de sí mismo "existí"?
Un castigo como el suyo es parecido al tuyo, hermosa ninfa, algo tan cercano 
como ver en su reflejo amor y al tiempo un enemigo.

13/02/2012 21:58 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

"Es verano", nuevo relato

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Es verano.
Abres la cartera: el DNI, la tarjeta sanitaria, un par de tiques, tres fotos de carné y algo de dinero. Dos billetes de 5 euros medio rotos, uno de diez y cuatro monedas. Suman 23,70 euros.
Cierras la cartera. La guardas en el bolsillo.
Coges una caja de tabaco medio aplastada y la abres. Hay truja. Buscas un grinder en los bolsillos... No hay suerte. Buscas papel de liar... Mierda, no hay Rizzla. Te conformas con los tres papelitos que quedan en el cartoncito de OCB que encuentras en el bolsillo de detrás del pantalón.
Te lías un porro.
Fumas.
Un humo espeso y con cierto sabor a madera seca te hace toser al principio, pero insistes y finalmente te acostumbras a su tacto.
Cierras los ojos y reclinas la cabeza hacia atrás.
Te estiras un poco.
Es verano. Tienes trece años y tus amigos del colegio se han cansado de burlarse de ti. Con el final del curso y la playa las tensiones acumuladas a lo largo del año parecen absurdos resentimientos innecesarios.
Tu verano será muy diferente al suyo. No hay dinero. Papá ha perdido su empleo y mamá sigue en su línea habitual... Malditas tragaperras.
Trabajas paseando los perros de las vecinas, haciendo recados y ayudando a carga descarga en un almacén.
Es verano.
Por un momento deseas que termine agosto y empiece de nuevo el curso.
Pero Pedro está ahí, esperando por ti. Con sus puños de matón, hijoputa, seguirá haciéndote odiar los recreos.
Pero eso ya acabó, porque es verano.
Das otra calada, muy intensa. Abres los ojos.
Notas un hormigueo en la punta de la lengua. Esta mierda es cojonuda. Te encanta.
Buscas con la vista alguna ventana abierta en la habitación. Nada. Todo cerrado a calicanto.
Das otra calada.
Es verano.
Los teléfonos móviles aún no existen, al menos no de forma generalizada, y llegas tarde.
Quedasteis a las cinco en punto y ya van para las y cuarto. Aún te quedan diez minutos, suponiendo que aparques sin dificultades.
Tienes 21 años.
Marta no es de ese tipo de chicas que esperan pacientemente. Igual ya se ha marchado.
Logras aparcar y cuando estás a punto de llegar a la puerta del centro comercial te la encuentras de espaldas, marchándose.
La alcanzas por detrás, apoyando tu mano derecha en su hombro.
Se gira. No es ella. Te confundiste.
Te disculpas y retrocedes. No está. Se fue.
La has cagado.
Sigue siendo verano.
Te quemas un poco los labios al llegar al final del porro y eso te fuerza a abrir los ojos bruscamente, regresando al cuarto donde estabas, sentado en una esquina, con la mirada perdida en medio de un terrible caos.
Te levantas, das un par de vueltas en círculo.
Vas al baño.
Te lavas las manos.
No sale.
Sigues intentándolo.
La jodida sangre no sale. Ni de las manos ni de la ropa.
Te quitas la ropa. Toda.
Te sientes sucio.
Asqueroso.
Abres el grifo del agua caliente de la bañera y esperas a que se llene, ahí, en pelotas, medio sentado en el bordillo de esa jodida bañera del año de la polca, con unas horribles cortinillas que se enganchan y rompen al tirar de ellas.
Buscas una toalla. No hay.
Al menos no limpia.
Regresas al cuarto escuchando de fondo el agua. Es relajante, un sonido muy relajante.
Coges la sábana de la cama: está sucia, no te vale.
Buscas en el armario, por si hubiera alguna de recambio.
Nada.
Echas un vistazo general.
Menuda mierda.
Vuelves al baño. Te metes en la bañera. Echas jabón en la mierda de esponja que hay, y te limpias un poco.
No sale nada de sangre.
De un modo frenético e incontrolable, empiezas a rascarte con lo que te queda de las uñas (siempre te las comes, algún día te harás un muñón... ¡cállate, mamá!), y cuanto más lo haces más sucio estás. Sigues y sigues. La bañera se tiñe de un rojo tan oscuro que casi parece violeta.
Paras de repente. Respiras hondo. Muy hondo. Apoyas la cabeza en la pared y, con el grifo aún abierto, te dejas escurrir poco a poco, hasta que el agua te cubre la mitad de la cabeza.
Es verano. Este año papá sabe que tendrá que cumplir lo que te prometió: si apruebas todas te llevo al parque de atracciones.
Estás más ilusionado de lo habitual en ti, un niño de 8 años con problemas de relación. En el cole no saben cómo canalizar tu energía para sacarle provecho. En esta época el sistema escolar no daba nombre a tu caso, pero si nacieras 20 años más tarde el equipo de orientación se devanaría los sesos para decirles a tus padres que lo tuyo no era normal, que necesitabas una atención especial y especializada.
Es verano.
Tus ilusiones se posan en el boletín de notas que te da la tutora, que con su firma enorme y de letras redondeadas da validez y precio a un curso de esfuerzos.
Al llegar a casa papá las lee con orgullo en voz alta, asignatura por asignatura, comentando la importancia que tiene estudiar para el día de mañana ser alguien de provecho.
Esperas ansioso a que diga la frase mágica.
Se te acerca y te dice: Hay que celebrarlo. Hoy comeremos fuera de casa. Te da una palmadita en el hombro y se va al baño. Así. Sin más.
Sacas la cabeza de la bañera. Sigue cayendo agua. Cierras el grifo. Te incorporas.
No hay forma de limpiar la sangre.
Te rindes y optas por ponerte ropa por encima.
Te diriges al salón, esquivas los bultos del suelo y te acercas al armario. La camisa te queda un poco apretada, pero te la pones.
El pantalón no hay forma de ajustarlo, así que te coges un cinturón y, sin ser capaz de cerrar el pantalón, sujetas firmemente el cinturón por encima. Así seguro que no se cae.
Vas al baño otra vez. Te peinas. Te echas un poco de colonia.
No te convence pero peor es nada.
Vuelves al salón. 
Tienes sed. Y mucha hambre.
Esta mierda es de la buena.
Abres un cajón y encuentras una bolsita con coca.
Sacas el DNI, te haces dos rayas. 
Maldita sed.
Abres el mueble bar y ahí ves una botella de whisky.
La abres. Te bebes un par de tragos, directamente de la botella.
Te sientas sobre la cama. 
Observas la escena.
No te gusta. Estás incómodo.
Te tumbas en la cama, en diagonal, panza arriba, y clavas los ojos en el techo.
Hay manchas de humedad. Lamparones enormes y alguna grieta.
Es un cuarto muy cutre. Ves las tarifas en la hoja de propaganda: 45 euros una noche, desayuno incluido.
Normal.
Un hotelucho de mierda en un pueblo de mierda.
Cierras los ojos.
Es verano. 
Marta y tú empezáis a salir. Ella tiene 17 años y tú 19. Te sientes importante. Ya tienes novia. Que se jodan esos cabrones que tanto se reían de ti cuando te veían caminando solo por las calles del pueblo.
Es una tía maja, con una cara normalita del todo pero unos grandes ojos que te vuelven loco. Su risa es contagiosa, y aunque es una chica muy seria para algunas cosas te trata bien en el catre. Lo hace muy bien. Sabe lo que te gusta y lo hace todo de buena gana.
El hecho de estar un poco gordita ayuda a prevenirte de celos y cuernos, ya que las modas apuntan a otro perfil de chica. Mejor para ti.
La conoces desde siempre, por lo que ya tenéis mucho camino avanzado.
Te sientes, por una vez, querido. A salvo de la horrible soledad que tanto conociste antes.
Os queréis, es un amor adolescente. Parece que todo durará eternamente, que no necesitáis nada de nadie y que el mundo está hecho a vuestra medida.
Es verano.
Por fin te gusta esta estación.
Llaman a la puerta. Abres los ojos. Servicio de limpieza. Los mandas al carallo. Pides diez minutos para recoger tus cosas e irte.
Se marchan.
Te incorporas.
Todo está patas arriba. Te ves las manos: tienes heridas, tienes mucha sangre, te duele mucho el hombro derecho y no sabes por qué.
Das un par de pasos. Descubres en el suelo dos montones bastante grandes, con mantas encima.
Sientes una punzada en el estómago. Te da un apretón. Corres al baño. Te sientas en el trono.
Estás algo mareado. Piensas.
Es verano. Mamá sigue yendo a rehabilitación para superar su ludopatía. Ya se fundió los ahorros de papá, los de la tía y los de la abuela.
La familia está que trina con ella, pero no pueden hacer nada. Está enferma.
Te sientes muy solo. Llegas de clase un día sí y otro también, con ganas de contarle a alguien algo de lo que has hecho, de lo que te ha ocurrido ese día, pero no hay nadie que te pueda escuchar.
A tus quince años sabes que eres un adolescente complicado, con tus necesidades, pero ni tu madre está para monsergas, ni tu padre está en casa, todo el día trabajando en lo que le sale al paso.
Es verano.
Quedas con algunos compañeros de clase para hacer un trabajo de recuperación para septiembre en la biblioteca. En el camino de vuelta te lo encuentras. Pedro te espera con los brazos cruzados. No le ha gustado que lo delataras al jefe de estudios por haberte pegado en el recreo, y te va a caer otra. Lo sabes. Se acerca a ti y te coge del brazo, te lleva a empujones a un callejón y saca de su bolsillo un porro recién liado. Fuma, te ordena. Fúmatelo entero o te parto la cara.
Fumas. 
Nunca antes lo habías hecho, así que toses una y mil veces. Cada vez que toses, Pedro te golpea en la cabeza, con la palma de la mano abierta. Cada vez más fuerte.
Fumas con ansiedad, sin saber muy bien cómo tragar el humo, cómo soltarlo por la nariz o por la boca... Toses frenéticamente. Te golpea una y otra vez. Acaba dándote un puñetazo en el estómago, y cuando doblas te parte los morros. Ya en el suelo, te da un par de patadas y se aleja, riendo.
Tiras de la cadena. Te levantas muy mareado.
El baño apesta. Ahora de un modo que no sabes cómo arreglar. Entre la sangre y lo que acabas de dejar crees perder la perspectiva.
Te acercas a los dos bultos.
Apartas las mantas. Un impacto te tumba para atrás. No te puedes creer lo que ves. Dos cadáveres. Un hombre y una mujer.
Tienen una brecha enorme en la cabeza, probablemente hecha con un palo o similar.
Tu corazón late tan rápido que no sabes muy bien qué hacer.
Te lías otro porro. Lo enciendes. Está muy fuerte pero lo necesitas. Te bebes un par de tragos de whisky.
Te duelen los ojos. 
Abres las ventanas, necesitas algo de aire. Observas a través de la ventana y ves que abajo, en la acera, hay un grupo de gente rodeando un objeto. Cuando te asomas miran arriba y te ven. Te señalan. Una mujer chilla. Te asustas y cierras la ventana.
Estás muy acelerado.
Te acercas a los dos cuerpos, están boca abajo. Es extraño, parece que los pusieran así adrede.
Giras el cadáver de la chica, una mujer de unos 30 años. Cuando ves su cara te quedas sin respiración. Es Marta.
Es verano.
Llevas ya tantos años en esta celda que no sabes muy bien cómo pasó todo.
Tienes ya 59 tacos y en el centro te consideran una autoridad, no tanto por tus habilidades sociales como por tus antecedentes penales.

Tienes 31 años. No lo sabes aún, pero Marta ha quedado hoy con otro hombre para cenar y, ¿quién sabe?, disfrutar de una romántica noche en algún hotel. 
La vida en la gran ciudad no la llena tanto como ella había pensado. Después de vuestra ruptura se aleja todo lo que puede de ti y trabaja como dependienta en una tienda de ropa.
Buscando en las redes sociales se agrega a un grupo de antiguos alumnos de vuestro colegio. 
Adivina por dónde hace buenas migas con Pedro, que ahora se gana la vida jugando profesionalmente al golf - con lo bruto que era...

Es verano.

10/02/2012 20:54 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

UN SECRETO, nuevo poema

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Dímelo

Dímelo ahora o calla para siempre.

No dejes que las horas echen tierra
sobre mi cadáver,
un fiambre aún latiente,
cálido,
un cuerpo en el que los gusanos
de la desesperación
aún no han hincado el diente.

Dímelo
de una vez.
No sigas callando.

Termina con esta farsa.

Tus ojos saben que quieres decirlo,
tus pasos saben que puedes querer decirlo,
mis manos saben que tus pasos lo dicen,
por tanto: dilo ya.

¿A qué esperas?
Nunca te serán tan lastimeras
las palabras de otra amante,
nunca una voz humana podrá rozar con tanto ahínco
las entrañas del Averno.

Dímelo,
al menos una vez,
al menos al oído,
nadie más sabrá que lo has hecho,
será nuestro secreto,
dilo,
por favor,
¿un llanto como el mío no es pago suficiente?

¿Así me pagas tanto esfuerzo?
¿Así tantas horas de desdicha?
¿Tan ingrato puede mostrarse 
el que yo consideraba un corazón sincero,
puro, limpio?
¿Eres capaz de seguir sin darme una sola palabra?
¿Y sigues creyendo que yo te seguiré?

Si no me miras,
si no te giras para dejarme hallar en tus ojos
una excusa para no detener mis pasos,
si no me das una razón para seguir
amándote,
si no me dices cuál es tu secreto, 
si no me explicas qué condiciones te puso ella,
si no me regalas el cincel de tu lengua
y no tallas un poco mi alma
acariciando mis oídos
con el aire que masticas,
si no me soplas junto a la oreja
unas sílabas untadas en ambrosía,
si no me llenas con tu lengua
ni con tus versos
ni con tu canto...

Entonces,
yo te maldigo,
te maldigo aquí y ahora,
te juro mi odio eterno y te destierro de mi alma.

El ostracismo donde esperan los condenados,
la diáspora que habitan los exiliados de su patria,
los castigos del divino Zeus, eternos e inexorables,
esos serán a partir de ahora tus hogares.

Que el llanto que mañana
aquí te aguarda
sea para siempre
compañero de tus pasos; 
que el grillo que apresa
sueños
encadenando sus pies
a los de los otros presos
cacaree al amanecer,
y
junto a mi putrefacción
se pegue a tu hermosa lira
por siempre
jamás.

Ya que no me hablas,
déjame morir tranquila;
ya que no me miras,
vete a aquel mundo
en el que pudimos ser felices.
Ya que así me ignoras,
Orfeo,
dime al menos
adiós.

(fragmento de la ODA DESESPERADA, en la que Eurídice se enfada con Orfeo ante su negativa a hablar con ella o dirigirle una sola mirada, en el proceso de ascender de los Infiernos. Justo después, él se gira - incumpliendo el mandato de Hades y Perséfone, y ella regresa al mundo de los muertos para siempre)

09/02/2012 12:03 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Los mejillones rabiosos cacarean mientras cambia la marea

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Últimamente he pensado mucho en esas personas que forman corrillos y comentan la jugada, esas personas que se creen justas y necesarias (parafraseando al otro), que se entretienen cuestionando cada paso que dan los demás, y que (al igual que los comentaristas de los juegos olímpicos en las especialidades de gimnasia rítmica y artística) no escatiman en detalles para sacar punta de todo cuanto les rodea.

Digo "rodea" y digo bien, porque son árbitros de partidos en los que nunca han tocado una pelota, nunca se benefician de los goles de ningún equipo, nada les va en que el resultado sea uno u otro, pero inevitablemente necesitan ver para comentar...

Últimamente he visto y leído historias que me recuerdan a este tipo de personas. Se me vienen a la cabeza varios títulos que están íntimamente relacionados entre sí: El tirano, el luthier y el tiempo por una parte, fantástico cuento ilustrado; por otra parte, La vida de los otros, una magnífica película que me ha hecho pensar (y mucho) sobre ciertas formas de vivir la vida.

El cuento, del que ya hablé en otro artículo de este blog, trata la historia de un tirano que pretende dominar a sus súbditos sabiendo qué hacen en cada momento, en cada instante, segundo a segundo. Para ello pide a los inventores de su reino que le den un medio que se lo permita. Tras muchos intentos fallidos, un músico ambulante le da un metrónomo. Cada vez que él lo detenga, el tiempo se parará, y podrá visitar las casas de todos sus súbditos para ver lo que hacen, analizar lo que piensan, deducir lo que sienten... Obsesionado con el invento, fue envejeciendo a un ritmo rapidísimo, mientras los demás seguían igual (el tiempo estaba detenido a cada rato, pero sólo para ellos: para él seguía transcurriendo). En unas semanas murió de viejo.

Las redes sociales (Facebook. Tuenti...) nos permiten acceder instantáneamente a lo que hacen, dicen, piensan... personas a las que a lo mejor no vemos cada día. Esa información SIMULTÁNEA es un ardid tecnológico que nos acostumbra a tratar a nuestros contactos como si fuesen tamagochis o SIMS, ya sabéis, esas criaturas a las que hay que decir paso a paso lo que deben hacer para que no se nos mueran. 

El problema que veo en las redes sociales (y debo admitir que soy un consumidor empedernido de Facebook y Tuenti) es que fomentan el ser cotilla, el chismorrear gratuitamente sobre vidas ajenas, el señalar con el dedo y con el puntero, para meterse en un cínico juego de luces y sombras, jugando con la información que se tiene, con la que se supone que no se tiene pero se tiene, con la que se tiene pero queremos hacer creer que no tenemos...

Vaya, que lo de Radio-patio se extiende como la pólvora, y este tipo de personajes tan dados a dimes y diretes se relame las heridas cada vez que abre su muro y comienza la exploración.

Unas heridas que no se curarán nunca, porque entre sus pasatiempos favoritos está precisamente el evitar que se cicatrice ese dolor que tantos motivos le da para chismorrear. 

Es un entretenimiento sádico que me hace pensar en el castigo de Prometeo (atado en el Cáucaso por ofrecer el fuego de los dioses a los humanos, cada día un buitre devoraba su hígado, que mágicamente se regeneraba durante la noche, para ser devorado nuevamente), y en ese afán de dar pena bajo los focos del escenario, para seguir tramando entre bastidores.

La película es una preciosa fábula sobre la supresión absoluta d libertades a que lleva la dictadura del comunismo. En ella, vemos a un agente de la STASI encargado de vigilar día y noche a un escritor cuyo piso estaba lleno de micros y cámaras, con el fin de averiguar su postura ideológica. A lo largo de los días el agente va descubriendo un mundo de emociones que desconocía, empatiza con el vigilado y acaba protegiéndolo del régimen, transgrediendo las normas y asumiendo el consecuente castigo.

Una película en la que vemos a un personaje atormentado por algo que nunca antes había conocido: la duda. El no saber qué artículo consultar en la ley para solucionar un problema, el no tener a mano una directriz clara que se adapte a cada imprevisto, el no saber qué hacer ante la maravillosa impredecibilidad de esta vida que siempre nos sorprende.

Este personaje llega a enamorarse de lo que ve, llega a conocer el calor de la compañía, una compañía que le es ajena (ya que es unidireccional: ellos lo acompañan a él, que los observa, pero no hay reciprocidad). 

Este personaje rompe su cascarón de convencionalismos, deja atrás su pasado, deja atrás la piel de víbora que tan ajustada había lucido y se decide a conocer la vida en todas sus imperfecciones, con todo lo que hay fuera de guión, asumiendo lo imprevisible y verdadera que puede ser, aunque el punto de partida sea una grabación.

Es un personaje que nos hace pensar también en estos observadores, en estos Píramos que observan a través del agujerito del muro para ver si del otro lado hay vida, pero no hay Tisbe que los soporte.

Es una observación diferente, ya que no sólo no aprenden nada de lo que ven sino que se atreven (SE ATREVEN) a juzgarlo, a medirlo en la balanza de su ineptitud, a calibrarlo con la grimosa y pérfida cinta métrica que algún día robaron en el costurero de la abuela y aún huele a rancio, y ahora que lo han despellejado todo se limpian los dientes con el palillo que usaba aquel hidalgo muerto de hambre en el Lazarillo y pavonean su hambruna rodeados de hienas hambrientas.

Es curioso, últimamente he pensado demasiado en este tipo de personas. Y cuando tienes un trabajo en el que se lleva cuenta de todo lo que hace cada profesor por escrito, no asumes que para muchos esos documentos son el guión de lo que podrán comentar hoy. Y que cada día que pase habrá un nuevo documento indicando qué profes han organizado qué actividad, qué profes han faltado a clase, qué profes se han dado de baja, qué alumnos han perdido el derecho a la evaluación continua, qué alumnos nuevos se han incorporado...

Lo más llamativo de todo esto es que estas personas, con su actitud fiscalizadora, extralimitándose en todo lo que hacen, obviando lo esencial del mundo que les rodea, no forman una piña, no se hacen compañía, se limitan a compartir su soledad.

¿Qué puede unir a un león, un espantapájaros, un leñador de hojalata y una niña? Una ilusión, la búsqueda de algo que les dé la garantía de un mañana. El mago de Oz. La promesa de que aportando cada uno lo mejor de sí mismo alcanzarán la felicidad, sabrán hacerse amigos en esa búsqueda, explorarán con miradas diferentes una misma realidad, huirán a la desidia de la rutina.

Por otra parte, ¿qué puede hacer chocar como si fueran mejillones cerrados en una red a individuos de una misma especie, de una misma profesión, cacareando y gruñendo sin cesar ante lo mala que es SU vida y haciéndoles consultar papeluchos legales en los que poco o nada se ajusta a la vida? La incapacidad de cada uno de ellos de abrir su cascarón. Ese gusto por los musgos que crecen alrededor de pequeñas vetas convirtiéndolas en terribles cicatrices de guerra de las que poder presumir ante los demás moluscos, enfermizos, enfermos, rozando la locura del dolor buscado, sembrado y regado día a día, contando cuidadosamente las gotas bilis que caen desde lo más alto de su memoria hasta lo más bajo de su presente.

Mejillones plañideros, que se saben solos porque no quieren mejorar, y no quieren mejorar porque lo único que les hace sentirse especiales es la lista de desgracias que atesoran.

Bivalvos llenos de un pus rabioso, que escapan a la luz de la buena compañía porque ser uno más entre un montón no le permite a uno saberse mejor, y por ello si se distancian de la chusma y señalan con el dedo tendrán algo de lo que hablar, tendrán chistes que hacer, palabras que escupir...

¿Y mientras? ¿Qué pasa mientras?

Supongo que lo del tirano: el tiempo seguirá haciendo tictac, las horas darán paso a los años y habrá un momento crucial en el que echarán la vista atrás y dirán: ¿dónde estoy?

Y para entonces habrá sido demasiado tarde.

Yo les regalo ese precioso metrónomo, yo les permito que señalen, que murmuren, que rían a carcajadas... 

Mientras tanto, aún teniendo cámaras y micros ocultos alrededor, aún sabiendo que quizá me estén viendo mientras tecleo estas letras, sigo protagonizando mi vida, y eso es mucho más de lo que ellos pueden decir de sí mismos.

30/01/2012 13:26 davidov3 #. Mis escritos Hay 6 comentarios.

El observador es inmortal, porque no ha llegado a vivir

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El observador que otea desde la alta torre de su excelencia rara vez imagina el aroma del prado que custodia.

Su mirada puede ser infalible, puede proporcionarle todo tipo de datos acerca del color, forma, movimiento, etc de sus arbolitos, del número de ramas que hay cada día, su longitud y su estado de floración o envejecimiento... Pero su mirada es y será siempre ajena a la textura de los pétalos de cada flor, desconocerá en todo momento qué se esconde entre los matorrales más menudos, llegará a morir sin saber que entre tanta maleza y tanta rama caída había unas pequeñas setas que cada otoño florecían, invadiendo con su aroma húmedo y arenoso cada rincón del jardín.

El observador que jamás abandona las alturas que tanto admira y que tanta protección le ofrecen vivirá en la más absoluta soledad: aquella que se desconoce atribuyendo a las consecuencias de sus actos toda la responsabilidad, obviando que en la vida el error y el acierto bailan cogidos de las manos entorno a la misma hoguera, y que nada es más inútil que olvidarse de uno mismo mordisqueando las experiencias de los demás.

Las pipas en el cine son parte de un ritual que nos envuelve en una mentira hermosa que nos permite vivir experiencias auténticas a partir de algo virtual por lo que pagamos, aceptando unas normas previas y asumiéndolas, pero cuando salen los créditos y se encienden las luces hay que saber adónde ir, tener con quién estar o simplemente saber estar consigo mismo.

El observador que lo es en todo momento, en toda su vida, muere sin parpadear, expira sin haber respirado una sola bocanada de aire protagonizada por sí mismo.

Ese observador que incluso llega a equivocarse en sus denuncias, muchas de las cuales son anónimas, urdidas en el taimado silencio que se rompe cuando las gallinas cacarean alrededor de las mejores migajas, es un observador ineficiente, porque ni tan siquiera sabe ver lo que tiene delante.

Malinterpretar la realidad, cuando uno se ha empapado en ella y ha mordido ramas de regaliz, o ha fumado tabaco mal liado, o ha comido las manzanas ácidas y picoteadas del árbol del jardín vecino, o se ha bañado en ropa interior (o sin ella) en la playa la noche de San Juan... forma parte de lo que muchos llamamos vida, y es tan legítimo como acertar dando en el clavo.

Malinterpretarla cuando uno ha sido tan sólo un observador es pagar una entrada de cine para salir sin haber visto nada.

El observador que ama la altura, no ama: necesita saber que sigue vivo, que aún recuerda lo que es SENTIR, y tan sólo le queda un camino: buscar más altura para poder sentir, al menos, el vértigo.

23/01/2012 15:36 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Palabras sin labios", nuevo poema

20111219230245-marco-de-espejo-115.jpg

Un día
soñé que tenía ojos para ver
manos para tocar
piernas para caminar
lengua para hablar
cerebro para pensar
corazón para sentir

Me levanté de la cama
vi en el espejo del baño
una figura que me desconcertó:
dos ojos hundidos en una extraña cara
parpadeaban y me invitaban a reconocerme;
unas enormes manos
con gruesas venas y marcados nudillos,
cuarteadas yemas y oscuras uñas mordisqueadas
rodeaban esa cara que me observaba con dudas y temor;
agaché la cabeza, y fuera del rectángulo brillante
lleno de vaho
en que se había enmarcado mi aspecto,
abajo,
pude ver un par de piernas que,
como troncos clavados en medio del páramo
cubierto de ceniza y preguntas moribundas,
me sostenían en pie
a duras penas.

Un torbellino de emociones me sacudió
y creí perder el equilibrio
cuando volví al espejo y me vi de nuevo.
Abrí esa enorme grieta llena de dientes rotos
y cantos rodados que era mi boca
y pude ver una enorme lengua
alfombrando su interior.
Balbuceé un par de palabras y comprobé con estupor
que un sonido ajeno y aprendido sin saberlo
emanaba de su interior.
Me acerqué al cristal y soplé:
mi imagen se emborronó entre una niebla cálida
que se pegaba a mi reflejo.

Toqué mi cabeza y apreté un poco
como quien mide la madurez de un melón
entre tantos otros
y noté que no había hueco.
Me encaramé a un pensamiento
y desde él agité los brazos
buscando la luz al final de ningún túnel...

Un día
pensé que si soñara
sería genial tener un cuerpo.

Soñé entonces que todo aquello no era un sueño
sino un hecho
y durante una cantidad de tiempo que no podría medir
me sentí capaz de utilizarlo.

Pero un sonido embriagador y desesperante me secuestró
y me alejó de aquel baño, ya que yo
yo estaba pensando que soñaba,
sino que estaba soñando que pensaba que soñaba,
pero lo único real
lo único cierto
lo único palpable,
amada mía,
tú que estás tan lejos y a la vez tan cerca,
lo único que yo podría seguir haciendo
era sentir.
No tenía ni tengo un cuerpo que ofrecerte,
con el que reencontrarme contigo,
con el que cautivar tus sentidos de mujer de carne y hueso;
no tenía ni tengo el cerebro con el que dar nombre
a mis colores,
a mis pálpitos,
a tus regalos nunca vistos;
no tenía ni tengo la lengua con que besarte
porque mi boca, cuando era boca,
no era sino la cueva donde se hundían y desaparecían
todas mis intenciones,
entre restos de basura y sangre negra como yo mismo;
mis manos no eran sino las ramas que atrapaban y ahogaban
los rayos que el sol me quiso negar
y que, incautos, se atrevían a tocarme;
mis ojos eran oscuros pozos de dolor
donde no había ni una sola gota de ternura,
ni una sola gota de humanidad,
todo eran pieles secas y huesos que se acumulaban en el fondo
del saco insaciable
donde esperan las hienas tontamente risueñas
el momento de otra muerte,
para aprovecharse o morir en el intento;
mis piernas no eran sino tétricos zancos
que se clavaban en el fango donde me arrastraba
con absurda majestad,
haciendo huir ante mi paso inapelable a todo vestigio de belleza.

Sólo tú me hiciste sentir
desear sentir
desear ser para compartir y sentir
pero todo ha llegado tarde
muy tarde
y ahora tan sólo me quedan recuerdos,
ilusiones,
espejos en las tinieblas de mi sístole y diástole
al ritmo de un vals burlón que quisiera llegar a tango
pero le falta un cuarto pulso,
al son de un adiós que nunca se dijo
porque nunca hubo un hola,
pero duelen igualmente
en la distancia de lo que nunca fue.

Soñé que soñaba que pensaba que soñaba,
pero no llegué a ser
y en ese no-ser queda encerrado el poso de mi pasión,
una pasión que sí existió y existe
y que no sé si es capaz de hacerme existir
pero al menos a ti te hace existir y ser
y aunque no tuviera el valor de decirte que te amaba
ni la lengua para regalártelo
ni los brazos para cercarte
ni las piernas para acunarte
sigo teniendo lo único que tuve realmente,
lo único que creí no necesitar entonces
un corazón con el que rescatarnos del paso del tiempo
y recrear nuestra historia de no-amor
una y otra vez
porque ya se sabe que soñar es gratis
y los muertos también soñamos
y aunque no sea cierto lo que no existe
sí lo es lo que se siente
ya se sabe:
todo lo demás es sueño,
y los sueños...

… sueños son.

(Fragmento de las Cartas del monstruo de Frankenstein a su amada)

19/12/2011 23:02 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Se mecen los cerezos al son del sable

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Se mecen los cerezos al son del sable
su danza se adivina siguiendo la estela de astillas con que firma el samurai
un garabato que desdibuja la efímera y dudosa línea que separa la vida de la muerte
Se mecen los cerezos al son del sable
 
Una mirada atormentada
roba imágenes a los transeúntes
imagina historias a las que los ata, haciéndolos protagonistas
espera atenta la llegada de una idea
y mientras tanto sigue robando vidas
como quien coge las manzanas del árbol prohibido
pensando que nadie le observa
pero un horror indescriptible se enquista en sus pupilas
cuando se descubre prisionera,
enjaulada entre las pestañas
de otra mirada atormentada
 
Es entonces cuando se sabe personaje de otras historias
otras porque no las narra
otras porque no conoce su final
otras porque no sabe
que acaba de cerrarse el libro
y no hay firma,
no hay nada.
 
Se mecen lo cerezos al son del sable
que una mirada atormentada vio danzar
entre aquellos dos jóvenes amantes,
pero también se mecen al son del sable
de aquella otra mirada atormentada
 
Las pupilas devoradas caen enfermas
no pudiendo resistir las embestidas de aquel canto perezoso
el arrullo calentito y acogedor de un edredón
que aún huele a amapola y nenúfar y lavanda
 
Los ojos arrebatados al poder de la conquista,
sometidos al encantamiento de la almohada,
sólo pueden cobijarse,
olvidar que una vez empuñaron un sable,
olvidar que mecerse no es morir,
olvidar que el cerezo nunca olvida,
y derretirse en la ironía de un quizás.
 
Se mecen los cerezos al son del sable
16/12/2011 20:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Poemas sobre la sirena que se enamoró del hielo

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Mi amiga Antonia escribió un fantástico Romance que narra la historia de amor entre una sirena de río y el hielo que espera en lo alto de la montaña.

Yo versioné con dos sonetos esa misma historia.

Aquí tenéis los dos textos:

ROMANCE DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Será que las palabras nacen

a la orilla de los ríos

cuando las sílfides cantan

en los aires blanquecinos

que no podía parar

al caballo en los bajíos

y las voces le brotaban

como sapos encendidos.

 

- De norte a sur me recorre

esta niebla del camino,

una conmoción de fuegos,

mordiscos arrepentidos,

que no logro verte, amado,

en los espejos continuos

de las aguas que me habitan,

de la sangre que mastico.

 

Sus escamas tras la venda

le preguntan al unísono:

"¿Qué buscas en los caozos?"

- Silencio de hielo alpino.

Tiene un rumor en los labios

que me llama sin sentido,

un sabor a hierba fresca

en sus ingles escondido,

la luz se pone violácea

en las puntas del espino

si sus ojos negros dicen

con lengua de doble trino

mi nombre entre la retama.

"Deja el rastro, está dormido.

Y tu herida huele a sombra,

y tu corazón a cirios."

-He de llegar a la escarcha

de sus amores prohibidos.

"Deja el rastro, se encenaga

tu caballo ya en el limo,

y tus dedos en las crines

se están quedando sin brillo."

-No puedo parar mi alma

aunque me burle el destino.

En los carámbanos altos

nadan besos reprimidos,

quiero bebérmelos todos

que caigan por mi vestido.

Si luego la Luna clara

me sumerge en el olvido,

no serán amores muertos

sino peces encendidos.


[Dicen que]

en el remolino blanco,

congelándose el rocío,

una sirena se asoma

con su canto conmovido

que trasluce los nenúfares

que las gotas hace vidrio.

 

Por el aire de la loma

suben cristales divinos.


SONETOS DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Esculpe el agua piedras y montañas,

Seduce con su danza y sus recodos,

Cruel cuando se oculta entre los lodos,

Acrílica en los ojos sin legañas.

 

Moviéndose cual ascuas en la hoguera,

Atisba unas escamas en la arena:

Sorprende enamorada a una sirena;

Nociva, la extirpa de la ribera:

 

-“¡Estás celoso, Padre! ¿me castigas?”

-“¡Vuelve a mis brazos, hija, te lo ordeno!”

Amarga un bofetón sus labios secos.

 

-“Dolida te abandono, así maldigas

Al pecho que me expulsa de tu cieno,

Señor en quien terminan hoy mis ecos.”

 

Cruzó sus tercos brazos el gran Río.

Umbría primavera la abraza,

Misteriosa, deshace su coraza

Besando con sus ojos al estío.

 

Recubre sus escamas con la nieve,

Escucha con sigilo sus secretos,

Se tumba acariciando los discretos

Sueños que ya no crecen si no llueve.

 

Aleja todo rastro del pasado,

Lee entre los besos del deshielo,

Acuna entre sus senos el otoño tierno.

 

Decide ir a la cumbre con su amado,

Aprieta bien los dientes, muerde el cielo,

Se acerca cabalgando, ya es invierno.

01/12/2011 17:43 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Crimen y castigo" o "Cuatro años de soledad"

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Se inicia hoy una nueva época en nuestra "democracia".

Del mismo modo que en la Alemania de entreguerras, el pueblo ha hablado, y lo ha hecho con dureza y determinación.

Hemos permitido que el partido que siempre se ha opuesto a los pocos logros del PSOE en lo que a derechos sociales se refiere (divorcio, aborto, matirmonio homosexual, por ejemplo) suba al poder, y pueda decidir a sus anchas qué hacer con todo lo conseguido hasta la fecha.

Asistiremos al desmantelamiento de la Educación y de la Sanidad públicas, veremos cómo los escandalosos trapicheos que se hacían en la Xunta de Galicia y en Madrid con los centros privados concertados serán ahora generalizados.

Veremos cómo la gente con un año de paro pierde el derecho a la Seguridad social y tiene que pagarse las consultas médicas y los medicamentos.

Tendremos que asumir que no hay tantos millonarios en este país, y que no hay tantos empresarios, y llegaremos a la bochornosa evidencia de que en este país las clases más desfavorecidas, la gente que realmente sabe lo que cuesta ganarse el pan de cada día, los trabajadores, los agricultores, muchos de los parados que día a día ven cómo sus ilusiones se amontonan en las colas del INEM, todos ellos han apostado a la misma baza que sus jefes, ex-jefes, la patronal...

¿Qué sentido tiene todo esto?

¿Castigamos al PSOE a cualquier precio?

Yo soy el primero que critico las medidas de los últimos años de gobierno de Zapatero, reconozco que las cosas se pusieron muy difíciles y que un partido (teóricamente) de izquierda-centro tuvo que asumir medidas propias de la derecha. Cuando nos rebajaron el sueldo a los funcionarios a mí la medida me supuso un esfuerzo, al igual que a todos mis compañeros, pero NO secundé la huelga de funcionarios porque creo que era una posible solución al problema. Pero tras esa medida no vinieron otras que sí tendrían que haberse tomado.

Pero hay más fuerzas políticas que el PSOE y el PP. Un sistema bipartidista no garantiza ningún equilibrio, sino la ilusión de una alternancia en el poder que nos hace pensar que castigando al anterior solucionamos el problema.

Hay otras opciones. No hemos sabido aprovechar la oportunidad que otros muchos no tuvieron en su momento.

No comprendo cómo hemos dejado que esto sucediera, que el PP pueda gobernar apoyado por un pueblo que mañana estará manifestándose por cada nuevo recorte que nos hagan.

España no es tanto el país del Quijote como el del Lazarillo.

No creemos en ideales ni utopías, no aspiramos a mejorar o construir una sociedad más justa y ecuánime.

Nos conformamos con la ley del Talión, el ojo por ojo, y eso no nos conduce a la justicia sino a la venganza.

No es bueno que un solo partido tenga tanto poder.

Se presta a los excesos que Aznar pudo realizar en su (permitidme la palabra) "reinado".

Id preparando los crucifijos, las fotos del rey y otras lindezas para adornar convenientemente nuestras aulas.

Id olvidándoos de la normalización lingüística, de la igualdad de la mujer, del aborto (eso sí, los mismos que lo echarán abajo seguirán llevando a sus hijas a abortar a clínicas privadas en el extranjero), de las bodas homosexuales, etc.

Castigamos. Lo hacemos a cualquier precio. Necesitamos tanto escuchar el golpe de la regla aleccionadora en las yemas del malhechor que no nos importa si la sangre nos salpica, o si lo que hacemos nos lleva a un lugar aún peor.

La estrategia les ha salido bien. Hasta se trajeron al Papa para santificar su cambio.

Ahora sólo nos toca esperar.

Esperar y tratar de esquivar las balas.

Porque va a haber más de un fusilamiento.

Y si no me creéis, al tiempo.

21/11/2011 12:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Cadena de deseos

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Se lamenta el anciano de lo cerca que le está la muerte,
llora viendo fotos donde se recuerda preocupado
por las facturas de la hipoteca y los estudios de los niños,
olvidando que aún podía disfrutar de su entrepierna,
de su esposa y sus queridas.

Se lamenta, desdichado, el cuarentón engominado
de los cuartos que no ahorra,
del cochazo que aún está pagando,
de que aquella veinteañera no se fija en sus encantos,
porque ya podría tontear con su madre
antes que con sus compañeras.
Y entonces, piensa en sus suegros,
afortunados,
que no pagan ya facturas,
viajan gratis y ven mundo,
no madrugan,
tienen todo atado y bien atado.
Envidia al mismo tiempo
a sus hijos, universitarios,
afortunados jóvenes con futuro,
que no pasaron sus penurias
por llegar a fin de mes,
por poder hacer carreras
o tener con quién salir
cada fin de semana.
Los observa y aún se indigna cuando ellos
le recriminan
que no entiende sus problemas,
que es distante,
que no les escucha,
¡él! que tanto ha hecho y hace por sus hijos.

El joven veinteañero siente envidia de sus padres,
trabajando en lo que querían,
con su pasta y su independencia,
y aunque paguen sus facturas
no son viejos
y manejan,
Ve a los hermanos pequeños
de sus amigos de clase,
chateando todo el día,
estudiando mil materias,
niños que no hacen trabajos
de trescientas páginas,
sino tareas de instituto
que él recuerda como pasatiempos
comparados con la injusticia
universitaria
que se encierra en los numeros clausos;
aunque estudien todos
sólo unos pocos aprueban.

Los adolescentes, tercos,
señalan arriba, arriba,
en ese olimpo que no es realmente la facultad:
un lugar donde se fuma en las escaleras y jardines,
donde se falta a clase y no se hacen las tareas,
donde el que quiere descubre cosas
y el que no se asegura un futuro
estudiando,
no como ellos, que tienen que cursar
mil materias que les aburren,
encerrados en el pueblo que los vio nacer,
vivir, sobrevivir o al menos convivir
con ese hatajo de cabrones
llamados profesores,
que les mandan deberes
y les preguntan la lección,
los matan a trabajos
sin ninguna consideración.
Ellos, que están también esclavizados
en sus casas por sus padres,
"hoy no sales", "castigado",
están deseando salir volando.
Dejar atrás toda esa mierda,
y a veces envidian también a los peques,
con sus fichas y sus piruletas,
sin sus comeduras de tarro,
de broncas de pandilla,
de cuernos,
de corazones rotos.

Los peques, quedan fuera de esta extraña y común cadena,
pues ellos saben que son peques y que todo lo demás
los espera.

Llora el calvo su frío, mientras el melenudo se arrepiente de pagar un corte de pelo,
echa en falta el vegetariano los filetes que le ayudaron a curarse,
desea en silencio el alérgico una pizca de su veneno,
siente vértigo el enano en las alturas
desde donde se cuelga para hacer puenting.

Nuestra vida es un vendaval
de deseos, temores, ecos,
de "ojalá", de "por qué no",
de "nunca más", de "ahora".
Que ningún vivo se arrepienta nunca de serlo,
porque aunque ese "problema" tiene solución,
no hay marcha atrás,
y amamos casi tanto el arrepentimiento
como la decepción ante el fracaso.

Carpe noctem

28/10/2011 18:56 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"¿Pa-kí-stán-í?" Pues para mucho más de lo que algunos se creen. Reflexión sobre la importancia del departamento de orientación.

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En la vida hay dos tipos de personas: las que pasan desapercibidas y las que no.

Es curioso, porque muchas de las que pasan desapercibidas desearían lograr todo lo contrario, pero no alcanzan el modo de llamar la atención.

Y, por el contrario, muchas de las que tienen el foco delante ansían la tranquilidad de estar entre bambalinas.

Lo de siempre, a nadie le gusta el peinado que tiene.

Pero cuando hablamos de trabajo, la cosa es diferente.

Pensemos en dos ejemplos: el circo y un concierto de rock.

En el primer caso, el público aplaude al domador, al payaso protagonista, al equilibrista o al hombre bala, pero nadie piensa en que los leones han sido alimentados por alguien, en que los accesorios del número cómico han sido seleccionados y comprados por alguien, en que la red la sostienen otros a la sombra de los focos y en que si algo sale mal hay personas esperando para cumplir con su trabajo.

En el segundo, los Beatles eran cuatro, y ellos recibían los aplausos, pero tras ellos había gente montando y desmontando los escenarios, preparando las luces y los sonidos, etc.

Estos dos ejemplos me sirven para introducir una reflexión que me llevo haciendo desde hace ya mucho tiempo, y que creo necesaria en voz alta.

Me refiero al departamento de orientación.

Sí, ese departamento que suele estar en la zona de las oficinas de todo instituto, algo apartado de las aulas, a la sombra de lo público y notorio.

Un departamento que se presta a todo tipo de chistes fáciles y comentarios banales, pero que debe afrontar las mayores cargas del sistema educativo, y normalmente lo hace sin el apoyo del profesorado.

Pensemos en lo siguiente: cuando vienen alumnos con necesidades educativas especiales, niños con algún tipo de deficiencia o minusvalía, o niños extranjeros que no dominan el idioma local, ¿quién se ocupa de ellos?

Cuando hay alumnos con algún tipo de dislexia, con dificultades de aprendizaje o déficit de atención, ¿quiénes son los profesionales que ayudan a estos alumnos?

El departamento de orientación.

Porque ellos son muy importantes y los necesitamos urgentemente.

Ellos están ahí, currando, aportando materiales de refuerzo, ampliación y repaso, materiales sin los cuales muchos de nuestros alumnos se quedarían literalmente tirados.

Un profesor con un aula de 28 alumnos no puede pararse 10 minutos de cada clase a explicar a un alumno de estas características lo necesario para que siga la clase.

Por eso necesitamos PT (profesores de Pedagogía Terapéutica) y AL (profesores de Audición y Lenguaje).

Por eso necesitamos un orientador, alguien que lea la ley, interprete sus cambios, nos explique cómo debemos actuar con alumnos difíciles pero que no tienen la culpa de serlo.

Y por eso tenemos tanta suerte en mi instituto, donde nuestra orientadora Mercedes trabaja incansablemente, elaborando informes, preparando materiales, buscando opciones y solucionando problemas a nuestros alumnos.

Por eso tenemos la suerte de contar con Sofía, PT, una mujer emprendedora, activa, entusiasta, enamorada de su trabajo y absolutamente profesional. Cercana con los niños, siempre sonriente y en constante formación.

Por eso tenemos la suerte de contar con un fantástico departamento de orientación, dotado de 4 PT, 1 AL y 1 orientadora. Por eso debemos agradecer cada día el trabajo ingente de nuestras compañeras  Esther (AL), Ana (PT), Patricia (PT) y Rosa (PT).

Creo que es de bien nacidos ser agradecidos.

Este grupo de profesionales nos saca a menudo las castañas del fuego, sin esperar ningún agradecimiento (es su trabajo, claro).

Creo que la educación entendida como un trasvase de información al estilo antiguo ya no se corresponde con la realidad que cada día entra y sale de nuestros centros.

Creo que la figura del profesor que recitaba la clase magistral desde la tarima ante la atenta mirada de sus alumnos (sólo aquellos capaces de entenderlo, claro, los demás no cuentan que no están en condiciones de recibir una docencia de tal calidad...) es una figura obsoleta.

Confiar en que uno va a ser el tipo de profesor que padeció en su infancia es a la vez una idea torpe e indigna. Torpe porque los tiempos cambian. Indigna porque no se ha de compartir la miseria, y menos desde la tarima.

Necesitamos adaptar unos conocimientos que debemos transmitir a las capacidades de nuestro auditorio.

Un auditorio de 28 alumnos en el que haya alumnos con necesidades educativas no debe envidiar nada a uno con alumnos perfectamente capaces, ya que la variedad es un principio básico en la democratización de los saberes.

Si además un centro con alumnos con dificultades cuenta con un departamento de orientación convenientemente coordinado, entonces tendremos el duro y las cinco pesetas a la vez.

En latín, para decir "guiar", hay dos verbos: DUCO y AGO. El primero tiene el matiz de "guiar desde delante", mientras que el segundo tiene el matiz de "guiar desde detrás". El capitán guía al ejército desde delante (ducere), el pastor desde detrás (agere).

En un instituto necesitamos atender tanto a los alumnos más espabilados, que van más deprisa, que aceleran, que tienen curiosidad por aprender, como a los rezagados, que se van quedando atrás, que no están en igualdad de condiciones o que lo tienen más difícil por causas familiares, ajenas a su voluntad.

Un profesor ha de tener la capacidad de satisfacer a los dos tipos de alumnos, y para ello cuenta con la inestimable colaboración del departamento de orientación.

No matemos a la gallina de los huevos de oro, porque aunque no todos nuestros problemas sean resueltos inmediatamente, pococ a poco, entre todos, colaborando y comprendiéndonos, y lo que es más importante, RESPETANDO el trabajo tan duro que realizan entre bambalinas, ayudando a leer a alumnos que a lo mejor nunca llegarán al 5 pero que irán aprendiendo poco a poco, podremos lograr una sociedad más justa y plural.

Los chistes son una forma muy sana de canalizar la tensión y socializarnos, pero hay que tener cuidado porque si es verdad que AUNQUE seamos funcionarios los profesores NO somos necesariamente unos vagos, aunque el departamento de orientación trabaje a la sombra de ese gran escenario de luces y color que es toda aula TAMPOCO ESTÁN DE BRAZOS CRUZADOS.

En la vida hay dos tipos de personas: las que pasan desapercibidas y las que no.

Personalmente, me caen mejor las primeras.

24/10/2011 16:41 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

¡¡Muchísimas gracias por las 100.000 visitas!!!

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A todos los que os habéis paseado por este blog alguna vez,

a todos los que habéis dejado algún comentario,

a todos los que cliqueasteis alguna vez en el facebook y llegasteis a esta web,

a todos los que simpatizáis con la causa de la educación pública,

a todos los que no, y estáis en desacuerdo con mis críticas al PP,

a todos los que releisteis algún verso que os gustó, o que no,

a todos los que creéis en la necesidad de luchar por mejorar el mundo,

a todos los que amáis la música y la literatura y el cine,

a todos los que odiáis el sistema y a todos los que vivís de él,

a todos los que de manera asidua visitáis este blog,

y a todos los que nunca más lo haréis porque no os gustó,

a todos,

gracias.

Me hace muchísima ilusión haber llegado a las 100.000 visitas con un blog que tan sólo aspira a ser un corchero virtual donde colgar apuntes, comentarios, análisis y pataletas que me da esta xunta.

Muchas, muchas gracias a todos.

24/10/2011 09:41 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

Orgullo de madre

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La mirada fulminante del basilisco ha sido un tópico literario muy recurrido en nuestros poetas del Siglo de Oro. A menudo utilizaban referencias de este tipo para subrayar el carácter demoníaco o sobrenatural del desamor y sus recovecos.

Por eso resulta enormemente original plantearse el invitar a este ser monstruoso y maléfico a un aula de niños de entre 3 y 5 años.

Pero precisamente la mirada del que contempla puede ser lo que haga peligroso al ser observado.

Cuando la mano que señala lo hace pidiendo un acercamiento con la otra, no hay lanzas sino felpudos de bienvenida y abrazos reconciliadores.

Un aula de infantil es mucho, muchísimo más que una réplica en miniatura de lo que serán luego las aulas de instituto. Es mucho más que jugar con la plastilina, cantar canciones o pintar. Muchísimo más.

Es probablemente el eslabón más complejo de toda la cadena educativa, ya que estamos hablando de la casilla de salida. De lo que ahí se haga dependerá si este niño mañana tendrá opciones en el nivel académico, afectivo y personal o no.

Se trata de un trabajo de enormes consecuencias, ya que el material humano con el que se trata es muy sensible a toda acción, las huellas del buen  mal hacer del profesor quedarán ahí, en cada niño.

Por eso me encanta el trabajo que hacen los maestros de infantil, y permitidme que en este artículo hable del caso de mi madre, Julia Rivada.

Ayer nos deleitó en el club de lectura (junto a nuestro maravilloso y siempre lúcido compañero Víctor, profe de plástica, que está ilustrando su cuento con un gusto y una dedicación impecables) hablando sobre su proyecto "Basi e os seus amigos".

Lo llamo proyecto y no cuento porque realmente su alcance trasciende los límites del relato inicial o de la obra teatral posterior.

Un proyecto que trata temas como la integración, la igualdad, el amor a la diferencia y el respeto por lo que cada uno es.

Un trabajo multidisciplinar que no se reduce a un texto hermoso con unos personajes que se prestan a intervenir y hacer disfraces con los niños.

Una tarea que bien podría convertirse en los rudimentos de una democracia y un civismo tan necesarios como realmente escasos hoy día.

Es un cuento en el que nos podemos buscarnos cada uno de nosotros, porque no es sólo un paseo que un ser extraño a los ojos de los demás da, no es sólo la creación de una comunidad en la que el lema "tú eres yo, yo soy tú" impera.

Es además la oportunidad maravillosa de aceptar lo que cada uno de nosotros puede aportar a los demás, lo que los demás nos pueden enseñar, lo que debemos afrontar en la vida, y el modo en que los problemas pueden disolverse con buenas intenciones y determinación.

La empatía es quizá la palabra clave. Esa palabra que tan pocos saben definir de verdad, entendiendo por "de verdad" el hecho de practicarla.

La necesidad de vivir también a través de las experiencias ajenas, de los otros, de los demás, de los no-yo, para acercarnos un pasito más a lo que es la humanidad.

Basi, un cuento para niños y para mayores.

Basi, un inicio para una larga vida llena de sapos que te desprecian, gallos que te miran por encima del hombro, serpientes que te despellejan a tus espaldas.

Basi, un guión fabuloso para una vida llena de sapos entrañables que croan de alegría en las charcas cuando te ven acercarte; una vida llena de gallos alegres y risueños que te alegran el corazón con sus historias y palabras; una vida llena de serpientes luchadoras que renuevan su piel ante las heridas que una vida de privaciones y miserias les ofrece.

Basi, o una Dorothy que camina en busca de su mago de Oz con la compañía de un sapo, un gallo y una serpiente capaces de abandonar sus prejuicios y volar muy por encima del aburrido camino de baldosas amarillas, atravesando campos de amapolas dormideras y bosques con monos voladores.

Basi, o el basilisco que no mata, sino que te abre los ojos y te muestra lo que eres realmente.

Basi, o la madre y profesora y superheroína y superviviente y demiurga.

Basi, o la revelación compartida en el mejor de los momentos.

Basi, o la mirada que salva.

Basi, o la diferencia que iguala.

Basi, o la búsqueda de la propia identidad a través de la mezcla de lo otro.

Orgullo de madre, utilizado en un sentido invertido: es el hijo el que se enorgullece de compartir el mundo con ella.

 

22/10/2011 13:34 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Me quiere/no me quiere"

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"Me lo dijiste muy de lejos,

con tus ojos chispeantes,

y dudé en el aguacero

de mis adioses tan cobardes,

infantiles, embusteros;

me lo repetiste con tu mano,

cuando me devolviste aquel sombrero

que cayó en el sucio espejo

que quebró mi paso inquieto.

No intenté intentar tentarte,

lo ignoraba: mi amuleto

era una cárcel de excusas,

gran paseo en corto puerto.

Tú, insolente, inolvidable,

no evitaste un nuevo intento,

con el abrecartas de tu lengua,

con las diagonales del zar tuerto,

con la brisa joven que agita la hamaca

donde yacen sueños del abuelo, muerto,

de la mesa dura donde aún reposan

petroglifos de palabras de tantos cuadernos,

con la sonrisa espléndida de tu falda

y tus dos piernas, adivinándose, sumidas en su buceo,

con la cruz sacrílega que roza el pecado

si pende de tu cuello y roza tus senos,

con la maravilla del enigma

que adivina el héroe griego

mientras choca con su destino,

como la mosca con el flexo,

y halla muerte a la vez que gloria,

como yo, imbécil, al fin reo,

pues no supe ver entonces

lo que ahora estudio, escribo y leo,

y dejé escapar la promesa

de la salvación, del extremo

al que me hubiera llevado, una y otra vez,

haberte dicho que sí, aún quedaba un pétalo,

mas era el del no, ahora no, por lento,

porque el tiempo apagó aquella chispa

que algún día pudo sumarnos, qué buen lienzo,

y ahora tan sólo alimenta con torpeza

la verde llama de un futurible, de un hierro

que a fuego me mata y envenena,

hubo un sí, un por qué no, un ¿luego?

cuando entendí flotaba el cadáver

en las orillas del Leteo,

ahora sangro letras otoñales

y no sé si es verano o invierno."

18/10/2011 20:22 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

ROMANCE DE LA DAMA AUSENTE

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Un rosario de cien cuentas
degollaba a la invitada,
describía en su figura
un algo, un halo, una coartada,
nadie la hubiera llamado,
nadie sabía su camada,
seca y alta, un ciprés,
observaba anonadada
los rigores invernales
con que algunas tiritaban,
las miradas escondidas
con que a ella la perfilaban.

Un rosario con cincuenta
negras cuentas, otras blancas
asomaba por su escote
-¡qué imprudencia¡- mala baba,
todas brillan chispeantes
mientras caen horas contadas,
el evento pasa presto
no hay furor, hay sólo calma,
su sombrero tapa el rostro
pero asoma su mirada
bajo el tul de negra noche
que hunde en fango a la milana,
boca prieta, no hay aliento,
sólo el viento la acompaña
agitando un poco el velo
asomando la guadaña.

Un rosario con cien cuentas
traquetea una balada,
reunidos, todos lloran,
cae la oscuridad templada,
besa sus manos con dudas
y los arrastra a sus casas,
nadie espera una respuesta
sólo hay caja, tierra, nada,
y la noche donde brilla
una luna ensimismada
que no osa a toserle
a la eterna solitaria
mientras coge entre sus dedos
otra cuenta, no oye nada.

Un rosario con cien cuentas,
una dama oscura en ascuas,
una niña que vigila
escondida tras las ramas
del ciprés donde sus padres
la encontraron hace nada,
una niña que no llora
aunque sola vaga y anda,
Mira lejos, ya no hay gente,
se le acerca a aquella dama
misteriosa en el entierro
absurdo donde se brama,
donde llora hasta el borracho
que no entiende lo que ama,
donde caen otoños secos
entre roja hojarasca,
donde ata su pena al cielo
el que tan sólo quiere pasta,
un entierro con dos padres
que no volverán a casa
porque su hija, la pequeña,
se perdió en aquella plaza,
porque un día descubrieron
que el amor no siempre salva,
porque juntos entendieron
que la muerte siempre llama.

Un rosario con cuarenta y
nueve cuentas aún muy blancas
brilla triste entre las puertas
donde se oxida el mañana,
una verja muy oscura
donde asoman almas cándidas,
cementerio de menores
donde el llanto no se apaga,
donde beben unicornios
y se ríen poco las hadas,
donde se pasea la muerte
elegante, una dama
bien vestida, respirando
versos viejos en la lama.
Cae la noche, caen los párpados,
sólo se oye en lontananza
a aquel triste y fiero cuervo
que en las sombras la desahucia.

Una cuenta, una vida,
vaya un trato, ¡qué patada!
Otra cuenta, otra niña,
que en la noche sola vaga.
Va buscando al triste cuervo
por tocar su pluma esclava
de una noche que no duerme,
de una vida que no acaba,
y al oído, muy bajito,
dice juegos de palabras.
En su ciénaga tranquila
aún redoblan las campanas,
un romance, una historia,
una vida transatlántica,
cae la noche, cuentas hechas
sólo queda una palabra:

FIN

29/09/2011 11:20 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

¿A qué huele el presente?, nuevo poema

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Oigo pasos no muy lejos
Lonchas de palabras caen pringosas en las palmas de las manos
y me pregunto una y otra vez
¿de dónde vienen?
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos no muy lejos
Suenan sombras entre estrellas que expectora el cielo ardiente
donde estalla la pregunta
que me hago, ahora y siempre,
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos, muy muy cerca
Las verdades nunca caen de aquella vid con uvas verdes
Las verdades nunca acunan roncas voces pedigüeñas
Las verdades no maduran, te hacen duro, te maduran
Las verdades son el búmeran que nunca vuelve
porque sólo lo hace la mentira
que mantenemos colgada en el tendal del tiempo
a la espera de que se rompa su última pinza.
Y es entonces cuando clama,
beligerante en su arrogancia herida,
la Zorra a la verdad sembrada por otro,
por otro cosechada,
y tan sólo por ella ansiada
y deseada y adorada
anonadada en su charco de deseo:
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos, aquí, a mi lado,
veo la túnica de Cloto,
oigo los dedos de Láquesis,
temo el tijeretazo de Átropo.
¿A qué huele el presente?

Ya no oigo pasos.
Ya no sé si veo formas.
Ya no hay preguntas atemorizándome,
rompiendo la hamaca donde se balanceaba mi niñez
a ras de suelo,
con pantalones rotos y empapados,
agujeros en las rodilleras,
bolsillos llenos de arena y piedras y gusanos.
Ya no observo la belleza de la estatua que señala
un horizonte donde aspiraba a sentarse mi adolescencia,
junto a aquella equivocación
con nombre y apellidos,
aparato en la boca,
ojos temibles si se enfadaba
y voz de Calypso enredando a Ulises
derechito a su perdición,
con sus despedidas de chicle de menta en el portal.
Ya no oigo el rechinar metálico del tren que irrumpe en el vientre de la ciudad,
abriendo sus venas en un parto descomunal,
haciendo llegar a desconocidos y familiares
y haciendo marcharse a familiares y desconocidos
a algún lugar durante algún tiempo.
Ya no huelo las bolsas de pescado del autobús de la mañana
que torturaba a mi primera juventud
intentando llegar a lo alto de ese absurdo Olimpo llamado progreso,
carrera,
o como yo lo llamaba,
mañanas frías y solitarias en la espera sin marquesina bajo la lluvia que se reía de quienes aún no teníamos coche,
y el refugio de la biblioteca,
inmensa,
con todas sus revistas y libros y congresos,
y el horario tan largo que hacía cuadrado al reloj.
Tampoco veo las horas de estudio tenso y esperanzado,
a la espera del "sí quiero"
y no recuerdo apenas aquellas lágrimas ardientes a las dos de la mañana
de un jueves cualquiera,
a dos pasos de cumplir mi sueño,
y no recuerdo bien los pasos solitarios por el intestino
de la Bestia donde se aprenden cosas,
esos lunes de infarto con las sombras chinescas arremolinándose
en mi cabeza,
no recuerdo todo aquello,
ni tampoco el llanto oleoso y denso y petrolífero
tras la muerte de mi niña,
ángel caído de entre las Grayas griegas ciegas de los héroes,
Dama sin vagabundo,
(vagabundeaste y aún lo haces en mi corazón desierto
y aún sigues mordiendo piedras
a la espera
de que alguien tire alguna hacia el norte
y tú la encuentres, en un rato, yendo al sur,
y la traigas victoriosa
para echarte bajo el banco
donde yo leía alguna cosa).
No recuerdo, ni veo, ni oigo, ni huelo nada de eso,
porque las tres están aquí.
Y por fin, viéndome ir recto,
hacia otro lado,
sin preguntarme a qué huele el presente
me señalaron
y, triunfantes, se dijeron
"a eso huele, exactamente."

27/09/2011 17:26 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

LA ALDEA

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La aldea tiritaba mientras un sol radiante regaba sus venas. El aire apenas se movía, el peso de las miradas ocultas al otro lado de las ventanas doblegaba a los recién llegados, los que habían vivido ahí desde siempre rara vez se atrevían a sonreír ante un desconocido. Era la menopausia de la villa.

Una extraña criatura que en muchas ocasiones no sabía si se desperezaba porque llegaba inexorable el amanecer o se estiraba con la resignación de quien ya no espera nada de la vida.

Un ser imbuido en sí mismo, oyendo voces lejanas que palpitaban como el corazón del dragón sobre el que se ha adoquinado una falsa calle. Un regusto a ayer que machacaba el presente, recordando como única forma de creerse aún vivo, trayendo al ahora la nostalgia de un “entonces” que nunca fue tal como se dice.

Las paredes, humilladas por los orines de borrachos y adolescentes, aún rescatan entre sus grietas trocitos de aquella actuación fabulosa, o fragmentos ya descoloridos de aquella noche de gala de hace treinta años.

Los postes de la luz, heridos cada día por las grapas que hacen públicas las muertes cotidianas, intentan deshacerse por las noches de sus ropajes dolorosos, pero al igual que Prometeo encuentran una nueva tortura cada nuevo amanecer.

Las aceras crían charcos negros, se burlan de los pantalones nuevos de quien nunca mira abajo al caminar y hacen corrillos de colillas a las puertas de los centros de salud. Curioso motín.

Los parques juegan al parchís o la petanca, paseando una vejez que aún no se rinde, y rompiendo el sinsentido de las estadísticas al mezclarse con las meriendas de los críos recién salidos del colegio, con sus ropas y uniformes, sus mochilas y sus pinturas de colores, llenos de una ilusión que no se arraiga ni contagia, y que poco a poco ella, la gran villa, marchitará.

Las fuentes son macetas de palomas, de donde salen sin vergüenza ni cuidado esas extrañas criaturas a quienes unos odian por ladronas y otros alaban por creencias. Con sus batallas de plumas y picos y alas y patas medio amputadas interrumpen los gorgoritos que el fontanero ha logrado mantener.

Esta aldea es un desierto en el que a veces pasan personas.

No seduce fácilmente, pero sabe esconder bajo el felpudo borroso donde casi no se lee “bienvenidos” las sorpresas que a algunos, sólo a unos pocos, pueden llegar a enloquecer.

Durante el día arden los brazos caídos de tantas y tantas personas de bien mientras se piden otro té, se acomodan en las terrazas por donde desfilan sus víctimas, y devoran comentarios y blasfemias.

Durante el día caen monedas en los platos, y siempre se recoge el cambio, y siempre paga otro antes que uno.

Durante el día corretean los pequeños por los suelos llenos de ceniza, mates de porros y algún que otro cristal de la noche de ayer.

Durante el día la aldea piensa que sólo es aldea, y se abandona a la monotonía de saberse vieja, y expulsa toda iniciativa que haga fluir savia nueva por sus arterias.

Cuando empieza a caer la noche, se empiezan a entrever pequeñas luciérnagas entre tantos y tantos ojos mate, se presiente cierto temblor manando de la isla durmiente, cacarean risotadas contagiosas entre aquellos que aún descansaban y entra bajando la escalera de luces, toda elegante, la Noche.

Una dama a quien tanto aborrecen todos los pajaritos diurnos que no se atreven a conocerla.

Una dama con ojos de zafiro y labios de licor café, capaz de espabilar a un faraón y enseñarle que no hay otro mundo más que este.

Una dama de la que mañana muchos hablarán, creyéndose quizá mejores que sus habitantes, dándoselas de seres más dignos, de mejor familia, más creyentes... pero obviando tercamente que la mejor película porno es la que uno mismo protagoniza, y que el agua de ayer hoy es caldo pasado.

Una dama que enamora a tantos y tantos navegantes, seres-búho, enemigos de los angelotes que aburren tantas paredes y que embarazan a tantas vírgenes sagradas para ofrecerles la recompensa de un hijo destinado a la muerte.

Esta dama no aguanta mucho en la aldea, pues hasta ella se siente a veces presionada, y (del mismo modo que la Cenicienta) se ve obligada a abandonar en cuanto suenan las campanas, que no son doce, pero sí son siete.

Como los pecados capitales, como los colores del arco iris, como los enanitos del cuento.

Una dama que ya se ha ido, pero mañana volverá, porque la aldea está muerta, pero incluso en el mayor cadáver pueden vivir muchos gusanos. 

Firmado: un gusano orgulloso de serlo.

19/09/2011 20:32 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

La espera, esa forma tan absurda de morirse poco a poco

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Vivir esperando no es vivir.
La espera paraliza el ritmo de la marea de sangre que somos.
Crea una red espinosa donde se acumulan expectativas, sueños y temores prospectivos, y comienza a pesar sobre el pecho del que aguarda.
Es interumpir el avance de la bala liberadora una vez que se ha apretado el gatillo, intentando el milagro del repaso, de volver a repetir algo que ya está en curso.
Una aspiración tan vana como desesperante.
Vivir esperando no es vivir.
Sentarse y dejar de hacer cosas pretendiendo que lo otro, el no yo, actúe por nosotros, ya sea para ayudarnos o para castigarnos, es absurdo.
Incluso la pasividad de la perra en celo, receptiva, esperando la embestida del macho, está llena de una actividad latente, la que reside en haber dado luz verde al coito.
La espera en la vida desespera al vivo.
Estar mirando el reloj una y otra vez, convenciéndose de que más de quince minutos es casi un delito imperdonable que acabaremos perdonando, no es vivir.
Contar los meses que pasaron desde que pedimos vez en el médico y notar cómo aquel bulto crece poco a poco es acomodar el sofa al culo de la muerte que llega llamando desde el portal, marcando con la aldaba del temor incipiente la puerta de nuestra euforia, que una vez abierta dejará escapar a la esperanza.
El que espera, paradójicamente, desespera.
La vida atada a la estaca se atasca, entumece las venas y arterias, seca poco a poco el flujo natural de magma y abre paso al erial del alma.
Vivir esperando es esperar la muerte, comprar boletos en esta vida para garantizarse un lugar en el cielo cristiano, pero si uno se mantiene al margen de esas supercherías pretenciosas le queda tan sólo la certeza de la temporalidad que nos acota.
Por tanto, si somos tiempo, no podemos paralizarnos esperando.
No podemos ahorrar en felicidad, es absurdo.
Debemos derrocharla, compartirla, extenderla como lo hace e vientre de la granada cuando se abre con la tijera y deja caer sus granos rojizos.
No aplaces un orgasmo para un mañana que a lo mejor no llega.
No encierres en un cerdito de barro tus mejores momentos, tus trocitos de presente, tus potencialidades... Puedes dejar un poquito para mañana, pero nunca sepultes tu juventud para asegurar una vejez digna.
Los planes de pensiones son asuntos de bancos y otros zombis moribundos, a nosotros nos queda todo lo demás: el precioso ahora que en poco tiempo extrañaremos.
Bailemos un tango con el ahora, ciñamos nuestra cintura a la suya y bailemos hasta caer derrotados, porque vivir es abrir camino entre las hierbas altas, con las manos desnudas, el corazón bombeando como un loco y el cerebro registrando información.
Antes de que nos demos cuenta nuestras piernas dejarán de avanzar tan rápido, nuestro corazón se oxidará y nuestro cerebro tendrá demasiados papeles escritos que ya no sirven de nada.

Yo no pienso esperar ni un segundo más para sentir que siento, para saber que sé, para enmarcar cada instante entre chorritos de limón que aquilatan copas y hielos que tamborilean deshaciéndose en el gintonic.

El ayer es historia, el ahora es efímero, al mañana no existe.
Abraza a la chica que siempre es ahora, bésala, dile lo que tengas que decirle, escoge tu canción y atrapa entre mordiscos en el cuello y giros de cintura su tallo, que el mar nunca sacie tu sed ni el cielo emborrache tus pupilas con estrellas. Siempre hay alguna nueva por conocer, y la mayor parte pueden no existir en el momento en que aún las vemos...

Crucifica a Dios cada día, enciérralo en la hucha del cerdito de BBVA de cuando tu tío trabajaba allí, cierra la puerta de la vergüenza con todos tus complejos allí dentro y vuela en la alfombra voladora del YA.

Quevedo decía que moría cada día un poco más, que ya había enterrado a varios Quevedos a lo largo de su vida.
Yo creo que cada día, cada instante, nace un nuevo David, y que en todo momento tengo la opción de reconstruirme. De intentar mejorar siempre, de intentar querer más a los que realmente lo merecen.
Vivir no es esperar (wait),
esperar (expect) a veces es desear (desire),
vivir sí es desear,
pero desear haciendo, no esperar a que algo llegue por sí solo.

VIVEEEEEEEEEEE

09/09/2011 21:09 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Nadie sabe cómo sabe..." nuevo poema

Nadie sabe cómo sabe ser a veces diferente,
nadie sabe encajar la carcajada encadenada
del camarada con cara ajada, ¡figura endemoniada!,
nadie encaja en cajas secas
las cosechas peor sachadas,
las resultas del indulto popular inmerecido,
un insulto que el inculto nos ofrece en Telecinco,
el perdón al mataor que ha matao, y sin saberlo,
al inocente que de frente conducía, por su sitio,
sitiado y derrocado por un tonel de caro vino,
apestosa borrachera del que mata en la acera
a quien peca por cruzarse con su infamia millonaria,
ruedas locas, pocas cuerdas, poco cuerdos, puercas cerca,
las tres parcas hoy aparcan, muy dolidas, humilladas,
sus labores, no hay honores, solo infamia y llanto oculto
bajo el manto del aplauso que calumnia celebrando
el regreso del averno del que al tierno fue matando.

Nadie sabe cómo sabe la cereza envenenada
que se escurre entre las muelas, que te hiere desde el alma,
la pepita de quien brota, bruta y fuerte cual guadaña,
la arboleda que nos mata y empobrece, fiera araña,
enfrascada entre las redes de las redes infectadas
donde el bálsamo se ofrece, poco vale, mucho a veces,
ese olvido misterioso de la voz sumida en tierra,
enterrada entre cadáveres, aterrada con sus voces,
pero a salvo de las coces de los bobos que aún se baban
escuchando y salpicando con sus bocas siempre llenas
los oídos de cabezas que retumban, están huecas,
pues no piensan, sólo repiten, piten, ten, lo que escuchan,
nada piensan, pues son iguales,
nada sienten, animales...

Nadie sabe cómo sabe ser a veces diferente,
nadie sabe encajar la carcajada encadenada
nadie sabe a qué sabe saber ser diferente,
nadie sabe lo que sabe el habitante de un tren hueco
que se pierde en el túnel donde solo se oye el eco
del adiós de aquel andén donde llora algún muñeco
que la mano de una niña, ya no tanto, dejó caer
mientras se frotaba el ojo donde fue a esconderse
aquella lágrima, aquel adiós, aquel "seremos diferentes",
nadie sabe cómo sabe escuchar "felicicidades"
al verdugo que no tuvo los cojones de matarse
mientras pudo emborracharse y, enfundado en su cochazo,
de un portazo miserable rebanar vidas ajenas
ante el séquito de sierpes asquerosas que lo velan,
que se estrujan aún los dedos calculando el titular
mientras aquel otro yace, bajo tierra, para siempre
y su familia lo llora envenenada en este lagar.

Nadie sabe cómo sabe el aplauso que recibe el condenado a muerte
y apoyado por los suyos los escucha ante el cadalso,
pero sí hay quien sepa cómo sabe ese aplauso
cuando uno fue verdugo, y se llama Ortega Cano.

21/07/2011 19:21 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Un carrusel de mentiras", nuevo texto

20110703165131-carrusel-sepia-1-.jpg

La vida es una sucesión de cosas maravillosas y terribles, de experiencias que te colman el corazón y que te desgarran las vísceras.

A veces te sientes desafortunado por seguir respirando y otras pagarías lo que fuera por congelar el tiempo.

Para todos aquellos que se hayan montado alguna vez en este absurdo pero maravilloso carrusel de mentiras que es la vida, ahí va:

1º.- La infancia

Mentiras reveladoras (cada descubrimiento le arrancaba un pétalo a tu margarita de la inocencia... ¿aún te queda alguno?). Cuando las recuerdes en el futuro te harán sentir tonto, en plan "¿cómo me pude creer aquello?", pero en el fondo extrañarás en muchas ocasiones aquellos tiempos de credulidad feliz.

-Papá Noel y los reyes magos
-El ratoncito Pérez
-El feliz matrimonio de tus padres
-La maravillosa unidad de tu familia, que te quiere

Todas son mentiras benévolas, white lies, diseñadas para adornar lo que realmente son COMPROMISOS SOCIALES Y COMERCIALES, DIENTES QUE ACABARÁN EN UN FRASCO O EN LA BASURA, UN CONTRATO CON FECHA DE CADUCIDAD O UN COMPLEJO LABERINTO DE PUTADAS Y FAVORES CUYA CONTINUIDAD DEPENDERÁ DE LA MUERTE DE ALGÚN MIEMBRO CLAVE DE LA FAMILIA.

2º.- La adolescencia

Mentiras desgarradoras (te aferrarás a cada una de ellas como si fueran la verdad absoluta, sin ninguna duda, prometiéndote a ti mismo que no volverás a picar en mentiras tan burdas como las que ya conociste, pero cuando vayan despegándose una a una las caretas de estos maniquíes te sentirás terriblemente abatido, solo y desconcertado, ya que son realmente verdades con fecha de caducidad, que el tiempo convierte en mentiras poco a poco, del mismo modo que la manzana que hoy está madura y se puede comer mañana estará podrida). Cuando las recuerdes en el futuro te sentirás dolido, pero no querrás regresar a ellas porque habrás comprendido que la vida va por otros caminos.

-El primer amor. La entrega ciega y apasionada. Total
-La pandilla, tu verdadera familia. No te fallarán nunca
-Tu mejor amigo, tu alma gemela. Siempre estará a tu lado
-Tu mejor amiga, tu consejera infalible. Siempre estará a tu lado

Cuando cabes esta etapa, que recordarás con mucho dolor y mucho cariño, a la vez, verás que realmente había UN DESCUBRIMIENTO Y UNA EXPLORACIÓN EN TU CUERPO Y EL DE OTRAS PERSONAS, UN SENTIMIENTO DE GRUPO QUE LLENABA TU SED DE CARIÑO PERO QUE TE FORZABA A BUSCARLO FUERA DE CASA, CON LA SENSACIÓN DE QUE ERAS TÚ QUIEN ELEGÍAS LIBREMENTE A LAS PERSONAS QUE TE RODEABAN, LA BÚSQUEDA DE TI MISMO EN OTRA PERSONA (AMIGO O AMIGA), CON QUIEN COMPARTÍAS TODO LO QUE FORMABA PARTE DE TU PERSONALIDAD, TUS PROBLEMAS, TUS NECESIDADES DE RELACIÓN Y TUS PLANES DE FUTURO. Con suerte, podrás mantener esta relación intacta, aunque la mayoría de las veces ocurren "cosas imperdonables" que el tiempo hará "menos graves" y que te harán reencontrarte no sólo con ese amigo/a, sino con la estela de quien tú fuiste hace años, para compararte con quien tú eres ahora.

3º.- La juventud

Las mentiras que hay en este tramo aún no las tengo del todo claras, porque aún no terminé esta fase, pero creo que se pueden llamar mentiras políticas (ese tipo de mentiras que ni son bien intencionadas, como las white lies, ni son verdades con fecha de caducidad, sino que son auténticas artimañas que unos elaboran para poder controlar la vida de los demás).

-Tu carrera universitaria o tus primeros trabajos de mierda
-Tu futuro, que ya es presente...

Realmente son algunas de lasque he vivido: la carrera como ESA CONTINUACIÓN DEL INSTITUTO PERO CON PROFES MÁS CALVOS Y VIEJOS QUE EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS PASARÁN DE TI COMO DE LA MIERDA (haciéndote extrañar a algunos de tus profes de instituto), TU CARRERA COMO ALGO MUY DIFERENTE A LO QUE TE ESPERABAS, MENOS APASIONANTE, MENOS BONITA, hasta que te liberes de la burocracia de la universidad y profundices en ella a fondo, después, cuando oposites o investigues... Y EL JUEGO ENTRE EL FUTURO Y EL PRESENTE, tan mezclados siempre, ya sea con trabajos que necesitas pero no te llenan, o con trabajos que te llenan pero están mal pagados y te fuerzan a coger otros trabajos que necesitas...

Cuando abandones ese oasis temporal que es la minoría de edad y te adentres en el mundo del "ya puedo comprar alcohol pero tengo que votar y cumplir muchos deberes ciudadanos", entonces no habrá manera de coser a tu peter pan su sombra de niño a los pies... Se habrá acabado esa fase de despreocupación por el suelo que pisas y el frío de la factura sin pagar del gas te arrastrará a la monotonía del buzón lleno de cartas del banco y los compromisos sociales. Pero también estarás en un momento maravilloso en el que aún eres muy joven y tienes salud para vivir la vida, y por fin empiezas a manejar algo de dinero para moverte con independencia.

Ya veremos qué nos depara el futuro en la mAdurez, en la vejez... pero para eso ya habrá tiempo.

Aprovechad cada segundo, no lo olvidéis. Este instante es el más joven de vuestra vida

03/07/2011 16:51 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"La última cucharada de rock", nuevo relato

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Sentada en un sofá, con los bolsillos casi tan vacíos como el álbum familiar, acurrucando las piernas entre ese candado inútil que era su abrazo desesperado, oía aún los últimos acordes de aquella canción.
Con la cara ladeada, buscando algún rastro de sentido en su vida, agitaba tercamente la cabeza, mordía con fuerza su labio inferior y pensaba. Pensaba en silencio. Sola.
Agarró con resignación una cuchara, se asomó al espejo cóncavo de su instrumento favorito y se sumergió en él. Como Alicisa en el País de las maravillas, pero sola. Sola.
Pudo reencontrarse con su familia, con sus recuerdos infantiles y artificialmente risueños. Pudo volver a besar a aquel novio tan rebelde y tan incauto. Pudo hacerle el amor otra vez a aquella amiga tan especial, dueña de sus fantasías más profundas. Pudo revivir el dolor, el rechazo y la soledad, pero tarareando otro tema se disiparon las formas oscuras y tan sólo quedó el tacto inolvidable de aquellos senos, manzanas expulsadas del Edén de lo corriente, puertas abiertas al éxtasis enloquecedor de sus caderas.
Movió la cuchara y observó atentamente el otro lado, pero rápidamente la giró, pues se vio a sí misma, sola, triste, joven y desahuciada, resoplando en la resaca del éxito misterioso que la apresaba en su cárcel de diamantes.
Siguió buceando entre los destellos de esa bóveda, ahora ensombrecida por el dolor de la verdad que escupía encima de nuestros sueños. Sintió un ligero abatimiento que la vació, su pecho le apretaba tanto que se vio a sí misma en los laberínticos arrecifes de su alma, aguantando la respiración, intentando huir de sí misma, gato empapado mar adentro.
Su cabeza era un avispero donde las promesas, ilusiones y alegrías morían a mordiscos, despedazadas, ante la plaga de luz y de sombras que la horadaban.
Su corazón se aceleraba como el carro que caía ladera abajo, sin control, hacia el abismo donde caían los desperdicios para ser triturados y olvidados para siempre. Como ella, siempre sola. Rodeada de focos y paz y amor y promesas de un futuro dichoso, rodeada por una alambrada donde se entretejían la admiración ante el genio inalcanzable y el temor (pánico) a no ser amado. En esa red morían ahorcados los delfines que surcaban el mar indómito de su música; los halcones que intentaban posarse en sus hombros morían con sus alas rotas, retorcidas, aniquiladas, entre las púas y garfios que la hacían intocable pero seductora.
Su corazón estalló en un absurdo frenesí: el irónico final de quien bombeaba demasiada sangre porque su corazón no era siempre un volcán activo.
Amaneció un día de luto para el rock, para el amor y la paz, para la imposible realidad con que soñaron generaciones.
Amaneció una nueva era, un mundo sin ella. Era un error. Una existencia sin barnizar nuestros oídos otra vez con su voz inigualable cada día era la mayor de las pérdidas.
Su desgarro pudo con ella. Su amor hueco sin respuesta no aguantó más.
La muerte se llevó su voz para que la vida no fuera perfecta, para que los cuervos y los condenados también se sintieran vivos.
Nos dejó porque en aquella cuchara no supo amarse lo suficiente para seguir luchando. No pudo entender lo necesaria que era, y es.
En el suelo de su habitación, junto a su cadáver aún sentado en el sofá, se tambaleaba macabramente la cuchara en que quemó su última dosis. Ahí quedó grabada su última sonrisa. Ahí se sirvió la última cucharada de rock.
Hasta siempre, Janis

01/07/2011 12:37 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Aestas aestatis

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Llega el verano.
Lo hace antes de lo previsto
con humeantes mediodías
carretera adelante.
Lo hace con un apretón de manos
y un par de empujones
y una sonrisa de medio lado
y una copa en la mano siempre a medias
con el hielo siempre entero
a pesar del calor
a pesar del lugar.
Llega el verano
aestas aestatis
(puto latín)
maravillosas declinaciones
de espalda
de piernas
de horizontes
declinaciones irregulares
con ablativos absolutos
y genitivos partitivos.
Llega el verano
y con él la promesa de una juventud aún
arrolladora
pero siempre titubeante,
como esa llamita del mechero cabrón al que
sin saber por qué
le has cogido cariño
y sigues usando
a pesar de que casi no le queda
gas.
Apretémonos los bañadores
salgamos de casa dispuestos
a casi todo
y aprovechemos cada YA que nos quede,
cada uno vale mucho
muchísimo
porque el YA de hace tres versos
es infinitamente menos joven
que el YA que ahora escribo.
Calor, apretón de cinturón,
gafas de sol
con los cristales manoseados,
toallas siempre húmedas
que no se secan nunca,
hielos que sí se deshacen,
risas que caen como cristales
calle abajo,
un sol radiante,
la segunda etapa del año,
la segunda estación de la vida,
ya llegó el verano.

29/06/2011 15:01 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

SONETOS DE DESPEDIDA PARA PAULA Y MARCOS

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ÉGLOGA DEL PIRATA FORAJIDO

DESPEDIDA POÉTICA EN TRES CANTOS

 

CANTO Nº 1 - PRELUDIO

 

I

Se escurren hoy las rimas, no se atreven

a herrar los cascos de vuestros corceles,

aun siendo con palabras en papeles,

floral presente, paraguas si llueven

los pétalos oscuros de amapolas

ensangrentadas con la indiferencia

de quien ignora vida y toda ciencia,

de almas que vagan por el mundo solas.

Se escurren hoy los versos, se estremecen

al ver tendidos, sin pinzas, sobre ellos,

momentos que hoy se suman a un pasado

cargado de futuro, allí no escuecen

los labios amarillos, cortos cuellos…

Aquí sonríe el yunque aún embrujado.

 

II

Agito la cabeza por si encuentro

palabras adecuadas al momento,

y aunque se mezclan tristeza y contento

asumo que la procesión va dentro.

La letra impresa vuela traicionando

las raíces dadas entre surcos finos,

estela de bolígrafos, caminos

que el dedo a oscuras besa, intentando

oír con manos suaves el proceso

en el que pare el día un nuevo rayo,

instante mágico en que todo es nada,

no sólo porque alumbra más de un beso

igual de tierno en otoño que en mayo,

sino porque es la música callada.

 

III

¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!

endecasílabos demando ahora,

de arte menor no es digna tal eslora,

nave o buque, llevamos lleno el saco.

Pirateando por los mares tristones

do´ pasa sed de sangre el cruel pirata,

desátense los médicos la bata

pues llegan tarde, atiendan corazones.

Naufragio inevitable, sacrificio,

castigo infame, turba arrolladora,

aplauso envenenado, tibias manos,

un barco a la deriva, ¡qué suplicio!

nocturnas aves, huyen de la aurora

que hará olímpicos a estos humanos.

 

 

CANTO Nº 2 – EL NAUFRAGIO

 

IV

Surca los mares el poeta pirata

en busca de aquel tesoro perdido,

oculto más allá de lo sabido,

oasis de locura y paz ingrata.

Mantiene sobre el hombro escocido

el útil con que roba a las estrellas

sus destellos y tallas, ¡son tan bellas!,

otea en lontananza, forajido,

cómo las olas muerden las orillas,

muriendo en hecatombe inútil, fría,

herida abierta de la madre tierra,

y pues este pirata errante yerra,

descubre entusiasmado maravillas

capaces de obviar la lejanía.

 

V

A una tierra lejana, digo, llega,

hincando el pie de roble en la arena,

Ulises liberado, no hay sirena,

tan sólo a un ser su atención entrega.

Calypso siente celos, no hay amor,

Nausícaa araña el suelo donde pisa,

pirata cruel, guiña el ojo a la brisa

el frío ciega, apaga su candor.

Pirata que extrañó al mar vigués,

que oyó los pasos secos de la muerte

soplando en otros lares muy muy fuerte,

regando bocas húmedas de estrés,

secando sed infame: ¡un whisky fuerte!,

burlando a Apolo, ¡¡Baco se divierte!!

 

VI

Pasado un tiempo, el pirata olvida

aquel aroma aéreo de la Ría,

y escurre (como el ave que no pía)

sus patas entre paja removida.

Durante tal proceso, emigrante,

conoce a otros viajeros como él,

capaces de volver la hiel en miel,

alquimia extraña, un don impactante

que a bastantes, poco a poco, seduce,

aunque muchos confundan ese brillo

con arrogante filo de cuchillo,

la bravuconería que conduce

al abismo del flautista estafado,

a la lluvia de niños, un cruel hado.

 

 

 

 

 

 

VII

 

Primero la encontró a ella, Paula,

persona en quien los números se suman,

ni llamas ni incencios la ahúman:

siempre con su sonrisa llega al aula,

La jaula donde las desdichas crecen,

que tiene cien barrotes invisibles,

aquella donde mueren impasibles

las ilusiones que los meses mecen,

esa prisión, oscura y congelada,

también llamada infame vertedero,

nunca jamás por ella fue pisada:

vigila siempre con su temple austero

el vértigo que a la virtud se acopla,

pues ser ecuánime es ser verdadero,

y entonces no siempre el viento sopla.

 

VIII

 

Con ella descubrió la vida aparte,

ese rincón del día consumado

en que las copas bailan a tu lado

siempre que logres entender el arte

de combinar la música nocturna

con el rigor del sol, cumplir horario,

llegar a tiempo, un bien necesario,

ser compañero y ave taciturna.

Con ella comprendió que ser de Vigo,

viviendo aquí, en Verín, o donde sea,

no pesa tanto si eres buen amigo,

pues no hay ningún ciego que esto no vea:

no hace la Mancha hidalgo a don Quijote

ni mosquetero a Sancho aquel bigote.

 

IX

 

Una mujer completa, talismán,

firme, alegre, profunda, sincera,

echando una mano es la primera:

es fuerte, diamante, es el volcán.

Sus ojos de pilla siempre delatan

que ayer fue más loca, ahora serena,

corona su ser tostada melena,

sonrisas felices que a algunos matan.

Un baile le pide, la vida entrega,

este pirata cojuelo a Paula,

viven etapas de fiesta que llega

de clase afuera, de la calle al aula,

así es en Verín la convivencia,

espero que Vigo tenga paciencia.

 

 

 

 

X

 

Al poco se encuentra a otro corsario,

persona capaz de abordar los barcos,

un firme guerrero, llamado Marcos,

para quien no hay cita en el diccionario.

La lengua se frustra buscando nombre,

queriendo cercar con letras y sones,

idea que resuma las acepciones

que pueden decirse hoy aquí de este hombre.

De aspecto temible, gran estatura,

brazos enormes, atlético porte,

desmiente pronto toda conjetura

hablar con él: sabe dónde hay un norte,

esto avala su mirada noble:

amigo por siempre, bueno cual roble.

 

XI

 

Su lucha cada día entrando en buques

cargados con los presos de otras guerras

incita hacia su puerta a aquellas perras

que comen hoy los restos de los duques,

creyendo que con eso algo se pega,

creyendo que con eso son mejores,

obviando que favores y honores

son plantas diferentes, no las riega

la misma mano firme y sincera

que arrima el ala enorme cobijando

en la estación que aún no es la primavera,

sino que es mano cruel y va matando.

Por eso no es corsario de alianzas

aunque lo pesen hoy muchas balanzas.

 

XII

 

Un hombre luchador que nada debe,

partió cada tronco a mano desnuda,

su choza es un mañana que hoy saluda

a aquellos con quien la Concordia bebe.

Amigo, profesor y compañero,

entrenador de grandes jugadores,

pudo ganarse todos los honores

pero quiso elegir el bien primero:

con Paula se encontró, no estaba escrito,

y nadie supo verlo – impredecible –

pero eso es lo mejor de nuestra vida:

no te convencen con la voz en grito,

nadie puede decir “es imposible”,

soñando sí se encuentra una salida.

 

 

 

 

 

CANTO Nº 3 – EL REGRESO

 

XIII

Una vez que llegamos a este punto,

debo guardar la tinta y la saliva,

pues es ya larga ahora esta misiva,

y pienso que está todo aquí ya junto.

Sabéis, pues, lo que pienso, soy pirata,

sabéis, pues, lo que siento, soy poeta,

y aunque no tenga aquí una saeta

Cupido huyó de mí como una rata.

Espero que la estela de ese barco,

aquel en que con tanto ahínco viajáis,

sea larga, ancha, espesa, generosa,

que nunca os manche el barro de aquel charco,

sois dos buenas personas, destacáis,

prosperad: no os merecéis otra cosa.

24/06/2011 20:23 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Cobrador de peajes", nuevo texto

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Siempre me pregunté cómo se debe de sentir un cobrador de peajes, ya sabéis, ese personaje tristón y solitario que está en su cuchitril viendo pasar coches, motos... Y él se queda ahí, en su asiento siempre caliente (pues siempre hay que cobrar a alguien por pasar), con una minitele horrible delante y, quién sabe?, algún que otro libro.
Cuando tu trabajo es ser profesor, por momentos te sientes un poco como si fueras eso, un cobrador de peajes: los alumnos comienzan contigo un curso, los vas conociendo, se termina el curso y ellos pasan al siguiente curso (2º ESO, 3º ESO, 4º ESO, 1º BACH...), y en verdad el pasar tantas horas con vosotros a la semana, bailando, cantando, tocando instrumentos, viendo vídeos interesantes o vuestros propios anuncios... uno va conociendo poco a poco esa faceta humana que a veces se nos escapa entre programación y programación.
Yo por esa razón hago siempre lo mismo: preparo muchas unidades didácticas, soy muy ambicioso, quiero dar muchos temas y a veces me paro en un tema demasiado tiempo, dedicándole más sesiones de las previstas, pero siempre termino el temario, siempre puedo poner la X del cuestionario de valoración globla de curso en el 100%, y eso es porque al flexibilizar las cosas siempre tienes margen.
Ocurre también que cada año tienes grupos muy diferentes entre sí, y alumnos que el año pasado se portaban de un modo este año cambian, y al interactuar con otros se contagian, se mezclan... Cada clase es radicalmente diferente a las demás. Eso es bueno, es enriquecedor, y crea recuerdos formidables.
Como en 4º y 1º Bach la música es optativa, el remix de alumnos aún es más confuso, ya que ni siquiera coinciden con su grupo, y tienes alumnos de letras con alumnos de ciencias... Muy interesante. Poco a poco, a base de tener 4 o 3 horas semanales, vas conociendo mejor a cada alumno, y ellos a ti, inevitablemente, y comprendes que nunca volverás a ser el mismo porque hace cinco minutos eras diferente a ahora, y dentro de otros 5 minutos ocurrirá lo mismo.
Ese eterno cambio se cura y se frena con una buena memoria, pero a veces no es suficiente.
La edad pasa, es un pozo que empiezas a cavar sin salir de él, cada vez conoces más de lo que realmente hay bajo tierra, pero cada vez estás más cerca del fin del túnel. Yo ya lo digo: CARPE NOCTEM!!!
Es curioso pero el otro día fui consciente de ello por primera vez en mucho tiempo: YA TENGO 30 AÑOS. Hasta hace casi nada yo seguía con esa sensación de eterna juventud que te da el estar en la veintena y haber empezado a trabajar joven en lo que te gusta (a los 23 años). El hecho de ser siempre el más joven o el segundo profe más joven del claustro prolonga esa sensación, y te hace sentirte más a salvo de la voracidad de Cronos.
Pero las semanas pasan y el reloj sigue haciendo TIC TAC.
Este cobrador de peaje sigue haciéndose mayor cada día, mi má!!, y eso lo noto cuando descubro con asombro y orgullo que alumnos que tuve en 2º ESO en Alternativa a la religión están ya matriculándose en la universidad y se acuerdan de cosas compartidas en clase. Echas un vistazo a las orlas, al calendario, a los alumnos que tienes en clase HOY, algunos de los cuales llevan TRES cursos seguidos contigo, haciendo música, creciendo, acercándose al andén del tren para salir y continuar su vida.
Y es que así tiene que ser.
Me encantará ver cómo les va a todos los alumnos que este año vuelan, y a los que el año que viene también.
Porque aunque yo cobro los peajes, inevitablemente, sé cómo son por dentro muchas carrocerías. Sobre todo aquellas que tuvieron la ventana abierta. Y eso está genial.
El tic tac de Cronos parece intentar acercarme a mis padres, pero como a ellos también los acerca a mis abuelos hacemos realmente un canon en el que nunca nos cogemos.
Safo lamentaba en sus poemas monódicos el terrible adiós que para ella suponía despedirse de sus pupilas año tras año, y aunque ella tenía otras "funciones" para con sus discípulas, la mano fría del Tiempo bajo la mesa sigue siendo la causante de esos escalofríos.
Intentaré tener una buena estufita cerca y música, mucha música.
Porque cuando la música de la cabina de peajes es similar a las de los coches que pasan, se pueden hacer excepciones, reconociéndose a uno mismo en el otro, buscándose a uno mismo en ese espacio vacío que os separa.
Ella, la música, es capaz de mantener jóvenes a pensionistas de 70 años que lloran como aquella vez al escuchar su canción, la música pervierte a Cronos y lo emborracha mientras la vida te protege de los vientos huracanados de la soledad, la tristeza, la ira o el orgullo.
Aprópiate de una canción, de tres, de cuantas más mejor, hazlas tuyas, créetelas, vive a través de cada compás que guardes en ti, y no habrá cobrador de peajes que se atreva a pedirte que abras el monedero.
Barrera subida: pueden pasar
¿Adónde? Escalera al cielo.

13/06/2011 18:31 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

Llueve en Albarellos, nuevo poema

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El cacareo de cascabeles suicidas
que aterrizan y se rompen
y estallan
sobre los tejados de las viejas
casas,
curioso almendrado urbanístico,
garrapiñada maquillada con granito
y onzas pétreas
adoquinando el rústico suelo,
me recuerda que no estoy
aislado,
me recuerda que hoy es domingo,
el día más largo de la semana,
la tontería más grande del mundo
después de la noche más aprovechada.

El redoble acuático
que escupe sobre el progreso,
absurda idea propia del ego humano,
está tamborileando una y otra vez,
riéndose
entre charcos, gotas y chorretones
insolentes,
de la voracidad con que transformamos
un espacio natural
en un almacén
de fincas,
casas,
algún que otro animal
y casi ninguna persona.

La tremenda vomitona con que hoy
el cielo se burla de nosotros,
eructando incluso con truenos
que llegan siempre tarde,
haciéndonos cortes de mangas
fugaces que pasan demasiado pronto,
es una vomitona cargadita de
desidia,
que no arrastra consigo restos
de una copiosa cena,
echada a perder tras el descontrol
del cubata siempre en mano,
sino que es una muestra
de ese estómago vacío,
habitado solamente por el eco
de una palabra que tragaste
sin haberla dicho aún,
un aborto natural,
doloroso más incluso que el parto
menos esperado,
testimonio mudo
que un sordo escucha a solas.

El rebaño de gotas agotadas
se aleja tímidamente,
tras haber roído
cada esquina,
cada casa,
cada coche,
cada chimenea,
y se aleja satisfecho
porque sabe que hoy ha avanzado un poco más,
que ya necesita una tormenta menos,
para vencer su noble guerra...

Ese ejército de lluvia se aleja,
dejando tras sus huellas
la bobalicona campana de la iglesia
cacareando,
alardeando de haber vencido hoy la batalla,
feliz en su santurrona tumba,
rodeada de tumbas,
recibiendo cada día a muchos fieles
que, sin saberlo en muchos casos, ganan puntos
cada día
para entrar antes en la caja
aún vacía
donde se deshace lo único cierto en esta vida...

Casi no se oyen sus aplausos,
pues la lluvia enloquecida trama algo
y nos confunde con sus cambios de argumento...
Pero sabe que Albarellos hoy se arruga,
mancha su ropa de domingo
y recibe el aplauso fervoroso
de los charcos que nos caen encima cada día.
El cielo escurre nubes como trapos
y muchos de nosotros
abrimos la boca mirando arriba
y creyendo que somos sofisticados.

Siguen ahí,
no os confiéis,
cae más agua.
Llueve.
Llueve en Albarellos.

05/06/2011 16:12 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Las manos dormidas, nuevo poema

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Las manos dormidas

 

Desde hacía mucho tiempo nadie se había atrevido a llamar la atención en aquel lugar.

 

Pero no era por miedo o cobardía. Era más una cuestión de sencillez, de timidez, de no querer sobresalir por encima del perfil del grupo.

 

Era un grupo bien avenido: se habían ido reuniendo poco a poco,

con el paso de los años,

y se habían ido acostumbrando a convivir pacíficamente.

 

Al principio hubo un período de indecisión, pues no tardaron en aparecer las primeras diferencias de opinión,

pero por una u otra razón

todo se fue asentando.

Los que estaban en más desacuerdo acababan marchándose de allí,

lo cual era muy de agradecer para el bien común,

que es el menos común de los bienes,

y poco a poco fueron cerrando su amplitud de miras.

 

Casi sin darse cuenta fueron reduciendo sus libertades,

fueron coartando a todo aquel que se saliera de lo esperado,

y la libertad dejó paso a la “normalidad”,

un extraño estado de ánimo entre la indiferencia y el desencanto,

ya que nada nuevo es bien recibido, y todo lo que se vaya a hacer será minuciosamente comparado con lo que ya se ha hecho antes.

 

Esta “normalidad” proporcionaba muchísima tranquilidad a los que más tiempo llevaban en aquel lugar,

y casi sin darse cuenta (otra vez)

entre unos y otros fueron construyendo jaulas sin garrotes.

 

Eran jaulas muy especiales, porque desde fuera parecían magníficas mansiones,

lujosas casas, exclusivos clubs para gente mejor que los demás,

pero una vez dentro la salida era muy estrecha, tenía demasiadas espinas y siempre que algún valiente o loco se empeñaba en salir

terminaba consiguiéndolo, pagando un caro precio,

y con las ropas rasgadas y el alma destrozada,

sumido en un estado de confusión difícilmente soportable,

por lo que al final no tardaban en regresar,

y aunque ya estaban estigmatizados socialmente,

era preferible un hijo pródigo que un Mowgli echado a perder.

 

Poco a poco, desde su mundo de piruleta y gominolas,

veían por la televisión y en los otros medios cómo el resto del mundo funcionaba a marchas forzadas,

cómo el dolor y la miseria presidían tantos hogares al mediodía y a la cena y al salir el sol

y así cada día,

todos,

sin excepción.

 

Ellos al menos tenían el psicólogo, el fin de semana, las charlas por chat, podían escapar a sus presiones,

pero los pobrecitos miserables que protagonizaban cada día esa serie de éxito llamada “telediario”

no tenían opción.

 

Ante esas injusticias, inevitablemente, los corazones reaccionaban,

todos tenían entrañas,

todos tenían hijos, padres, familiares,

todos se habían enamorado en algún momento

(aunque muchos de ellos no lo recuerden ahora,

al menos no con su pareja oficial),

y ese hormigueo incesante que penetra en nuestro estómago

es el peor sistema de alarma: sólo lo escuchamos nosotros,

y aunque sabemos cómo lograr que se apague,

los demás no lo escuchan, no lo entienden,

y por no pararse a dar cien mil explicaciones

es mejor aguantar con la boca cerrada

y mirar para otro lado,

o escuchar música.

 

Ellos habían preparado un sistema para luchar contra la mala conciencia.

Era un sofisticado método que habían inventado ante la amargura que produce abandonar el propio bienestar para ayudar a causas imposibles.

 

Los primeros individuos: los APOLÍTICOS.

Todos pensaban en aquel lugar, no todos estaban de acuerdo con lo que veían, pero muchos se habían sabido vendar los ojos,

ya fuera con la sucia venda de la autocompasión

que nos arrastra a descuidar el sufrimiento ajeno pensando en que aún no hicimos la compra para mañana

o recordando aquel golpe del destino

en nuestro pasado lejano.

 

Los segundos individuos: los BOHEMIOS.

Los que no estaban vendados y veían, pero no soportaban el dolor de lo que manchaba sus pupilas, optaban por ponerse los cascos y disfrutar con buena música, con palabras acarameladas que se deslizasen por sus oídos y emborrachasen su corazón,

pudiendo soportar así la carga moral

evitada a toda costa.

Se producía así un violento contraste entre la realidad gris y cruel que veían y la dócil comodidad que embriagaba sus sentidos.

 

Los terceros: los INDECISOS.

Había un tercer grupo, lo suficientemente concienciado como para resistirse al bálsamo de la venda o a la anestesia de la sordera

que aceptaban estoicamente recibir toda esa información:

veían, y sufrían con esas imágenes;

escuchaban, y el escozor de los lamentos, gritos e injurias se repetía una y otra vez en su interior como un aullido en la caverna donde muere el lobo, antes de tiempo.

Su padecimiento se hacía aún mayor al tener en cuenta que toda esa furia, todo ese veneno que absorbían, no salía nunca a la superficie, ya que tenían sellada su única vía de escape:

la conversación.

Estaban mudos, no querían que otros cargaran con sus pesares,

pero no tenían el valor suficiente como para encontrar una solución por sí mismos, y así