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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mis escritos.

Feliz 9º aniversario, Isa

El tiempo es una red absurda con la que, queriendo atrapar la realidad, acabamos enredándonos los dedos. 
Hemos creado máquinas capaces de llevar cuentas imposibles, con endiablados mecanismos que sostienen esa suma inabarcable de momentos que es a fin de cuentas otro vendaje para el insoportable esguince de la consciencia de la propia temporalidad. 
Nuestro cuerpo es sabio, y juega a engañarnos distrayéndonos cuando disfrutamos, paralizándonos cuando no. 
Siglos, años, horas... Son intentos fallidos de poner una pauta al mar inasible de la existencia humana. 
Pero a pesar de todo tenemos antídotos para soportar el peso de lo efímero: mis favoritos sois, sin duda, la música y tú.
La música me ha dado alas, me ha hecho sentir acompañado en momentos de enorme soledad, me ha hecho sentir vivo, me ha llenado de vitalidad, Energía positiva, buenas emociones y la necesidad de ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor. 
Tú eres la persona que le da sentido a todo lo que la música me regala. 
Gracias por estos NUEVE años juntos. 
Parece que fue ayer, ¿verdad? Algo estaremos haciendo bien. Con lo diferentes que parecemos... 
Feliz aniversario, Isa!!!

09/08/2016 12:14 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

La desigual y absurda batalla entre las Ciencias y las Letras

Una de las pruebas de la falta de solidez de nuestro sistema educativo es esa fractura, tan arbitraria como injusta e innecesaria, entre los alumnos de Ciencias y los de Letras.

Arbitraria porque no está implícita en la formación integral del individuo, sino que responde a intereses políticos y a una tosca brusquedad típica del sistema patriarcal dominante, ya que asocia la precisión de los procedimientos científicos y la exactitud de sus conclusiones, a menudo suplementarias (una nueva teoría sustituye a la anterior), al imaginario asociado a la masculinidad, y vincula la flexibilidad de la hermenéutica artística (las interpretaciones de obras de arte musicales, literarias, etc), así como la complementariedad de sus teorías, a todo lo que culturalmente se ha asociado con la esfera de lo femenino.
Injusta, porque se ha utilizado para estigmatizar a aquellas personas que podrían resultar imprevisibles para el sistema, para el gobierno, para el poder. Y para ello no han dudado en jerarquizar los saberes en función de criterios tan volubles como la utilidad o la dificultad, pero falseados.
Porque la utilidad responde a la inmediatez de su aplicabilidad, y no a los beneficios ulteriores que tales conocimientos pudieran aportar, por considerarlos de segundo orden. Ejemplos de esto último son el placer estético, la empatía, el reconocimiento de lo propio en lo ajeno y la sensación de pertenencia a un grupo.
La dificultad, por su parte, se relaciona con parámetros como la precisión, la exactitud y la posibilidad de prever todas las respuestas válidas posibles a base de suprimir todas aquellas que se "salgan del guión". Esto es lo que se llama pensamiento lineal, y tiene el inasumible precio de cercenar la creatividad y la imaginación, esenciales para el pensamiento divergente, y fundamentales para quienes busquen brotes de genialidad.
Resulta irónico que quienes viven por y para la excelencia académica, en busca de un alumno brillante a cuya trayectoria añadir su firma, hagan la zancadilla a todos aquellos que apuntan maneras, pero no del modo que ellos quieren.
Es como buscar a otro Mozart a la vez que prohíben saltarse las normas.
Muchos alumnos creen que son inferiores porque el mensaje que les transmitimos es precisamente ese, y no nos damos cuenta de que las inteligencias son múltiples, y que no todo lo evaluable cabe en una tabla de excel.
Además de arbitraria e injusta, innecesaria: porque no sirve de nada, no es provechoso en absoluto, crear castas en función de los estudios. Es un acto irresponsable promover esa línea de pensamiento, por machista, por clasista, por retrógrada, pero sobre todo, por malintencionada.
Asociar las humanidades y su estudio a la esfera de lo irrelevante es dar la espalda al progreso. Sin conocer la historia somos marionetas, hámsters correteando en la rueda de nuestra jaula de tradiciones y rutinas, por muy cómoda y lujosa que ésta sea.
Sin literatura estamos condenados a desconocer aquello que no vivamos en primera persona, y a vivir una vida más pobre y penosa.
Sin las artes jamás experimentaremos la vivencia estética, siendo peleles al son de los poderosos.
Sin lenguas clásicas nos perderemos la magnífica sensación de vértigo que produce la arqueología de los vocablos; saber de dónde vienen las palabras es como indagar en un árbol genealógico: no te es indispensable para vivir pero descubres cosas que dan nuevas dimensiones a tu mundo.
Y la filosofía... en fin, sin ella seríamos aún orangutanes.
Porque la idea de que en Ciencias cuesta más aprobar que en Letras no es del todo cierta, y me explicaré con un ejemplo: para sacar un 5 en matemáticas hay que saber probablemente más de la asignatura que para sacar un 5 en literatura, filosofía o historia, sobre todo si tienes buena redacción y labia. Pero para sacar un 10 hay que saber más de éstas que de aquella, ya que además de saber tienes que convencer al corrector.
Y ya no entro en las traducciones de latín y griego, donde saber gramática no sirve si te falta intuición y muchas horas de práctica. Cuando un mismo verbo significa "ir, venir, llegar" y una página entera, escoger la acepción que se ajusta al caso concreto es algo que no se estudia.
En fin, no se trata de reivindicar una rama del conocimiento que se cuestiona por pura maldad o, en el mejor de los casos, ignorancia supina.
Se trata de reivindicar el tipo de ser humano que necesitamos para un mundo más justo.

26/04/2015 15:46 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

SONETOS DE DESPEDIDA PARA MIS ALUMNOS DE 1º BACHILLERATO

SONETOS DEL ADIÓS QUE BAILA EL TANGO

Se agotan los cartuchos, ya es la hora,

pasó otro curso, presto, inapelable,

pudimos entonar el himno amable

de quien en la miseria es aún señora:

de una Fantín que, aun puta, es heroína,

de un Jean Valjean que huyendo salva vidas,

de un gris Javert que arranca sus heridas

mientras el fango agrisa y arruína

los nobles cercos donde no han sembrado

con suficiente ahínco los cimientos

capaces de hacer fértil un desierto,

por mucho empeño: es tuerto el corvo arado,

inútil cuando solo hay pensamientos,

y yerma la esperanza de lo muerto.

 

Hoy mi cabeza hierve: ya es verano,

hoy suenan las sonajas cual corceles,

vuelan como tornados los papeles

con los que apreso un ánimo inhumano.

Somos hijos del tiempo, brisas locas,

cuando queremos ver todo ha pasado,

nos quedan las canciones, buen legado,

para atrapar por siempre en nuestras bocas

momentos que nunca jamás pensamos

que irían a enmarcar fugaces horas,

pues no es humano mordisquear el marco

sino perderse mientras aún bailamos,

dejar que fluya el son de aves canoras,

soltar el remo y que otro mueva el barco.

 

Hace tres años que empezó este encuentro,

algo formal que nunca escogimos,

si la suerte va en uvas, ¡qué racimos!,

fue un gran flechazo, fuimos mar adentro.

No creo en Dios ni en el destino, ¡fuera!,

soy poco dado a cruces en el techo,

pero si hubiera dudas en mi pecho

podría pensar que a tal ser se debiera.

Un grupo majo, enorme, numeroso,

cada año vimos cosas diferentes:

bailasteis de mecánicos en Grease,

tocasteis de Mecano el llanto hermoso,

temas de Disney siempre aquí presentes,

sois de esos que siempre tocáis un bis.

 

Al empezar en cuarto llegó el cine,

quisimos hacer magia con baquetas,

vuestro talento amplió sus grandes metas

e hicimos lo imposible: ¡un alucine!

Tocamos un concierto interminable,

toda la villa os nombra con respeto:

cuatro horas de espectáculo al espeto

metidos donde el voto arranca el sable.

De allí surgió el granito que hoy desierta

las almas que aún esperan verlo hecho:

vuestro talento llena de coraje

al público que ahora aún despierta,

queremos ser capaces, un derecho,

que aún de lo izquierdo surge cual brebaje.


Un musical será el legado vuestro,

pa´recordar al público el gran lema:

amar, ser correspondido… gran tema,

sabed que cuanto os debo aquí os lo muestro.

En dos proyectos ya participamos

que llenan de alegría la vida, el alma,

os aseguro: lo mío no es la calma,

mas ahora pido papas: ¿descansamos?

La música es la mano que abre el globo

y luego queda flojo, sabe a poco,

te deja sed y hambre, te enreda,

parece en luna llena que eres lobo

buscando otra dosis como un loco,

quedas insomne: ya nada te seda.

 

Espero que, aunque caigan muchas hojas

en las paredes de vuestra cocina,

junio, julio… sea la música “adoquina”

de vuestro “dulce hogar”. “Si te despojas

de aquello que una vez te definió

vuelves a empezar, pero desde atrás”,

como dijo el otro, un Barrabás

de estos que en el mundo no escribió.

La huella de Cronos da acantilados

a las almas nobles, bravas, sinceras,

preocupación y dudas a las flojas,

retos a las de los enamorados,

vértigo a las zánganas y embusteras,

y a las demás: hojas, otoño y hojas.

 

Alumnas como tú he visto muy pocas,

Andrea Barreal, de gran sonrisa, noble

ser de alma calma, nunca hay prisa

donde descansa el mar, ni algas ni rocas,

refugio de inquietudes musicales,

estás siempre pendiente de mis clases,

admiro tu mirada, un as de ases,

busco en tu paz el fin de tantos males,

aspiro a ser mañana un buen recuerdo,

resuenan los xilófonos ausentes,

resume la hormiga trabajadora

el buen concepto que de ti no pierdo,

aunque las aguas vengan estridentes,

la luz que a ti se debe es siempre ahora.

 

Aunque en tercero fue cuando empezamos,

¡menuda suerte haberte dado clase!,

ambos veíamos que había base,

recuerda el árbol que tanto regamos.

Tus ojos, preguntando, siempre abiertos,

¡ay, Marta, cuánto voy a extrañarte!

Nicolino, qué apellido, cuánta arte,

igual que un faro guías en los puertos

cosiendo los destinos navegantes

o siendo musa y diosa en mente artista,

luciérnagas de vida son tus ojos,

ignore la guadaña a tus andantes,

no eres camino: eres mucho más lista,

olvide la hoz de ayer verdes matojos.

 

Admiro la nobleza que en ti habita,

Nayim, un ser grandioso como pocos,

admiro la humildad que encumbra a locos

y los acerca al sol que allí crepita.

Ignoro el horizonte que conquista

mediante su humildad un ser tan bueno,

parece que te dio Thor su fiel trueno

innato don que tú guardas en lista.

Admiro que la música te exprese,

no siendo aún mayor de edad siquiera;

iguala tu virtud a tu valor,

superas todo lo que mida o pese

triste sistema de balanzas, ¡fuera!

atiende: ser tu profe es un honor.

 

Palpita en el silencio de lo humano,

oscuro reino donde mora todo,

radiante luz que cura como yodo,

Andrea Pérez Vega, con su mano

nada es ajeno al don de su sonrisa,

discípula con aura luminosa,

risueño ser de luz y alma gloriosa,

encuentras la Belleza en cada brisa.

Admiro la valía de su afán,

presencio ahora sus logros entonando,

espero que los deje a todos secos,

rompiendo el silencio, alacrán,

en el que los prejuicios van flotando,

zurrón de aquel pastor de cráneos huecos.

 

Marta, tu voz resuena en este valle,

a veces con el tierno son del viento,

resquebrajando con el pensamiento

todo lo que el quizá robó en la calle.

Admiro tu talento musical,

respiras con la paz de los ayeres,

oír tu gaita: uno de esos placeres

de gran nobleza y rigor marcial.

Romper las normas es bucear

muy lejos, iguala tu talento a tu bondad;

guardiana de la caja de Pandora,

un día de estos nos darás reflejos

en los que sean escombros de Verdad

zahúres de Macondo, Fauna y Flora.

 

Permíteme escribir con letra arial,

alumno aventajado, todo ideas,

Pedro, aquel a quien sobran libreas,

el poeta con talento teatral.

Durante estos tres cursos descubrimos

radiantes melodías musicales,

oscuros timbres, voces guturales,

también guión y letras compusimos.

Aunque en el viaje dio algún salto el carro,

bueno es aquello que bien termina,

oímos tu voz llenando el escenario,

a ver qué es un alfarero sin barro:

demiurgo de palabras, soy de mina,

aplaudo tu talento aún sin erario.

 

Personas tan completas yo vi a pocas:

amiga que tanto en la noche alumbras,

remando con tu luz todo lo encumbras,

a no ser que abandones a las rocas.

Grandísima Marlén, me alegro tanto,

regaste tu teatro año tras año,

arriba te sentaste, y no sin daño,

nunca te rindas: ¿sirena sin canto?

Marlén, nunca dejes que el tiempo,

loco, arribe en tu ribera con cruel paso,

rescate el fiel recuerdo que este amigo

lamentaría perder si cae tu foco.

Espero que el Azar llene tu vaso,

nunca dejes de estar en paz contigo.

 

Paula, una mujer de armas tomar,

alumna con ideas, formidable,

respetuosa, valiente, adorable,

alguien en quien se puede confiar.

Permíteme decirte entre cuartetos

algo que aún la música no dijo:

un “gracias” tan enorme, un faro fijo,

lindando con “adiós”… he aquí sonetos.

Aunque diez años llevo despidiendo

personas que me marcan, entrañables,

lo admito: no me adapto a despediros.

Un curso pasa, os vais, yo os sigo viendo.

Los años aterrizan, crueles sables,

aquí estaré: siempre podréis veniros.

 

Prudente como nadie, silenciosa,

ocultas tu talento entre las sombras,

respeto tu actitud, pero me asombras,

perdona si te azoro, eres grandiosa.

Aunque quizá no lo sepas te admiro,

Rosalía, alumna trabajadora,

aunque no saltes se te ve aquí, ahora,

resuenas con la fuerza que respiro.

Oscuros pasos rasgan el cemento,

sangrando ideas rotas, por valientes,

abraza el ritmo con que el mar replica,

lima en tu mente todo pensamiento,

iguala como el cuarzo, piedra y mica,

aprieta con fuerza puños y dientes.

 

Perdóname el descuido en lo que sabes.

Ana, a veces se me complica todo,

respondo disculpándome del modo

artístico con rimas llanas, graves.

Tú eres la alumna que siempre me escucha,

inteligentes textos me has mostrado,

alucinantes mundos has creado,

no hay oro pa´ lo tuyo en ninguna hucha.

Amaneceres rojos he contado,

mas nunca como los que tú has descrito,

admiración y tiento, tantas horas,

recubre tu trabajo, lo he notado.

Ignoro si lo tuyo es logo o mito,

aplaquen tu descanso aves canoras.

 

Primero nos vimos en aquel río,

acuérdate del Zurria, fue el principio,

Noemí, nunca temí hacerte aquí un ripio,

oscurecido en este adiós impío.

Espero haberte enseñado cosas,

mil objetivos fueron los que vimos,

increíble tu atención, nunca tuvimos

disputas o problemas, solo ansiosas

aulas llenas de artistas teatrales,

sujetos de pasión tan desmedida,

interminable talento que brota

logrando convencer en sus cabales,

vidriosa condición de despedida,

a quien sin grifo ni agua aún ve la gota.

 

Primero fue Edith Piaf y su tragedia,

¿os acordáis de aquellos tresillos?

Recuerdo: tocábais entre visillos

por si os decía algo... ¡qué comedia!

A nuestra gira te apuntaste pronto,

recuerdo que lo hiciste así, María,

a eso yo le llamo valentía,

tienes aquí mi aplauso, así lo monto.

Imagino que repetir fue duro,

mas quiero imaginar que te ofrecí algo:

a mí me has dado fuerzas con tu encanto.

Representas con talento maduro

imágenes del musical que aún ahora canto...

Aquellas chicas guapas sin hidalgo.

 

Puso el destino tu voz en mis manos,

o al menos coincidimos, que no es poco,

recuerda de hoy por siempre que habrá un foco

y una bandera ondeando, ¡sí, hermanos!

Pondremos el Chivite de medio lao,

auguran los designios más humildes,

resquebrajamos versos, y con tildes,

al demostrar que esto ha calao.

Diana, no te olvides de los cantos

ilustres que hoy entonas con orgullo,

algún día futuro tendrán peso,

nacemos entre duelos y quebrantos,

ahuyente tu ternura al cruel murmullo

igual que ante el temor se queda tieso.


Pisa con tu dulzura toda vergüenza,

aplasta sin remilgos todo freno,

resuene, cara Nerea, el volcán lleno,

augure versos como allí en Provenza.

Nadie escuchó una voz tan delicada,

ese hilo que ata y ciega corazones,

runrún que calma y frena a los ciclones

en el momento en que tu voz pausada

alcanza el pecho de quien se adormece

justo entre lirios de loca espesura,

utópica voz de sirena griega

sostienes con rigor que enternece

tan solo a aquel que ama a la cultura:

oírte y no aplaudir: ¿gente tan ciega?

 

Pude ir descubriéndote con los meses,

¡oh, Sofía! tal es tu timidez;

risueña siempre me oyes, cada vez,

y participas en todo; no espeses

pase lo que pase tu gran frescura,

ante todo sé fiel a ti misma,

resuene el arcoiris en tu prisma

aumente con los libros tu cultura.

Sabes que el saber te va en el nombre,

oscuras lenguas griegas lo atestiguan,

fomente la juventud que en ti brota

ideas que no haya escrito aún ningún hombre,

artes que escapen de quienes santiguan

miserias de esas que caben en bota.

 

Permíteme decirte, Alba, cara,

algunas de las cosas que he pensado,

reflexionando sobre lo pasado

al ver que en tres años desenmascara

a esa tímida niña a la que al fin hable,

la alumna que en tercero conocí,

bailando, tocando lo que pedí,

auténtica fichaje, aún sin sable,

persona de una pieza, firme, noble.

Este es el fin de nuestro corto viaje,

respeta siempre el son que te acompaña,

es música aquello que en tu equipaje

zarandee tu espíritu o lo doble,

recuerda: no es la fuerza, es la maña.

 

Patricia, a ti te encuentro muy entera,

auténtica cantante, todo alma,

rompe el silente hueco, ya no hay calma,

aquel torrente tuyo, primavera.

Partes el aire con tanta ternura,

aunque los nervios corten tu garganta,

tornado ingobernable que encanta,

rozas el corazón con tu alma pura.

Inflamen las musas tu voz de diosa,

permítanos el tiempo ver lo que haces,

oigan los que te aplauden tus canciones,

riegue tu talento la tierra hermosa,

tuerza el duro crédito de rapaces

o conquiste por siempre corazones.

 

 

OS QUIERO UN MONTÓN!!! BUENA SUERTE!!!

17/06/2014 18:06 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Breve relato sobre un Don Juan nostálgico y treintañero

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BREVE RELATO SOBRE UN DON JUAN NOSTÁLGICO Y TREINTAÑERO

Ya no tengo ninguna duda: se acabó. Lo nuestro es imposible. Caput.Debo admitir que tardé en darme cuenta: al principio todo era nuevo, fresco, revitalizante; cada día que pasábamos juntos era más intenso que el anterior, todo eran descubrimientos, sorpresas: la promesa tácita de que podríamos estar hechos el uno para el otro y que tan sólo por un capricho del azar nos habíamos encontrado. Tropezado, más bien. Ocurrió aquella tarde de verano, tan extraña y a la vez tan embaucadora. Ya hacía tres meses que I. y yo lo habíamos dejado.Me sentía entre libre y desdichado, todo a un tiempo: al finiquitar aquella relación recuperé algunas de las renuncias más dolorosas que me había visto obligado a asumir para estar juntos. Eso me llenaba de vida, de energía: saberme soltero y libre, capaz de intentarlo con cualquier otra chica sin los remordimientos que arrastra la deslealtad.Pero había algo en mí que iba poniendo cada vez más pocho: quizá los domingos solitarios, siempre sarcásticamente soleados en medio de un cielo harapiento, lleno de nubes hechas girones. Quizá las noches en que regresaba sobre mis huellas a casa envuelto en la soledad del elefante que ha olvidado dónde estaba aquella vieja charca que saciaba su sed en épocas de sequía. Quizá el insultante poder del contraste amoroso: en cuanto uno se queda solo otra vez, parece que todos sus amigos empiezan a emparejarse y que las chicas dejan de ver algo aprovechable en ti. Sin embargo, cuando uno empieza una nueva relación parece que se recalificaran los terrenos y muchas mujeres empiezan a insinuársenos. No sé. La vida en solitario no se me da bien. Necesito compartir la cama, despertarme con alguien al lado, sentir otra respiración cerca. Me encantan las cenas a dúo y salir de copas hasta altas horas de la madrugada. Llevo mal llegar a casa y que no esté exactamente como yo la dejé, pero prefiero eso al eco de mis pasos en el salón, con la tele aún encendida, restos de comida en el sofá y tres o cuatro cubatas casi terminados repartidos a lo largo de la casa. La libertad que te concede la soledad no compensa el vértigo de los acantilados que se abren ante ti. Y cuando I. y yo lo dejamos, todo este remolino de ideas apresó mis sesos y comenzó a hacerme delirar. Ocurrió aquella tarde de verano, tan extraña y a la vez tan embaucadora. Nos conocimos de casualidad: me había quedado sin hielo y bajé a la gasolinera. Cuando llegué allí el empleado de siempre no salió a atenderme, así que salí del coche y entré. No había nadie a la vista. En cinco minutos noté cómo algo se movía al fondo del establecimiento: comenzaron a caer unas bolsas de Doritos y entonces la vi: tan guapa, tan misteriosa, con esos ojillos pequeños y redondos buscando auxilio alrededor, con las manos atadas a la espalda y una mordaza torpemente atada tras su cuello. Se arrastraba como un gusano a lo largo del corredor. Me acerqué a ella y la liberé. Me explicó que era su primer día como encargada de la gasolinera y que habían entrado a robar. El resto no hace falta contarlo. Cuando terminó su turno de esa tarde la fui a buscar, la invité a cenar y para mi sorpresa quedamos. Primera cita, primer polvo. Un diez. Ahí comenzó una fantástica relación, en la que descubrí que ella podría ser ELLA, la mujer de mi vida. Quizá, pensaba entonces. Poco a poco fui descubriendo que ella había estudiado Historia del arte, que procedía de una familia humilde con severas dificultades económicas pero que gracias a las becas y a sus buenas notas había salido adelante. También supe que su padre tenía problemas con el alcohol, que su madre era una beata ultracatólica que no comprendía la homosexualidad de su hermano menor y que su hermano ya había intentado suicidarse un par de veces. No tardó en contarme que ella misma había estado tonteando con las drogas de diseño y que, de vez en cuando, se metía un par de viajes para tener buenas “vistas”.Compartimos un par de experiencias químicas y debo reconocer que quizá se trate del legado más interesante que me haya proporcionado una relación. Yo también meto de vez en cuando. ¡Llámame nostálgico! Es otro modo de reencontrarme con aquellos recuerdos.Todo iba viento en popa, parecíamos la pareja más feliz del barrio, pero entonces, contra todo pronóstico, todo se vino abajo. La tuvo que cagar así de miserablemente. Nunca se lo perdonaré. Ni a ella ni a I. ni a ninguna de las anteriores. Siempre acaban jodiéndolo todo.Malditas mujeres. No puedo soportar recordar lo que me hizo: me llamó por teléfono, quedamos al mediodía, antes de comer, y justo cuando le iba a plantar un beso me suelta: “te quiero”.

04/04/2013 12:38 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Despedida de mis alumnos de 1º de bachillerato de Música, tras 1-4 años juntos. ¡¡Mucha suerte!!

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SONETOS PARA DESPEDIR A MIS ALUMNOS DE BACHILLERATO, ALGUNOS DE LOS CUALES LLEVAN CONMIGO MÁS DE CUATRO CURSOS.
CON MUCHO ENTUSIASMO Y LOS MEJORES DESEOS, OS ESCRIBO ESTOS RIPIOS, ESPERANDO QUE EN VUESTRO CAMINO SEAN MÁS LAS ALEGRÍAS QUE LAS PENAS, Y QUE NUNCA JAMÁS RENUNCIÉIS A SER VOSOTROS MISMOS, OS DIGAN LO QUE OS DIGAN.
SONETADA EN TRES PARTES.

1ª PARTE: SONETOS PRELIMINARES

I

Me he puesto melancólico y profundo
un jueves tan oscuro como este,
y aunque no soy alguien que proteste
cuando las nubes cubren este mundo
quiero empuñarla fuerte y arrancarla,
a Excalibur, la espada encantada,
mordaza milenaria, a un yunque atada,
cogerla entre las manos y ahora alzarla...
Todo eso... o simplemente abrir la boca,
dar un pasito al frente sin caerme,
miraros a los ojos fijamente
y hablaros con la fuerza de una roca,
temiendo que la Parca ahora intente
llevarse mi valor, reblandecerme.

II

Cada año es diferente, todo crece,
nos vamos conociendo un poco más,
sabemos que todo lo que hay detrás
es tan sincero como se merece.
Vosotros vais creciendo, adolescentes,
ayer críos de parque, correteando,
pegados a la tele, investigando,
buscando en este mundo antecedentes;
hoy jóvenes satíricos, mayores,
en bici o en patín, en banco o río,
fumando o deportistas, no hay camino
que indique cuáles son o no mejores:
la búsqueda del yo es un desafío,
que cada cual madeje su destino.

2ª PARTE: SONETOS PERSONALIZADOS, UNO A UNO

III (PARA PACO BÓO)

Un músico increíble, inestimable,
alumno recto, amable, sonriente,
eres un tío que miras de frente
y nunca mientes... ¡eso es entrañable!
Gaiteiro, as de láminas, afable,
destripas partituras, muy prudente,
dispuesto a oír música diferente, 
sabes hacer que la baqueta hable.
Aquel sonriente y hábil fontanero,
que vi matando hongos tantas veces,
cobraba vida entre sostenidos,
sé que no soy (ni en broma) el primero
que reconoce, en todos los sentidos,
que eres un crack y un aplauso mereces.

IV (PARA FERNANDO ESTÉVEZ)

Pocos alumnos tuve así de firmes,
con un sentido del humor oculto,
que aflora cuando al fin dejas sepulto
pudor o lo inseguro que confirmes.
Estudias con talento y confianza,
se ve que tienes ases en la manga,
tú eres alumno bueno, ¡no se tanga
tan fácilmente a un profe y su balanza!
Llenas de ritmo salas y jardines,
también en el Entroido "tamegueando"
el saxo baila ritmos caribeños.
Alcanzarás con éxito tus fines,
mereces llegar muy lejos, Fernando,
serás la envidia de otros, pedigüeños.

V (PARA MARTA GONZÁLEZ)

Siempre has estado ahí, apoyo seguro,
dispuesta a echar un cable, y no miento,
alumna de ejemplar comportamiento,
orgullo me mereces; apresuro
palabras que se antojarán "de menos",
que por rimar quizá parezcan trucos,
mas, no lo dudes, odio a aquellos cucos
que roban huevos en nidos ajenos
para dejar perplejo al auditorio,
prefiero hornear mis bollos con harina
de esa que yo he pulido en el molino
donde la calidad no sea tan fina
pero sea cierto, y esto es notorio,
Marta, eres grande: sigue tu camino.

VI (PARA SERGIO PORTELA)

Un tipo duro, Sergio, un vaquero,
con tu mirada fría, insobornable,
metrónomo tocando, inquebrantable,
te he conocido desde aquel tercero.
Tardaste meses en sonreír un poco,
pero al fin te relajaste, no es malo,
y aunque ser profe a veces crea un halo
siempre me riñes cuando me "equivoco"...
Me alegro de haber visto cómo tocas
tras tres años, con tantos conciertos,
y confirma tu evolución el dicho:
puede el agua quebrantar las rocas
siempre que horade en los puntos ciertos:
la música... desde la cuna al nicho.

VII (PARA ANABEL ÁLVAREZ)

Alumna que, fugaz como la estrella,
conozco de hace meses y hoy despido,
un curso complicado, dirigido
a ver qué haréis mañana... una querella
que os mostrará que el mundo está muy loco,
y que currando remaremos fuerte,
eso os ayudará a engañar la muerte
de aquellos que se conforman con poco.
Tu voz fue todo un descubrimiento,
afinas con estilo y elegancia,
tienes sentido del humor, ¡¡y tanto!!,
puedes bailar de todo, y con tiento,
sabes mezclar barbecho y transhumancia:
el cisne no muere siempre con canto.

VIII (PARA DÉBORA ÁLVAREZ)

Contigo, cara Débora, me parto...
cambiaste en cada curso, mucho o poco,
a veces creí poder volverme loco
con esos gritos que dabas en cuarto;
al repetir cerraste aquella caja
de que los truenos huían, se escapaban,
y pues todos tu mejora esperaban
lo hiciste como nadie... ¡¡no hay alhaja
que pague tu trabajo en estos años!!
Alumna muy atenta y estudiosa,
simpática y con tu humana sonrisa,
a la hora de bailar no tienes prisa,
disfrutas con la chispa, no hay engaños,
eres tan auténtica y generosa...

IX (PARA INÉS FERNÁNDEZ)

Inés, qué dulce eres cuando llegas
a clase y sueltas gritos o reproches... 
siempre me acordaré de tantos broches
que tú colgaste en clases... al sol ciegas.
Tan dulce y entrañable, nunca altiva,
con los ojos abiertos como platos,
gobiernas con esmero y con zapatos
la nave que ya no va a la deriva...
Espero que no cambien estaciones
la personalidad que hoy atesoras,
eres fantástica, en serio, disfruta
la juventud que aún no os hace señoras,
recuerda que en la música hay canciones
con las que nuestra vida es mejor ruta.

X (PARA SANTIAGO CAÑAVERAL)

Un hippy con principios, con ideas,
un músico ambulante, sin carretas,
chamán de la locura, un juez sin tretas,
soplando la ocarina a Melibeas
que huyan del ruido o de aquellas peleas,
que aspiren a ser mucho más que tetas,
que busquen en el colocón de setas
un mar de calma, libre de mareas.
Un argentino nacido en Galicia,
un ser de espíritu libre y sereno,
más vago que campana sin badajo,
seguirte el rastro es vivir sin freno,
sabrás calzar caminos río abajo,
¡la música aniquila la codicia!

XI (PARA NELSON FERNÁNDEZ)

Alumno casi ninja, silencioso,
discreto en grado sumo, no lo dudo,
y aunque cantó el agudo, ¡¡él sí que pudo!!,
no lo hace con los focos, ¿temeroso?
Nunca ha faltado a clase, cumplidor,
respeta a los demás, buen compañero, 
escucha y toca, diestro baquetero,
es un fenómeno, es un embajador
de la tranquilidad que en todo aguarda,
del ser buena persona, comediante
capaz de disfrazarse por la noche
mostrando papeletas musicales
a quienes "duermen" - no tienen aguante -,
él sabe divertirse, no hay reproche,
no encontraré personas a él iguales.

XII (PARA RUBÉN PORTELA)

Una persona muy observadora,
sentado casi parece dormirse
cuando corcheas semejan derretirse
en partituras a primera hora.
Te mira con cierta expresión severa,
pero pronto deja caer la sonrisa,
es un alumno que no tiene prisa
pero tiene reflejos de primera.
Tiene muy claros cuáles son derechos,
aunque negocia todos los deberes,
es buen político, un delegado,
no da gato por liebre, hombre de hechos,
con sus ideas, no vende pareceres,
fue un placer haberte encontrado.

XIII (PARA JONATHAN PÉREZ)

Cantante de excelente voz, timbrada,
escalador de escalas de primera,
trabajador, y sin la lengua fuera,
perfecto ahijado para cualquier Hada:
no miente, es sincero y te demuestra
que cada clase puede aportarle
saberes y destrezas, recordarle
que la cultura en vida es llave maestra.
La pena: no haberlo conocido antes;
el orgullo: haber compartido un año;
la suerte: no haber obviado su don;
es Jony un Frank Sinatra, mas sin guantes,
no es engreído, cutre ni tacaño,
siempre echa un cable, está al pie del cañón.

XIV (PARA BRAIS GONZÁLEZ)

Otro alumno nuevo al que hoy despido
no sin antes aclararle, que sepa,
que aunque a veces yo soy lobo de estepa,
no hay más que cordero embravecido
cuando caen los ceros como nieve,
cuando las tareas se multiplican,
cuando las pirañas ya no pican
los anzuelos que secó, aunque llueve.
Es tímido y pausado, en principio,
está sentado y parece que escucha,
si le preguntas puede sorprenderte,
mas está claro que merece un ripio,
fue un placer vencer con él la lucha
que es un concierto: me alegro de verte.

XV (PARA EVA FLETE)

Mujer tan pasional como esta chica
difícil de encontrar, eso seguro,
gran pianista, llena de futuro
si sabe controlarse y no mastica
esa ira repentina que enloquece
a más de un profesor cuando le grita,
cuando se calma agita la varita
con la que el draco duerme y enternece.
Tienes un coco vivo, impresionante,
lo sabes, no malgastes tu talento;
con límites, desprecia al despreciable,
que en este mundo el que va por delante
a veces choca con el que fue lento:
la envidia nutre siempre al miserable.

XVI (PARA NEREA RIVERO)

Una escritora que cocina versos
como quien coge gotas de rocío,
cierra los ojos y muerde el vacío
sangrando la pasión de los conversos.
Alumna libre de todo prejuicio,
mujer brillante y queda, un apoyo,
adolescente, sabe que un escollo
no frena al buque junto al precipicio.
La música y el arte, tu cobijo,
lo sabes, no lo olvides, no hay problema
que no se aplaque, no hay ningún dilema
que nos domine; hasta el pesimista
más fiero y con discurso más prolijo
se rinde ante aquel dicho de optimista.

XVII (PARA MARÍA ÁLVAREZ)

Alumna que es gaiteira, ¡y de las buenas!,
capaz de interpretar en dos segundos
lo que otros no se aprenden ni en cien mundos,
con horas, meses y años en docenas.
Sabe que siempre ha quedado su sitio
pendiente del regreso esperado,
mas quiso que estuviese en otro lado
la musa que aún ignora qué es el Litio,
pero le sopla melodías al oído,
y sabe que María podrá cantarlas,
aunque sepa bailar y sea algo vaga,
no olvidaremos nunca quién has sido,
obviar a quienes son buenas se paga
tan caro que mejor sería grabarlas.

XVIII (PARA DIEGO DOSANTOS)

Es este un gran alumno, de gran talle,
muy buen oyente, escucha y no es mentira,
a veces parece que ni respira
y entonces le pregunto algún detalle.
Siempre dispuesto a echar en clase un cable,
cargó con el piano tantas veces
que casi es suyo, dirían los jueces...
Destaca su nobleza insobornable.
Me alegro de que escogieras mi clase
para afrontar con calma este año,
espero haberte aportado herramientas
con los conceptos, que sirvan de base
para escuchar con tiento, y no en rebaño,
la música que elijas y que sientas.

XIX (PARA ALBERTO FERNÁNDEZ)

Es un caso especial el de Alberto,
alumno a quien conozco de hace mucho,
sabe que lo aprecio, aunque no esté ducho
en las rutinas de etiqueta; ¿cierto?
A veces me sorprende siendo un crío,
otras demuestra mucha madurez,
y aunque conmigo ha despreciado el diez
sabe que sin mojarse cruza el río.
Cada año cambia un poco de perfil,
sorpresa tras sorpresa, se entretiene
jugando en clases, habla y no me atiende,
pero es buena persona: él entiende
las reglas de este juego: peón, alfil...
Y es único en su humor: ¡qué bien le viene!

XX (PARA LUCÍA GÓMEZ)

Alumna musical hasta el delirio,
capaz de tocar cosas imposibles,
parece que le aburren futuribles
que yo armonizo en clase... ¡qué martirio!
Me ha demostrado siempre que me sigue
cuando hablo en clase, aunque no pregunta...
a veces yo pienso: "¿de qué barrunta?"
pero siempre acierta, ¡¡no le castigue!!
Sonríe a escondidas, hay confianza,
se sienta atrás, donde no huele a tiza,
sabré acordarme de tanta ceniza
como dejé caer en Pontevedra
cuando tocó, y muy bien, ¡mujer de piedra!,
ante aquellos políticos con panza.

XXI (PARA ISANET MÉNDEZ)

Si una palabra me recuerda Isa,
quizá "fuerza", "ternura", "ideología",
una mujer que lucha y se vacía
si tiembla su ideario y no hay cornisa.
Recuerdo que en tercero protestaba
con gran convencimiento e ironía,
respetuosa siempre, ¡qué valía!,
cuando bailábamos cosas que odiaba.
Tres cursos compartimos, formidables,
me alegraré siempre de conocerte,
vales mucho, todo el mundo advierte
que en ti hay un mar de fuerzas entrañables,
un ser de luz y versos, gran coraje,
que no te cambien tiempo y ningún viaje.

XXII (PARA DENISE GONZÁLEZ)

Otro fichaje nuevo, ¡no llegan las tintas!,
alumna que todos los días destaca,
ya sea porque el chicle no se saca
o porque cuenta anécdotas distintas.
Alegre, con carácter, decidida,
no le gusta bailar, pero se esfuerza,
espero que el destino nunca tuerza
tu rumbo, y que venzas la partida.
Supiste aprender tus melodías,
tocando carrillones, bombardeando
al público con notas en cascada;
agradezco tu tránsito, marcando
con especial afecto esos días
que reías a pesar de la jugada.

XXIII (PARA BELÉN MORAIS)

Nunca te extrañaré lo suficiente,
Belén, con tu mirada tan tranquila,
transmites una fuerza que aniquila
todo mal, eres libre, una corriente
de ternura y paz, con tu voz sonriente,
alumna de prodigiosa paciencia,
¡¡cuánto valen (no cambies) tu inocencia,
tu silencio atento, no displicente!!
Con alumnos como tú, cuesta verlo,
el trabajo reduce su dureza,
con personas como tú el mundo es otro,
cada cosa demuestra su belleza,
con seres como tú, esto hay que creerlo,
la vida no es rutina ni certeza.

XXIV (PARA SARA VIZCAYA)

Su sonrisa, un regalo contagioso,
su voz, la carcajada redoblante,
no se le puede olvidar, ni un instante,
a nadie que ella tiene un don hermoso:
se transforma en lo que quiere, en la escena,
sabe interpretar papeles variados,
quienes la oyen se quedan encantados:
Sara hay una: no es abeja de colmena.
Le agradezco su vital alegría,
gran alumna: siempre se apunta a todo,
no me engaña con excusas manidas,
si no hizo los deberes no hay lodo:
una sonrisa libre, no es arpía,
fiel a sí y a todos: alegras vidas.

XXV (PARA MARINA NIÑO)

Una alumna magnífica, atenta,
pregunta cuando la asaltan las dudas,
fiera como atroces barracudas
si alguno con artimañas intenta 
derruir los castillos de arena
que con tanto esfuerzo ella diseñaba
sin pensar que el destino la engañaba
y da unos cambios raros de cadena.
Otra dama del teatro, ¡alucinante!,
da vida a sueños que otros escribieron,
ilusionando al que se sienta y oye,
logra que gente de atrás y adelante
viva con tal fuerza lo que allí vieron,
que no es raro que algún alma se abolle.

3ª PARTE: SONETOS EPILOGALES

XXVI

Resultan entrañables los momentos
que encierras entre versos y palabras,
resulta ilusionante creer que labras
el oído de quienes bailan contentos,
buscando, en vano, con miles de intentos
aquel agudo ingrato de Chenoa,
e igual que, río abajo, en la canoa
caemos en la estridencia, ¡¡qué portentos!!
No importa si afinamos más o menos,
es solo una cuestión de altura y nota,
me importa la actitud, el intentarlo,
nunca os rindáis ante el poder que agota
talentos aún del pueblo, recordarlo:
de héroes están los cementerios llenos.

XXVII

Me hacéis mayor, los años se acumulan,
y aunque aún no pesan rompen los bolsillos,
pues al andar despacio no hay tobillos
que aguanten con el peso de una mula,
y eso es lo que parecen los ayeres,
agrias cerezas que ahora rememoro,
nunca hallaréis ningún mayor tesoro
que aquel que se deshace en los saberes.
Cada año pasan muchos por mi clase,
y cada uno es único, especial,
a algunos de vosotros conocí
hace ya cuatro años... ¡qué desfase!
El hombre, un rutinario animal:
me regaláis más de lo que pedí.

XXVIII

Supisteis tocar juntos, como orquesta,
canciones que os gustaban, o no tanto,
crujisteis horas de ensayo y de canto,
llenasteis a un gran público, ¿molesta?
¡Qué va, sois grandes en vuestras empresas!
Lucháis desde la broma al arrebato,
sinceros como el lince, el león, el gato,
no os gusta que se pisen vuestras fresas,
horticultores libres del engaño,
me alegra haberos visto en este viaje,
se acaba lo que empieza, ¡no haya pena!
Sonreíd al "hoy" y al "siempre", no hace daño,
no habrá mejor abeja sin colmena
que la que lleve risa de equipaje. 

XXIX

Este curso pasó como un suspiro,
se agrieta el calendario muy aprisa,
es el ser joven como aquella brisa
que te despeina el alma en el retiro
de las canciones que oyes a escondidas,
dando la espalda a un mundo miserable,
capaz de sobornar, con euro o sable,
a quienes cambian céntimos por vidas.
Este curso se fue, pasó otro año,
espero disfrutéis en vacaciones,
sabed que no os olvidaré jamás,
pues tantas horas juntos, no en rebaño,
rompiendo las barreras del quizás
tatúan al pellejo emociones. 

PUES ESO, CHICOS, MUCHÍSIMA SUERTE EN LA VIDA, BUEN VERANO Y YA NOS VEREMOS.
¡¡¡LARGA VIDA A LA MÚSICA!!!

19/06/2012 15:55 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo texto: ENREDADO"

20120524183145-enredado.jpg

ENREDADO

 

(Este texto está pensado para ser proyectado y escrito en directo, ante el público, con tres audiciones simultáneas a su escritura. Se escribe el título en silencio, se empieza a escribir, y cuando se mencione a Mozart se inicia la audición de don Giovanni; cuando ésta termine se escribe la frase alusiva a dicha audición, para poner el vídeo de Schubert; cuando termine la segunda se hace lo mismo con la audición de Tiesto y la frase que alude a ella, de modo que nunca haya silencio)

 

Enciendo el ordenador. Cliqueo en el navegador. Va lento. Cliqueo otra vez. Aún no se abre. Otra vez. Sigue tardando. Veo el montón de apuntes en la mesa y me desanimo. ¡¡Puto trabajo de música!! ¡¿A quién le interesará el Krautrock alemán de los 70?! Parece que va. Ya está. Mierda, se han abierto de golpe tres ventanas. Mierda. Hay que seguir esperando. Veo por la ventana: hace un sol radiante.

Por fin. Abro el facebook en una, el tuenti en otra y youtube en otra. Pongo Mozart. Me relaja su música. Abro la ventana del facebook y ahí veo las novedades. ¡Vaya, mi ex se ha ido de viaje a Canarias! SE MORRERA!!!! No hay aún un botón de “no me gusta·”, que si no… Abro el tuenti y observo las novedades: dos peticiones de amistad, un privado y me han etiquetado en seis fotos, dos de las cuales ya las tenía. En una sale Esperanza Aguirre diciendo babosadas. Vaya novedad. Me envían una pregunta por el Chat: “q tal llevas el trabjo d musik?” ¡¡MIERDA, EL TRABAJO!!

Abro una cuarta ventana en el explorador y busco en la wikipedia: “KRAUTROCK”. Esto va a ser una mierda que te cagas. Se acaba el vídeo de Mozart. Abro esa ventana y busco una canción de Schubert: “La muerte y la doncella”. Me mensajean por tuenti: “??” Respondo que estoy ahora con el trabajo “menudo rollo d trabjo”. El facebook también empieza a pitar. Veo el reloj: ya llevo 40 minutos y aún no hice nada. A ver qué se me ocurre.

Abro una ventana nueva, la quinta, y busco mi correo electrónico. Pongo mal la contraseña porque me olvido de desbloquear las mayúsculas.

Me pasan un temazo de Tiesto por el Chat del tuenti. Lo pongo, mientras p0or el facebook me mandan otro mensaje “sales st find?”. Es mi mejor amigo. Olvidé que celebraría su aprobado en historia por todo lo Alto. Mierda. Llaman al móvil: un mensaje: “baja a la perra antes d q se lo haga en casa”. Dios, qué agobio. Veo a pie de pantalla y descubro que hay seis ventanas abiertas. No puede ser. ¿SEIS? Intento hacer clic en la sexta pero no puedo. ¿Qué ocurre?

El ratón no me hace caso. Lo muevo pero no me sigue. Observo con atención cada icono de la panytalla. Hay más de los que yo puse. ¿Cómo es posible? No entiendo nada. Sin que pueda evitarlo, un archivo de texto se abre en la pantalla. El texto dice lo siguiente:

“Enciendo el ordenador. Cliqueo en el navegador. Va lento. Cliqueo otra vez. Aún no se abre. Otra vez. Sigue tardando. Veo el montón de apuntes en la mesa y me desanimo. ¡¡Puto trabajo de música!! ¡¿A quién le interesará el Krautrock alemán de los 70?! Parece que va. Ya está. Mierda, se han abierto de golpe tres ventanas. Mierda. Hay que seguir esperando. Veo por la ventana: hace un sol radiante…”

 

 

FIN  ¿?

 

 

 

 

 

 

 

Las audiciones son estas:

MOZART, “Mask trio” - http://www.youtube.com/watch?v=nGDLDq2YFsk 

SCHUBERT, “La muerte y la doncella” - http://www.youtube.com/watch?v=RDJ-hepH53I

TIESTO, “Adagio for strings” - http://www.youtube.com/watch?v=B0PV_S4m6Ig

24/05/2012 18:31 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Había una vez un centro educativo como los chorros del oro...

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Había una vez un centro educativo como los chorros del oro, siempre estaba todo ordenado y limpio, no había charcos en el patio ni ruidos en los pasillos.

Era un centro normal, con gente normal, pero estaba siempre implacablemente impoluto: ni un papel en el suelo, ni un botellín de plástico tirado por ahí...

Había una vez un centro educativo que funcionaba como un reloj, todo allí estaba perfectamente organizado y seguía un guión previo.

Los profesores no llegaban tarde, los alumnos tampoco.

Había una vez un centro educativo en el que no se veían empujones ni discusiones, no había protestas ni engaños, no había corrillos ni zancadillas.

Entonces terminó el verano, y con septiembre llegaron los alumnos, los profesores, los padres de los alumnos...

En este centro educativo era normal escuchar de vez en cuando algún ruido, empujones, risas o algún grito esporádico, incluso a veces algún insulto.

Si te fijabas mucho podías llegar a interrumpir conversaciones entre cirujanos, es decir, personas que destripaban lo que otras hacían. Pero eran todo sonidos efímeros, que con la presencia del recién llegado se evaporaban sin dejar rastro.

Había una vez un centro educativo en el que los alumnos aprendían muchas cosas, trabajaban en equipo, se comprometían con el mundo que les rodeaba y demostraban cierto interés por la cultura y la ciencia.

No eran alumnos de otro planeta: existían. 

Tenían sus problemas y atravesaban una edad compleja, pero con los estímulos necesarios podían afrontar grandes empresas.

Estos alumnos, guiados por ciertos profesores, llevaban a cabo todo tipo de actividades creativas, artísticas... Llenaban las paredes de dibujos y fotografías, de textos y recortes...

Había una vez un centro educativo en el que todo esto ocupaba su espacio y no molestaba a nadie, porque la gente entendía que una pared llena de papeles no es un basurero, sino el testimonio de algo estético que tuvo lugar y que, de algún modo, se pretende retener cierto tiempo.

Era un centro en el que las paredes tenían mucha información, uno podía pasarse horas leyendo cosas que muchísima gente había trabajado con sus alumnos.

Pero siempre hay personas a las que esto no les gusta, les molesta, porque ante todo valoran el que la limpieza y el orden veraniego no sea sólo propio de esa época.

Por eso estas personas atacan a quienes se resisten a jugar a la plastilina sin mancharse las manos, por eso estas personas se reúnen para reñir y criticar duramente la actitud de quienes ponen en peligro el equilibrio que ostentan.

Instar a tus invitados de Nochevieja a que cenen rápido para lavar, secar y recoger cuanto antes tu vajilla de bodas no es realmente disfrutar de una cena.

Por eso la belleza de las actividades que engrosan el pasado inmediato está condenada a perecer aún antes de lo necesario: porque cuando a uno lo llaman invasor de espacios sin tener en cuenta que es obra de los alumnos, entonces lo mejor es recogerlo todo y no mirar atrás.

Había una vez un centro educativo en el que todos valoraban el trabajo de los demás, entendiendo que un centro debe reflejar la belleza que a veces contiene.

Había una vez un centro educativo que funcionaba como un reloj, sin reloj.

Yo quiero que mi centro sea ese, ¿tú no?

15/05/2012 21:41 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo poema, "In propriam oblivionem"

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In propriam oblivionem
Voy al encuentro de las sombras /
donde fuman entre sábanas tras la erótica locura /
el Quizás, cobarde estrecha embaucadora, que te regala un horizonte que tú llenas con mentiras, /
el Pero, aventurero con reservas, que hace cojear cualquier mesa con su irresistible carcoma, /
y el Aunque, firme freno incombustible, ancla de la pasión, alud de Noes enquistados en la Conciencia. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde duermen entre voces /
los adioses nunca dados, brechas humeantes que unen vientres distantes citándolos en oscuros acantilados, /
los abrazos evitados, rebeldía del "sí quiero" ante la fortaleza inefable del "no puedo", /
los besos imposibles /
y los sapos que se olvidaron de sí mismos. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde el cíclope rechaza a la ninfa arrepentida que aún besa sus huellas, /
donde los ríos de sangre oscura abrazan tierras yermas de calor, dejando morir a los sedientos unicornios y pegasos, /
donde no siempre hay lugar para un Cuándo, /
donde nunca falta un momento para un Dónde. /
Voy al encuentro de las sombras / 
que engullen los nenúfares de Narciso, /
devorándolos por haber sido testigos de su amor solitario, /
deshojando su majestuosa belleza entre besos bravos, /
mordiscos apesadumbrados y embestidas tiernas como el canto de la mano que acaricia las paredes del placer redescubierto. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde el erizo acurruca la vergüenza de saberse peligroso y protegido, /
donde el Recuerdo es un espejo terrorífico que nunca da el brazo a torcer /
y la Imaginación pierde todos los pulsos que le hace a la Experiencia, /
entretenida con absurdas pero apremiantes piedrecitas en el zapato. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde un niño aún llora por aquel árbol de Navidad sin Navidad, /
donde un adolescente abraza la sombra de la que lo asombraba cuando aún con nombre no era del todo un hombre, /
donde un joven suspira por esa irresistible soledad a la que tanto ama, busca y necesita, /
el hombre que hoy recuerda esas lagunas donde nadan los monstruos del más hermoso y negro lago. /
Voy al encuentro de las sombras /
donde danza la chica a la que nadie sacó a bailar, /
donde siempre hay un beso para cada boca, /
donde brotan las palabras entre piedras y arrecifes taciturnos, /
donde nunca más resonará el asqueroso eco de la culpa, /
donde sólo habrá más sombras, sin silencio ni vacío ni recuerdos, sólo sombras. /
Y serán por siempre verdaderas, con sus besos y abrazos y caricias y mordiscos y embestidas, /
verdaderas, entre sombras. /

 

02/05/2012 11:14 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo poema, "Lo quiero"

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Lo quiero.

Quiero que tus silencios echen raíces entre mis muelas
y desde aquí sabré mecerlos
para ver brotar, redondas, las palabras nunca heridas
por los dientes que perdonan,
penitentes miserables que marchitan
la belleza de una gota,
solitaria en la hoja donde cuelga su vergüenza,
minúscula en la tormenta que gorjea entre sábanas sudadas,
desmedida en el vaso donde el odio sobrepasa
el límite de la mesura y lo humano.

Quiero que tus silencios echen raíces en mis encías
para que con ellos sepa los misterios de una falda,
los secretos de una mano que jamás señala,
los embrujos de unas yemas que rocían la mañana
con la efímera ilusión de oler tus hombros, cerca,
cuando el sol se resquebraja
y atraviesa el colador de las persianas
con el único fin de oler tus senos...
deja que la noche crea que nunca fuimos amantes,
que no nos amamos tanto, ni entonces ni nunca ni antes,
que no somos más que un casi,
la excusa que se usa por primera vez antes de ser un ex,
la mentira que confunde la amistad y otros estados
ya que no renuncia a estar, pero no se atreve a ser.

Quiero que tus silencios echen raíces en mi lengua
para dejar ya de oír el llanto ardiente del rufián
que se despoja de su dignidad a la vez que de su careta
al ver descubiertas sus maldades,
y no son éstas sino verdades que se ocultan bajo el pupitre,
entre las piernas,
tamborileando los dedos sobre la mesa,
redimiendo culpas al esculpir disculpas,
trazando tretas para tratar de tocarte,
dibujando tetas para calmar lo inconmensurable,
pintando garabatos que acorbatan mis silencios
y los visten de cumplidos en una noche de gala,
de promesas en una noche de bodas,
de propósitos en una noche sin noche,
de voz
de eco
de nada.
Sabré amoldar mis labios, llenos de aunques,
a los peros de los tuyos.
Sabré morder el polvo
donde yacen los versos olvidados,
las falsas palabras de amor,
los señuelos de tanta cacería
y, por qué no decirlo,
los añicos de verdad con que se maquilla tanta hipocresía.

Quiero que tus silencios echen raíces en los míos,
no porque te quiera,
no porque te desee,
no porque con tu presencia el canto del jilguero tiña de malva las noches de pizarra,
no porque un baile no es sólo un paseo musical en buena compañía,
no porque las voces perdidas en el desierto sigan buscando tu rastro
en cada piedra, en cada foso, en cada loma, en cada grano de arena...
quiero que tus silencios echen raíces en los míos
para que, juntos, se hagan ecos
tan sutiles, tan blasfemos, tan hermosos,
tan verdaderos,
que tan sólo tú y yo podamos compartir su belleza indescriptible.

Lo quiero.

12/03/2012 12:06 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

La amistad

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Amistad.

 

Es difícil definirte,

es arriesgado aspirar a cercarte con palabras,

delimitar tu extensión,

sombrear tu perfil y decidir dónde terminas y dónde comienza lo otro,

lo que tú no eres.

 

Torpes letras,

complejísima emoción...

 

No intentaré diseccionar tu cuerpo con el bisturí del diccionario,

no me atreveré a bautizar a nada con tu nombre,

pero permíteme 

(permítemelo)

poner algún ejemplo de lo que claramente eres.

 

Esto eres,

tú, que te disfrazas con mil caretas y sonríes a los viandantes,

tú, que aprietas el pecho con súbito entusiasmo

en momentos muy intensos,

secuestrando alguna que otra lágrima,

humillando la mejilla,

moqueando a escondidas,

enmudeciendo la conversación,

estrangulando sin corbata

o empapando en llanto inconsolable las preguntas más absurdas

y dolorosas,

los terribles porqués de esta existencia humana,

que a veces, no obstante, llega a ser tan maravillosa.

 

Cómo plantearse en términos verbales

la existencia de algo que nos es tan íntimo,

tan propio,

tan necesario,

como tú,

Amistad.

 

Una fuerza que nos hace mover montañas,

subir a un ascensor muerto de miedo,

beber una copa de menos

o tres de más,

una energía que arrastra nuestras vísceras por el suelo mal empedrado

de esta vida,

y nos llena de cristales y metralla el vientre.

 

Esa inmensa ola de energía que tú eres,

amistad,

es capaz de colgar de las aspas de un ventilador

los intestinos de lo racional,

llenando las paredes de preguntas

y respuestas

y quizases,

remoloneando en el cómodo sofá de la procrastinación.

 

Tú, que desconoces el sabor de lo sencillo,

que ignoras totalmente cómo se siente entre las sábanas de la rutina,

que desprecias profundamente la convencionalidad 

y la atacas desde sus raíces más rabiosas,

eres en verdad todo aquello que podemos necesitar 

para burlar a la muerte

y justificar nuestra existencia:

si de algo se puede arrepentir un moribundo

es de no haber sabido tener ningún amigo de verdad, 

porque cuando se llega a esa terrorífica revelación

no queda salvación

ni extrema unción

ni nada.

Se va uno de la nada a la nada.

 

En mi mente,

al hilo de estas ideas,

una fotografía que no podría recordar sin emocionada voz,

un ejemplo gráfico de lo que realmente es la amistad:

un grupo de hombretones disfrazados de esquimal

deteniendo el tráfico a las cuatro y pico de la tarde

en una concurrida avenida,

a la puerta de tu casa,

y tú asomado a la ventana junto a Avelina

observándonos a todos ahí abajo,

contigo, tan cerca realmente,

con una carroza con forma de iglú

y pancartas recordando que aún estás

(y estarás aquí antes de lo que piensas, amigo)

con nosotros.

 

Porque aunque quizá te falten las fuerzas

para tirar de la carroza,

y aunque tu voz apenas asome por el filo de tu mentón,

y aunque aquel desagradable percance te haya sumido 

en cierta insoportable desesperación,

eres tan fuerte, 

tan grande,

tan importante para todos nosotros,

que realmente ningún otro pasó tanto tiempo en ese iglú

como tú,

ni en nuestras mentes,

Juan,

tú, que eres un amigo tan entrañable,

tú, que con tu humor sagaz siempre alegras la vida de todos,

tú, que llevas mejor que nadie las cuentas

y pagas por adelantado, con generosidad,

tú, que aunque no desfilaras con nosotros

fuiste nombrado, visto, recordado

por todo aquel que viera nuestro iglú.

 

Amistad,

palabra ambiciosa e ineficiente al mismo tiempo,

idea tan humana que no hay dos que la vean igual,

Entroido,

o el tiempo que cabe en un beso,

o los besos que no se han dado aún por falta de tiempo,

o los dados de hielo que besan el vaso

que beso antes y después de cada nuevo beso.

 

Somos tiempo,

si olvidamos lo que somos

dejamos de ser,

si olvidamos a quienes son tanto para nosotros

perdemos algo esencial en nuestra vida...

Y aunque en el Entroido las máscaras asfalten rostros,

bajo cada careta debe haber,

siempre,

una voz que nombre a alguien,

unos ojos que nunca dejen de verse

y una boca que desee.

 

Somos deseo,

somos tiempo,

te necesitamos,

Amistad.

 

(poema dedicado con especial afecto a Juan, para que se mejore y pronto vuelva con nosotros; también se lo dedico a Avelina, mujer luchadora como ninguna, y a todos los amigos de la carroza del Puti-glu, que tanto nos divertimos a la vez que homenajeábamos a nuestro amigo; ¡que viva el Entroido!)

23/02/2012 12:45 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Juego literario: ¿qué DOS declaraciones de amor hay en este poema?

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Dos declaraciones de amor sin respuesta

¿Cómo podría expresar con palabras su felicidad aquel que al fin descubre,
entre tantas horas de urticante soledad, la
impagable armonía en que me sume tu voz,
amigo que me observas con muda atención, tú que
me comprendes entre tantos devaneos, al
calor de un aquí y un ahora en que finalmente brilla alegre el sol,
astro tiránico que a mis enemigos ruboriza?

¿Cómo podría agradecerte tu fiel escucha,
amigo recién hallado, alma gemela que me regalas el
oído mientras canto mi lamento,
el mío, yo que soy desde siempre un solitario joven que
desconoce el amparo de un amigo, y que enojé a la celosa Hera
con mi engreimiento juvenil, no 
sabiendo que el crimen lo paga incluso quien la norma ignora?

¿Cómo podría agradecerte tu sonrisa? Eres el hermano que oye
este llanto caústico, fruto perenne de mi
astillado corazón, ánfora tosca en la que encierro un canto
que nadie más ha intentado escuchar. Este
terco hombre que ahora ha descubierto el amor,
sentimiento menos divino que humano, no
olvidará nunca la atención con que mi sufrimiento se aminora.

Buscaré entre las ramas de ufana juventud el 
verdor con que cubrir tu amargo llanto;
te regalaré de ahora en adelante cada soplo que 
aflore de mi pecho; detendré mi
respiración si con ello escucho tus palabras; vestiré una bandera
en la que todos vean que al fin mi alma es blanca,
lloraré cada segundo si con ello este barco sus velas iza.

Nunca te seré ajeno, amigo de mi alma; mas te pido una sola cosa: detén
la angustia de mi espera, abre tus
labios tensos y libera tus palabras; alegra con tus andares
el erial de mi alma, estas tierras yermas, llenas 
del más horroroso misterio: mi 
pecado imperdonable, mi desierta vida.

Yo sabré amarte más allá de
lo concebible; sabré escombrar mi pasado de sombras
sobre las que dancen los placeres del presente, y
prometo ser tus manos y tus brazos, llenaré los huecos
que oscurezcan tu mirada, seré la caries
de tus penas, las aplastaré con una felicidad nueva y profunda.

Sigo viendo tu mirada, relampaguean en
tus ojos los destellos de la ilusión naciente; el
ahora nos promete un mañana con más carne que hueso,
la sonrisa puebla tu cara risueña, pero lo que
sume a mi conciencia en un dolor creciente que ahora late
es ese silencio tan molesto, un tizón ardiente que golpea mi alma,
la sospecha más infame, una pena tan fecunda...

¿Por qué cuando tanto entrego, me ves aquí (criatura perdida),
aun quebrando mi semblante con tan cruda exposición, en
lo alto de este prado, asomando a esta agua tibia, tus
labios hablan tan bajo que tus palabras, esquivas, no son sino las huellas
de una voluntad que no sé afín a la mía, sin
aviso, sin verdad, como pidiendo una despedida?

¿Por qué no dices lo que piensas, ya
que tanto ves mis ojos, ya que
yo te soy sincero, desnudando no
mi cuerpo, que lo haría, sino lo que me
es más caro y más terrible, mi espíritu atormentado, esta soledad que escuchas
que tantas horas de tortura me cosió en las sandalias? Ahora dime,
amado hermano, amigo ingrato, amado frío, algo
que sacie mi sed de palabras, al
menos dos, valdría una, dame una al menos.

Si no soy más que uno más, insulta
mis brazos de mancebo, ataca mis
hombros de hombre sedentario, escapa a mis besos
de corcel herido, huye de todo lo que darte pueda, mas
concédeme una palabra, atiende mi llanto desesperado, dame
un monosílabo que recordar, un eco de esta dicha, uno
solo me es suficiente; te lo ruego, si no me hablas ¡muera antes!

Un silencio como este es un elefante que pisa,
una tras otra, todas las flores que mis
palabras por ti ha regado; soy un ave sin sus alas,
un amante sin respuesta, un adiós que no fue antes un hola; mas
no desisto tan rápido, porque aún sin alas mi valor vuela,
hallando que no vivirás más si no es conmigo.

Un ardor como el que ahora mis entrañas hiere
es mayor de lo que mis
padres me enseñaron a soportar; y pues estoy harto de que me intenten seducir con sus pechos
todas las damas que a mi paso hallo, (no con intención de verlas, mas
huyendo de su lujurioso tacto), que sepas que a su límite mi paciencia toca
al ver cómo ignoras mis
palabras... ingrato amante, amigo de mi alma... ¡he aquí mis senos!

Caigan las ropas que mi cuerpo cubren... a ti me ofrezco como aquel a quien patea
la ignominia del silencio que sucede a mi
confesión... He aquí mi joven vientre,
veo que me observas fijamente, y que al igual que yo te desnudas... ¡Seamos
uno, amémonos por siempre, al fin reaccionas! He aquí, tú y yo, ¡amantes!

Cae al agua el apuesto joven, di
si crees que el castigo no fue suficiente... ¿que
se lo buscó él primero? Nada impide a que el amor un
buen día triunfe entre jóvenes; mas... ¿en qué día
se podría consentir, hermosa Eco, que el amor atase a un vivo a quien no diría de sí mismo "existí"?
Un castigo como el suyo es parecido al tuyo, hermosa ninfa, algo tan cercano 
como ver en su reflejo amor y al tiempo un enemigo.

13/02/2012 21:58 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

"Es verano", nuevo relato

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Es verano.
Abres la cartera: el DNI, la tarjeta sanitaria, un par de tiques, tres fotos de carné y algo de dinero. Dos billetes de 5 euros medio rotos, uno de diez y cuatro monedas. Suman 23,70 euros.
Cierras la cartera. La guardas en el bolsillo.
Coges una caja de tabaco medio aplastada y la abres. Hay truja. Buscas un grinder en los bolsillos... No hay suerte. Buscas papel de liar... Mierda, no hay Rizzla. Te conformas con los tres papelitos que quedan en el cartoncito de OCB que encuentras en el bolsillo de detrás del pantalón.
Te lías un porro.
Fumas.
Un humo espeso y con cierto sabor a madera seca te hace toser al principio, pero insistes y finalmente te acostumbras a su tacto.
Cierras los ojos y reclinas la cabeza hacia atrás.
Te estiras un poco.
Es verano. Tienes trece años y tus amigos del colegio se han cansado de burlarse de ti. Con el final del curso y la playa las tensiones acumuladas a lo largo del año parecen absurdos resentimientos innecesarios.
Tu verano será muy diferente al suyo. No hay dinero. Papá ha perdido su empleo y mamá sigue en su línea habitual... Malditas tragaperras.
Trabajas paseando los perros de las vecinas, haciendo recados y ayudando a carga descarga en un almacén.
Es verano.
Por un momento deseas que termine agosto y empiece de nuevo el curso.
Pero Pedro está ahí, esperando por ti. Con sus puños de matón, hijoputa, seguirá haciéndote odiar los recreos.
Pero eso ya acabó, porque es verano.
Das otra calada, muy intensa. Abres los ojos.
Notas un hormigueo en la punta de la lengua. Esta mierda es cojonuda. Te encanta.
Buscas con la vista alguna ventana abierta en la habitación. Nada. Todo cerrado a calicanto.
Das otra calada.
Es verano.
Los teléfonos móviles aún no existen, al menos no de forma generalizada, y llegas tarde.
Quedasteis a las cinco en punto y ya van para las y cuarto. Aún te quedan diez minutos, suponiendo que aparques sin dificultades.
Tienes 21 años.
Marta no es de ese tipo de chicas que esperan pacientemente. Igual ya se ha marchado.
Logras aparcar y cuando estás a punto de llegar a la puerta del centro comercial te la encuentras de espaldas, marchándose.
La alcanzas por detrás, apoyando tu mano derecha en su hombro.
Se gira. No es ella. Te confundiste.
Te disculpas y retrocedes. No está. Se fue.
La has cagado.
Sigue siendo verano.
Te quemas un poco los labios al llegar al final del porro y eso te fuerza a abrir los ojos bruscamente, regresando al cuarto donde estabas, sentado en una esquina, con la mirada perdida en medio de un terrible caos.
Te levantas, das un par de vueltas en círculo.
Vas al baño.
Te lavas las manos.
No sale.
Sigues intentándolo.
La jodida sangre no sale. Ni de las manos ni de la ropa.
Te quitas la ropa. Toda.
Te sientes sucio.
Asqueroso.
Abres el grifo del agua caliente de la bañera y esperas a que se llene, ahí, en pelotas, medio sentado en el bordillo de esa jodida bañera del año de la polca, con unas horribles cortinillas que se enganchan y rompen al tirar de ellas.
Buscas una toalla. No hay.
Al menos no limpia.
Regresas al cuarto escuchando de fondo el agua. Es relajante, un sonido muy relajante.
Coges la sábana de la cama: está sucia, no te vale.
Buscas en el armario, por si hubiera alguna de recambio.
Nada.
Echas un vistazo general.
Menuda mierda.
Vuelves al baño. Te metes en la bañera. Echas jabón en la mierda de esponja que hay, y te limpias un poco.
No sale nada de sangre.
De un modo frenético e incontrolable, empiezas a rascarte con lo que te queda de las uñas (siempre te las comes, algún día te harás un muñón... ¡cállate, mamá!), y cuanto más lo haces más sucio estás. Sigues y sigues. La bañera se tiñe de un rojo tan oscuro que casi parece violeta.
Paras de repente. Respiras hondo. Muy hondo. Apoyas la cabeza en la pared y, con el grifo aún abierto, te dejas escurrir poco a poco, hasta que el agua te cubre la mitad de la cabeza.
Es verano. Este año papá sabe que tendrá que cumplir lo que te prometió: si apruebas todas te llevo al parque de atracciones.
Estás más ilusionado de lo habitual en ti, un niño de 8 años con problemas de relación. En el cole no saben cómo canalizar tu energía para sacarle provecho. En esta época el sistema escolar no daba nombre a tu caso, pero si nacieras 20 años más tarde el equipo de orientación se devanaría los sesos para decirles a tus padres que lo tuyo no era normal, que necesitabas una atención especial y especializada.
Es verano.
Tus ilusiones se posan en el boletín de notas que te da la tutora, que con su firma enorme y de letras redondeadas da validez y precio a un curso de esfuerzos.
Al llegar a casa papá las lee con orgullo en voz alta, asignatura por asignatura, comentando la importancia que tiene estudiar para el día de mañana ser alguien de provecho.
Esperas ansioso a que diga la frase mágica.
Se te acerca y te dice: Hay que celebrarlo. Hoy comeremos fuera de casa. Te da una palmadita en el hombro y se va al baño. Así. Sin más.
Sacas la cabeza de la bañera. Sigue cayendo agua. Cierras el grifo. Te incorporas.
No hay forma de limpiar la sangre.
Te rindes y optas por ponerte ropa por encima.
Te diriges al salón, esquivas los bultos del suelo y te acercas al armario. La camisa te queda un poco apretada, pero te la pones.
El pantalón no hay forma de ajustarlo, así que te coges un cinturón y, sin ser capaz de cerrar el pantalón, sujetas firmemente el cinturón por encima. Así seguro que no se cae.
Vas al baño otra vez. Te peinas. Te echas un poco de colonia.
No te convence pero peor es nada.
Vuelves al salón. 
Tienes sed. Y mucha hambre.
Esta mierda es de la buena.
Abres un cajón y encuentras una bolsita con coca.
Sacas el DNI, te haces dos rayas. 
Maldita sed.
Abres el mueble bar y ahí ves una botella de whisky.
La abres. Te bebes un par de tragos, directamente de la botella.
Te sientas sobre la cama. 
Observas la escena.
No te gusta. Estás incómodo.
Te tumbas en la cama, en diagonal, panza arriba, y clavas los ojos en el techo.
Hay manchas de humedad. Lamparones enormes y alguna grieta.
Es un cuarto muy cutre. Ves las tarifas en la hoja de propaganda: 45 euros una noche, desayuno incluido.
Normal.
Un hotelucho de mierda en un pueblo de mierda.
Cierras los ojos.
Es verano. 
Marta y tú empezáis a salir. Ella tiene 17 años y tú 19. Te sientes importante. Ya tienes novia. Que se jodan esos cabrones que tanto se reían de ti cuando te veían caminando solo por las calles del pueblo.
Es una tía maja, con una cara normalita del todo pero unos grandes ojos que te vuelven loco. Su risa es contagiosa, y aunque es una chica muy seria para algunas cosas te trata bien en el catre. Lo hace muy bien. Sabe lo que te gusta y lo hace todo de buena gana.
El hecho de estar un poco gordita ayuda a prevenirte de celos y cuernos, ya que las modas apuntan a otro perfil de chica. Mejor para ti.
La conoces desde siempre, por lo que ya tenéis mucho camino avanzado.
Te sientes, por una vez, querido. A salvo de la horrible soledad que tanto conociste antes.
Os queréis, es un amor adolescente. Parece que todo durará eternamente, que no necesitáis nada de nadie y que el mundo está hecho a vuestra medida.
Es verano.
Por fin te gusta esta estación.
Llaman a la puerta. Abres los ojos. Servicio de limpieza. Los mandas al carallo. Pides diez minutos para recoger tus cosas e irte.
Se marchan.
Te incorporas.
Todo está patas arriba. Te ves las manos: tienes heridas, tienes mucha sangre, te duele mucho el hombro derecho y no sabes por qué.
Das un par de pasos. Descubres en el suelo dos montones bastante grandes, con mantas encima.
Sientes una punzada en el estómago. Te da un apretón. Corres al baño. Te sientas en el trono.
Estás algo mareado. Piensas.
Es verano. Mamá sigue yendo a rehabilitación para superar su ludopatía. Ya se fundió los ahorros de papá, los de la tía y los de la abuela.
La familia está que trina con ella, pero no pueden hacer nada. Está enferma.
Te sientes muy solo. Llegas de clase un día sí y otro también, con ganas de contarle a alguien algo de lo que has hecho, de lo que te ha ocurrido ese día, pero no hay nadie que te pueda escuchar.
A tus quince años sabes que eres un adolescente complicado, con tus necesidades, pero ni tu madre está para monsergas, ni tu padre está en casa, todo el día trabajando en lo que le sale al paso.
Es verano.
Quedas con algunos compañeros de clase para hacer un trabajo de recuperación para septiembre en la biblioteca. En el camino de vuelta te lo encuentras. Pedro te espera con los brazos cruzados. No le ha gustado que lo delataras al jefe de estudios por haberte pegado en el recreo, y te va a caer otra. Lo sabes. Se acerca a ti y te coge del brazo, te lleva a empujones a un callejón y saca de su bolsillo un porro recién liado. Fuma, te ordena. Fúmatelo entero o te parto la cara.
Fumas. 
Nunca antes lo habías hecho, así que toses una y mil veces. Cada vez que toses, Pedro te golpea en la cabeza, con la palma de la mano abierta. Cada vez más fuerte.
Fumas con ansiedad, sin saber muy bien cómo tragar el humo, cómo soltarlo por la nariz o por la boca... Toses frenéticamente. Te golpea una y otra vez. Acaba dándote un puñetazo en el estómago, y cuando doblas te parte los morros. Ya en el suelo, te da un par de patadas y se aleja, riendo.
Tiras de la cadena. Te levantas muy mareado.
El baño apesta. Ahora de un modo que no sabes cómo arreglar. Entre la sangre y lo que acabas de dejar crees perder la perspectiva.
Te acercas a los dos bultos.
Apartas las mantas. Un impacto te tumba para atrás. No te puedes creer lo que ves. Dos cadáveres. Un hombre y una mujer.
Tienen una brecha enorme en la cabeza, probablemente hecha con un palo o similar.
Tu corazón late tan rápido que no sabes muy bien qué hacer.
Te lías otro porro. Lo enciendes. Está muy fuerte pero lo necesitas. Te bebes un par de tragos de whisky.
Te duelen los ojos. 
Abres las ventanas, necesitas algo de aire. Observas a través de la ventana y ves que abajo, en la acera, hay un grupo de gente rodeando un objeto. Cuando te asomas miran arriba y te ven. Te señalan. Una mujer chilla. Te asustas y cierras la ventana.
Estás muy acelerado.
Te acercas a los dos cuerpos, están boca abajo. Es extraño, parece que los pusieran así adrede.
Giras el cadáver de la chica, una mujer de unos 30 años. Cuando ves su cara te quedas sin respiración. Es Marta.
Es verano.
Llevas ya tantos años en esta celda que no sabes muy bien cómo pasó todo.
Tienes ya 59 tacos y en el centro te consideran una autoridad, no tanto por tus habilidades sociales como por tus antecedentes penales.

Tienes 31 años. No lo sabes aún, pero Marta ha quedado hoy con otro hombre para cenar y, ¿quién sabe?, disfrutar de una romántica noche en algún hotel. 
La vida en la gran ciudad no la llena tanto como ella había pensado. Después de vuestra ruptura se aleja todo lo que puede de ti y trabaja como dependienta en una tienda de ropa.
Buscando en las redes sociales se agrega a un grupo de antiguos alumnos de vuestro colegio. 
Adivina por dónde hace buenas migas con Pedro, que ahora se gana la vida jugando profesionalmente al golf - con lo bruto que era...

Es verano.

10/02/2012 20:54 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

UN SECRETO, nuevo poema

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Dímelo

Dímelo ahora o calla para siempre.

No dejes que las horas echen tierra
sobre mi cadáver,
un fiambre aún latiente,
cálido,
un cuerpo en el que los gusanos
de la desesperación
aún no han hincado el diente.

Dímelo
de una vez.
No sigas callando.

Termina con esta farsa.

Tus ojos saben que quieres decirlo,
tus pasos saben que puedes querer decirlo,
mis manos saben que tus pasos lo dicen,
por tanto: dilo ya.

¿A qué esperas?
Nunca te serán tan lastimeras
las palabras de otra amante,
nunca una voz humana podrá rozar con tanto ahínco
las entrañas del Averno.

Dímelo,
al menos una vez,
al menos al oído,
nadie más sabrá que lo has hecho,
será nuestro secreto,
dilo,
por favor,
¿un llanto como el mío no es pago suficiente?

¿Así me pagas tanto esfuerzo?
¿Así tantas horas de desdicha?
¿Tan ingrato puede mostrarse 
el que yo consideraba un corazón sincero,
puro, limpio?
¿Eres capaz de seguir sin darme una sola palabra?
¿Y sigues creyendo que yo te seguiré?

Si no me miras,
si no te giras para dejarme hallar en tus ojos
una excusa para no detener mis pasos,
si no me das una razón para seguir
amándote,
si no me dices cuál es tu secreto, 
si no me explicas qué condiciones te puso ella,
si no me regalas el cincel de tu lengua
y no tallas un poco mi alma
acariciando mis oídos
con el aire que masticas,
si no me soplas junto a la oreja
unas sílabas untadas en ambrosía,
si no me llenas con tu lengua
ni con tus versos
ni con tu canto...

Entonces,
yo te maldigo,
te maldigo aquí y ahora,
te juro mi odio eterno y te destierro de mi alma.

El ostracismo donde esperan los condenados,
la diáspora que habitan los exiliados de su patria,
los castigos del divino Zeus, eternos e inexorables,
esos serán a partir de ahora tus hogares.

Que el llanto que mañana
aquí te aguarda
sea para siempre
compañero de tus pasos; 
que el grillo que apresa
sueños
encadenando sus pies
a los de los otros presos
cacaree al amanecer,
y
junto a mi putrefacción
se pegue a tu hermosa lira
por siempre
jamás.

Ya que no me hablas,
déjame morir tranquila;
ya que no me miras,
vete a aquel mundo
en el que pudimos ser felices.
Ya que así me ignoras,
Orfeo,
dime al menos
adiós.

(fragmento de la ODA DESESPERADA, en la que Eurídice se enfada con Orfeo ante su negativa a hablar con ella o dirigirle una sola mirada, en el proceso de ascender de los Infiernos. Justo después, él se gira - incumpliendo el mandato de Hades y Perséfone, y ella regresa al mundo de los muertos para siempre)

09/02/2012 12:03 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Los mejillones rabiosos cacarean mientras cambia la marea

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Últimamente he pensado mucho en esas personas que forman corrillos y comentan la jugada, esas personas que se creen justas y necesarias (parafraseando al otro), que se entretienen cuestionando cada paso que dan los demás, y que (al igual que los comentaristas de los juegos olímpicos en las especialidades de gimnasia rítmica y artística) no escatiman en detalles para sacar punta de todo cuanto les rodea.

Digo "rodea" y digo bien, porque son árbitros de partidos en los que nunca han tocado una pelota, nunca se benefician de los goles de ningún equipo, nada les va en que el resultado sea uno u otro, pero inevitablemente necesitan ver para comentar...

Últimamente he visto y leído historias que me recuerdan a este tipo de personas. Se me vienen a la cabeza varios títulos que están íntimamente relacionados entre sí: El tirano, el luthier y el tiempo por una parte, fantástico cuento ilustrado; por otra parte, La vida de los otros, una magnífica película que me ha hecho pensar (y mucho) sobre ciertas formas de vivir la vida.

El cuento, del que ya hablé en otro artículo de este blog, trata la historia de un tirano que pretende dominar a sus súbditos sabiendo qué hacen en cada momento, en cada instante, segundo a segundo. Para ello pide a los inventores de su reino que le den un medio que se lo permita. Tras muchos intentos fallidos, un músico ambulante le da un metrónomo. Cada vez que él lo detenga, el tiempo se parará, y podrá visitar las casas de todos sus súbditos para ver lo que hacen, analizar lo que piensan, deducir lo que sienten... Obsesionado con el invento, fue envejeciendo a un ritmo rapidísimo, mientras los demás seguían igual (el tiempo estaba detenido a cada rato, pero sólo para ellos: para él seguía transcurriendo). En unas semanas murió de viejo.

Las redes sociales (Facebook. Tuenti...) nos permiten acceder instantáneamente a lo que hacen, dicen, piensan... personas a las que a lo mejor no vemos cada día. Esa información SIMULTÁNEA es un ardid tecnológico que nos acostumbra a tratar a nuestros contactos como si fuesen tamagochis o SIMS, ya sabéis, esas criaturas a las que hay que decir paso a paso lo que deben hacer para que no se nos mueran. 

El problema que veo en las redes sociales (y debo admitir que soy un consumidor empedernido de Facebook y Tuenti) es que fomentan el ser cotilla, el chismorrear gratuitamente sobre vidas ajenas, el señalar con el dedo y con el puntero, para meterse en un cínico juego de luces y sombras, jugando con la información que se tiene, con la que se supone que no se tiene pero se tiene, con la que se tiene pero queremos hacer creer que no tenemos...

Vaya, que lo de Radio-patio se extiende como la pólvora, y este tipo de personajes tan dados a dimes y diretes se relame las heridas cada vez que abre su muro y comienza la exploración.

Unas heridas que no se curarán nunca, porque entre sus pasatiempos favoritos está precisamente el evitar que se cicatrice ese dolor que tantos motivos le da para chismorrear. 

Es un entretenimiento sádico que me hace pensar en el castigo de Prometeo (atado en el Cáucaso por ofrecer el fuego de los dioses a los humanos, cada día un buitre devoraba su hígado, que mágicamente se regeneraba durante la noche, para ser devorado nuevamente), y en ese afán de dar pena bajo los focos del escenario, para seguir tramando entre bastidores.

La película es una preciosa fábula sobre la supresión absoluta d libertades a que lleva la dictadura del comunismo. En ella, vemos a un agente de la STASI encargado de vigilar día y noche a un escritor cuyo piso estaba lleno de micros y cámaras, con el fin de averiguar su postura ideológica. A lo largo de los días el agente va descubriendo un mundo de emociones que desconocía, empatiza con el vigilado y acaba protegiéndolo del régimen, transgrediendo las normas y asumiendo el consecuente castigo.

Una película en la que vemos a un personaje atormentado por algo que nunca antes había conocido: la duda. El no saber qué artículo consultar en la ley para solucionar un problema, el no tener a mano una directriz clara que se adapte a cada imprevisto, el no saber qué hacer ante la maravillosa impredecibilidad de esta vida que siempre nos sorprende.

Este personaje llega a enamorarse de lo que ve, llega a conocer el calor de la compañía, una compañía que le es ajena (ya que es unidireccional: ellos lo acompañan a él, que los observa, pero no hay reciprocidad). 

Este personaje rompe su cascarón de convencionalismos, deja atrás su pasado, deja atrás la piel de víbora que tan ajustada había lucido y se decide a conocer la vida en todas sus imperfecciones, con todo lo que hay fuera de guión, asumiendo lo imprevisible y verdadera que puede ser, aunque el punto de partida sea una grabación.

Es un personaje que nos hace pensar también en estos observadores, en estos Píramos que observan a través del agujerito del muro para ver si del otro lado hay vida, pero no hay Tisbe que los soporte.

Es una observación diferente, ya que no sólo no aprenden nada de lo que ven sino que se atreven (SE ATREVEN) a juzgarlo, a medirlo en la balanza de su ineptitud, a calibrarlo con la grimosa y pérfida cinta métrica que algún día robaron en el costurero de la abuela y aún huele a rancio, y ahora que lo han despellejado todo se limpian los dientes con el palillo que usaba aquel hidalgo muerto de hambre en el Lazarillo y pavonean su hambruna rodeados de hienas hambrientas.

Es curioso, últimamente he pensado demasiado en este tipo de personas. Y cuando tienes un trabajo en el que se lleva cuenta de todo lo que hace cada profesor por escrito, no asumes que para muchos esos documentos son el guión de lo que podrán comentar hoy. Y que cada día que pase habrá un nuevo documento indicando qué profes han organizado qué actividad, qué profes han faltado a clase, qué profes se han dado de baja, qué alumnos han perdido el derecho a la evaluación continua, qué alumnos nuevos se han incorporado...

Lo más llamativo de todo esto es que estas personas, con su actitud fiscalizadora, extralimitándose en todo lo que hacen, obviando lo esencial del mundo que les rodea, no forman una piña, no se hacen compañía, se limitan a compartir su soledad.

¿Qué puede unir a un león, un espantapájaros, un leñador de hojalata y una niña? Una ilusión, la búsqueda de algo que les dé la garantía de un mañana. El mago de Oz. La promesa de que aportando cada uno lo mejor de sí mismo alcanzarán la felicidad, sabrán hacerse amigos en esa búsqueda, explorarán con miradas diferentes una misma realidad, huirán a la desidia de la rutina.

Por otra parte, ¿qué puede hacer chocar como si fueran mejillones cerrados en una red a individuos de una misma especie, de una misma profesión, cacareando y gruñendo sin cesar ante lo mala que es SU vida y haciéndoles consultar papeluchos legales en los que poco o nada se ajusta a la vida? La incapacidad de cada uno de ellos de abrir su cascarón. Ese gusto por los musgos que crecen alrededor de pequeñas vetas convirtiéndolas en terribles cicatrices de guerra de las que poder presumir ante los demás moluscos, enfermizos, enfermos, rozando la locura del dolor buscado, sembrado y regado día a día, contando cuidadosamente las gotas bilis que caen desde lo más alto de su memoria hasta lo más bajo de su presente.

Mejillones plañideros, que se saben solos porque no quieren mejorar, y no quieren mejorar porque lo único que les hace sentirse especiales es la lista de desgracias que atesoran.

Bivalvos llenos de un pus rabioso, que escapan a la luz de la buena compañía porque ser uno más entre un montón no le permite a uno saberse mejor, y por ello si se distancian de la chusma y señalan con el dedo tendrán algo de lo que hablar, tendrán chistes que hacer, palabras que escupir...

¿Y mientras? ¿Qué pasa mientras?

Supongo que lo del tirano: el tiempo seguirá haciendo tictac, las horas darán paso a los años y habrá un momento crucial en el que echarán la vista atrás y dirán: ¿dónde estoy?

Y para entonces habrá sido demasiado tarde.

Yo les regalo ese precioso metrónomo, yo les permito que señalen, que murmuren, que rían a carcajadas... 

Mientras tanto, aún teniendo cámaras y micros ocultos alrededor, aún sabiendo que quizá me estén viendo mientras tecleo estas letras, sigo protagonizando mi vida, y eso es mucho más de lo que ellos pueden decir de sí mismos.

30/01/2012 13:26 davidov3 #. Mis escritos Hay 6 comentarios.

El observador es inmortal, porque no ha llegado a vivir

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El observador que otea desde la alta torre de su excelencia rara vez imagina el aroma del prado que custodia.

Su mirada puede ser infalible, puede proporcionarle todo tipo de datos acerca del color, forma, movimiento, etc de sus arbolitos, del número de ramas que hay cada día, su longitud y su estado de floración o envejecimiento... Pero su mirada es y será siempre ajena a la textura de los pétalos de cada flor, desconocerá en todo momento qué se esconde entre los matorrales más menudos, llegará a morir sin saber que entre tanta maleza y tanta rama caída había unas pequeñas setas que cada otoño florecían, invadiendo con su aroma húmedo y arenoso cada rincón del jardín.

El observador que jamás abandona las alturas que tanto admira y que tanta protección le ofrecen vivirá en la más absoluta soledad: aquella que se desconoce atribuyendo a las consecuencias de sus actos toda la responsabilidad, obviando que en la vida el error y el acierto bailan cogidos de las manos entorno a la misma hoguera, y que nada es más inútil que olvidarse de uno mismo mordisqueando las experiencias de los demás.

Las pipas en el cine son parte de un ritual que nos envuelve en una mentira hermosa que nos permite vivir experiencias auténticas a partir de algo virtual por lo que pagamos, aceptando unas normas previas y asumiéndolas, pero cuando salen los créditos y se encienden las luces hay que saber adónde ir, tener con quién estar o simplemente saber estar consigo mismo.

El observador que lo es en todo momento, en toda su vida, muere sin parpadear, expira sin haber respirado una sola bocanada de aire protagonizada por sí mismo.

Ese observador que incluso llega a equivocarse en sus denuncias, muchas de las cuales son anónimas, urdidas en el taimado silencio que se rompe cuando las gallinas cacarean alrededor de las mejores migajas, es un observador ineficiente, porque ni tan siquiera sabe ver lo que tiene delante.

Malinterpretar la realidad, cuando uno se ha empapado en ella y ha mordido ramas de regaliz, o ha fumado tabaco mal liado, o ha comido las manzanas ácidas y picoteadas del árbol del jardín vecino, o se ha bañado en ropa interior (o sin ella) en la playa la noche de San Juan... forma parte de lo que muchos llamamos vida, y es tan legítimo como acertar dando en el clavo.

Malinterpretarla cuando uno ha sido tan sólo un observador es pagar una entrada de cine para salir sin haber visto nada.

El observador que ama la altura, no ama: necesita saber que sigue vivo, que aún recuerda lo que es SENTIR, y tan sólo le queda un camino: buscar más altura para poder sentir, al menos, el vértigo.

23/01/2012 15:36 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Palabras sin labios", nuevo poema

20111219230245-marco-de-espejo-115.jpg

Un día
soñé que tenía ojos para ver
manos para tocar
piernas para caminar
lengua para hablar
cerebro para pensar
corazón para sentir

Me levanté de la cama
vi en el espejo del baño
una figura que me desconcertó:
dos ojos hundidos en una extraña cara
parpadeaban y me invitaban a reconocerme;
unas enormes manos
con gruesas venas y marcados nudillos,
cuarteadas yemas y oscuras uñas mordisqueadas
rodeaban esa cara que me observaba con dudas y temor;
agaché la cabeza, y fuera del rectángulo brillante
lleno de vaho
en que se había enmarcado mi aspecto,
abajo,
pude ver un par de piernas que,
como troncos clavados en medio del páramo
cubierto de ceniza y preguntas moribundas,
me sostenían en pie
a duras penas.

Un torbellino de emociones me sacudió
y creí perder el equilibrio
cuando volví al espejo y me vi de nuevo.
Abrí esa enorme grieta llena de dientes rotos
y cantos rodados que era mi boca
y pude ver una enorme lengua
alfombrando su interior.
Balbuceé un par de palabras y comprobé con estupor
que un sonido ajeno y aprendido sin saberlo
emanaba de su interior.
Me acerqué al cristal y soplé:
mi imagen se emborronó entre una niebla cálida
que se pegaba a mi reflejo.

Toqué mi cabeza y apreté un poco
como quien mide la madurez de un melón
entre tantos otros
y noté que no había hueco.
Me encaramé a un pensamiento
y desde él agité los brazos
buscando la luz al final de ningún túnel...

Un día
pensé que si soñara
sería genial tener un cuerpo.

Soñé entonces que todo aquello no era un sueño
sino un hecho
y durante una cantidad de tiempo que no podría medir
me sentí capaz de utilizarlo.

Pero un sonido embriagador y desesperante me secuestró
y me alejó de aquel baño, ya que yo
yo estaba pensando que soñaba,
sino que estaba soñando que pensaba que soñaba,
pero lo único real
lo único cierto
lo único palpable,
amada mía,
tú que estás tan lejos y a la vez tan cerca,
lo único que yo podría seguir haciendo
era sentir.
No tenía ni tengo un cuerpo que ofrecerte,
con el que reencontrarme contigo,
con el que cautivar tus sentidos de mujer de carne y hueso;
no tenía ni tengo el cerebro con el que dar nombre
a mis colores,
a mis pálpitos,
a tus regalos nunca vistos;
no tenía ni tengo la lengua con que besarte
porque mi boca, cuando era boca,
no era sino la cueva donde se hundían y desaparecían
todas mis intenciones,
entre restos de basura y sangre negra como yo mismo;
mis manos no eran sino las ramas que atrapaban y ahogaban
los rayos que el sol me quiso negar
y que, incautos, se atrevían a tocarme;
mis ojos eran oscuros pozos de dolor
donde no había ni una sola gota de ternura,
ni una sola gota de humanidad,
todo eran pieles secas y huesos que se acumulaban en el fondo
del saco insaciable
donde esperan las hienas tontamente risueñas
el momento de otra muerte,
para aprovecharse o morir en el intento;
mis piernas no eran sino tétricos zancos
que se clavaban en el fango donde me arrastraba
con absurda majestad,
haciendo huir ante mi paso inapelable a todo vestigio de belleza.

Sólo tú me hiciste sentir
desear sentir
desear ser para compartir y sentir
pero todo ha llegado tarde
muy tarde
y ahora tan sólo me quedan recuerdos,
ilusiones,
espejos en las tinieblas de mi sístole y diástole
al ritmo de un vals burlón que quisiera llegar a tango
pero le falta un cuarto pulso,
al son de un adiós que nunca se dijo
porque nunca hubo un hola,
pero duelen igualmente
en la distancia de lo que nunca fue.

Soñé que soñaba que pensaba que soñaba,
pero no llegué a ser
y en ese no-ser queda encerrado el poso de mi pasión,
una pasión que sí existió y existe
y que no sé si es capaz de hacerme existir
pero al menos a ti te hace existir y ser
y aunque no tuviera el valor de decirte que te amaba
ni la lengua para regalártelo
ni los brazos para cercarte
ni las piernas para acunarte
sigo teniendo lo único que tuve realmente,
lo único que creí no necesitar entonces
un corazón con el que rescatarnos del paso del tiempo
y recrear nuestra historia de no-amor
una y otra vez
porque ya se sabe que soñar es gratis
y los muertos también soñamos
y aunque no sea cierto lo que no existe
sí lo es lo que se siente
ya se sabe:
todo lo demás es sueño,
y los sueños...

… sueños son.

(Fragmento de las Cartas del monstruo de Frankenstein a su amada)

19/12/2011 23:02 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Se mecen los cerezos al son del sable

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Se mecen los cerezos al son del sable
su danza se adivina siguiendo la estela de astillas con que firma el samurai
un garabato que desdibuja la efímera y dudosa línea que separa la vida de la muerte
Se mecen los cerezos al son del sable
 
Una mirada atormentada
roba imágenes a los transeúntes
imagina historias a las que los ata, haciéndolos protagonistas
espera atenta la llegada de una idea
y mientras tanto sigue robando vidas
como quien coge las manzanas del árbol prohibido
pensando que nadie le observa
pero un horror indescriptible se enquista en sus pupilas
cuando se descubre prisionera,
enjaulada entre las pestañas
de otra mirada atormentada
 
Es entonces cuando se sabe personaje de otras historias
otras porque no las narra
otras porque no conoce su final
otras porque no sabe
que acaba de cerrarse el libro
y no hay firma,
no hay nada.
 
Se mecen lo cerezos al son del sable
que una mirada atormentada vio danzar
entre aquellos dos jóvenes amantes,
pero también se mecen al son del sable
de aquella otra mirada atormentada
 
Las pupilas devoradas caen enfermas
no pudiendo resistir las embestidas de aquel canto perezoso
el arrullo calentito y acogedor de un edredón
que aún huele a amapola y nenúfar y lavanda
 
Los ojos arrebatados al poder de la conquista,
sometidos al encantamiento de la almohada,
sólo pueden cobijarse,
olvidar que una vez empuñaron un sable,
olvidar que mecerse no es morir,
olvidar que el cerezo nunca olvida,
y derretirse en la ironía de un quizás.
 
Se mecen los cerezos al son del sable
16/12/2011 20:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Poemas sobre la sirena que se enamoró del hielo

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Mi amiga Antonia escribió un fantástico Romance que narra la historia de amor entre una sirena de río y el hielo que espera en lo alto de la montaña.

Yo versioné con dos sonetos esa misma historia.

Aquí tenéis los dos textos:

ROMANCE DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Será que las palabras nacen

a la orilla de los ríos

cuando las sílfides cantan

en los aires blanquecinos

que no podía parar

al caballo en los bajíos

y las voces le brotaban

como sapos encendidos.

 

- De norte a sur me recorre

esta niebla del camino,

una conmoción de fuegos,

mordiscos arrepentidos,

que no logro verte, amado,

en los espejos continuos

de las aguas que me habitan,

de la sangre que mastico.

 

Sus escamas tras la venda

le preguntan al unísono:

"¿Qué buscas en los caozos?"

- Silencio de hielo alpino.

Tiene un rumor en los labios

que me llama sin sentido,

un sabor a hierba fresca

en sus ingles escondido,

la luz se pone violácea

en las puntas del espino

si sus ojos negros dicen

con lengua de doble trino

mi nombre entre la retama.

"Deja el rastro, está dormido.

Y tu herida huele a sombra,

y tu corazón a cirios."

-He de llegar a la escarcha

de sus amores prohibidos.

"Deja el rastro, se encenaga

tu caballo ya en el limo,

y tus dedos en las crines

se están quedando sin brillo."

-No puedo parar mi alma

aunque me burle el destino.

En los carámbanos altos

nadan besos reprimidos,

quiero bebérmelos todos

que caigan por mi vestido.

Si luego la Luna clara

me sumerge en el olvido,

no serán amores muertos

sino peces encendidos.


[Dicen que]

en el remolino blanco,

congelándose el rocío,

una sirena se asoma

con su canto conmovido

que trasluce los nenúfares

que las gotas hace vidrio.

 

Por el aire de la loma

suben cristales divinos.


SONETOS DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Esculpe el agua piedras y montañas,

Seduce con su danza y sus recodos,

Cruel cuando se oculta entre los lodos,

Acrílica en los ojos sin legañas.

 

Moviéndose cual ascuas en la hoguera,

Atisba unas escamas en la arena:

Sorprende enamorada a una sirena;

Nociva, la extirpa de la ribera:

 

-“¡Estás celoso, Padre! ¿me castigas?”

-“¡Vuelve a mis brazos, hija, te lo ordeno!”

Amarga un bofetón sus labios secos.

 

-“Dolida te abandono, así maldigas

Al pecho que me expulsa de tu cieno,

Señor en quien terminan hoy mis ecos.”

 

Cruzó sus tercos brazos el gran Río.

Umbría primavera la abraza,

Misteriosa, deshace su coraza

Besando con sus ojos al estío.

 

Recubre sus escamas con la nieve,

Escucha con sigilo sus secretos,

Se tumba acariciando los discretos

Sueños que ya no crecen si no llueve.

 

Aleja todo rastro del pasado,

Lee entre los besos del deshielo,

Acuna entre sus senos el otoño tierno.

 

Decide ir a la cumbre con su amado,

Aprieta bien los dientes, muerde el cielo,

Se acerca cabalgando, ya es invierno.

01/12/2011 17:43 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Crimen y castigo" o "Cuatro años de soledad"

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Se inicia hoy una nueva época en nuestra "democracia".

Del mismo modo que en la Alemania de entreguerras, el pueblo ha hablado, y lo ha hecho con dureza y determinación.

Hemos permitido que el partido que siempre se ha opuesto a los pocos logros del PSOE en lo que a derechos sociales se refiere (divorcio, aborto, matirmonio homosexual, por ejemplo) suba al poder, y pueda decidir a sus anchas qué hacer con todo lo conseguido hasta la fecha.

Asistiremos al desmantelamiento de la Educación y de la Sanidad públicas, veremos cómo los escandalosos trapicheos que se hacían en la Xunta de Galicia y en Madrid con los centros privados concertados serán ahora generalizados.

Veremos cómo la gente con un año de paro pierde el derecho a la Seguridad social y tiene que pagarse las consultas médicas y los medicamentos.

Tendremos que asumir que no hay tantos millonarios en este país, y que no hay tantos empresarios, y llegaremos a la bochornosa evidencia de que en este país las clases más desfavorecidas, la gente que realmente sabe lo que cuesta ganarse el pan de cada día, los trabajadores, los agricultores, muchos de los parados que día a día ven cómo sus ilusiones se amontonan en las colas del INEM, todos ellos han apostado a la misma baza que sus jefes, ex-jefes, la patronal...

¿Qué sentido tiene todo esto?

¿Castigamos al PSOE a cualquier precio?

Yo soy el primero que critico las medidas de los últimos años de gobierno de Zapatero, reconozco que las cosas se pusieron muy difíciles y que un partido (teóricamente) de izquierda-centro tuvo que asumir medidas propias de la derecha. Cuando nos rebajaron el sueldo a los funcionarios a mí la medida me supuso un esfuerzo, al igual que a todos mis compañeros, pero NO secundé la huelga de funcionarios porque creo que era una posible solución al problema. Pero tras esa medida no vinieron otras que sí tendrían que haberse tomado.

Pero hay más fuerzas políticas que el PSOE y el PP. Un sistema bipartidista no garantiza ningún equilibrio, sino la ilusión de una alternancia en el poder que nos hace pensar que castigando al anterior solucionamos el problema.

Hay otras opciones. No hemos sabido aprovechar la oportunidad que otros muchos no tuvieron en su momento.

No comprendo cómo hemos dejado que esto sucediera, que el PP pueda gobernar apoyado por un pueblo que mañana estará manifestándose por cada nuevo recorte que nos hagan.

España no es tanto el país del Quijote como el del Lazarillo.

No creemos en ideales ni utopías, no aspiramos a mejorar o construir una sociedad más justa y ecuánime.

Nos conformamos con la ley del Talión, el ojo por ojo, y eso no nos conduce a la justicia sino a la venganza.

No es bueno que un solo partido tenga tanto poder.

Se presta a los excesos que Aznar pudo realizar en su (permitidme la palabra) "reinado".

Id preparando los crucifijos, las fotos del rey y otras lindezas para adornar convenientemente nuestras aulas.

Id olvidándoos de la normalización lingüística, de la igualdad de la mujer, del aborto (eso sí, los mismos que lo echarán abajo seguirán llevando a sus hijas a abortar a clínicas privadas en el extranjero), de las bodas homosexuales, etc.

Castigamos. Lo hacemos a cualquier precio. Necesitamos tanto escuchar el golpe de la regla aleccionadora en las yemas del malhechor que no nos importa si la sangre nos salpica, o si lo que hacemos nos lleva a un lugar aún peor.

La estrategia les ha salido bien. Hasta se trajeron al Papa para santificar su cambio.

Ahora sólo nos toca esperar.

Esperar y tratar de esquivar las balas.

Porque va a haber más de un fusilamiento.

Y si no me creéis, al tiempo.

21/11/2011 12:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Cadena de deseos

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Se lamenta el anciano de lo cerca que le está la muerte,
llora viendo fotos donde se recuerda preocupado
por las facturas de la hipoteca y los estudios de los niños,
olvidando que aún podía disfrutar de su entrepierna,
de su esposa y sus queridas.

Se lamenta, desdichado, el cuarentón engominado
de los cuartos que no ahorra,
del cochazo que aún está pagando,
de que aquella veinteañera no se fija en sus encantos,
porque ya podría tontear con su madre
antes que con sus compañeras.
Y entonces, piensa en sus suegros,
afortunados,
que no pagan ya facturas,
viajan gratis y ven mundo,
no madrugan,
tienen todo atado y bien atado.
Envidia al mismo tiempo
a sus hijos, universitarios,
afortunados jóvenes con futuro,
que no pasaron sus penurias
por llegar a fin de mes,
por poder hacer carreras
o tener con quién salir
cada fin de semana.
Los observa y aún se indigna cuando ellos
le recriminan
que no entiende sus problemas,
que es distante,
que no les escucha,
¡él! que tanto ha hecho y hace por sus hijos.

El joven veinteañero siente envidia de sus padres,
trabajando en lo que querían,
con su pasta y su independencia,
y aunque paguen sus facturas
no son viejos
y manejan,
Ve a los hermanos pequeños
de sus amigos de clase,
chateando todo el día,
estudiando mil materias,
niños que no hacen trabajos
de trescientas páginas,
sino tareas de instituto
que él recuerda como pasatiempos
comparados con la injusticia
universitaria
que se encierra en los numeros clausos;
aunque estudien todos
sólo unos pocos aprueban.

Los adolescentes, tercos,
señalan arriba, arriba,
en ese olimpo que no es realmente la facultad:
un lugar donde se fuma en las escaleras y jardines,
donde se falta a clase y no se hacen las tareas,
donde el que quiere descubre cosas
y el que no se asegura un futuro
estudiando,
no como ellos, que tienen que cursar
mil materias que les aburren,
encerrados en el pueblo que los vio nacer,
vivir, sobrevivir o al menos convivir
con ese hatajo de cabrones
llamados profesores,
que les mandan deberes
y les preguntan la lección,
los matan a trabajos
sin ninguna consideración.
Ellos, que están también esclavizados
en sus casas por sus padres,
"hoy no sales", "castigado",
están deseando salir volando.
Dejar atrás toda esa mierda,
y a veces envidian también a los peques,
con sus fichas y sus piruletas,
sin sus comeduras de tarro,
de broncas de pandilla,
de cuernos,
de corazones rotos.

Los peques, quedan fuera de esta extraña y común cadena,
pues ellos saben que son peques y que todo lo demás
los espera.

Llora el calvo su frío, mientras el melenudo se arrepiente de pagar un corte de pelo,
echa en falta el vegetariano los filetes que le ayudaron a curarse,
desea en silencio el alérgico una pizca de su veneno,
siente vértigo el enano en las alturas
desde donde se cuelga para hacer puenting.

Nuestra vida es un vendaval
de deseos, temores, ecos,
de "ojalá", de "por qué no",
de "nunca más", de "ahora".
Que ningún vivo se arrepienta nunca de serlo,
porque aunque ese "problema" tiene solución,
no hay marcha atrás,
y amamos casi tanto el arrepentimiento
como la decepción ante el fracaso.

Carpe noctem

28/10/2011 18:56 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"¿Pa-kí-stán-í?" Pues para mucho más de lo que algunos se creen. Reflexión sobre la importancia del departamento de orientación.

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En la vida hay dos tipos de personas: las que pasan desapercibidas y las que no.

Es curioso, porque muchas de las que pasan desapercibidas desearían lograr todo lo contrario, pero no alcanzan el modo de llamar la atención.

Y, por el contrario, muchas de las que tienen el foco delante ansían la tranquilidad de estar entre bambalinas.

Lo de siempre, a nadie le gusta el peinado que tiene.

Pero cuando hablamos de trabajo, la cosa es diferente.

Pensemos en dos ejemplos: el circo y un concierto de rock.

En el primer caso, el público aplaude al domador, al payaso protagonista, al equilibrista o al hombre bala, pero nadie piensa en que los leones han sido alimentados por alguien, en que los accesorios del número cómico han sido seleccionados y comprados por alguien, en que la red la sostienen otros a la sombra de los focos y en que si algo sale mal hay personas esperando para cumplir con su trabajo.

En el segundo, los Beatles eran cuatro, y ellos recibían los aplausos, pero tras ellos había gente montando y desmontando los escenarios, preparando las luces y los sonidos, etc.

Estos dos ejemplos me sirven para introducir una reflexión que me llevo haciendo desde hace ya mucho tiempo, y que creo necesaria en voz alta.

Me refiero al departamento de orientación.

Sí, ese departamento que suele estar en la zona de las oficinas de todo instituto, algo apartado de las aulas, a la sombra de lo público y notorio.

Un departamento que se presta a todo tipo de chistes fáciles y comentarios banales, pero que debe afrontar las mayores cargas del sistema educativo, y normalmente lo hace sin el apoyo del profesorado.

Pensemos en lo siguiente: cuando vienen alumnos con necesidades educativas especiales, niños con algún tipo de deficiencia o minusvalía, o niños extranjeros que no dominan el idioma local, ¿quién se ocupa de ellos?

Cuando hay alumnos con algún tipo de dislexia, con dificultades de aprendizaje o déficit de atención, ¿quiénes son los profesionales que ayudan a estos alumnos?

El departamento de orientación.

Porque ellos son muy importantes y los necesitamos urgentemente.

Ellos están ahí, currando, aportando materiales de refuerzo, ampliación y repaso, materiales sin los cuales muchos de nuestros alumnos se quedarían literalmente tirados.

Un profesor con un aula de 28 alumnos no puede pararse 10 minutos de cada clase a explicar a un alumno de estas características lo necesario para que siga la clase.

Por eso necesitamos PT (profesores de Pedagogía Terapéutica) y AL (profesores de Audición y Lenguaje).

Por eso necesitamos un orientador, alguien que lea la ley, interprete sus cambios, nos explique cómo debemos actuar con alumnos difíciles pero que no tienen la culpa de serlo.

Y por eso tenemos tanta suerte en mi instituto, donde nuestra orientadora Mercedes trabaja incansablemente, elaborando informes, preparando materiales, buscando opciones y solucionando problemas a nuestros alumnos.

Por eso tenemos la suerte de contar con Sofía, PT, una mujer emprendedora, activa, entusiasta, enamorada de su trabajo y absolutamente profesional. Cercana con los niños, siempre sonriente y en constante formación.

Por eso tenemos la suerte de contar con un fantástico departamento de orientación, dotado de 4 PT, 1 AL y 1 orientadora. Por eso debemos agradecer cada día el trabajo ingente de nuestras compañeras  Esther (AL), Ana (PT), Patricia (PT) y Rosa (PT).

Creo que es de bien nacidos ser agradecidos.

Este grupo de profesionales nos saca a menudo las castañas del fuego, sin esperar ningún agradecimiento (es su trabajo, claro).

Creo que la educación entendida como un trasvase de información al estilo antiguo ya no se corresponde con la realidad que cada día entra y sale de nuestros centros.

Creo que la figura del profesor que recitaba la clase magistral desde la tarima ante la atenta mirada de sus alumnos (sólo aquellos capaces de entenderlo, claro, los demás no cuentan que no están en condiciones de recibir una docencia de tal calidad...) es una figura obsoleta.

Confiar en que uno va a ser el tipo de profesor que padeció en su infancia es a la vez una idea torpe e indigna. Torpe porque los tiempos cambian. Indigna porque no se ha de compartir la miseria, y menos desde la tarima.

Necesitamos adaptar unos conocimientos que debemos transmitir a las capacidades de nuestro auditorio.

Un auditorio de 28 alumnos en el que haya alumnos con necesidades educativas no debe envidiar nada a uno con alumnos perfectamente capaces, ya que la variedad es un principio básico en la democratización de los saberes.

Si además un centro con alumnos con dificultades cuenta con un departamento de orientación convenientemente coordinado, entonces tendremos el duro y las cinco pesetas a la vez.

En latín, para decir "guiar", hay dos verbos: DUCO y AGO. El primero tiene el matiz de "guiar desde delante", mientras que el segundo tiene el matiz de "guiar desde detrás". El capitán guía al ejército desde delante (ducere), el pastor desde detrás (agere).

En un instituto necesitamos atender tanto a los alumnos más espabilados, que van más deprisa, que aceleran, que tienen curiosidad por aprender, como a los rezagados, que se van quedando atrás, que no están en igualdad de condiciones o que lo tienen más difícil por causas familiares, ajenas a su voluntad.

Un profesor ha de tener la capacidad de satisfacer a los dos tipos de alumnos, y para ello cuenta con la inestimable colaboración del departamento de orientación.

No matemos a la gallina de los huevos de oro, porque aunque no todos nuestros problemas sean resueltos inmediatamente, pococ a poco, entre todos, colaborando y comprendiéndonos, y lo que es más importante, RESPETANDO el trabajo tan duro que realizan entre bambalinas, ayudando a leer a alumnos que a lo mejor nunca llegarán al 5 pero que irán aprendiendo poco a poco, podremos lograr una sociedad más justa y plural.

Los chistes son una forma muy sana de canalizar la tensión y socializarnos, pero hay que tener cuidado porque si es verdad que AUNQUE seamos funcionarios los profesores NO somos necesariamente unos vagos, aunque el departamento de orientación trabaje a la sombra de ese gran escenario de luces y color que es toda aula TAMPOCO ESTÁN DE BRAZOS CRUZADOS.

En la vida hay dos tipos de personas: las que pasan desapercibidas y las que no.

Personalmente, me caen mejor las primeras.

24/10/2011 16:41 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

¡¡Muchísimas gracias por las 100.000 visitas!!!

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A todos los que os habéis paseado por este blog alguna vez,

a todos los que habéis dejado algún comentario,

a todos los que cliqueasteis alguna vez en el facebook y llegasteis a esta web,

a todos los que simpatizáis con la causa de la educación pública,

a todos los que no, y estáis en desacuerdo con mis críticas al PP,

a todos los que releisteis algún verso que os gustó, o que no,

a todos los que creéis en la necesidad de luchar por mejorar el mundo,

a todos los que amáis la música y la literatura y el cine,

a todos los que odiáis el sistema y a todos los que vivís de él,

a todos los que de manera asidua visitáis este blog,

y a todos los que nunca más lo haréis porque no os gustó,

a todos,

gracias.

Me hace muchísima ilusión haber llegado a las 100.000 visitas con un blog que tan sólo aspira a ser un corchero virtual donde colgar apuntes, comentarios, análisis y pataletas que me da esta xunta.

Muchas, muchas gracias a todos.

24/10/2011 09:41 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

Orgullo de madre

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La mirada fulminante del basilisco ha sido un tópico literario muy recurrido en nuestros poetas del Siglo de Oro. A menudo utilizaban referencias de este tipo para subrayar el carácter demoníaco o sobrenatural del desamor y sus recovecos.

Por eso resulta enormemente original plantearse el invitar a este ser monstruoso y maléfico a un aula de niños de entre 3 y 5 años.

Pero precisamente la mirada del que contempla puede ser lo que haga peligroso al ser observado.

Cuando la mano que señala lo hace pidiendo un acercamiento con la otra, no hay lanzas sino felpudos de bienvenida y abrazos reconciliadores.

Un aula de infantil es mucho, muchísimo más que una réplica en miniatura de lo que serán luego las aulas de instituto. Es mucho más que jugar con la plastilina, cantar canciones o pintar. Muchísimo más.

Es probablemente el eslabón más complejo de toda la cadena educativa, ya que estamos hablando de la casilla de salida. De lo que ahí se haga dependerá si este niño mañana tendrá opciones en el nivel académico, afectivo y personal o no.

Se trata de un trabajo de enormes consecuencias, ya que el material humano con el que se trata es muy sensible a toda acción, las huellas del buen  mal hacer del profesor quedarán ahí, en cada niño.

Por eso me encanta el trabajo que hacen los maestros de infantil, y permitidme que en este artículo hable del caso de mi madre, Julia Rivada.

Ayer nos deleitó en el club de lectura (junto a nuestro maravilloso y siempre lúcido compañero Víctor, profe de plástica, que está ilustrando su cuento con un gusto y una dedicación impecables) hablando sobre su proyecto "Basi e os seus amigos".

Lo llamo proyecto y no cuento porque realmente su alcance trasciende los límites del relato inicial o de la obra teatral posterior.

Un proyecto que trata temas como la integración, la igualdad, el amor a la diferencia y el respeto por lo que cada uno es.

Un trabajo multidisciplinar que no se reduce a un texto hermoso con unos personajes que se prestan a intervenir y hacer disfraces con los niños.

Una tarea que bien podría convertirse en los rudimentos de una democracia y un civismo tan necesarios como realmente escasos hoy día.

Es un cuento en el que nos podemos buscarnos cada uno de nosotros, porque no es sólo un paseo que un ser extraño a los ojos de los demás da, no es sólo la creación de una comunidad en la que el lema "tú eres yo, yo soy tú" impera.

Es además la oportunidad maravillosa de aceptar lo que cada uno de nosotros puede aportar a los demás, lo que los demás nos pueden enseñar, lo que debemos afrontar en la vida, y el modo en que los problemas pueden disolverse con buenas intenciones y determinación.

La empatía es quizá la palabra clave. Esa palabra que tan pocos saben definir de verdad, entendiendo por "de verdad" el hecho de practicarla.

La necesidad de vivir también a través de las experiencias ajenas, de los otros, de los demás, de los no-yo, para acercarnos un pasito más a lo que es la humanidad.

Basi, un cuento para niños y para mayores.

Basi, un inicio para una larga vida llena de sapos que te desprecian, gallos que te miran por encima del hombro, serpientes que te despellejan a tus espaldas.

Basi, un guión fabuloso para una vida llena de sapos entrañables que croan de alegría en las charcas cuando te ven acercarte; una vida llena de gallos alegres y risueños que te alegran el corazón con sus historias y palabras; una vida llena de serpientes luchadoras que renuevan su piel ante las heridas que una vida de privaciones y miserias les ofrece.

Basi, o una Dorothy que camina en busca de su mago de Oz con la compañía de un sapo, un gallo y una serpiente capaces de abandonar sus prejuicios y volar muy por encima del aburrido camino de baldosas amarillas, atravesando campos de amapolas dormideras y bosques con monos voladores.

Basi, o el basilisco que no mata, sino que te abre los ojos y te muestra lo que eres realmente.

Basi, o la madre y profesora y superheroína y superviviente y demiurga.

Basi, o la revelación compartida en el mejor de los momentos.

Basi, o la mirada que salva.

Basi, o la diferencia que iguala.

Basi, o la búsqueda de la propia identidad a través de la mezcla de lo otro.

Orgullo de madre, utilizado en un sentido invertido: es el hijo el que se enorgullece de compartir el mundo con ella.

 

22/10/2011 13:34 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Me quiere/no me quiere"

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"Me lo dijiste muy de lejos,

con tus ojos chispeantes,

y dudé en el aguacero

de mis adioses tan cobardes,

infantiles, embusteros;

me lo repetiste con tu mano,

cuando me devolviste aquel sombrero

que cayó en el sucio espejo

que quebró mi paso inquieto.

No intenté intentar tentarte,

lo ignoraba: mi amuleto

era una cárcel de excusas,

gran paseo en corto puerto.

Tú, insolente, inolvidable,

no evitaste un nuevo intento,

con el abrecartas de tu lengua,

con las diagonales del zar tuerto,

con la brisa joven que agita la hamaca

donde yacen sueños del abuelo, muerto,

de la mesa dura donde aún reposan

petroglifos de palabras de tantos cuadernos,

con la sonrisa espléndida de tu falda

y tus dos piernas, adivinándose, sumidas en su buceo,

con la cruz sacrílega que roza el pecado

si pende de tu cuello y roza tus senos,

con la maravilla del enigma

que adivina el héroe griego

mientras choca con su destino,

como la mosca con el flexo,

y halla muerte a la vez que gloria,

como yo, imbécil, al fin reo,

pues no supe ver entonces

lo que ahora estudio, escribo y leo,

y dejé escapar la promesa

de la salvación, del extremo

al que me hubiera llevado, una y otra vez,

haberte dicho que sí, aún quedaba un pétalo,

mas era el del no, ahora no, por lento,

porque el tiempo apagó aquella chispa

que algún día pudo sumarnos, qué buen lienzo,

y ahora tan sólo alimenta con torpeza

la verde llama de un futurible, de un hierro

que a fuego me mata y envenena,

hubo un sí, un por qué no, un ¿luego?

cuando entendí flotaba el cadáver

en las orillas del Leteo,

ahora sangro letras otoñales

y no sé si es verano o invierno."

18/10/2011 20:22 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

ROMANCE DE LA DAMA AUSENTE

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Un rosario de cien cuentas
degollaba a la invitada,
describía en su figura
un algo, un halo, una coartada,
nadie la hubiera llamado,
nadie sabía su camada,
seca y alta, un ciprés,
observaba anonadada
los rigores invernales
con que algunas tiritaban,
las miradas escondidas
con que a ella la perfilaban.

Un rosario con cincuenta
negras cuentas, otras blancas
asomaba por su escote
-¡qué imprudencia¡- mala baba,
todas brillan chispeantes
mientras caen horas contadas,
el evento pasa presto
no hay furor, hay sólo calma,
su sombrero tapa el rostro
pero asoma su mirada
bajo el tul de negra noche
que hunde en fango a la milana,
boca prieta, no hay aliento,
sólo el viento la acompaña
agitando un poco el velo
asomando la guadaña.

Un rosario con cien cuentas
traquetea una balada,
reunidos, todos lloran,
cae la oscuridad templada,
besa sus manos con dudas
y los arrastra a sus casas,
nadie espera una respuesta
sólo hay caja, tierra, nada,
y la noche donde brilla
una luna ensimismada
que no osa a toserle
a la eterna solitaria
mientras coge entre sus dedos
otra cuenta, no oye nada.

Un rosario con cien cuentas,
una dama oscura en ascuas,
una niña que vigila
escondida tras las ramas
del ciprés donde sus padres
la encontraron hace nada,
una niña que no llora
aunque sola vaga y anda,
Mira lejos, ya no hay gente,
se le acerca a aquella dama
misteriosa en el entierro
absurdo donde se brama,
donde llora hasta el borracho
que no entiende lo que ama,
donde caen otoños secos
entre roja hojarasca,
donde ata su pena al cielo
el que tan sólo quiere pasta,
un entierro con dos padres
que no volverán a casa
porque su hija, la pequeña,
se perdió en aquella plaza,
porque un día descubrieron
que el amor no siempre salva,
porque juntos entendieron
que la muerte siempre llama.

Un rosario con cuarenta y
nueve cuentas aún muy blancas
brilla triste entre las puertas
donde se oxida el mañana,
una verja muy oscura
donde asoman almas cándidas,
cementerio de menores
donde el llanto no se apaga,
donde beben unicornios
y se ríen poco las hadas,
donde se pasea la muerte
elegante, una dama
bien vestida, respirando
versos viejos en la lama.
Cae la noche, caen los párpados,
sólo se oye en lontananza
a aquel triste y fiero cuervo
que en las sombras la desahucia.

Una cuenta, una vida,
vaya un trato, ¡qué patada!
Otra cuenta, otra niña,
que en la noche sola vaga.
Va buscando al triste cuervo
por tocar su pluma esclava
de una noche que no duerme,
de una vida que no acaba,
y al oído, muy bajito,
dice juegos de palabras.
En su ciénaga tranquila
aún redoblan las campanas,
un romance, una historia,
una vida transatlántica,
cae la noche, cuentas hechas
sólo queda una palabra:

FIN

29/09/2011 11:20 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

¿A qué huele el presente?, nuevo poema

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Oigo pasos no muy lejos
Lonchas de palabras caen pringosas en las palmas de las manos
y me pregunto una y otra vez
¿de dónde vienen?
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos no muy lejos
Suenan sombras entre estrellas que expectora el cielo ardiente
donde estalla la pregunta
que me hago, ahora y siempre,
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos, muy muy cerca
Las verdades nunca caen de aquella vid con uvas verdes
Las verdades nunca acunan roncas voces pedigüeñas
Las verdades no maduran, te hacen duro, te maduran
Las verdades son el búmeran que nunca vuelve
porque sólo lo hace la mentira
que mantenemos colgada en el tendal del tiempo
a la espera de que se rompa su última pinza.
Y es entonces cuando clama,
beligerante en su arrogancia herida,
la Zorra a la verdad sembrada por otro,
por otro cosechada,
y tan sólo por ella ansiada
y deseada y adorada
anonadada en su charco de deseo:
¿a qué huele el presente?

Oigo pasos, aquí, a mi lado,
veo la túnica de Cloto,
oigo los dedos de Láquesis,
temo el tijeretazo de Átropo.
¿A qué huele el presente?

Ya no oigo pasos.
Ya no sé si veo formas.
Ya no hay preguntas atemorizándome,
rompiendo la hamaca donde se balanceaba mi niñez
a ras de suelo,
con pantalones rotos y empapados,
agujeros en las rodilleras,
bolsillos llenos de arena y piedras y gusanos.
Ya no observo la belleza de la estatua que señala
un horizonte donde aspiraba a sentarse mi adolescencia,
junto a aquella equivocación
con nombre y apellidos,
aparato en la boca,
ojos temibles si se enfadaba
y voz de Calypso enredando a Ulises
derechito a su perdición,
con sus despedidas de chicle de menta en el portal.
Ya no oigo el rechinar metálico del tren que irrumpe en el vientre de la ciudad,
abriendo sus venas en un parto descomunal,
haciendo llegar a desconocidos y familiares
y haciendo marcharse a familiares y desconocidos
a algún lugar durante algún tiempo.
Ya no huelo las bolsas de pescado del autobús de la mañana
que torturaba a mi primera juventud
intentando llegar a lo alto de ese absurdo Olimpo llamado progreso,
carrera,
o como yo lo llamaba,
mañanas frías y solitarias en la espera sin marquesina bajo la lluvia que se reía de quienes aún no teníamos coche,
y el refugio de la biblioteca,
inmensa,
con todas sus revistas y libros y congresos,
y el horario tan largo que hacía cuadrado al reloj.
Tampoco veo las horas de estudio tenso y esperanzado,
a la espera del "sí quiero"
y no recuerdo apenas aquellas lágrimas ardientes a las dos de la mañana
de un jueves cualquiera,
a dos pasos de cumplir mi sueño,
y no recuerdo bien los pasos solitarios por el intestino
de la Bestia donde se aprenden cosas,
esos lunes de infarto con las sombras chinescas arremolinándose
en mi cabeza,
no recuerdo todo aquello,
ni tampoco el llanto oleoso y denso y petrolífero
tras la muerte de mi niña,
ángel caído de entre las Grayas griegas ciegas de los héroes,
Dama sin vagabundo,
(vagabundeaste y aún lo haces en mi corazón desierto
y aún sigues mordiendo piedras
a la espera
de que alguien tire alguna hacia el norte
y tú la encuentres, en un rato, yendo al sur,
y la traigas victoriosa
para echarte bajo el banco
donde yo leía alguna cosa).
No recuerdo, ni veo, ni oigo, ni huelo nada de eso,
porque las tres están aquí.
Y por fin, viéndome ir recto,
hacia otro lado,
sin preguntarme a qué huele el presente
me señalaron
y, triunfantes, se dijeron
"a eso huele, exactamente."

27/09/2011 17:26 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

LA ALDEA

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La aldea tiritaba mientras un sol radiante regaba sus venas. El aire apenas se movía, el peso de las miradas ocultas al otro lado de las ventanas doblegaba a los recién llegados, los que habían vivido ahí desde siempre rara vez se atrevían a sonreír ante un desconocido. Era la menopausia de la villa.

Una extraña criatura que en muchas ocasiones no sabía si se desperezaba porque llegaba inexorable el amanecer o se estiraba con la resignación de quien ya no espera nada de la vida.

Un ser imbuido en sí mismo, oyendo voces lejanas que palpitaban como el corazón del dragón sobre el que se ha adoquinado una falsa calle. Un regusto a ayer que machacaba el presente, recordando como única forma de creerse aún vivo, trayendo al ahora la nostalgia de un “entonces” que nunca fue tal como se dice.

Las paredes, humilladas por los orines de borrachos y adolescentes, aún rescatan entre sus grietas trocitos de aquella actuación fabulosa, o fragmentos ya descoloridos de aquella noche de gala de hace treinta años.

Los postes de la luz, heridos cada día por las grapas que hacen públicas las muertes cotidianas, intentan deshacerse por las noches de sus ropajes dolorosos, pero al igual que Prometeo encuentran una nueva tortura cada nuevo amanecer.

Las aceras crían charcos negros, se burlan de los pantalones nuevos de quien nunca mira abajo al caminar y hacen corrillos de colillas a las puertas de los centros de salud. Curioso motín.

Los parques juegan al parchís o la petanca, paseando una vejez que aún no se rinde, y rompiendo el sinsentido de las estadísticas al mezclarse con las meriendas de los críos recién salidos del colegio, con sus ropas y uniformes, sus mochilas y sus pinturas de colores, llenos de una ilusión que no se arraiga ni contagia, y que poco a poco ella, la gran villa, marchitará.

Las fuentes son macetas de palomas, de donde salen sin vergüenza ni cuidado esas extrañas criaturas a quienes unos odian por ladronas y otros alaban por creencias. Con sus batallas de plumas y picos y alas y patas medio amputadas interrumpen los gorgoritos que el fontanero ha logrado mantener.

Esta aldea es un desierto en el que a veces pasan personas.

No seduce fácilmente, pero sabe esconder bajo el felpudo borroso donde casi no se lee “bienvenidos” las sorpresas que a algunos, sólo a unos pocos, pueden llegar a enloquecer.

Durante el día arden los brazos caídos de tantas y tantas personas de bien mientras se piden otro té, se acomodan en las terrazas por donde desfilan sus víctimas, y devoran comentarios y blasfemias.

Durante el día caen monedas en los platos, y siempre se recoge el cambio, y siempre paga otro antes que uno.

Durante el día corretean los pequeños por los suelos llenos de ceniza, mates de porros y algún que otro cristal de la noche de ayer.

Durante el día la aldea piensa que sólo es aldea, y se abandona a la monotonía de saberse vieja, y expulsa toda iniciativa que haga fluir savia nueva por sus arterias.

Cuando empieza a caer la noche, se empiezan a entrever pequeñas luciérnagas entre tantos y tantos ojos mate, se presiente cierto temblor manando de la isla durmiente, cacarean risotadas contagiosas entre aquellos que aún descansaban y entra bajando la escalera de luces, toda elegante, la Noche.

Una dama a quien tanto aborrecen todos los pajaritos diurnos que no se atreven a conocerla.

Una dama con ojos de zafiro y labios de licor café, capaz de espabilar a un faraón y enseñarle que no hay otro mundo más que este.

Una dama de la que mañana muchos hablarán, creyéndose quizá mejores que sus habitantes, dándoselas de seres más dignos, de mejor familia, más creyentes... pero obviando tercamente que la mejor película porno es la que uno mismo protagoniza, y que el agua de ayer hoy es caldo pasado.

Una dama que enamora a tantos y tantos navegantes, seres-búho, enemigos de los angelotes que aburren tantas paredes y que embarazan a tantas vírgenes sagradas para ofrecerles la recompensa de un hijo destinado a la muerte.

Esta dama no aguanta mucho en la aldea, pues hasta ella se siente a veces presionada, y (del mismo modo que la Cenicienta) se ve obligada a abandonar en cuanto suenan las campanas, que no son doce, pero sí son siete.

Como los pecados capitales, como los colores del arco iris, como los enanitos del cuento.

Una dama que ya se ha ido, pero mañana volverá, porque la aldea está muerta, pero incluso en el mayor cadáver pueden vivir muchos gusanos. 

Firmado: un gusano orgulloso de serlo.

19/09/2011 20:32 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

La espera, esa forma tan absurda de morirse poco a poco

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Vivir esperando no es vivir.
La espera paraliza el ritmo de la marea de sangre que somos.
Crea una red espinosa donde se acumulan expectativas, sueños y temores prospectivos, y comienza a pesar sobre el pecho del que aguarda.
Es interumpir el avance de la bala liberadora una vez que se ha apretado el gatillo, intentando el milagro del repaso, de volver a repetir algo que ya está en curso.
Una aspiración tan vana como desesperante.
Vivir esperando no es vivir.
Sentarse y dejar de hacer cosas pretendiendo que lo otro, el no yo, actúe por nosotros, ya sea para ayudarnos o para castigarnos, es absurdo.
Incluso la pasividad de la perra en celo, receptiva, esperando la embestida del macho, está llena de una actividad latente, la que reside en haber dado luz verde al coito.
La espera en la vida desespera al vivo.
Estar mirando el reloj una y otra vez, convenciéndose de que más de quince minutos es casi un delito imperdonable que acabaremos perdonando, no es vivir.
Contar los meses que pasaron desde que pedimos vez en el médico y notar cómo aquel bulto crece poco a poco es acomodar el sofa al culo de la muerte que llega llamando desde el portal, marcando con la aldaba del temor incipiente la puerta de nuestra euforia, que una vez abierta dejará escapar a la esperanza.
El que espera, paradójicamente, desespera.
La vida atada a la estaca se atasca, entumece las venas y arterias, seca poco a poco el flujo natural de magma y abre paso al erial del alma.
Vivir esperando es esperar la muerte, comprar boletos en esta vida para garantizarse un lugar en el cielo cristiano, pero si uno se mantiene al margen de esas supercherías pretenciosas le queda tan sólo la certeza de la temporalidad que nos acota.
Por tanto, si somos tiempo, no podemos paralizarnos esperando.
No podemos ahorrar en felicidad, es absurdo.
Debemos derrocharla, compartirla, extenderla como lo hace e vientre de la granada cuando se abre con la tijera y deja caer sus granos rojizos.
No aplaces un orgasmo para un mañana que a lo mejor no llega.
No encierres en un cerdito de barro tus mejores momentos, tus trocitos de presente, tus potencialidades... Puedes dejar un poquito para mañana, pero nunca sepultes tu juventud para asegurar una vejez digna.
Los planes de pensiones son asuntos de bancos y otros zombis moribundos, a nosotros nos queda todo lo demás: el precioso ahora que en poco tiempo extrañaremos.
Bailemos un tango con el ahora, ciñamos nuestra cintura a la suya y bailemos hasta caer derrotados, porque vivir es abrir camino entre las hierbas altas, con las manos desnudas, el corazón bombeando como un loco y el cerebro registrando información.
Antes de que nos demos cuenta nuestras piernas dejarán de avanzar tan rápido, nuestro corazón se oxidará y nuestro cerebro tendrá demasiados papeles escritos que ya no sirven de nada.

Yo no pienso esperar ni un segundo más para sentir que siento, para saber que sé, para enmarcar cada instante entre chorritos de limón que aquilatan copas y hielos que tamborilean deshaciéndose en el gintonic.

El ayer es historia, el ahora es efímero, al mañana no existe.
Abraza a la chica que siempre es ahora, bésala, dile lo que tengas que decirle, escoge tu canción y atrapa entre mordiscos en el cuello y giros de cintura su tallo, que el mar nunca sacie tu sed ni el cielo emborrache tus pupilas con estrellas. Siempre hay alguna nueva por conocer, y la mayor parte pueden no existir en el momento en que aún las vemos...

Crucifica a Dios cada día, enciérralo en la hucha del cerdito de BBVA de cuando tu tío trabajaba allí, cierra la puerta de la vergüenza con todos tus complejos allí dentro y vuela en la alfombra voladora del YA.

Quevedo decía que moría cada día un poco más, que ya había enterrado a varios Quevedos a lo largo de su vida.
Yo creo que cada día, cada instante, nace un nuevo David, y que en todo momento tengo la opción de reconstruirme. De intentar mejorar siempre, de intentar querer más a los que realmente lo merecen.
Vivir no es esperar (wait),
esperar (expect) a veces es desear (desire),
vivir sí es desear,
pero desear haciendo, no esperar a que algo llegue por sí solo.

VIVEEEEEEEEEEE

09/09/2011 21:09 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Nadie sabe cómo sabe..." nuevo poema

Nadie sabe cómo sabe ser a veces diferente,
nadie sabe encajar la carcajada encadenada
del camarada con cara ajada, ¡figura endemoniada!,
nadie encaja en cajas secas
las cosechas peor sachadas,
las resultas del indulto popular inmerecido,
un insulto que el inculto nos ofrece en Telecinco,
el perdón al mataor que ha matao, y sin saberlo,
al inocente que de frente conducía, por su sitio,
sitiado y derrocado por un tonel de caro vino,
apestosa borrachera del que mata en la acera
a quien peca por cruzarse con su infamia millonaria,
ruedas locas, pocas cuerdas, poco cuerdos, puercas cerca,
las tres parcas hoy aparcan, muy dolidas, humilladas,
sus labores, no hay honores, solo infamia y llanto oculto
bajo el manto del aplauso que calumnia celebrando
el regreso del averno del que al tierno fue matando.

Nadie sabe cómo sabe la cereza envenenada
que se escurre entre las muelas, que te hiere desde el alma,
la pepita de quien brota, bruta y fuerte cual guadaña,
la arboleda que nos mata y empobrece, fiera araña,
enfrascada entre las redes de las redes infectadas
donde el bálsamo se ofrece, poco vale, mucho a veces,
ese olvido misterioso de la voz sumida en tierra,
enterrada entre cadáveres, aterrada con sus voces,
pero a salvo de las coces de los bobos que aún se baban
escuchando y salpicando con sus bocas siempre llenas
los oídos de cabezas que retumban, están huecas,
pues no piensan, sólo repiten, piten, ten, lo que escuchan,
nada piensan, pues son iguales,
nada sienten, animales...

Nadie sabe cómo sabe ser a veces diferente,
nadie sabe encajar la carcajada encadenada
nadie sabe a qué sabe saber ser diferente,
nadie sabe lo que sabe el habitante de un tren hueco
que se pierde en el túnel donde solo se oye el eco
del adiós de aquel andén donde llora algún muñeco
que la mano de una niña, ya no tanto, dejó caer
mientras se frotaba el ojo donde fue a esconderse
aquella lágrima, aquel adiós, aquel "seremos diferentes",
nadie sabe cómo sabe escuchar "felicicidades"
al verdugo que no tuvo los cojones de matarse
mientras pudo emborracharse y, enfundado en su cochazo,
de un portazo miserable rebanar vidas ajenas
ante el séquito de sierpes asquerosas que lo velan,
que se estrujan aún los dedos calculando el titular
mientras aquel otro yace, bajo tierra, para siempre
y su familia lo llora envenenada en este lagar.

Nadie sabe cómo sabe el aplauso que recibe el condenado a muerte
y apoyado por los suyos los escucha ante el cadalso,
pero sí hay quien sepa cómo sabe ese aplauso
cuando uno fue verdugo, y se llama Ortega Cano.

21/07/2011 19:21 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Un carrusel de mentiras", nuevo texto

20110703165131-carrusel-sepia-1-.jpg

La vida es una sucesión de cosas maravillosas y terribles, de experiencias que te colman el corazón y que te desgarran las vísceras.

A veces te sientes desafortunado por seguir respirando y otras pagarías lo que fuera por congelar el tiempo.

Para todos aquellos que se hayan montado alguna vez en este absurdo pero maravilloso carrusel de mentiras que es la vida, ahí va:

1º.- La infancia

Mentiras reveladoras (cada descubrimiento le arrancaba un pétalo a tu margarita de la inocencia... ¿aún te queda alguno?). Cuando las recuerdes en el futuro te harán sentir tonto, en plan "¿cómo me pude creer aquello?", pero en el fondo extrañarás en muchas ocasiones aquellos tiempos de credulidad feliz.

-Papá Noel y los reyes magos
-El ratoncito Pérez
-El feliz matrimonio de tus padres
-La maravillosa unidad de tu familia, que te quiere

Todas son mentiras benévolas, white lies, diseñadas para adornar lo que realmente son COMPROMISOS SOCIALES Y COMERCIALES, DIENTES QUE ACABARÁN EN UN FRASCO O EN LA BASURA, UN CONTRATO CON FECHA DE CADUCIDAD O UN COMPLEJO LABERINTO DE PUTADAS Y FAVORES CUYA CONTINUIDAD DEPENDERÁ DE LA MUERTE DE ALGÚN MIEMBRO CLAVE DE LA FAMILIA.

2º.- La adolescencia

Mentiras desgarradoras (te aferrarás a cada una de ellas como si fueran la verdad absoluta, sin ninguna duda, prometiéndote a ti mismo que no volverás a picar en mentiras tan burdas como las que ya conociste, pero cuando vayan despegándose una a una las caretas de estos maniquíes te sentirás terriblemente abatido, solo y desconcertado, ya que son realmente verdades con fecha de caducidad, que el tiempo convierte en mentiras poco a poco, del mismo modo que la manzana que hoy está madura y se puede comer mañana estará podrida). Cuando las recuerdes en el futuro te sentirás dolido, pero no querrás regresar a ellas porque habrás comprendido que la vida va por otros caminos.

-El primer amor. La entrega ciega y apasionada. Total
-La pandilla, tu verdadera familia. No te fallarán nunca
-Tu mejor amigo, tu alma gemela. Siempre estará a tu lado
-Tu mejor amiga, tu consejera infalible. Siempre estará a tu lado

Cuando cabes esta etapa, que recordarás con mucho dolor y mucho cariño, a la vez, verás que realmente había UN DESCUBRIMIENTO Y UNA EXPLORACIÓN EN TU CUERPO Y EL DE OTRAS PERSONAS, UN SENTIMIENTO DE GRUPO QUE LLENABA TU SED DE CARIÑO PERO QUE TE FORZABA A BUSCARLO FUERA DE CASA, CON LA SENSACIÓN DE QUE ERAS TÚ QUIEN ELEGÍAS LIBREMENTE A LAS PERSONAS QUE TE RODEABAN, LA BÚSQUEDA DE TI MISMO EN OTRA PERSONA (AMIGO O AMIGA), CON QUIEN COMPARTÍAS TODO LO QUE FORMABA PARTE DE TU PERSONALIDAD, TUS PROBLEMAS, TUS NECESIDADES DE RELACIÓN Y TUS PLANES DE FUTURO. Con suerte, podrás mantener esta relación intacta, aunque la mayoría de las veces ocurren "cosas imperdonables" que el tiempo hará "menos graves" y que te harán reencontrarte no sólo con ese amigo/a, sino con la estela de quien tú fuiste hace años, para compararte con quien tú eres ahora.

3º.- La juventud

Las mentiras que hay en este tramo aún no las tengo del todo claras, porque aún no terminé esta fase, pero creo que se pueden llamar mentiras políticas (ese tipo de mentiras que ni son bien intencionadas, como las white lies, ni son verdades con fecha de caducidad, sino que son auténticas artimañas que unos elaboran para poder controlar la vida de los demás).

-Tu carrera universitaria o tus primeros trabajos de mierda
-Tu futuro, que ya es presente...

Realmente son algunas de lasque he vivido: la carrera como ESA CONTINUACIÓN DEL INSTITUTO PERO CON PROFES MÁS CALVOS Y VIEJOS QUE EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS PASARÁN DE TI COMO DE LA MIERDA (haciéndote extrañar a algunos de tus profes de instituto), TU CARRERA COMO ALGO MUY DIFERENTE A LO QUE TE ESPERABAS, MENOS APASIONANTE, MENOS BONITA, hasta que te liberes de la burocracia de la universidad y profundices en ella a fondo, después, cuando oposites o investigues... Y EL JUEGO ENTRE EL FUTURO Y EL PRESENTE, tan mezclados siempre, ya sea con trabajos que necesitas pero no te llenan, o con trabajos que te llenan pero están mal pagados y te fuerzan a coger otros trabajos que necesitas...

Cuando abandones ese oasis temporal que es la minoría de edad y te adentres en el mundo del "ya puedo comprar alcohol pero tengo que votar y cumplir muchos deberes ciudadanos", entonces no habrá manera de coser a tu peter pan su sombra de niño a los pies... Se habrá acabado esa fase de despreocupación por el suelo que pisas y el frío de la factura sin pagar del gas te arrastrará a la monotonía del buzón lleno de cartas del banco y los compromisos sociales. Pero también estarás en un momento maravilloso en el que aún eres muy joven y tienes salud para vivir la vida, y por fin empiezas a manejar algo de dinero para moverte con independencia.

Ya veremos qué nos depara el futuro en la mAdurez, en la vejez... pero para eso ya habrá tiempo.

Aprovechad cada segundo, no lo olvidéis. Este instante es el más joven de vuestra vida

03/07/2011 16:51 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"La última cucharada de rock", nuevo relato

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Sentada en un sofá, con los bolsillos casi tan vacíos como el álbum familiar, acurrucando las piernas entre ese candado inútil que era su abrazo desesperado, oía aún los últimos acordes de aquella canción.
Con la cara ladeada, buscando algún rastro de sentido en su vida, agitaba tercamente la cabeza, mordía con fuerza su labio inferior y pensaba. Pensaba en silencio. Sola.
Agarró con resignación una cuchara, se asomó al espejo cóncavo de su instrumento favorito y se sumergió en él. Como Alicisa en el País de las maravillas, pero sola. Sola.
Pudo reencontrarse con su familia, con sus recuerdos infantiles y artificialmente risueños. Pudo volver a besar a aquel novio tan rebelde y tan incauto. Pudo hacerle el amor otra vez a aquella amiga tan especial, dueña de sus fantasías más profundas. Pudo revivir el dolor, el rechazo y la soledad, pero tarareando otro tema se disiparon las formas oscuras y tan sólo quedó el tacto inolvidable de aquellos senos, manzanas expulsadas del Edén de lo corriente, puertas abiertas al éxtasis enloquecedor de sus caderas.
Movió la cuchara y observó atentamente el otro lado, pero rápidamente la giró, pues se vio a sí misma, sola, triste, joven y desahuciada, resoplando en la resaca del éxito misterioso que la apresaba en su cárcel de diamantes.
Siguió buceando entre los destellos de esa bóveda, ahora ensombrecida por el dolor de la verdad que escupía encima de nuestros sueños. Sintió un ligero abatimiento que la vació, su pecho le apretaba tanto que se vio a sí misma en los laberínticos arrecifes de su alma, aguantando la respiración, intentando huir de sí misma, gato empapado mar adentro.
Su cabeza era un avispero donde las promesas, ilusiones y alegrías morían a mordiscos, despedazadas, ante la plaga de luz y de sombras que la horadaban.
Su corazón se aceleraba como el carro que caía ladera abajo, sin control, hacia el abismo donde caían los desperdicios para ser triturados y olvidados para siempre. Como ella, siempre sola. Rodeada de focos y paz y amor y promesas de un futuro dichoso, rodeada por una alambrada donde se entretejían la admiración ante el genio inalcanzable y el temor (pánico) a no ser amado. En esa red morían ahorcados los delfines que surcaban el mar indómito de su música; los halcones que intentaban posarse en sus hombros morían con sus alas rotas, retorcidas, aniquiladas, entre las púas y garfios que la hacían intocable pero seductora.
Su corazón estalló en un absurdo frenesí: el irónico final de quien bombeaba demasiada sangre porque su corazón no era siempre un volcán activo.
Amaneció un día de luto para el rock, para el amor y la paz, para la imposible realidad con que soñaron generaciones.
Amaneció una nueva era, un mundo sin ella. Era un error. Una existencia sin barnizar nuestros oídos otra vez con su voz inigualable cada día era la mayor de las pérdidas.
Su desgarro pudo con ella. Su amor hueco sin respuesta no aguantó más.
La muerte se llevó su voz para que la vida no fuera perfecta, para que los cuervos y los condenados también se sintieran vivos.
Nos dejó porque en aquella cuchara no supo amarse lo suficiente para seguir luchando. No pudo entender lo necesaria que era, y es.
En el suelo de su habitación, junto a su cadáver aún sentado en el sofá, se tambaleaba macabramente la cuchara en que quemó su última dosis. Ahí quedó grabada su última sonrisa. Ahí se sirvió la última cucharada de rock.
Hasta siempre, Janis

01/07/2011 12:37 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Aestas aestatis

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Llega el verano.
Lo hace antes de lo previsto
con humeantes mediodías
carretera adelante.
Lo hace con un apretón de manos
y un par de empujones
y una sonrisa de medio lado
y una copa en la mano siempre a medias
con el hielo siempre entero
a pesar del calor
a pesar del lugar.
Llega el verano
aestas aestatis
(puto latín)
maravillosas declinaciones
de espalda
de piernas
de horizontes
declinaciones irregulares
con ablativos absolutos
y genitivos partitivos.
Llega el verano
y con él la promesa de una juventud aún
arrolladora
pero siempre titubeante,
como esa llamita del mechero cabrón al que
sin saber por qué
le has cogido cariño
y sigues usando
a pesar de que casi no le queda
gas.
Apretémonos los bañadores
salgamos de casa dispuestos
a casi todo
y aprovechemos cada YA que nos quede,
cada uno vale mucho
muchísimo
porque el YA de hace tres versos
es infinitamente menos joven
que el YA que ahora escribo.
Calor, apretón de cinturón,
gafas de sol
con los cristales manoseados,
toallas siempre húmedas
que no se secan nunca,
hielos que sí se deshacen,
risas que caen como cristales
calle abajo,
un sol radiante,
la segunda etapa del año,
la segunda estación de la vida,
ya llegó el verano.

29/06/2011 15:01 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

SONETOS DE DESPEDIDA PARA PAULA Y MARCOS

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ÉGLOGA DEL PIRATA FORAJIDO

DESPEDIDA POÉTICA EN TRES CANTOS

 

CANTO Nº 1 - PRELUDIO

 

I

Se escurren hoy las rimas, no se atreven

a herrar los cascos de vuestros corceles,

aun siendo con palabras en papeles,

floral presente, paraguas si llueven

los pétalos oscuros de amapolas

ensangrentadas con la indiferencia

de quien ignora vida y toda ciencia,

de almas que vagan por el mundo solas.

Se escurren hoy los versos, se estremecen

al ver tendidos, sin pinzas, sobre ellos,

momentos que hoy se suman a un pasado

cargado de futuro, allí no escuecen

los labios amarillos, cortos cuellos…

Aquí sonríe el yunque aún embrujado.

 

II

Agito la cabeza por si encuentro

palabras adecuadas al momento,

y aunque se mezclan tristeza y contento

asumo que la procesión va dentro.

La letra impresa vuela traicionando

las raíces dadas entre surcos finos,

estela de bolígrafos, caminos

que el dedo a oscuras besa, intentando

oír con manos suaves el proceso

en el que pare el día un nuevo rayo,

instante mágico en que todo es nada,

no sólo porque alumbra más de un beso

igual de tierno en otoño que en mayo,

sino porque es la música callada.

 

III

¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!

endecasílabos demando ahora,

de arte menor no es digna tal eslora,

nave o buque, llevamos lleno el saco.

Pirateando por los mares tristones

do´ pasa sed de sangre el cruel pirata,

desátense los médicos la bata

pues llegan tarde, atiendan corazones.

Naufragio inevitable, sacrificio,

castigo infame, turba arrolladora,

aplauso envenenado, tibias manos,

un barco a la deriva, ¡qué suplicio!

nocturnas aves, huyen de la aurora

que hará olímpicos a estos humanos.

 

 

CANTO Nº 2 – EL NAUFRAGIO

 

IV

Surca los mares el poeta pirata

en busca de aquel tesoro perdido,

oculto más allá de lo sabido,

oasis de locura y paz ingrata.

Mantiene sobre el hombro escocido

el útil con que roba a las estrellas

sus destellos y tallas, ¡son tan bellas!,

otea en lontananza, forajido,

cómo las olas muerden las orillas,

muriendo en hecatombe inútil, fría,

herida abierta de la madre tierra,

y pues este pirata errante yerra,

descubre entusiasmado maravillas

capaces de obviar la lejanía.

 

V

A una tierra lejana, digo, llega,

hincando el pie de roble en la arena,

Ulises liberado, no hay sirena,

tan sólo a un ser su atención entrega.

Calypso siente celos, no hay amor,

Nausícaa araña el suelo donde pisa,

pirata cruel, guiña el ojo a la brisa

el frío ciega, apaga su candor.

Pirata que extrañó al mar vigués,

que oyó los pasos secos de la muerte

soplando en otros lares muy muy fuerte,

regando bocas húmedas de estrés,

secando sed infame: ¡un whisky fuerte!,

burlando a Apolo, ¡¡Baco se divierte!!

 

VI

Pasado un tiempo, el pirata olvida

aquel aroma aéreo de la Ría,

y escurre (como el ave que no pía)

sus patas entre paja removida.

Durante tal proceso, emigrante,

conoce a otros viajeros como él,

capaces de volver la hiel en miel,

alquimia extraña, un don impactante

que a bastantes, poco a poco, seduce,

aunque muchos confundan ese brillo

con arrogante filo de cuchillo,

la bravuconería que conduce

al abismo del flautista estafado,

a la lluvia de niños, un cruel hado.

 

 

 

 

 

 

VII

 

Primero la encontró a ella, Paula,

persona en quien los números se suman,

ni llamas ni incencios la ahúman:

siempre con su sonrisa llega al aula,

La jaula donde las desdichas crecen,

que tiene cien barrotes invisibles,

aquella donde mueren impasibles

las ilusiones que los meses mecen,

esa prisión, oscura y congelada,

también llamada infame vertedero,

nunca jamás por ella fue pisada:

vigila siempre con su temple austero

el vértigo que a la virtud se acopla,

pues ser ecuánime es ser verdadero,

y entonces no siempre el viento sopla.

 

VIII

 

Con ella descubrió la vida aparte,

ese rincón del día consumado

en que las copas bailan a tu lado

siempre que logres entender el arte

de combinar la música nocturna

con el rigor del sol, cumplir horario,

llegar a tiempo, un bien necesario,

ser compañero y ave taciturna.

Con ella comprendió que ser de Vigo,

viviendo aquí, en Verín, o donde sea,

no pesa tanto si eres buen amigo,

pues no hay ningún ciego que esto no vea:

no hace la Mancha hidalgo a don Quijote

ni mosquetero a Sancho aquel bigote.

 

IX

 

Una mujer completa, talismán,

firme, alegre, profunda, sincera,

echando una mano es la primera:

es fuerte, diamante, es el volcán.

Sus ojos de pilla siempre delatan

que ayer fue más loca, ahora serena,

corona su ser tostada melena,

sonrisas felices que a algunos matan.

Un baile le pide, la vida entrega,

este pirata cojuelo a Paula,

viven etapas de fiesta que llega

de clase afuera, de la calle al aula,

así es en Verín la convivencia,

espero que Vigo tenga paciencia.

 

 

 

 

X

 

Al poco se encuentra a otro corsario,

persona capaz de abordar los barcos,

un firme guerrero, llamado Marcos,

para quien no hay cita en el diccionario.

La lengua se frustra buscando nombre,

queriendo cercar con letras y sones,

idea que resuma las acepciones

que pueden decirse hoy aquí de este hombre.

De aspecto temible, gran estatura,

brazos enormes, atlético porte,

desmiente pronto toda conjetura

hablar con él: sabe dónde hay un norte,

esto avala su mirada noble:

amigo por siempre, bueno cual roble.

 

XI

 

Su lucha cada día entrando en buques

cargados con los presos de otras guerras

incita hacia su puerta a aquellas perras

que comen hoy los restos de los duques,

creyendo que con eso algo se pega,

creyendo que con eso son mejores,

obviando que favores y honores

son plantas diferentes, no las riega

la misma mano firme y sincera

que arrima el ala enorme cobijando

en la estación que aún no es la primavera,

sino que es mano cruel y va matando.

Por eso no es corsario de alianzas

aunque lo pesen hoy muchas balanzas.

 

XII

 

Un hombre luchador que nada debe,

partió cada tronco a mano desnuda,

su choza es un mañana que hoy saluda

a aquellos con quien la Concordia bebe.

Amigo, profesor y compañero,

entrenador de grandes jugadores,

pudo ganarse todos los honores

pero quiso elegir el bien primero:

con Paula se encontró, no estaba escrito,

y nadie supo verlo – impredecible –

pero eso es lo mejor de nuestra vida:

no te convencen con la voz en grito,

nadie puede decir “es imposible”,

soñando sí se encuentra una salida.

 

 

 

 

 

CANTO Nº 3 – EL REGRESO

 

XIII

Una vez que llegamos a este punto,

debo guardar la tinta y la saliva,

pues es ya larga ahora esta misiva,

y pienso que está todo aquí ya junto.

Sabéis, pues, lo que pienso, soy pirata,

sabéis, pues, lo que siento, soy poeta,

y aunque no tenga aquí una saeta

Cupido huyó de mí como una rata.

Espero que la estela de ese barco,

aquel en que con tanto ahínco viajáis,

sea larga, ancha, espesa, generosa,

que nunca os manche el barro de aquel charco,

sois dos buenas personas, destacáis,

prosperad: no os merecéis otra cosa.

24/06/2011 20:23 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Cobrador de peajes", nuevo texto

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Siempre me pregunté cómo se debe de sentir un cobrador de peajes, ya sabéis, ese personaje tristón y solitario que está en su cuchitril viendo pasar coches, motos... Y él se queda ahí, en su asiento siempre caliente (pues siempre hay que cobrar a alguien por pasar), con una minitele horrible delante y, quién sabe?, algún que otro libro.
Cuando tu trabajo es ser profesor, por momentos te sientes un poco como si fueras eso, un cobrador de peajes: los alumnos comienzan contigo un curso, los vas conociendo, se termina el curso y ellos pasan al siguiente curso (2º ESO, 3º ESO, 4º ESO, 1º BACH...), y en verdad el pasar tantas horas con vosotros a la semana, bailando, cantando, tocando instrumentos, viendo vídeos interesantes o vuestros propios anuncios... uno va conociendo poco a poco esa faceta humana que a veces se nos escapa entre programación y programación.
Yo por esa razón hago siempre lo mismo: preparo muchas unidades didácticas, soy muy ambicioso, quiero dar muchos temas y a veces me paro en un tema demasiado tiempo, dedicándole más sesiones de las previstas, pero siempre termino el temario, siempre puedo poner la X del cuestionario de valoración globla de curso en el 100%, y eso es porque al flexibilizar las cosas siempre tienes margen.
Ocurre también que cada año tienes grupos muy diferentes entre sí, y alumnos que el año pasado se portaban de un modo este año cambian, y al interactuar con otros se contagian, se mezclan... Cada clase es radicalmente diferente a las demás. Eso es bueno, es enriquecedor, y crea recuerdos formidables.
Como en 4º y 1º Bach la música es optativa, el remix de alumnos aún es más confuso, ya que ni siquiera coinciden con su grupo, y tienes alumnos de letras con alumnos de ciencias... Muy interesante. Poco a poco, a base de tener 4 o 3 horas semanales, vas conociendo mejor a cada alumno, y ellos a ti, inevitablemente, y comprendes que nunca volverás a ser el mismo porque hace cinco minutos eras diferente a ahora, y dentro de otros 5 minutos ocurrirá lo mismo.
Ese eterno cambio se cura y se frena con una buena memoria, pero a veces no es suficiente.
La edad pasa, es un pozo que empiezas a cavar sin salir de él, cada vez conoces más de lo que realmente hay bajo tierra, pero cada vez estás más cerca del fin del túnel. Yo ya lo digo: CARPE NOCTEM!!!
Es curioso pero el otro día fui consciente de ello por primera vez en mucho tiempo: YA TENGO 30 AÑOS. Hasta hace casi nada yo seguía con esa sensación de eterna juventud que te da el estar en la veintena y haber empezado a trabajar joven en lo que te gusta (a los 23 años). El hecho de ser siempre el más joven o el segundo profe más joven del claustro prolonga esa sensación, y te hace sentirte más a salvo de la voracidad de Cronos.
Pero las semanas pasan y el reloj sigue haciendo TIC TAC.
Este cobrador de peaje sigue haciéndose mayor cada día, mi má!!, y eso lo noto cuando descubro con asombro y orgullo que alumnos que tuve en 2º ESO en Alternativa a la religión están ya matriculándose en la universidad y se acuerdan de cosas compartidas en clase. Echas un vistazo a las orlas, al calendario, a los alumnos que tienes en clase HOY, algunos de los cuales llevan TRES cursos seguidos contigo, haciendo música, creciendo, acercándose al andén del tren para salir y continuar su vida.
Y es que así tiene que ser.
Me encantará ver cómo les va a todos los alumnos que este año vuelan, y a los que el año que viene también.
Porque aunque yo cobro los peajes, inevitablemente, sé cómo son por dentro muchas carrocerías. Sobre todo aquellas que tuvieron la ventana abierta. Y eso está genial.
El tic tac de Cronos parece intentar acercarme a mis padres, pero como a ellos también los acerca a mis abuelos hacemos realmente un canon en el que nunca nos cogemos.
Safo lamentaba en sus poemas monódicos el terrible adiós que para ella suponía despedirse de sus pupilas año tras año, y aunque ella tenía otras "funciones" para con sus discípulas, la mano fría del Tiempo bajo la mesa sigue siendo la causante de esos escalofríos.
Intentaré tener una buena estufita cerca y música, mucha música.
Porque cuando la música de la cabina de peajes es similar a las de los coches que pasan, se pueden hacer excepciones, reconociéndose a uno mismo en el otro, buscándose a uno mismo en ese espacio vacío que os separa.
Ella, la música, es capaz de mantener jóvenes a pensionistas de 70 años que lloran como aquella vez al escuchar su canción, la música pervierte a Cronos y lo emborracha mientras la vida te protege de los vientos huracanados de la soledad, la tristeza, la ira o el orgullo.
Aprópiate de una canción, de tres, de cuantas más mejor, hazlas tuyas, créetelas, vive a través de cada compás que guardes en ti, y no habrá cobrador de peajes que se atreva a pedirte que abras el monedero.
Barrera subida: pueden pasar
¿Adónde? Escalera al cielo.

13/06/2011 18:31 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

Llueve en Albarellos, nuevo poema

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El cacareo de cascabeles suicidas
que aterrizan y se rompen
y estallan
sobre los tejados de las viejas
casas,
curioso almendrado urbanístico,
garrapiñada maquillada con granito
y onzas pétreas
adoquinando el rústico suelo,
me recuerda que no estoy
aislado,
me recuerda que hoy es domingo,
el día más largo de la semana,
la tontería más grande del mundo
después de la noche más aprovechada.

El redoble acuático
que escupe sobre el progreso,
absurda idea propia del ego humano,
está tamborileando una y otra vez,
riéndose
entre charcos, gotas y chorretones
insolentes,
de la voracidad con que transformamos
un espacio natural
en un almacén
de fincas,
casas,
algún que otro animal
y casi ninguna persona.

La tremenda vomitona con que hoy
el cielo se burla de nosotros,
eructando incluso con truenos
que llegan siempre tarde,
haciéndonos cortes de mangas
fugaces que pasan demasiado pronto,
es una vomitona cargadita de
desidia,
que no arrastra consigo restos
de una copiosa cena,
echada a perder tras el descontrol
del cubata siempre en mano,
sino que es una muestra
de ese estómago vacío,
habitado solamente por el eco
de una palabra que tragaste
sin haberla dicho aún,
un aborto natural,
doloroso más incluso que el parto
menos esperado,
testimonio mudo
que un sordo escucha a solas.

El rebaño de gotas agotadas
se aleja tímidamente,
tras haber roído
cada esquina,
cada casa,
cada coche,
cada chimenea,
y se aleja satisfecho
porque sabe que hoy ha avanzado un poco más,
que ya necesita una tormenta menos,
para vencer su noble guerra...

Ese ejército de lluvia se aleja,
dejando tras sus huellas
la bobalicona campana de la iglesia
cacareando,
alardeando de haber vencido hoy la batalla,
feliz en su santurrona tumba,
rodeada de tumbas,
recibiendo cada día a muchos fieles
que, sin saberlo en muchos casos, ganan puntos
cada día
para entrar antes en la caja
aún vacía
donde se deshace lo único cierto en esta vida...

Casi no se oyen sus aplausos,
pues la lluvia enloquecida trama algo
y nos confunde con sus cambios de argumento...
Pero sabe que Albarellos hoy se arruga,
mancha su ropa de domingo
y recibe el aplauso fervoroso
de los charcos que nos caen encima cada día.
El cielo escurre nubes como trapos
y muchos de nosotros
abrimos la boca mirando arriba
y creyendo que somos sofisticados.

Siguen ahí,
no os confiéis,
cae más agua.
Llueve.
Llueve en Albarellos.

05/06/2011 16:12 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Las manos dormidas, nuevo poema

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Las manos dormidas

 

Desde hacía mucho tiempo nadie se había atrevido a llamar la atención en aquel lugar.

 

Pero no era por miedo o cobardía. Era más una cuestión de sencillez, de timidez, de no querer sobresalir por encima del perfil del grupo.

 

Era un grupo bien avenido: se habían ido reuniendo poco a poco,

con el paso de los años,

y se habían ido acostumbrando a convivir pacíficamente.

 

Al principio hubo un período de indecisión, pues no tardaron en aparecer las primeras diferencias de opinión,

pero por una u otra razón

todo se fue asentando.

Los que estaban en más desacuerdo acababan marchándose de allí,

lo cual era muy de agradecer para el bien común,

que es el menos común de los bienes,

y poco a poco fueron cerrando su amplitud de miras.

 

Casi sin darse cuenta fueron reduciendo sus libertades,

fueron coartando a todo aquel que se saliera de lo esperado,

y la libertad dejó paso a la “normalidad”,

un extraño estado de ánimo entre la indiferencia y el desencanto,

ya que nada nuevo es bien recibido, y todo lo que se vaya a hacer será minuciosamente comparado con lo que ya se ha hecho antes.

 

Esta “normalidad” proporcionaba muchísima tranquilidad a los que más tiempo llevaban en aquel lugar,

y casi sin darse cuenta (otra vez)

entre unos y otros fueron construyendo jaulas sin garrotes.

 

Eran jaulas muy especiales, porque desde fuera parecían magníficas mansiones,

lujosas casas, exclusivos clubs para gente mejor que los demás,

pero una vez dentro la salida era muy estrecha, tenía demasiadas espinas y siempre que algún valiente o loco se empeñaba en salir

terminaba consiguiéndolo, pagando un caro precio,

y con las ropas rasgadas y el alma destrozada,

sumido en un estado de confusión difícilmente soportable,

por lo que al final no tardaban en regresar,

y aunque ya estaban estigmatizados socialmente,

era preferible un hijo pródigo que un Mowgli echado a perder.

 

Poco a poco, desde su mundo de piruleta y gominolas,

veían por la televisión y en los otros medios cómo el resto del mundo funcionaba a marchas forzadas,

cómo el dolor y la miseria presidían tantos hogares al mediodía y a la cena y al salir el sol

y así cada día,

todos,

sin excepción.

 

Ellos al menos tenían el psicólogo, el fin de semana, las charlas por chat, podían escapar a sus presiones,

pero los pobrecitos miserables que protagonizaban cada día esa serie de éxito llamada “telediario”

no tenían opción.

 

Ante esas injusticias, inevitablemente, los corazones reaccionaban,

todos tenían entrañas,

todos tenían hijos, padres, familiares,

todos se habían enamorado en algún momento

(aunque muchos de ellos no lo recuerden ahora,

al menos no con su pareja oficial),

y ese hormigueo incesante que penetra en nuestro estómago

es el peor sistema de alarma: sólo lo escuchamos nosotros,

y aunque sabemos cómo lograr que se apague,

los demás no lo escuchan, no lo entienden,

y por no pararse a dar cien mil explicaciones

es mejor aguantar con la boca cerrada

y mirar para otro lado,

o escuchar música.

 

Ellos habían preparado un sistema para luchar contra la mala conciencia.

Era un sofisticado método que habían inventado ante la amargura que produce abandonar el propio bienestar para ayudar a causas imposibles.

 

Los primeros individuos: los APOLÍTICOS.

Todos pensaban en aquel lugar, no todos estaban de acuerdo con lo que veían, pero muchos se habían sabido vendar los ojos,

ya fuera con la sucia venda de la autocompasión

que nos arrastra a descuidar el sufrimiento ajeno pensando en que aún no hicimos la compra para mañana

o recordando aquel golpe del destino

en nuestro pasado lejano.

 

Los segundos individuos: los BOHEMIOS.

Los que no estaban vendados y veían, pero no soportaban el dolor de lo que manchaba sus pupilas, optaban por ponerse los cascos y disfrutar con buena música, con palabras acarameladas que se deslizasen por sus oídos y emborrachasen su corazón,

pudiendo soportar así la carga moral

evitada a toda costa.

Se producía así un violento contraste entre la realidad gris y cruel que veían y la dócil comodidad que embriagaba sus sentidos.

 

Los terceros: los INDECISOS.

Había un tercer grupo, lo suficientemente concienciado como para resistirse al bálsamo de la venda o a la anestesia de la sordera

que aceptaban estoicamente recibir toda esa información:

veían, y sufrían con esas imágenes;

escuchaban, y el escozor de los lamentos, gritos e injurias se repetía una y otra vez en su interior como un aullido en la caverna donde muere el lobo, antes de tiempo.

Su padecimiento se hacía aún mayor al tener en cuenta que toda esa furia, todo ese veneno que absorbían, no salía nunca a la superficie, ya que tenían sellada su única vía de escape:

la conversación.

Estaban mudos, no querían que otros cargaran con sus pesares,

pero no tenían el valor suficiente como para encontrar una solución por sí mismos, y así,

calladitos, explotaban unos tras otros sin haber compartido nunca su miseria.

 

De esta manera, ciegos unos, sordos otros, mudos los demás

esperaban con anhelo que llegase alguien capaz de arreglar las cosas.

 

Pero resulta curioso que todos tenían la solución en sus manos,

todos,

no sabían cómo, pero podrían haber hecho algo.

Deberían haber hecho algo.

 

Esas manos que tapaban los ojos,

privándolos de la verdad infame del exterior,

pero privándola también a ella de una ayuda imprescindible,

eran manos cómplices de la infamia.

 

Esas manos que con tanto cuidado cegaban las orejas,

hiriéndolas incluso a través de tanta presión,

percibiendo con sus ojos que las cosas no iban del todo bien,

o reordenando la frase

que las cosas iban totalmente mal,

hacían más llano el camino a la miseria.

 

Esas odiosas manos que amordazaban la boca,

convirtiendo a las personas en ollas a presión

a punto de estallar,

eran también asesinas de inocentes,

eran silenciadoras de los dramas,

eran partícipes de la tragedia.

 

 

 

Esas manos tenían la solución, porque la misma mano que aplaude el espectáculo que acaricia tu alma,

la misma mano que dibuja letras en la piel querida,

la misma mano que es palma de palmera

en el verano caribeño,

y que es visera en las calles ardientes de agosto al mediodía,

y es vaso de agua en la fuente azul y pétrea del pueblo,

esa misma mano que palmea la vida que empieza

y da una lección de alfarería modelando la arcilla,

esa mano es también un puño dormido,

esa mano que aleja al ciudadano de su derecho a protestar cuando le tapa los ojos o la boca o los oídos

es una mano traidora,

es un puño dormido entre claveles y amapolas y espaguetis y mandos de televisión,

porque el dragón que duerme en la caverna sigue siendo un dragón,

por eso las manos deben estar siempre vivas,

atentas,

y cuando una mano pasa la página de un libro puede estar preparándose para la justicia,

una justicia a la que se llega muchas veces a través de la guerra,

llamémosle guerra a la confrontación de ideas,

no necesariamente llegando a las manos,

pero siempre naciendo en ellas,

porque la mano también escribe,

la mano acaricia el alma del otro cuando la lengua que habla convence,

cuando recuerda,

cuando hace ver,

cuando se hace escuchar,

cuando habla.

 

A veces la lectura es una forma de rebeldía y de lucha sin cuartel.

Porque nada ciega o enmudece o ensordece a alguien que ha leído verdades necesarias,

Nada aleja al ser humano de la verdad cuando esta ha penetrado en su alma.

Nunca.

 

Leer es poder.

La mano que pasa la página de un buen libro

abre las ventanas de ese mundo que tanto nos necesita.

La mano muerta, dormida,

en que  tan sólo anidan sortijas

es una grieta más

que nos acerca al abismo insalvable

de la autodestrucción

 

Lee, ahora que el mundo te necesita,

lee, siempre que puedas,

mantén tus ojos abiertos,

mantén tus oídos alerta,

mantén tus palabras vivas,

dispuestas a volar,

a compartir con otros lo que hayas visto u oído.

 

Lee.

01/06/2011 12:55 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Carta a la señorita Soledad, nuevo texto

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“A la atención de la señorita Soledad”

 

Estimada señorita Soledad

 

Sepa usted que quien la ha conocido a fondo desea reencontrarse con usted de vez en cuando, ya que quien la ha conocido a fondo ha besado sus ojos y ha sorbido sus lágrimas, tragando la sal que hace eterna su sed de afecto.

Quien la ha conocido realmente, de esa manera en que se reconoce uno mismo en el otro, comprendiendo su dolor o su espanto con la certeza con que una madre sufre al ver cómo otra madre entierra a un hijo, quien la ha conocido (digo) no teme sus abrazos, señorita Soledad, no teme su llegada fría e inesperada un día cualquiera, porque uno sabe invitarla a bailar un vals y no llorar al sonar el último compás.

Cuando uno sabe quién es usted y no se presta a engaños con la apariencia o el mal hacer de otros incautos que la saludan cruzando los dedos en el bolsillo mezquino donde se junta el puño y el pañuelo de tela con mocos de hace años, entonces uno la rodea con sus dedos y pide otra canción a su lado, porque bailar con la señorita Soledad es lo mismo que vomitarse a sí mismo, sacar afuera un doble y entender en sus ojos que la partida nunca estuvo perdida.

Cuando uno la ha invitado a cenar, ha compartido la muerte de la noche y ha asistido al aborto de un nuevo día que sólo lo será a medias, uno desea tenerla cerca otra vez, Soledad irreverente, necesaria, deseada y odiada.

Cuando uno la ha amado lo suficiente, reúne el valor para dejar de tratarla de "usted” y darle un buen tirón de orejas.

¿Que por qué? Pues porque cuando uno no te ha sabido comprender, hermosa pero cruel Soledad, uno se ha visto a sí mismo en busca de un eco que nunca llega, sofocado por perseguir un autobús perdido por muy poco y que se aleja burlonamente hasta que lo engulle el horizonte.

Cuando uno ha tonteado contigo y se ha metido un poco de todo para sentirse mejor, fuera de sí, intentando huir de su propia piel, de su nombre, de su apellido, de su profesión, de su familia... y al final ha encontrado la evidencia inexorable y terca de que eso no se puede hacer, entonces uno confunde tu naturaleza liberadora con tu contumacia.

Porque, y esto debes recordarlo siempre, tu presencia absorbe a tu huésped, Soledad, tu abrazo pérfido y maravilloso convierte en solitarios a los incautos, tu beso mágico se pirograba en la frente de quien te ha probado varias veces y ahuyenta a los gregarios, incapaces de comprender el valor de la independencia conquistada cada día, nunca dada por supuesta (pues de ese modo es cuando se pierde irremediablemente).

A veces visitas a personas que no tienen práctica en la lidia de emociones, y les haces sentir desafortunadas, incomprendidas, abandonadas a su suerte.

Es por eso, querida Soledad, que me encantaría que cambiaras tu vestido de deshollinadora de chimeneas ajenas, pedigüeña fétida que se aísla en la acera de enfrente, sicaria de la Envidia que corroe a la fea, invitada al bautizo del millonésimo hijo de la Mezquindad y el Dinero... me encantaría que cambiaras ese vestido y te pusieras el peto vaquero lleno de manchas de pintura, con los bolsillos rotos y las suelas de los zapatos desgastadas por haber jugado demasiado en el parque.

Te regalaría un pasado mejor, lleno de risas y misteriosas historias compartidas con amigos.

Querida Soledad, si pudiera, te regalaría un álbum de fotos con fiestas de cumpleaños, con sorpresas atrapadas bajo el flash que pintarrajea de rojo tus pupilas magníficas.

Si fuera capaz, estimada amiga, te abriría el pecho y me metería dentro para que nunca más volvieras a sufrir ni a hacer sufrir.

Porque cuando llegas sin avisar, cuando te acomodas en el estómago de algún joven, cuando llevas acompañando toda una vida a un anciano desahuciado por el afecto desconocido, entonces ya no eres la misma, y mientes, y engañas, y haces ver oscuro lo que de otro modo sería luminoso.

Y es que a veces, amiga mía, estás ciega y contagias tu ceguera.

Por eso, y con esto termina mi carta, me ofrezco como lazarillo tuyo, para amarte siempre, para que no ames a otros con dolor, sino con ternura, y para que nadie vuelva a sentirse solo nunca más.

Un beso con lengua y corazón y vísceras y ceniza y...

Firmado: el Tiempo

29/05/2011 18:14 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"ÚnDosTres", nuevo poema

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ÚnDosTres

 

Esa efímera esdrújula

asoma con vértigo,

aprieta los dientes

o grita, qué estrépito,

escucha latente

la mala noticia,

se muerde las uñas,

no gime, no grita,

tan sólo levita

guardando palabras,

saladas baladas,

un vals de almas cándidas,

trémula

agota

la espera tremenda,

efímera esdrújula,

austera lechuza,

gotita latente,

rocío perlado,

valiente unas veces,

señal de fracaso

si cae ante el fiero

que busca tu llanto,

hermana quimérica

de altas limosnas,

amiga sincera

caliente a altas horas,

murciélago hirsuto,

voraz, verdadera,

gotera que escuece,

se agita

o que tiembla,

candente,

furiosa,

falaz,

traicionera,

esquiva o prudente,

tal vez lastimera,

amarga en la cueva,

la llave del ánima,

efímera esdrújula,

sola:

una lágrima.

27/05/2011 18:29 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Mary Poppins, de haber sido profe, se habría olvidado siempre de ir a los claustros", nuevo relato

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Cuando era pequeño, vi por primera vez una película que llegaría a saberme de memoria: "Mary Poppins". La fantástica historia en la que una extraña mujer, procedente de ninguna parte (vivía en las nubes), llegaba a Londres, salvaba a una familia en crisis familiar, y con la misma velocidad con que llegó se fue.

Es un cuento bonito, con el que muchos de nosotros habremos soñado mil veces.

Una historia de generosidad, entrega, abnegación, empatía, fantásticos resultados y una conducta envidiable, no exenta (eso sí) de ciertos hábitos estrafalarios, cierta heterodoxia y una independencia difícil de mantener en nuestro mundo cuando no tienes un paraguas con el que salir volando.

Al igual que Peter Pan, esta mujer tenía muchas cosas intactas de cuando era niña; al igual que el dragón Eliot, salió de la nada y volvió a ella una vez concluída su tarea; es un ser misterioso, transparente (ya que nada nos preguntamos sobre ella y su conducta, sus preocupaciones, sus sentimientos).

Es ese socorrista anónimo que salva a un bañista y desaparece tras la reanimación, dispuesto a salvar más vidas.

Si Mary Poppins existiera, y hubiera tenido la feliz idea de dedicarse a la enseñanza, estoy seguro de varias cosas: nunca habría aprobado la oposición, nunca habría realizado una programación didáctica, tendría abiertos un par de expedientes disciplinarios, sería el enemigo público número uno de todas aquellas de sus compañeras que fuesen rancias y envidiosas (características demasiado frecuentes en este gremio) pero tendría el corazón de gran parte de sus alumnos en su mano.

Porque si Mary Poppins existiera, sería un elemento tan disruptivo en este sistema tan homogeneizador, tan frío, tan empresarial y, dentro de muy poco, tan privatizado, que ningún tribunal de oposición confiaría en sus métodos a la hora de garantizar el cumplimiento del 100 por 100 de una programación. ¿Qué es una programación? En la teoría, un documento resultado de un enorme trabajo de temporalización y secuenciación de contenidos, procedimientos y actividades para garantizar un aprendizaje significativo, contemplando temas transversales además de los estrictamente curriculares, y preparando al alumnado para llegar a ser individuos críticos y formados en una sociedad democrática. A la hora de la verdad, una programación puede ser desde unas fotocopias hechas a un libro de texto por cuya selección en el departamento te ofrecen un portátil, hasta un compromiso que se cierra en escasos minutos copiando y pegando, mezclando, haciendo eso que tanto nos molesta cuando un alumno te da un trabajo copiado de la red (ya sabéis: control-C, control-V).

Si Mary Poppins existiera, ningún papel habría sido capaz de recoger sus ideas, sus actitudes, su compromiso profundo y serio con los alumnos. Porque nadie duda del compromiso de una buena madre para con sus hijos, y por eso nadie le pide antes de coger al recién nacido entre brazos "apunte aquí, en letra arial 12 con doble espaciado y siguiendo este esquema, su protocolo de actuación con el bebé. Qué hará cuando se orine, cuando llore sin saber por qué, qué hará cuando s eporte mal, cómo celebrará sus cumpleaños..." ¿A que suena absurdo? Una profesora, lógicamente, no es lo mismo que una madre, pero su nivel de compromiso a la hora de reconducir a alumnos poco orientados en su día a día, su capacidad de animar a los alumnos con más necesidades afectivas, y su capacidad de entrega más allá de condicionamientos burocráticos administrativos está por encima de todo.

Si Mary Poppins existiera, alimentaría con sus palabras en boca de otros conversaciones enfermizas, circulares, de cafetería. Sería capaz de arrojar luz sobre las miserias de tantos y tantos mediocres charlatanes sin vida propia, de esos que son tan mezquinos que no habiendo paja en el ojo ajeno y sí varias vigas en el propio alzan el brazo enloquecidos buscando justicia. Ella, Mary Poppins, habría sido capaz de dar lecciones a personas mayores que ella, a profesores de esos que lo son con todas las letras (no porque haya profesores con menos letras - profes - sino porque se encargan, día tras día, de dar un par de remiendos a su valioso título, del mismo absurdo modo que algunos niños pequeños - probablemente hijos de este tipo de padres - sufren al ver cómo las letras de sus nombres se desgastan o descosen en sus mandilones en la escuela infantil).

Si Mary Poppins existiera, no le permitirían quedarse hasta el final de la película, porque pocos son capaces de ver llegar a la meta soñada a quienes juegan con otras reglas, a quienes se burlan de la tiranía de las prohibiciones arbitrarias y al despotismo del discurso unidireccional. Pocos aguantarían hasta el final, y apagarían la tele soñando en un final triste, o incluso entrarían en la película para cambiar el argumento e interponerse entre la institutriz y los niños.

Si Mary Poppins hubiese existido alguna vez, habría sido tan despistada como para recibir llamadas de atención de la Inspección educativa, habría sido sancionada con varios expedientes disciplinarios... Pero todo eso da igual, porque a pesar de que exitan niños que funcionan muy bien y logren llegar a los objetivos de cada curso, a pesar de que haya niños que están obligados a asistir y esté claro que nunca lograrán nada en el centro, en el sistema, hay también otros niños (muchos más de los que nos pensamos, señores catedráticos, doctores y demás) que sin estar en ninguna de las dos situaciones pueden avanzar mucho, pueden obtener una formación humana y personal enormemente importante, que a veces se traduce en un suspenso, pero cuya consideración no cabe en una escala de diez números.

Ese alumno con problemas familiares, ese alumno solitario a quien nadie pregunta cómo está o qué quiere ser de mayor, esa alumna acomplejada por la razón que sea, esa alumna que tiene miedo a lo que siente porque no lo comprende y nadie le dedica un tiempo para averiguarlo, son todos casos perfectos para alguien como Mary Poppins. Casos de personas con carencias afectivas, con muchas ganas de regalar todo lo que son, y que (del mismo modo que la enorme montaña silenciosa e inhóspita) tan sólo necesitan que alguien se asome y diga "hola, qué tal estás" para producir la magia de un eco ensordecedor.

Si Mary Poppins existiera, yo tendría la certeza de haberla conocido. Más de una vez.

Y es que aunque Mary Poppins no exista, sus alumnos están desperdigados por todas partes.

24/05/2011 17:17 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

Nuevo texto: "Numquam est fidelis cum potente societas"

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De este modo comenzaba una de las primeras fábulas latinas que traduje cuando estudiaba en el instituto, y se traduce por “la alianza con el poderoso nunca es fiable”.

Me permito un breve cuento para ejemplificarlo, y que cada cual piense lo que le plazca:

 

Tres exploradores (un halcón, un pura sangre y un pegaso) descubren a la vez un gran valle. El valle resulta ser una fuente inagotable de recursos naturales, con abundante hierba, matorrales tupidos, árboles frutales llenos de alimento, un ancho río cuyo caudal saciaba la sed de prácticamente todos los que allí vivían...

Cada uno de los tres viajeros traían la misión de descubrir un nuevo lugar donde asentarse sus congéneres, ya que eran malos tiempos y la escasez azotaba sus vidas.

El halcón era realmente hábil en el cielo: su mirada alcanzaba más allá que ninguna otra, sus alas amasaban el aire y lo cincelaban con sutil maestría, describiendo cabriolas sublimes en su cerúleo escenario, pero en tierra no se defendía.

El pura sangre era un terremoto: bajo sus cascos de fuego la tierra crujía y se arrepentía, liberando nubes de polvo en señal de derrota. Pero el cielo le era completamente ajeno. Suspiraba entre relincho y relincho cada vez que observaba con recelo y envidia a aquellos malditos insectos capaces de saltar por encima de volcanes y montañas.

El pegaso, por su parte, era capaz de volar como el halcón, pero ni tenía su buena vista ni su velocidad. También era capaz de galopar, pero el pura sangre lo aventajaba en suelo firme. Por ello, era a la vez motivo de burla y de envidia para sus compañeros de debate.

¿Quién se quedaría con el valle?

El pegaso propuso la convivencia pacífica entre las tres especies. Tanto el halcón como el pura sangre, a coro, disintieron. Tres especies eran demasiadas, no cabían en ese valle. Una de las tres debería abandonar.

Propusieron un par de carreras.

El halcón propuso una carrera de vuelo, y ganó al pegaso.

El pura sangre propuso una carrera de galope, y también ganó al pegaso.

El pobre pegaso quedó descalificado doblemente, porque no tuvo la malicia de ver el ardid que le tendieron sus contrincantes, y abandonó el lugar.

Como no halló otro valle lo suficientemente frondoso como para nutrir a sus congéneres, se dejó morir en medio del desierto, y sus compañeros de especie también desaparecieron, ya que sin su mensajero de regreso se sabían extintos.

En aquel valle tan sólo quedaron halcones y caballos de pura sangre.

Cada uno realmente bueno en su terreno, pero desconocedores de lo que se respiraba en otros ámbitos.”

Fue una pena, una auténtica lástima, que no hubieran llegado a un acuerdo, ya que de haberlo hecho hoy existirían pegasos: seres capaces de hacer más de una cosa a la vez, y aunque en ninguna de las dos sean los mejores comprenden porque conocen.

En nuestro mundo, un mundo donde se valora ser el primero en algo, ser el mejor en alguna cosa, destacar por encima de los demás, no ser uno más del montón sino el crack, preferimos la especificidad, la estrechez de miras, los saberes aislados en compartimentos estancos.

 

Cuántos pegasos se dejan morir hoy día porque no llegan adonde llegan tantos halcones y caballos amargados, incapaces de entender todo lo que un pegaso (alumno) debe afrontar hoy en día. Cuán injusto se puede llegar a ser, incluso con la mejor de las intenciones, al no ser capaz de VER, de comprender, de percibir, de valorar.

 

Si además de dejarlos morir fuera de nuestro valle - donde los libros nutren almas y mentes, donde las artes (música, plástica) nutren corazones, donde los deportes fortalecen cuerpos y enseñan lecciones de cooperación (EF) - los dejamos huir de este valle - que enseña idiomas (inglés, francés, galego, castelán), que enseña el por qué del mundo (ciencias, FeQ) -, entonces los halcones (profes de letras, soñadores, voladores, artísticos...) y caballos pura sangre (profes de ciencias, con los pies en el suelo...) no tendrán a quién enseñar a volar o a galopar, y se extinguirán sin sucesión alguna.

 

No debemos permitir que el valle se pierda la duplicidad formidable que supone el pegaso, porque el pegaso es capaz de simultanear y comprender los dos niveles (cielo y suelo) sin necesidad de atarse a ninguno, y por ello se le debe dejar un sitio en este valle.

 

La alianza con el poderoso no debe hacer concesiones, no debe traicionarse a sí misma, porque aunque el saber no ocupa lugar la ignorancia sí: llena corazones, nubla miradas, emborrachas espíritus con lagunas de vacío que se ven obligados a rellenar con lo que sea (prejuicios, barcos naufragados llenos de recuerdos dolorosos y cuentas pendientes, islas desiertas y utópicas en cuya existencia no se cree, ideas falseadas pero que nos ayudan a justificarnos...). Cuanto más sepa el halcón de la vida del pura sangre, tanto más feliz será, y más fácil le será comprenderlo. Y viceversa.

 

Nunca dejemos de ser algo pegasos. El pegaso siempre puede aprender un poco más, pero no exclusivamente porque no lo sepa todo (¿quién sabe todo?), sino porque es consciente de ese charquito de ignorancia que tiene en ambos niveles.

 

Hagamos siempre alianzas entre iguales.

19/05/2011 13:53 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

POEMA SOBRE LA MEZQUINDAD

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Lame sus heridas siempre abiertas

mientras presume de su vida,

tan tan dura,

pasea su indignación voraz

entre los corredores de la autocompasión.

 

Dibuja bigotes bufos en fotos de felicidad ajena

mientras repasa su lista de infortunios,

su agenda está abarrotada

de tachones,

efemérides de huecos ecos tristes

que pirograban

en su alma

enferma

injusticias imperdonables

que la hacen única.

 

Hace mucho que su corazón no late,

tan sólo resuena en él la nostalgia del nunca

mientras se agarrotan

sus manos,

tensas ante la incertidumbre

del mañana que nunca llega.

 

Perdió el olfato hace ya mucho,

por eso ignora los aromas campestres

de la sinceridad,

de una sonrisa verdadera,

de una pregunta inocente

o una respuesta

directa.

 

Teje con sumo encono

los abrigos de lana que pica para los nietos que nunca tendrá;

se promete a sí misma serse fiel,

tanto como nunca nadie lo fue,

pero el fango en sus zapatos

delata el arrepentimiento que la sume.

 

Ciega, como la ira del recién huérfano

o la clemencia del azar,

no ve ante sí los destellos

indescriptibles

que pueden surgir de cada charco,

de cada guisante,

de cada mirada.

Tan sólo tiene ojos para su obsesiva

sed de justicia,

una justicia

capaz de hacer tan infeliz a los demás

como lo es ella misma.

 

Pobre Mezquindad,

tan incomprendida,

tan denostada,

todos reniegan de ti

pero ¡cuántos te abrazan cuando oyen tronar!

 

Pobre hija bastarda,

nadie te quiere como propia,

pero todos te temen cuando te huelen

y tarde o temprano

alguno te sube las faldas para verte las bragas.

 

Luego miran a otro lado,

no va con ellos,

son mejores que tú,

pero todos saben lo a gusto que te fuman

en corrillos,

en selectos grupúsculos

de gente mejor que los demás.

Pobres miserables

que no se dan cuenta de que,

en tus brazos,

le ahorran trabajo a la de la Guadaña,

consumiendo en papel de liar del barato

sus estaciones más dulces.

 

Te mando un beso,

Mezquindad odiada,

pobrecita,

el beso del mafioso

que te promete una próxima visita

entre crisantemos y velas.

 

Guárdate tus trajes de gala,

tu pompa y el tul que te rodea,

déjame a solas con tu enemiga,

déjanos ser felices

y aprende

que el fuego que te alimenta

te consume,

mientras que la luz que compartimos

aleja de nuestro lado

las voces susurrantes

que te acompañan, nutren y abonan,

para desnudar nuestra vergüenza

y enmarcarnos junto a la chimenea en que crepitan

los leños del invierno verdadero.

15/04/2011 23:28 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

ROMANCE DE DESPEDIDA, para Lucía

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Hoy se va Lucía, nuestra compañera de conserjería, y como no podré asistir a su cena de despedida, le escribo este romance que Paula le leerá en la cena en mi nombre:

ROMANCE DE DESPEDIDA

 

Ya los griegos, entre copas

y montando algarabía,

daban rienda suelta, locos,

a su ingenio y gran valía,

entonando, muy felices,

cantos breves, no homilías,

descorchando con empeño

cada frasco de ambrosía.

Los romanos, más altivos,

les copiaban obra y vida,

militarizando un mundo

que a sus pies se hacía “vía”.

Los latines adornaban

sus decires, elegías,

reclinados declinaban

las palabras de Sophía,

el saber arcano y firme,

que enseñaba allí Talía,

musa del teatro, hermosa,

que a todos nos maravilla.

Hoy vosotros, compañeros,

que cenáis aquí en Galicia,

compartís una gran cena,

en señal de despedida,

saboreando todos juntos,

con nuestra amiga querida,

por decirle una vez más

“te queremos, oh, Lucía,

nunca dejes que el olvido

pueble tu memoria, amiga,

nunca olvides que estaremos

contigo en deuda, por vida,

pues “currar” es una idea

que contigo crece y pía,

rompe el cascarón corriente

y abre el vuelo, ¡rebeldía!

Trabajar es una cosa

y lo que tú haces… ¡sangre fría!

Lo veloz tiene contigo

nuevo alcance, ¡qué Lucía!

Lo sincero es poco honesto

si no sabe a olor a vida,

lo correcto es una caja

que sepulta al alma viva,

lo adecuado mata a besos

la espontánea bienvenida

que saluda, aprieta manos,

sin latidos, sangre fría…

Trabajar puede ser eso,

¡nunca contigo, Lucía!

Ser de luz, abrazo tenso,

voz de brisa transalpina,

eco tierno misterioso,

siempre atenta, siempre amiga,

ser de sombra y elegancia,

ojos pillos, muy sencilla,

muy entera, verdadera,

manos de ángel, ¡nunca fría!

Una hormiga que trabaja,

una mano que castiga

si se mueve y dice adiós,

si abandona su casilla,

no la fotocopiadora,

no las faltas cada día,

sí el saludo cotidiano

que hoy se va… ¿vendrá algún día?

La casilla del tablero

que tú ocupas, Lucía,

es tan grande y multiforme

como la luna en el día,

misteriosa invitada

que al sol un ojo le guiña,

enseñándole que sabe

secretos que no diría…

Hoy estamos, pues, contigo,

algunos en otras sillas

diferentes a las vuestras,

pero somos compañía

en la distancia solemne

de un romance que se agita

como lucecita en vela

rebosante de sí misma.

Tintineando te decimos,

ojos rojos, sin saliva,

con el alma apretada

en el puño, no escatima

el dolor en empujarnos

al vacío de la salida,

te decimos, no me pierdo,

que estarás aquí, Lucía,

en cada pecho, en recuerdos,

en miradas cautas, vivas,

en sonrisas y timbrazos,

en rejas que yo no abría,

en libros que devorabas

y en tu voz de profecía.

 

Querida Lucía:

 

Te rogamos que nos disculpes esta ausencia imperdonable pero ya anunciada, pues nos encantaría estar ahí con todos vosotros y contigo, Lucía.

 

Sólo una cosa más:

 

Un abrazo enorme, sincero, te deseamos lo mejor. Este romance te lo escribí hoy en la sala de profes de arriba, con mis mejores deseos, con todo el cariño, y va en nombre de todos TODOS tus compañeros, que te querremos siempre, no sólo por tu formidable manera de resolver cada cuestión en el acto, no sólo por tu eficacia extrema y por tu predisposición a echar una mano en todo momento, sino SOBRE TODO por la persona increíble que eres, que nos has dejado conocer, y porque tres folios no son sino el principio de una pequeñísima parte de todo lo que habría que decirte.

 

Te queremos.

 

Sigue siempre tu camino, con brújula o sin ella, eres la mejor.

 

Un besazo enorme

 

 

 

David

 

 

 

 

Verín, 14 de abril de 2011

 

 

PD: Por cierto, que me olvidaba, ¡Feliz día de la república!

14/04/2011 14:20 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

ROMANZA INÚTIL, nuevo poema

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El amor es inútil.

La amistad es inútil.

La verdad es siempre,

siempre,

inútil.

 

El amor no sirve para nada más que para sufrir y hacer sufrir,

por turnos o despóticamente,

para demostrar lo egoísta que se puede llegar a ser,

a pesar de las apariencias,

el amor sólo vale para gastar mucho más dinero del que te gustaría

en detalles que sólo alimentan

las expectativas de recibir más regalos

todavía.

El amor sólo es útil para relajarse de vez en cuando,

en ese breve descansillo en el que se convierte la tempestad

de las eternas discusiones

cuando acabáis de llegar a un pacto,

benditas reconciliaciones,

¿qué sería del amor sin vosotras?

El amor es inútil, absolutamente absurdo,

una hipoteca en la que todo es EURÍBOR,

más y más que pagar,

menos y menos que recibir,

o lo que es peor: justo lo contrario,

no dar a basto,

recibir sin medida,

hasta la extenuación,

morir sepultado en una cárcel de amor infinito.

El amor, definitivamente, no sirve para nada.

Follemos.

Limitémosnos a empujarnos mutuamente,

sudémonos los unos sobre los otros,

gozando como bestias,

agotados,

sin pensar,

como si no hubiera un mañana.

Derritámonos al final de cada encuentro,

para luego caer, felices, libres, inconscientes, útiles,

al otro lado de la cama (o lo que sea),

mirar al techo

y saber que seguimos siendo libres,

escandalosamente libres,

eternamente libres...

¿pero de qué?

Ah, sí...

libres del amor.

 

La amistad es inútil.

Es un contrato que pesa cuando se mantiene a desgana

y duele cuando termina antes de lo esperado.

Te obliga a cumplir “obligaciones”,

a asistir a lugares adonde no siempre te apetece ir,

compartir momentos que no siempre son tuyos,

sino de ellos,

de tus amigos,

esos que saben lo suficiente de ti como para poder hundirte si te traicionan,

esos a quienes viste llorar o que te vieron hacerlo,

esos que han perdido los papeles y por quienes tu también,

aquellos que recuerdas en momentos de euforia,

en momentos de tristeza,

en momentos en los que recuerdas que también sientes algo,

que piensas,

no sólo linealmente,

sino también en bizcocho,

cociendo dos veces recuerdos más que amasados.

Tus amigos son esos seres por quienes has apostado algo

que nunca nadie más te podrá devolver si ellos fallan:

tu adolescencia.

Y muy pocos de ellos te acompañarán realmente,

pero aunque te acompañen,

aunque tengas la enorme suerte de lograr un alma gemela,

también será inútil,

porque no durará lo suficiente,

nunca lo hace.

La amistad es inútil porque te hace perder tiempo,

porque muchas veces escuece como las verdades con el rímmel corrido,

a veces duele casi tanto como la palabra más dolorosa en el momento más vulnerable,

ese en el que nadas sin manguitos en agua de río,

por primera vez,

y tras tragar mucha agua te prometes huir de esa inútil carga,

de la pesada de la amistad,

esa red de números, fechas, celebraciones, compromisos,

ataduras sociales,

y decides la utilidad de la agenda vacía,

del calendario virgen,

de la libertad insultantemente desierta.

Y es que la amistad es un invento inútil y doloroso.

 

Por último, la verdad es también inútil.

No sirve para absolutamente nada lucrativo,

nada que dé dinero,

nada que pague facturas importantes,

nada que sea un atajo,

La verdad es ese bebé que llora en el peor momento y te delata

llegando tarde a casa por la noche.

La verdad es ese espejo cabrón que te redondea

y te llena,

que te acorta las camisetas y te agacha un poco la cabeza,

que te afea o, en el peor de los casos,

te dice directamente que tienes que cuidarte un poco más.

La verdad es el niño que, asombrado, señala el muñón del manco

que pide monedas en un vaso de yogur, sentado en la acera.

La verdad es un beso que te inventaste,

una excusa que nunca llegaste a decir pero te creíste,

una mentira en la que te cazaron,

un adiós que se disfrazó de un “te llamo pronto”

y tonteó con el calendario más de lo esperado.

La verdad es absolutamente inútil,

jamás te permitirá enamorar a quien tú quieres enamorar,

porque o ya lo ha hecho antes de que tú lo supieras,

o espantará a esa persona en cuanto se te vaya de las manos

y se maquille un poco de mentira...

La verdad es esa madre a quien no puedes engañar

sin un pacto previo,

ese trato del “tú no me lo cuentas

y yo me imagino que no lo has hecho,

pero lo sabemos los dos”.

La verdad es ese divorcio que une los pedazos de la tarta de la boda

y se los lleva en un tupper a otra casa,

no a la tuya.

En la tuya queda sólo el mantel manchado y sin recoger.

La verdad es una puta que te cobra por adelantado,

y luego no es lo mismo,

porque la magia de enamorarla está encerrada en su monedero.

La verdad es inútil, no te beneficia

si quieres miel en tus oídos,

si quieres violines en tu baño,

si quieres calor en invierno

y un ventilador gratis en verano.

La verdad es tiritar en diciembre,

sudar en agosto,

y pillar siempre in fraganti a algún barbudo barrigudo

vestiéndose de Papá Noel,

sin barba real,

sin barriga real,

tan sólo con hambre real.

La verdad es real,

pero no con armiño

y cetro

y trono,

sino con charcos,

arroz que barrer tras la boda de otros,

flores que regar en jardines ajenos,

y una única idea en la cabeza:

la verdad no sirve para nada.

 

Pero yo amo la inutilidad.

No sólo porque me gusta el amor,

y me gusta la amistad,

y me gusta la verdad,

sino porque creo en ellos

y son tres palabras que caben bajo el paraguas

amplio y generoso

de la música,

no sólo como protección ante el diluvio de odio, soledad y mentira

que asedia nuestro mundo,

sino como madriguera que me permite encontrarme con aquellos

seres que merecen la pena.

 

La inutilidad te salva de los interesados:

ningún buitre vuela allá donde no ve carroña,

por lo que ningún buitre se acercará a ti si te ve con seres

tan bobos como para creer, como tú,

como yo,

en estas ideas tan inútiles.

Lo mejor de todo es que no necesitas explicarte.

Su propia necedad,

su obsesiva búsqueda de lo útil,

su pragmatismo cartesiano,

envolvente,

los amortaja y encierra en su realidad.

Porque el amor,

el de verdad,

ese que te da vergüenza nombrar en presencia de la persona interesada,

es tan increíble que no necesita rúbrica.

Lo que produce placer no puede ser inútil.

La amistad, ese vínculo tan poderoso que te hace compartirte,

mezclarte,

entregarte,

recibir,

mancharte y manchar,

es inútil para una hiena que busque su exclusivo beneficio,

pero es magnífica para quien realmente ama.

AM-OR

AM-ISTAD

La verdad une esas dos palabras con muchas más intensidad

que la etimología,

esa vieja loca que constantemente echa la vista atrás y nos dice de dónde

vienen las cosas.

Amo lo inútil,

viva lo inútil,

manteneos alejados de lo que sirva para algo.

Servir es un verbo clasista,

es un verbo que somete a aquello que lo enciende,

lo mete bajo el yugo del “para qué”,

y hace innecesario reparar en él.

 

¿Que para qué sirve la música?

Para nada.

¿Que para qué sirve amar?

Para nada.

Y una vez estén fuera de tu casa

esos chupatintas burocráticos,

enemigos de la verdad,

siervos del servir,

cierra los ojos y escucha tu música,

tu musa,

tu mundo,

y revuélcate en tu bendita inutilidad

del mismo modo que el gorrino

se deshace de placer

en su charco de barro.

 

¡Qué bien se está cuando a uno lo dejan por inútil!

04/04/2011 19:31 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

ROMANCE DE CENIZA

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Caen las hojas en la arena

de la playa alicaída,

donde hay manchas verdes, rojas,

y la espuma ennegrecida;

caen castillos optimistas,

se hunden entre sales frías,

los erizos moribundos

sellan todas sus salidas,

danzan como en el Oeste

los ovillos, ruedas finas,

impregnándose de conchas,

ahuyentando la saliva,

besos que, entusiasta siempre,

a su orilla el mar envía;

caen los rulos de los nidos

y, entre nubes de cobriza

chamusquina, caen miradas

muy cansadas, muy heridas.

Tres mujeres muy ancianas,

que entre pastas aún se miran,

escurriendo entre sus dedos

asas de tazas muy finas.

Repicando contra el plato

crujen, ¡rara sinfonía!,

tremolando se desborda

su pesar, qué homilía...

No es otoño, eso da igual,

el jilguero nunca pía

si en la primavera falta

un poco más de alegría.

Es su casa un cementerio

donde cenan las arpías

que algún día lamieron cera

y ahogaron al buen guía.

Es su casa un calendario

donde a cruces matan días,

pero no por devorarlos

saboreando la sandía,

aprovechando el dulce jugo

a dientes, babas y pepitas...

Las cruces de la Gran Fe

apagan luces a porfía,

sangran dientes sin morder,

se estropea la comida,

la despensa es un rosario

de miserias, de ir a misa,

un favor que nadie hizo,

nadie hará... ¡Qué mentira!

Los cristales: sucios, rotos;

las ventanas: fugitivas;

los suspiros: palpitantes;

el silencio: hiedra fría.

Frías manos maceradas,

abortada algarabía,

encerradas sus pasiones,

amigas desconocidas;

miran cómo caen las hojas

en la arena alicaída

de una playa que hoy, sincera,

tuerce el gesto, está bravía:

se enfada con su rencor

de naufragios de aquel día,

escozor de heridas viejas,

el rencor que nunca olvida,

sangre y luces derramadas,

el amor que nunca afina,

soledad llena de cuento,

rosa herida y sin espinas:

no la herida del tropiezo

que escuece, en carne viva;

no el dolor de equivocarse,

perder mucho en la partida;

el dolor infame, eterno,

de no haber movido ficha;

el tener todo ahorrado

y darse cuenta, ¡qué desdicha!,

del absurdo del cuidado

al que no sigue la vida,

ver lo poco que nos queda

y cuánto pesa la mochila,

tan llena de paños secos,

llena de “no todavía”,

no tan llena, ciertamente,

en el fondo tan vacía...

Estrujándose los sesos

busca en su memoria herida

aquellos años infantiles:

tres muchachas, nueva vida.

Matrimonio entre dos viudos,

renovada la familia,

esperanzas aplacadas,

muchas promesas fingidas,

una madre poderosa,

ahora anciana con pastillas,

incapaz de dar afecto,

de curarles las heridas,

de ser madre generosa,

cariñosa con tres hijas,

mucho escuecen hoy los ojos

y al mirar afuera guiña

un ojo a aquella gaviota,

ave sucia de rapiña,

largas alas blancas rompen

el perfil de la campiña

cuando trae volando, lejos,

de la playa porquerías.

Blancas alas, aún sin plumas,

su hermana mayor tenía,

ella, la menor, un pato

más que un cisne parecía.

Su complejo siempre ahí,

bien regado lo tenía,

enseñantes, profesores,

madre y la santa familia,

todos a una, siempre duros,

comparaban su valía,

su destreza en el piano,

su francés, su alma pía,

perdedora en el contraste,

siempre uno a cero iba.

Si avanzaba, era tarde,

si paraba, la reñían;

llora triste, empaña lentes

de anciana dolorida.

Juventud atolondrada,

chismes, cuentos, ¡tonterías!,

nunca fue feliz, ¡qué sola

iba a estar toda su vida!

Si supiera aquel entonces

cuán poco aquello valía,

si no hubiera abandonado

la esperanza en “todavía”...

En la otra silla, junto a ella,

ajena a esta retahíla

de recuerdos y dolores,

de verdades y mentiras,

agrandadas por afectos

que llegan con furia e ira

y no siempre son reflejo

de lo que fue ayer la herida,

se encontraba, silenciosa,

una madre desposeída,

su cabeza era un nido

donde no había más que migas,

restos de ideas confusas,

un paté de sangre y misa,

de pecados capitales

practicados sin desidia,

una masa tan oscura

como el vientre en la parrilla...

Una madre enajenada,

bomba de relojería,

una vida aplazada

hasta que algo diga arriba

que llegó el momento exacto,

el instante de partida,

ese en el que se recoja

lo que queda de la diva.

Una madre traicionera

incapaz de amar sus hijas,

pero experta en tenerlas

avanzando en las casillas.

Una mujer de su época,

peón de ajedrez, ¡qué ficha!

Le hubiera encantado

tener tiempo para amigas,

caramelos y amores,

sonrisas cómplices, pillas,

juegos de niñas felices

que aprovechan bien la firma;

pero ella no tuvo tiempo,

su papel, protagonista,

era situar a la hija ajena

do´ las suyas no podrían,

¡qué tristeza, qué destino!

¡qué dolor, tanta ironía!

Permitir ver vieja y sola

a la carne compartida,

a los seres que habitaron

sus entrañas más rojizas,

aquellas que nunca oyeron

más que dentro sus cantigas,

su voz queda y amistosa,

su promesa inmerecida:

darles sitio en su mundo,

pero como señoritas,

aunque él muriese pronto,

lo besó la Muerte fría,

aunque aquél llegase tarde

y aún encima tuviese hija.

Una hija muy guapa,

heredera inmerecida,

de un hermoso pelo rubio,

envidia loca de las niñas,

además de una voz bella

con la que pronto sería

la elegida de aquel cuento,

la princesa prometida,

aquella que calzase el reino

con cristal que la Madrina

regaló entre ratas buenas

a la buena de la niña.

Una madre que sufrió

el desdén de la ironía,

pues murió el esposo amado

legando cruel profecía.

La tercera en el lugar,

una dama anciana y fría,

con ojos de otra galaxia

esta escena analiza.

Fuera, llueven playas secas,

donde danza la otoñía,

dándose la mano hermosa

con las olas que patinan

entre sueños infantiles

y resacas de heroínas.

Dentro, dos mujeres muertas

aún no saben que la vida

se les fue llorando solas,

encerrándose en tinas

con obtuso aceite hirviendo,

con sulfuro, hiel y harina,

empanándose los ojos

con dolores y mentiras,

odiando a la joven loca

que aún ahora desafina

versos cojos de emoción,

notas tercas de insulina,

cercos prietos al espíritu

que no sabe lo que olvida,

que no olvida lo que tiene,

que enmudece por envidia.

Caen arenas del reloj

que custodia nuestra herida,

una herida llena de humo,

con sólo una medicina,

una playa donde mueren

llantos natos en campiña,

donde caen todos los sueños,

caen las hojas, cae el día.

28/03/2011 19:22 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Breve relato otoñal a comienzos de la primavera

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El pobre Juan estuvo toda la semana dándole vueltas. No había pensado en otra cosa durante meses.

¿Quién se lo iba a decir? ¿A él? Enamorado.

¡Qué ridículo se sentía! A estas alturas: en el otoño de su vida... Enamorado.

Pero Inés era mucha Inés.

Sus ojos innavegables, sus manos (una duna de pieles suaves y graciosas, ondeando al vals de sus pechos meditabundos, oasis de paz y amor encarnado), su vocecita de dama discreta, cauta, decidida y entrañable. Su figura inquietante cosiendo estrellas al andar: un montoncito de paja del establo en el que nunca yació con él, moviéndose sigilosa, como pidiendo permiso al suelo que pisaba.

Sus piececillos de hermana mayor de Cenicienta, sin zapato de cristal ni príncipe ni baile. Su rosario: su mayor tesoro. Cárcel sin rejas que envolvió sus entrañas en papel de Biblia, arrastrándola al convento.

Juan se decidió: la sacaría de allí, se irían juntos a algún lugar, lejos de Sevilla.

El día llegó, entró en el convento, fue a su celda. Estaba vacía. Apoyado entre los barrotes de la ventana vio abajo, en el claustro, una cruz de madera clavada en el suelo.

Casi sin aliento bajó las escaleras y leyó su epitafio.

Lloró amargamente su soledad, maldijo su suerte y abrazó la cruz.

Don Juan mortuorio

 

25/03/2011 18:03 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

La mediocridad como refugio, la huida de la excelencia

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Decía Horacio "In medio stat virtus" ("La virtud está en el medio"), es lo que se ha llamado la áurea mediocridad.
En principio era un concepto positivo, que se refería a que entre ser cobarde y ser temerario lo preferible era lo intermedio, es decir, ser valiente.
Pero mediocridad tiene hoy connotaciones negativas, ya que en el terreno del arte implica "bueno, pero del montón".
Por extraño que parezca, a día de hoy conozco a mucha más gente que aspira a ser mediocre que gente que aspira a brillar.
Cuando manejo "mediocre" y "brillar" me refiero a que personas que potencialmente tiene enormes capacidades dejan pasar oportunidades que no siempre se repiten para demostrar lo que son capaces de hacer.
Creo que "la ley del mínimo esfuerzo" es su lema, pero en realidad estoy convencido de que es una excusa que oculta lo que realmente es un acto de cobardía.
El que no aspira a nada nunca se equivoca, no puede defraudar: quizá sorprenda con logros inesperados, con un gol metido en el último segundo cuando todos los demás veían al marcador y daban por terminado el encuentro.
La comodidad de decir "yo soy así", "yo no doy más de mí", "no valgo para estudiar" me repatea cuando las personas que lo dicen son más que capaces (y tengo alumnos que se cuentan a decenas en esta situación).
La naturaleza es realmente injusta: reparte aleatoriamente las modalidades teatrales: unos "quieren pero no pueden", otros "pueden pero no quieren", otros "quieren y pueden pero no saben cómo", otros "saben cómo y pueden pero no quieren"...
A veces exponerse a trepar un muro cuando hay gente observando nos pone en peligro de caer y hacer el ridículo. Por eso muchos se sientan abajo y dicen: sube tú que aquí estoy mejor.
El problema es que las vistas que ofrece ese muro desde lo alto no se pueden compartir si uno no está sentado arriba, y por eso me cuesta tanto compartir con mis alumnos las audiciones que les ofrezco en clase: por una parte, no tengo tiempo material para explicar conceptos musicales densos como la armonía, el ritmo armónico, la textura, la estructura interna de las composiciones, los colores que produce una u otra orquestación, las influencias musicales del contexto en que se gestó la obra..., conceptos que harían muchísimo más intensa la experiencia auditiva; pero por otra parte, y esto es lo que NO tiene solución, no hay muchos alumnos dispuestos a abrir sus oídos de veras. En cuanto oyen que la pieza tiene violines vuelven a desconectar el chip y piensan en sus cosas...
No los culpo, todos fuimos adolescentes, pero me da rabia que se pierdan tantos elementos con los que podrían disfrutar. Porque, y ahí está la gran respuesta a la eterna pregunta de "¿para qué sirve estudiar música?", saber música te da muchas más maneras de alcanzar el placer. No un placer estrictamente físico, sino intelectual y mental, interior. Oír una pieza y sentir simultáneamente que sabes cómo está estructurada, lo bien hecha que está, lo bien interpretada que está, el por qué, el cómo, y luego la pieza misma, ella sola, con su melodía, su armonía, su ritmo, sus giros sorprendentes...
Lo siento, hay que hacer esfuerzos. Hay que levantar el culo del suelo, estirarse un poco, crujir la espalda, menear el cuello, poner las manos en la cintura y decir: "yo puedo, y lo haré". Y no hay más.
Ya estoy cansado de ver tantos y tantos cracks conformarse con la mediocridad del suficiente al que se llega por arriba, no por abajo: porque un cinco al que llegas sudando la camiseta es una conquista, llegaste desde abajo. Pero un 5 que era un notable o casi un 9 realmente es un patinazo que uno da porque quiere, porque le da igual casi todo. O eso pretende dar a entender.
Pero a nadie le da igual todo. En el fondo creo que se trata de una estrategia de autoafirmación: como ya hubo quien llegó a lo alto del muro, ya no me interesa ir detrás. Ya sabéis lo que es estar en lo alto del muro. Dejadme en paz.
Necesitamos nuestro espacio, pero ese espacio nunca debe estar en el charco de barro, ni en el suelo recién fregado de un portal desconocido en el que nos hemos sentado sin saber por qué.
Personas muy cercanas a mí, gente de mi familia, han sido desde siempre clara muestra de ello, y lo único a lo que se llega con eso es al desastre de la descontextualización: con una edad que ya no es la de un adolescente se mantienen las mismas conquistas (o menos).
La música es ese gran salvavidas que nos iguala a todos, por eso me gusta tanto dar clases de esa asignatura: en ella, el que quiere puede. Si no sabe cómo, se le indica el camino. Y al final todo el que quiere acaba subiendo al muro.
No importan los conocimientos enciclopédicos que no se tengan, no importan las faltas de ortografía que se tengan. Tampoco me vale el talento que simplemente se tiene y que no supone ningún mérito. Tan solo vale realmente el levantar el culo del suelo y decir "esta boca es mía".
La vida no son números, aunque seamos tiempo.
La vida no son etiquetas, aunque las palabras con las que nos referimos a casi todo sí lo son.
Por eso la música es tan grande: carece de etiquetas, puede abarcar la totalidad del universo con tan sólo doce notas. ¿No es asombroso?
Que ninguna liebre vaya al ritmo de la tortuga, porque si eso sucede cuando empiece a granizar la única que tendrá caparazón para protegerse será la tortuga.

16/03/2011 19:26 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Ontología traumática, breve reflexión sobre lo que somos y lo que no

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¿Dónde termina lo que el mundo espera de uno y dónde empieza lo que uno realmente es es? ¿Somos realmente? Una gota de agua que cae en un charco, ¿en qué momento deja de existir como tal gota y pasa a unirse a la masa que la rodea?
Es extraño, pero muchas veces nos limitamos a repetir lo que otros dijeron, y lo grave no está en la repetición, sino en la pérdida de consciencia, en olvidar que eso no lo produjiste tú, que lo escuchaste y te gustó y por eso ahora lo dices, lo escribes.
¿Es posible crear algo? ¿Hacer que una idea sea algo propio, característico de un ser, separada del resto, lo menos contaminada posible?
Me temo que no, y lo único bueno de eso es que demuestra que somos, mal que nos pese, seres sociales (zóon politikón).
Lo que pasa es que una cosa es ser animal social, y otra muy diferente es ser animal gregario: el animal social se relaciona con otros animales, pero luego vuelve a "su" madriguera, tiene una identidad relativamente propia y se puede llegar a permitir oasis de soledad e independencia.
Y otra cosa muy distinta es ser gregario: una pieza de un todo que carece de sentido al separarse de él. Una abeja fuera del enjambre, o una oveja fuera del rebaño. Eso ya no me gusta nada.
La familia siempre se ha estructurado como un árbol, como algo que viene de aluna parte y va a otra parte. Tú eres un eslabón en una cadena, y esa concepción del ser humano lo rducía a una mera función, no valoraba su libertad individual, su necesidad de autoafirmación, su libertad de pensamiento, su capacidad de rebeldía y disidencia.
La familia hoy día ya no es un árbol: creo que más de la mitad de las personas tenemos a nuestros padres divorciados o infelizmente casados, otro cuarto de la población los tiene viudos o muertos, y tan sólo el 25% restante cuenta con unas noches navideñas semejantes a los anuncios de El almendro.
Eso, lejos de ser malo, es una señal de progreso: creo que nadie debe estar con quien no está bien. La familia que no cuenta con más que dos miembros puede igualmente ser la más feliz de todas.
¿Qué soy yo al margen de ese árbol que ya no lo es? ¿Una rama? ¿Una hoja?... Ni lo sé ni me importa, tan sólo sé que no quiero echar raíces en ninguna parcela.
La gota de agua que se mezcla en el charco... ¿sigue siendo una gota junto a otras o se desintegra, funde, diluye... en esa masa?
Quizá sea comparable a la muerte, en el sentido de que te deshaces y te mezclas con otra materia.
Pero quizá tú ya no seas tú mucho antes de morir, quizá seas una gota que se avinagra antes de tiempo, o que se seca, o que se deja llevar por la brisa.
Quizá lo único que nos salve sea precisamente aquello que nos condena: decía Maruja Mallo que "un ser humano lo era en función de la soledad que era capaz de aguantar", y aunque sea triste, creo que no andaba desencaminada.
Reivindico el ser social, el saber compartir cosas con los demás, dejarse manchar por sus opiniones y ampliar la paleta con la que pintamos nuestro mundo. Pero también reivindico la capacidad de decidir por uno mismo, de equivocarse y aceptar las consecuencias, de acertar por uno mismo y disfrutar de la satisfacción de hacer algo bien, por tener una respuesta propia que dar ante una pregunta que te hace un amigo, un conocido, alguien.
Si seguimos al rebaño, no sólo acabaremos en el establo todos los días a la misma hora haciendo lo mismo, sino que seremos algún día viejas gotas de agua que ya no pueden diluírse en ningún charco por la sencilla razón de que siempre estuvieron en él.
Para darse hay que poseerse. Si no somos, no nos tenemos.
Si no somos, no podemos darnos.

14/03/2011 18:03 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

El Entroido, o el tiempo que cabe en un beso

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Lo que significa para mí el Entroido:

 

EL ENTROIDO, O EL TIEMPO QUE CABE EN UN BESO

Y como se vino, se fue. Marchó como una exhalación: vibrante, brillante, relampagueante, lleno de colores, sonidos y sensaciones que pronto se unirán a nuestra mochila de equipaje personal.

Un Entroido en el que el buen tiempo nos acompañó todos los días, un Entroido en el que el ritual se siguió a pies juntillas: arrancamos el jueves de compadres, con sus petardos ensordecedores, la cenita en el Brasil con las intervenciones de la charanga (¿qué haríamos sin música en el mundo?¿valdría la pena?), la aglutinación del gentío engabardinado con sombreros y miradas buscadoras de la complicidad nocturna, el juicio del maragato y los locales, llenos de todo tipo de hombres (jóvenes, mayores, adolescentes, jubilados...) y la presencia ineludible de la estríper, una pieza clave en la noche masculina de Verín. Cada local hizo su apuesta, y creo que el Revólver (uno de los mejores locales de Verín) escogió a una chica mucho más guapa que en años anteriores pero realmente torpe a la hora de seducir a una turba de chuzas, avinagrados unos, eufóricos otros, pícaros casi todos. Una noche llena de canciones, grupitos de gente fumando a la entrada de los locales al principio de la noche, pero dentro una vez avanzadas las copas. Una noche divertida que nos da un respiro de siete días antes de retomar esta liturgia maravillosa que se viste con máscaras y harina.

El domingo (Corredoiro) es el día del primer desfile, ese que te pierdes por no despertarte a tiempo (es a las once y te has acostado a las nueve y media...), es el día en el que la plaza se llena con una de esas orquestas que cantan de todo un poco y te entretienen un buen rato. Es el día en que los cigarrones han desfilado luciendo sus trajes, moteando de rojo y blanco y azul y amarillo las calles de un Verín que hoy se pone coqueto, con esos niños que corretean con sus chocas diminutas, aprendiendo a dar latigazos, sintiéndose parte de un ritual iniciático que los acompañará para siempre. Es el domingo en el que ya hay explosiones de harina, carcajadas de luz y sabores, estallidos de rojo y rosa y amarillo en la verbena, en las atracciones (tanto las de la feria como las de los feriantes y visitantes...), un domingo en el que el tiempo no termina de acompañar pero te da igual.

Luego viene la noche de comadres, el jueves siguiente, la ocasión en que tan sólo ellas pueden cenar en los bares y restaurantes, so pena de abucheo y bombardeo de tapones, corchos trozos de pan. Es la noche en que se tira la casa por la ventana, es la noche en que los hombres debemos ponernos faldas, pelucas, tetas y maquillaje si queremos salir con ellas. Es su noche. Una oportunidad para comprobar por qué tardan tanto al ir al baño (odio las medias, pantis, leotardos y demás instrumentos de tortura ideados para hacer caer los calzoncillos por detrás, poco a poco). Una noche en la que la multitud se reúne para atravesar el puente y regresar a la plaza. Una noche para compartir miradas, copas, besos furtivos, secretos, mentiras y verdades. Una ocasión para escuchar el pregón, oír las chocas de los cigarrones y ver a la Reina del Entroido con sus mejores galas. Una noche en la que aunque te disfraces de mujer policía (con gafas enormes de sol, todo maquillado, con peluca rosa fosforito, unas enormes tetas con purpurina, un mono de policía, unas medias negras encima, una microfalda en la que apenas cabes y una porra que acabas perdiendo en la multitud) sabes que algunas normas están por escribir (y otras están mal escritas). La noche en que de repente te ves a ti mismo a las diez y pico de la mañana, bajo un sol castigador que te señala con el dedo y deja caer sobre tu cuello la furia de lo razonable aplazado por lo deseado, regresando a casa con el disfraz destrozado, la cara emborronada, las calles vacías, sucias, con coches que pasan a tu lado escaneando tu perfil, con personas que madrugan para ir a trabajar, a misa, al supermercado o a dar una vuelta y se cruzan con un ser esperpéntico, desorientado, fuera de lugar.

El día siguiente, viernes de compadreo, es un día que empieza tarde, muy tarde: con suerte te despiertas para ir a comer, pues el vermú pasó hace tres o cuatro horas... Te preparas para recibir en tropel a tus amigos y a las ocho, disfrazados los diez de animales de la granja (tú vas vestido de gallo, con un sombrerito inverosímil con forma de gallo, cresta y pico, y con un incómodo pantalón que se te cae porque pesa la cola), cogéis el autobús que os lleva a Laza, lugar entrañable, pintoresco, atávico y ancestral que celebra su 6ª jornada gastronómica en un pabellón donde te dan de cenar cocido, bica y xastré, delicioso licor verdoso que te regalan.

El folión irrumpe varias veces en la sala y llena tu cabeza con su ritmo, persistente, testarudo, hermoso, tribal e hipnótico. En repetidas ocasiones te levantas de la mesa para bailar, cantar canciones con la charanga, hacer una conga o sacarte fotos con tus amigos. Una cena que termina con la excursión de los fachóns (antorchas que iluminan la procesión que atraviesa Laza en una noche de misterio, belleza y ensueño), para acabar tomándote unas copas en el Ardillas, mítico local lazano por el que hay que pasar. No lejos de él aún se respira el aire ancestral que acuna a su figura más legendaria y carismática: el peliqueiro. Un ser de luces y sombras que con su danza milenaria y el acompañamiento de sus chocas da vida al que es uno de los Entroidos más antiguos del mundo. A menudo se le confunde con el cigarrón, pero son dos figuras diferentes que implican formas muy dispares de vivir la fiesta. Después llega la hora de regresar a Verín en el autobús de las dos, y al llegar visitas los locales de bailoteo que más te gustan para volver a casa no demasiado tarde.

El sábado amaneces otra vez cansado, pero con tantas ganas de celebrar el Entroido que tras una ducha milagrosa te renuevas y comes con tus invitados. Es el sábado de Entroido, el día en el que te despiertas sobresaltado por ver que ya es tarde y tienes invitados en casa, y te los encuentras abajo cocinando, hablando, desayunando, todo a la vez, comentando las experiencias de Laza. Por la tarde vais a la plaza, donde te encuentras con amigos, compañeros y demás, y tras dar un paseo bajo la lluvia (vestido de un no tan heroico Perseo, con la cabeza de la Gorgona metida en una bolsa cutre azul que temes acabar tirando a la basura por descuido) compras las seis empanadas que habías encargado en Roscas, una fantástica panadería que hace todo tipo de empanadas.

Vuelves a casa a cenar con tus amigos esas hamburguesas que compraste en la compra del súper y terminas con ellos en la plaza tan sólo unas horitas después, vestidos de piratas y preparados para reventar el carnaval. Orquestas que desafinan, bailan mal, se equivocan un número ilimitado de veces comparten espacio con orquestas profesionales, con un buen repertorio, unos temas muy bien enlazados, grandes voces y mucho gusto musical. Lo grande de esta fiesta, lo que la hace única, es que te acaba dando igual: la celebración va a ser igual de intensa con buena o mala música.

Tu grupo de amigos se reúne con el grupo de profesores y sus amigos, que están disfrazados de demonios y seres de la noche, con un utilísimo carro de la compra lleno de cervezas, con velas y adornos de todo tipo. Tus amigos y tú seguís bailando en la abarrotada plaza donde es casi imposible dar un paso sin partir dos tobillos, un cuello y empujar a seis personas (todo a la vez), pero eso también da igual: la sensación de belleza es tan grande, tan emocionante, que tu cuerpo se convierte en un escaparate de emociones que te deja ver realidades desconocidas. Sigue la noche y, aunque hay bajas en el grupo, el ánimo de divertirse preside la jornada y te ves amaneciendo en la churrería de la alameda.

El domingo de Entroido es el día siguiente, y vuelves a despertarte tan tarde que la comida ya está hecha. Tus amigos están preparándose para marcharse a Vigo, y eso crea cierta sensación de final y nostalgia que tan sólo es un anticipo de lo que te espera el miércoles. Después de aligerar las cosas y recoger la casa, vais al castillo de Monterrei, magnífico monumento que algunas noches parece flotar sobre el valle, resplandeciendo entre claroscuros de otra época, y otras veces te guiña un ojo y te invita a entrar, atravesando sus entrañas históricas, contemplando desde su alta torre las tierras que una época remota le pertenecieron. Se marchan mientras te tomas algo en el Jamón jamón vestido de troglodita, y quedas con tus amigos profesores.

Te encuentras con amigas entroideiras que no se pierden la cita aunque el amor los haya arrastrado a Zaragoza, compartes bailes y copas en locales como el Fidel´s, el Aturuxo o el Alén, disfrutas del ingenio popular viendo disfraces alucinantes e improvisadas discotecas incrustadas en furgonetas y te alegras de que aún sea domingo y queden dos días por delante. Sales por los locales de marcha y regresas a casa acompañado por el sol, el nuevo día al que vuelves a llegar tarde y caminas sobre tus pasos.

El lunes fareleiro es el día en que más harina te echan, pero hay que diferenciar dos maneras de hacerlo: cuando una chica angelical vestida de caracol se te acerca y te dice “te voy a echar harina”, espera a ver tu reacción mientras te esparce harina por la barbilla y desaparece en un acto de complicidad cómico-festiva, la tradición se mantiene, implica a todos en la idea de que hay que taparse la cara, distorsionar la realidad aburrida que nos puede oprimir y hacerle un corte de mangas a la rutina. Sin embargo, cuando te echan un saco de harina por encima, te quitan la careta o te estropean el disfraz para echarse unas risas, entonces la tradición es una excusa para realizar actos vandálicos impunemente. Me hace gracia la idea de que el jueves de comadres, al salir del instituto, los alumnos y los exalumnos te esperan apostados en la entrada, dispuestos a vaciar los sacos de harina que llevan custodiando desde la tercera hora de la mañana. Es una transgresión cómica, divertida, una ocasión que pocos se pierden para hacer justicia con ciertos profes, y la verdad es que me parece divertido siempre que a nadie le caiga un alud de harina. El lunes fareleiro es un día de mucha actividad entroideira: puedes irte a Laza y vivir la farrapada de la mañana, el descenco se la Morena, las hormigas, la harina, la danza de los peliqueiros y los tojos soplanucas. Puedes irte a Oímbra a la fiesta de las bodegas, siguiendo a la charanga y visitando las distintas bodegas, donde te invitan a vino, comida (chorizo, queso, bica, empanada, caldo...) y buen ambiente. En este lugar, que acabas decidiendo ir a visitar este año vestido de mejicano, también te tiran hormigas, harina, líquidos desconocidos y te apagan las luces en algunas bodegas. Todo es compartir, celebrar, sumar. Pasarlo bien en buena compañía, respetar la tradición, valorar lo que hay de bueno en cada lugar y tener ganas de diversión, transgresión de las normas y olvidarse por unos días de la crisis y los problemas del día a día. Al regresar a Verín cenas y sales de marcha, vestido de pirata otra vez, y vuelves a verte con el sol sobre tu cabeza, viendo cómo se alarga tu sombra y juega al escondite contigo.

El último día de este entroidiño que nos dice adiós es el martes de Entroido, un día en el que por la mañana sigues en la madriguera, durmiendo un poco para no morir en la ambiciosa empresa de cerrar todos los bares, un día en el que por la tarde no te pierdes el desfile de comparsas donde la gente no escatima en originalidad, desenfado, ilusión y ganas de aprovechar cada día como si fuese el último. Tras un descanso quedas para cenar, y sales a darlo todo porque es tu última oportunidad, es el final de este Entroido, se acaba y no quieres dejarlo ir sin decirle un par de cosas: quieres aprovechar los bailes de la calle de las cervecerías, quieres escuchar a las dos orquestas en la plaza, quieres ir a bailar a los locales y pubs, quieres ver amanecer una última vez más y constatar que realmente se acabó, que ya no hay nada más que puedas hacer por él, que el tiempo se acabó y tú estuviste ahí, viviendo intensamente cada día de carnaval, cada momento que pudiste aprovechar.

Somos tiempo; somos momentos vividos y no vividos; somos malos recuerdos, excelentes recuerdos y deseos por realizar; somos la picardía que no mantenemos, a ingenuidad que nunca tuvimos y el valor que a veces se nos escapa en abandonos y descuidos; somos caras con y sin careta, conocidos y desconocidos que se saben multiformes, imprevisibles o aburridos, vivos o muertos; somos cada instante que hemos aprovechado y cada mañana que nos hemos perdido por dormir a deshora; somos el afecto que provocamos en quienes nos rodean, pero también su odio, su envidia o su desprecio; alimentamos charlas de café llenas de imprecisiones, calumnias y dedos que señalan, pero también somos sorpresas que se preparan para dar afecto a alguien, mensajes escritos en el móvil y nunca enviados por temor y por supuesto conversaciones inesperadas e inconfesables.

Somos todo eso, y mucho más, y la única época del año en la que se nos permite ser libres, compartir sueños y exteriorizar inquietudes sin la censura del qué dirán es el Entroido, una época de año que cada vez está en un lugar diferente, en un mes distinto, en una climatología diferente, pero que siempre nos alegra el corazón, nos hace más visibles a nosotros mismos y nos recuerda que somos tiempo.

Y el Entroido es el período en el que el tiempo se para, y nos permite oler lo que queremos ser, saborear lo que queremos ver, morder lo que no queremos dejar escapar, en una palabra: vivir.

El Entroido es vida.

Otros enlaces de interés:

Cliqueando aquí accederéis a otro texto relacionado.

Cliqueando aquí accederéis a la maravillosa descripción que Teresa Losada hace del Entroido.

09/03/2011 20:00 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

Un poema en el día de los enamorados

Para acompañar este poema elegí esta maravillosa pieza de Mendelssohn (la Obertura de "El sueño de una noche de verano", muy melódica y alegre, ideal para enamorados...)

Una renuncia que escuece casi tanto como seguir la lucha,

una espera que aún lo es y no te dice hasta cuándo,

un adiós que se abriga con las mantas del recuerdo

y no hace más que pasar frío entre ardores invernales,

una mano que acaricia párpados cerrados

mientras explotan venas ardientes de pasión

arremolinándose en camas ajenas,

humillando con redobles de cabezal vecino

el triste silencio propio,

un empacho de ternura y cuidados

que hace enfriarse la carne y la deja seca,

o también un beso húmedo y discreto

que da más hambre de la sed que sacia;

 

un embuste que cuesta mucho y vale poco,

una verdad que se prostituye a cambio de un plural,

un nosotros que no siempre incluye a la pareja,

una búsqueda que acaba en cuanto empieza,

una canción que tú cantas y otros saben mejor que tú,

un himno que repites sin entender toda la letra,

una caricia inesperada que dobla el espinazo

con una descarga de eléctrica sorpresa,

un empujón que ves venir y esperas,

una caída que te arranca del solitario nido,

un cascarón que alberga a dos

o dos que buscan un escondrijo;

 

una borrachera descomunal que te ciega y ensordece,

alejándote de todo y de todos,

una lectura que secuestra a tu alma

desde el primer párrafo,

una rima tan fácil como imposible,

un hecho que en todo es plural a la vez que único,

una flor que engulle tierra y se deja morir en ella,

una embestida salvaje que esparce ternura y fiereza a partes iguales

entre pasos de danza: tango o samba,

una mirada que es espejo de sí misma

y de todas las de la eternidad,

un pedacito de universo que cabe entre los pliegues de un meñique,

el destello secuestrado en tu boca de princesa,

un sol que no sabe si es sol o es luna,

 

una ración de soledad hervida a fuego lento,

entre voces que intentan apropiarse de lo ajeno

ya sea a través de la cordialidad del amigo temporero

que se apunta a la vendimia a media jornada,

o también mordiendo ramas secas en la rumia del mendigo con corbata

que balbucea medias verdades que colman tercios de almas huecas;

 

un plural que nunca podrá pronunciarse en voz alta,

un beso en la mejilla que siempre roza la comisura de los labios,

una mirada felina que se esconde entre las cortinas de la ambigüedad amistosa

un futurible sospechado que no se reconoce

porque tan sólo en las tinieblas de la ensoñación es dulce, a medias,

un “yo no dije, tú tampoco” que prolonga la sombra del ciprés,

un halo de luz que nadie más ve;

 

una palabra de apoyo en el mejor momento,

saciando ecos de voces lejanas,

regurgitadas desde las ramas de olivos muertos superpoblados;

un oído dispuesto a dar cobijo

a la triste colmena herida,

zumba que zumba,

dispuesta a todo por ver crecer la dulce miel

entre aguijones y venenos y laberínticas paredes;

 

un aquí y un ahora,

una promesa que se cumple,

un abrazo que siempre se da,

un guiño que comparte la felicidad del universo conocido

y la grandeza del eterno porvenir,

un silbido que te ensancha el pecho y te mueve a soñar,

una sonrisa entre lágrimas,

un suspiro necesario,

un nosotros que siempre abre puertas

y un mañana que empezó hace ya un ratito…

 

eso, eso es amor,

y quien lo probó lo sabe.

14/02/2011 20:19 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

ELEGÍA SALADA

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Sus dedos dibujaban

pentagramas de burbujas

en la superficie

afortunada

del agua en que se

untaba su cuerpo

irresistible.

Su pelo daba brochazos

de amarillo

al mar azul que la besaba,

y un verde

fabuloso

se reflejaba en los ojos

deseosos de su carne

que estaban escondidos

en lo alto de la torre

del castillo de arena

que nadie había construido

a orillas de ninguna playa

mientras

nadie braceaba

ensimismada, ajena a todo,

feliz, en un momento en el que

nada estaba a punto de

ocurrir.

Pentagramas en los que las conchas

del fondo

se disfrazaban de efímeras

corcheas,

salpicadas de arenilla

marina

que salía a flote,

descubriendo a las incautas

fanecas,

caseras que te visitan

"casualmente"

si quieren pedirte un nuevo recibo.

Pentagramas mudos

en los que el único solista,

acompañado por el coro

silencioso que tiene todos los

compases

de

espera,

es el triste océano.

Sus dedos dibujaban pentagramas,

y los hacían

amontonando burbujitas

juguetonas,

arrancándoselas al usurero

pez globo,

aplaudiendo la desnudez

hermosa

de la medusa multicolor,

paraguas desarraigado,

radiografía viva,

lámpara hermosísima

que alumbra

las oscuridades

abisales

y que no se deja tocar:

bajo sus faldas

se esconden

los lazos de su primera comunión,

vínculo insobornable

que pica,

hiere,

escuece,

y se pega a tu piel si la rozas.

Una fe ciega

que se deja llevar,

a la deriva,

que se aventura en cualquier

lugar que le salga

al paso,

pero que quema.

En ese mar apentagramado

y espumoso

donde

todo tipo de tesoros

se dejan ocultar

entre algas,

telarañas verdosas y tornasoladas,

y más abajo,

mucho más abajo todavía,

yace entre sombras

Ella,

fugitiva de todo encierro,

de toda caja:

la Esperanza.

20/01/2011 21:49 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo poema: "No rimes, poeta"

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No rimes, poeta

 

Tus ripios amorosos

cortan nata,

me avinagran:

poco o nada creo lo que escribes

 

Embellecen tus palabras

la vileza,

la traicionas impidiéndole ser ella,

obligándole a ser bella,

yo prefiero

el calor de un beso rugoso pero ardiente

al pavoneo hueco,

ligero,

que humilla a la sensible fealdad

maquillándola con cremas,

adjetivos y poemas,

cercenando la pureza que en lo cierto colma almas

y en lo bello sólo asoma

a las pieles más externas.

 

Tus versos pretenciosos,

con palabras resonantes,

como insulsos cascabeles navideños,

agitados entre bostezos y prisa,

desgastan mis oídos

y me irritan...

 

Sé sincero,

toca el suelo,

huele el prado,

mancha tus dedos de artista con la tierra que te alimenta

y siente,

oye el pálpito,

huye del púlpito,

quítate la toga,

y la túnica,

y el birrete,

y los anillos,

y la pompa,

y escucha

con los ojos del vientre

y del cuello

y de la caricia

y del silbido

y de la palabra susurrada

y del secreto cristalino

y del beso prometido

y del abrazo dado

y oye

con atención impecable

y pecadora

los sonidos

los obviados

los inaudibles

e inauditos

cucharazos del silencio hambriento de silencio

 

Cierra tus ojos

y lame con las lentes de tus párpados cerrados

cada rincón

cada hueco

cada semilla

cada posibilidad

cada plan B

o C, o C, o infinito,

cada átomo que te separa infinitamente de lo otro

del otro

de la otra

de ti mismo

y saborea entre mordiscos

incontrolados

la frescura del fruto plantado

arrancado de su rama

en su punto

fresco

sano

prohibido

extinto, incluso,

pero sigue probándolo cada día,

poeta,

no lo olvides,

el fruto prohibido te condenará

pero gracias a él

tu palabra será plantada

en otros corazones

y podrá ser algo

y podrás llegar a alguien

y sabrán otros que algún día fuiste

y podrán compartir tu pena

poeta

tu eterna pena

encerrada hasta ahora en pies métricos

y sílabas rimadas

y verbos terminados en -ando

-ado

-ido

-ar

-aste

la rima es sólo eso:

el fin,

el eco,

la tabla por donde se deslizan las ideas antes de caer de la cubierta

de este

barco

pi-

ra-

ta

que es la poesía

la rima,

querido poeta,

es sólo el polvo que deja la rueda cuando el coche derrapa

la rima,

amadísimo poeta,

es tan sólo la gota de lluvia que deja en tu corazón

la nubecilla de pena

y alegría

y pasión

y locura

del escanciador de versos

que eres tú

 

Por eso,

poeta,

esta Musa dolorida se queja una y otra vez

casi siempre en vano

de los corsés que os empeñáis en utilizar

cuando todos sabemos

que a pelo gusta más

 

Y por eso,

poeta,

me despido de ti en verso libre

liberada de tu jaula dorada perfectamente medida

esperando que mi mensaje

te haga tiritar

y llorar

y reír

para que después puedas escribir

y sentir

y decir sin decir

y amar amando

y escuchar diciendo

y decir

rimando o no

leyendo o no

huyendo o no

decir algo de verdad

en verdad

es decir:

ser

 

Me voy,

poeta,

que otros me buscan y debo partir

pero recuerda lo que te digo

y deja de estropear

la belleza incalculable de lo mediocre

con la infinita limitación de lo sublime

 

 

 

 

09/12/2010 18:23 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Sonetos pictóricos: textos basados en cuadros

20101206142303-imagescazoc6h3.jpg

Inspirándome en tres preciosos cuadros que hicieron algunos de los alumnos que cada jueves vienen al Club de lectura A árbore vermella, hice estos tres sonetos.

Cliqueando aquí (http://bibliochivite.blogia.com/2010/092303-exposicion-na-casa-do-escudo-de-verin-con-cadros-pintados-por-alumnos-que-asiste.php) accederéis al artículo de la exposición donde los vimos en septiembre, y más abajo tenéis los tres sonetos:

 SONETO I - Cuadro de Iago (Abstracto)
http://picasaweb.google.com/lh/photo/fYzhoXRMe715hySWWVyN5OMLCh2FKMhQYAnsK-LXHOM?feat=directlink
 
Por más que la busqué nunca la hallaba,
por más que prometiese acompañarme;
pues no hay ejército que no se alarme
habiendo roto lazos que anhelaba.
 
Seguí mis intuiciones, mi delirio,
bebí en el cáliz sucio de las drogas,
amé sin fe, abrazado a varias sogas
que me apretaron mucho: ¡qué martirio!
 
Al fin, rendido, abandoné las calles
que tantos besos falsos me ofrecieron;
al fin, llorando, entre madera rota,
 
roida y carcomida entre estos valles,
perdida entre recuerdos que crecieron:
mi amiga de la infancia, mi pelota.
 
 
SONETO II - Cuadro de Leyla (Grifo)
http://picasaweb.google.com/lh/photo/nidbEfFGroz8dtyAE4CIoOMLCh2FKMhQYAnsK-LXHOM?feat=directlink
 
La noche acrivillaba entre mordiscos
centelleantes, grietas del firmamento,
a campesinos que en ese momento
no habían hecho ofrendas, los muy ariscos.
 
El padre de los dioses no perdona,
por mucho que se llore arrepentido,
es Zeus un ser por todos conocido
experto en castigar... pobre Gorgona.
 
Rugiendo entre los vientos penitentes,
preñando de odio y miedo corazones,
matando tras su paso por el monte,
 
respira fuerte aquel que cose mentes,
engulle sangre ajena a borbotones,
preside el ciego Grifo el horizonte.
 
 
SONETO III - Cuadro de Pilar (Chica vigilando)
http://picasaweb.google.com/lh/photo/nNuJZ_bj9s3nxlfSpAh-LuMLCh2FKMhQYAnsK-LXHOM?feat=directlink
 
Las lágrimas aún caían por su cara,
huidiza del cruel castigo paterno,
sedienta de venganza iría al Averno
si allí encontraba cura a su tara:
 
"-Nenúfares silvestres, si me oís,
dadme cobijo hoy, pues os prometo
que aun antes de que muera este soneto
seréis recompensados, ¿qué decís?
 
-"Contentos aceptamos protegerte,
salvándote de una muerte segura."
Pasó el tiempo, la moza se olvidaba
 
del trato. Mas Fortuna, por ventura,
con un apuesto joven la citaba
al tiempo que, entre juncos, vio a la Muerte.
 
 


06/12/2010 14:23 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo texto: "Florero vacío o flores sin jarrón?"

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¿FLORERO VACÍO O FLORES SIN JARRÓN?

 “Por tanto, y considerando que es un hombre peligroso para la sociedad, pido su encarcelación y la compensación económica oportuna, siguiendo los pasos legales conducentes a ello.”

 

* * * * * * * * * * * * * *

 

 

“Las rosas para las ocasiones importantes, pero siempre relacionadas con el amor…”

 

* * * * * * * * * * * * *

 

Si fuera otro día, Julián habría seguido su rutina: primero, se habría levantado a toda prisa a las cinco y media de la mañana. Luego, se habría dado una ducha rápida "por parroquias" con esa agua tan fría y sana de la sierra.

 

Se habría pasado por la tabacalera del pueblo a comprar su desayuno de estraperlo: un trozo de pan rescatado de entre las barras de pan de Marcial y un poco de queso de oveja, acompañados por un buen vaso de leche.

 

Habría visitado el balconcito de Guadalupe, la jovencita recién llegada de las Américas que vendía flores en la plaza y esquivaba miradas envidiosas y seductoras a partes iguales.

 

 

* * * * * * * * * * * *

 

“… Si son negras son elegantes, misteriosas y reservadas…”

 

 

* * * * * * * * * * *

 

Habría cogido las ovejas en el establo del párroco, Don Manuel, y se las habría llevado entre cabeceos agotadores y aún borrándose las huellas de pintalabios con el dorso de la mano, tan tosca para casi todo pero tan hábil para alguna que otra cosa.

 

Habría visto amanecer sentado en su roca favorita, mientras el concierto de cascabeles y cencerros cortaba el césped, engullendo los brotes más tiernos de la colina.

 

Habría recordado que en dos días mamá hubiera cumplido ochenta años, pero los planes del Señor habían sido otros.

 

Habría comido un par de manzanas y otro trozo de queso, con pan duro de hace tres días.

 

* * * * * * * * * *

 

“… si son blancas, son casi siempre puras y sinceras…”

 

 

* * * * * * * * *

 

Se habría dormido una siestecita, en la que habría soñado (como siempre) con un chalé impresionante, con piscina, con siervos y siervas, con un jardín precioso cuidado por Guadalupe y una cocina atendida por mamá…

 

Habría esperado a que cayese insistentemente la lluvia antes de decidirse a recoger el rebaño, pero acabaría haciéndolo por temor a las represalias de Carlota, la "sobrina" de don Manuel, dueña de las ovejas del pueblo.

 

Habría refunfuñado ante la rebaja de su jornal, dadas las adversidades climatológicas, pero habría terminado despidiéndose con una sonrisa bobalicona, de provinciano pánfilo al que nunca podrían pisotear lo suficiente, para acabar llegando a casa cansado, empobrecido y con hambre.

 

Allí, ya al atardecer, se habría encontrado con su esposa, Ramona, una mujer bastante ruda, con demasiado pelo en todo el cuerpo, una mirada seca y unos labios generosos. Se habría entretenido con ella a pesar de sus cincuenta y ocho años, le habría hecho el amor y, agotado, se habría derretido entre las peludas y pesadas mantas de su dura cama conyugal, bajo la atenta mirada de un Cristo de cerámica y un par de ángeles regordetes y cotillas.

 

 

* * * * * * * *

 

“… pero las rojas son sublimes, porque son universales y porque recogen dentro de sí todos los aromas del campo, todas las fragancias de la bella juventud y son muestra viva del frágil equilibrio entre edad y hermosura.”

 

 

* * * * * * *

 

Habría dormido del tirón y se habría vuelto a despertar tan sólo media hora antes del nuevo día.

 

Pero ese día no era un día cualquiera.

 

 

* * * * * *

 

“… Los crisantemos son más socorridos para las ocasiones funerarias: ese color amarillo tan apocado cuando empiezan a secarse reproduce fielmente el destino macabro que nos depara la caja…”

 

 

* * * * *

 

Ese día era el día en el que Julián, ese hombretón campechano y cercano, humilde, creyente de calendario pero no en conciencia, llegó a casa antes de lo previsto, y descubrió que Dios no sólo alimenta el alma sino también el cuerpo, y tuvo que perseguir a Don Manuel por el salón de su casa, y no pudo evitar que la ira bajase las persianas de su lucidez aldeana y dejase solo al ministro de Jesús con su furia, una bestia que supo clavarle los colmillos, que pudo desgarrar en girones su piel de lobo cubierto con la del "Agnus Dei", y devoró con avidez el cuerpo y sangre de Cristo, sofocándose en el proceso, pero sin dudarlo ni un segundo.

 

Pudo ver reflejados en sus ojos paternalistas a aquel Julián de ocho años recibiendo no sólo a Cristo, sino también al Padre y al Espíritu santo, y ya de paso a sus manos - aún sin anillos, pero ya con ganas de baba y genuflexión como saludo habitual, merecido premio a sus esfuerzos en el seminario -.

 

Le dio el tiempo justo para eructar un "perdón" de indulgencia plenaria, pero sus oídos estaban taponados por la cera del odio masticado, por la vida protagonizada leyendo un guión escrito con sangre de pecado, envuelta en un pergamino vaticano.

 

Pudo intuír sus gritos estrangulados por esas manos rudas que tantas veces habían decapitado tantas gallinas, recogido tantas patatas, arrastrado tantas piedras y, en tan sólo alguna rara ocasión, acariciado a Guadalupe.

 

Se hizo la oscuridad, se embutió en su gabardina de noche y silencio y, finalmente, durmió.

 

 

* * * *

 

 

“…Los tulipanes son estupendos para cualquier tipo de ocasión, quizá por eso son mis favoritos. Cuando alguien te regala uno lo hace sin esperar nada de ti, simplemente por el gusto de hacerlo.”

 

 

* * *

 

Cuando se despertó, había un gran revuelo a su alrededor. Sin terminar de comprender nada, Julián fue conducido al cuartel de la guardia civil.

 

Allí, alguien que él desconocía le leyó un extraño informe con esa voz de señorito estudiado pero sin puta idea de a qué huele la hierba fresca, sin saber lo que es despertarse empapado por el rocío tras un calentón inoportuno (aunque siempre bien recibido), demostrando desconocer la empatía para con los procesados.

 

El informe decía:

"P105. DENUNCIA POR ASESINATO EN GRADO DE TENTATIVA, ART. 621 DEL C.P.

En aplicación del art. 101 de la LECRIM y teniendo en cuenta el artículo 621 del C.P., por medio del presente escrito se formula denuncia contra Don Julián Ordóñez, cuyo segundo apellido, domicilio y circunstancia esta parte da por conocida, pastor de reconocida virtud pero también extraños comportamientos, basando esta denuncia en el siguiente hecho:

HECHO

El día 11 de noviembre de 1943, estando en plena celebración del magosto otoñal, el mencionado ciudadano, natural de Orihuela, abandonó su rebaño e hizo aparición en su domicilio familiar, con una actitud agresiva e irreflexiva, y golpeó repetidas veces al párroco Don Manuel hasta dejarlo inconsciente, dándolo por muerto. Intentó estrangularlo, le dio patadas y puñetazos, lo tiró al suelo.

Por tanto, y considerando que es un hombre peligroso para la sociedad, pido su encarcelación y la compensación económica oportuna, siguiendo los pasos legales conducentes a ello.

En Orihuela, a 12 de noviembre de 1943."

En cuanto hubo acabado la lectura, se quitó las gafas y las guardó cuidadosamente en el bolsillo de su camisa, con cuidado de no rozar siquiera sus galones.

 

Julián se quedó atónito. No supo qué decir. No era capaz de decir lo que había hecho en las últimas horas. No lo recordaba.

 

* *

 

Aquella mañana, Ramona estaba diferente. Algo había ocurrido en su interior, y de repente volvió a sentirse más humana, más suave, mucho más femenina… Había llevado una vida muy dura, basada en una sucesión infinita de pequeños objetivos inmediatos que tenía que satisfacer, y entre logro y logro nunca se había dado un respiro.

 

Los últimos acontecimientos habían ablandado su coraza hasta el punto de que sintió la necesidad inaplazable de ir a misa de doce, recoger un par de velas y ponérselas a la Virgen, llorar un poco por sus pecados y, finalmente, se decidió a comprar unas flores para adornar la iglesia de Don Manuel.

 

Había escuchado que en el pueblo últimamente había una nueva chica vendiendo flores, cerca de la tabacalera. Se miró la barriga, cogió aire y apretó con fuerza el pantalón, ahorcando ese vientre cincuentón incapaz de jugar al escondite con los desconocidos.

 

Llegó con cara de preocupación, pero en cuanto se le acercó Guadalupe se disfrazó rápidamente:

 

- Hola, buenos días, ¿puedo ayudarle en algo?

- Hola, buenas. Yo venía a comprar unas flores.

- Ya, ya… Usted dirá.

- Pues yo… la verdad… esto… ¿Qué tipo de rosas me recomiendas?

- A ver… Las rosas para las ocasiones importantes, pero siempre relacionadas con el amor. Si son negras son elegantes, misteriosas y reservadas; si son blancas, puras y sinceras; pero las rojas son sublimes, porque son universales y porque recogen dentro de sí todos los aromas del campo, todas las fragancias de la bella juventud y son muestra viva del frágil equilibrio entre edad y hermosura.

 

- Ah… vale, vale. ¿Qué más me puede decir?

 

- Pues bien, los crisantemos son más socorridos para las ocasiones funerarias: ese color amarillo tan apocado cuando empiezan a secarse reproduce fielmente el destino macabro que nos depara la caja.

 

- Los tulipanes son estupendos para cualquier tipo de ocasión, quizá por eso son mis favoritos. Cuando alguien te regala uno lo hace sin esperar nada de ti, simplemente por el gusto de hacerlo.

 

En cuanto terminó de hablar, Guadalupe notó que la señora Ramona estaba a punto de llorar, y no pudo evitar cogerla de las manos y tranquilizarla poco a poco, clavándole sus ojillos de fríjol, brillantes y pequeñitos, casi tan oscuros como las intenciones de Don Manuel.

 

*

 

La primera bofetada le produjo un intenso zumbido en los oídos, que se colapsaron al unísono. Casi sin tener tiempo para interpretar lo que ocurría, le cayeron dos más, y unas uñas sucias y gruesas se clavaron en su cara, rasgando su piel dorada y suave con la misma fiereza con que se rompe una quiniela que decepciona con demasiados fallos. Cuando consiguió reponerse logró detener la que hubiera sido la cuarta bofetada, pero la sangre le comenzaba a brotar de la cara, con un picor demasiado insistente, y sintió que se empezaba a marear. En vano intentó apartarse del mostrador, cuando una irónica corona de difuntos cayó sobre la cabeza de su agresora, mientras recibía, finalmente, el tijeretazo que haría hundirse su barca: con la velocidad con que se vacía una tina de vino mal cerrada, pero también con la lentitud con que deja de bombear agua la manguera cuyo grifo se cierra, su vida se desparramaba en un charco de tierra, sangre y pétalos de crisantemo.

 

Como Excalibur en el yunque, unas tijeras de florista coronaban el túmulo fúnebre que ahora era su vientre.

 

Un vientre en el que se pudrían dos meses de embarazoso embarazo, dos meses de amor imposible entre una joven mexicana que vendía flores y un maduro pastor de ovejas que no amaba a su esposa.

 

17/11/2010 12:50 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

ODA DEL PAREDÓN, nuevo texto poético

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Oda del paredón

Sin aplomo envío el plomo y, aunque casi me desplomo,

contemplo la paloma que presidía el templo rojo, apolíneo,

apaleada por los pálidos pélidas homéricos,

hambrientos unos, hombrunos otros, umbríos todos,

hombres al fin y al cabo,

agarrados por dos garras en los hombros,

presas de las armas que desarman almas sin calma,

armados por huecas corazas descorazonadas,

absurdas castañas sin nada dentro,

carentes de un cuerdo corazón,

acordonadas por la nada en que nada la razón obviada, odiada,

un recuerdo acordado entre bolsas de plástica vergüenza imberbe

que impregnaría todo para siempre,

sembrando cruel simiente,

miente que miente,

miente mientras no sienta,

asiente sentado con tiento en el suave asiento,

asienta los cimientos del odio subido al podio;

almas desalmadas bien armadas contra todo,

protegidas contra la patética piedad,

patoso lastre castrense que se acuesta con la deshonesta empatía,

peligrosa huella que embadurna hasta la urna al bienvenido felpudo

y hace fiel hiel de lo que pudo ser infiel miel;

prisioneros de las impresiones prietas torturadas entre tuertas salas

ante las sombras que no se asombran aunque obran sin sobras

y escombran cunetas acunando cuentos jamás contados,

abren vetas en almas sin saetas,

olmos desalmados lamiendo lomas, lo más triste que existe...

huyendo a lomos de los más veloces caballos,

aves rapaces capaces de derrapar entre el interés y la virtud,

cayendo por el barranco insalvable de la injusticia legalizada por la bandera alzada, estetas excitados en éxtasis planificados,

savia desangrada en el tronco de la parra desparramada...

hados aferrados a dos férreos brazos, abrazados entre cerezos,

celosos de la libertad ajena, enajenados,

ajados por no aceptar el hado propio,

propinan bálsamos de ajo y sal en las heridas de otros que sí fueron capaces,

nunca rapaces,

y dejan caer el dedo en el gatillo,

abrazándolo con la desesperación de la inconsciencia,

o peor aún,

con la cobardía de la verdad contemplada entre dedos que pretender

tapar,

cegar,

ocultar,

salvar,

perdonar,

y entonces,

sólo entonces,

lo hacen,

y envían la muerte entre dientes,

y luego lloran con lágrimas embarazadas de seis meses,

y saben que la culpa cose sus talones a tus talones,

y sabemos que somos ellos,

que los matamos,

que los hemos visto morir,

y entonces ya da igual,

porque un muerto más es una derrota más,

porque la escopeta que empuño

abrazo

agarro

aprieto

humedezco

seco

me ensordece

relleno

limpio

cargo

me clava sus garras cada vez que disparo

y mi alma ya se ha ido

y tan sólo me queda

seguir

disparando...

09/11/2010 18:46 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo texto ambientado en la Guerra civil con un mensaje secreto...

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Marzo de 1945, Madrid

Tras duros días de enfrentamientos sociales y controvertidas desapariciones, muestra del desgrane de la España de los cuarenta, una vida se esfuma entre la pólvora que escupen diez escopetas injertadas a fuego en los brazos temblorosos de los oficiales del escalón más bajo del ejército franquista.

Es una la que se esfuma, y no diez, porque los otros nueve llegaron prácticamente muertos en vida, siguiendo la inercia del paseíllo previo, ese período sumamente largo para el que ya se ha despedido de todos, y absolutamente efímero para todos los demás. 

La noche devora insaciable varios matrimonios y reparte otra horneada de nuevos huérfanos como quien reparte una mala mano de naipes entre una timba de jugadores obligados a continuar la partida.

Un sol que desayuna avergonzado entre olmos y robles milenarios espabila a un Carlos deseoso de visitar a su amado Juan. Un amor prohibido en tiempos de desconfianza, rosarios y soldaditos de plomo; un amor asesino que mató a dos seres de un solo balazo: uno de ellos aún no lo sabía, pero ya estaba muerto.

Cuando llegó a la cárcel, tras varias preguntas personales "convenientemente" satisfechas, le dejaron acceder a los objetos personales del reo, entre los que encontró una carta.

De entrada no entendió del todo lo que leía. Estaba desorientado, ya que eran personas poco afines al régimen, pero no tardó en entender el mensaje oculto y se marchó para no volver.

En su viaje sin retorno pudo envolver en un hatillo su honor, su autoestima, sus derechos, su felicidad futurible, y un trocito de pan duro. Junto a ellos, tuvo que esconder su pasión, sus deseos, y sumirse en un largo sueño de más de cuarenta años.

Fingió una vida que nunca le llenó, se casó, tuvo una honorable familia en Alemania, desempeñó un trabajo bien remunerado, y, ya mayor, muy mayor, regresó en los años noventa a una España en la que la tierra sólo se removía para plantar pisos.

En un convento, en la capital, su hermana Lola aún guardaba entre sus manos aquella carta que le salvó la vida al maricón de Carlos. Dónde estaría... Dónde...

Unos meses antes de que la Átropo cortase su hilo y la mandase al infierno donde arden eternamente las almas fascistas e incomprensivas, descubrió el misterio de aquella misiva.

Querido lector, ¿serías capaz de hacer tú lo mismo?

"Querido Carlos,

lee despacio. Ten fe en mí; sin cuidado créete ciegamente todo. Nadie con dos dedos de frente lo negaría: la ley con que soñamos nos protege aquí.

Le confiesas todo a Lola. Dices cómo ocurrió todo sinceramente a los agentes. Nada ocultes. La verdad nos ayudará, la policía es de fiar.

Quien desconfía de la justa ley, de los familiares que (como mi querida Lola, esa buena hermana con quien tanto discutí) es realmente un apoyo fiel, uno de los firmes pilares de nuestra familia, merece que ellos, de quienes la virtud escapa, les dé caza en cuanto puedan, sin demora.

Cree antes de que sea tarde

Un abrazo."

26/10/2010 13:47 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"El Señor es uno y trino", juego literario

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Este soneto es una recreación de una carta que una joven monja envía a su madre contándole cómo se siente. Como debía burlar la censura de las hermanas del convento, se las ingenió para que su carta no fuese interceptada. ¿Dónde está el truco?

"El Señor es uno y trino"

Estoy, querida madre, usted lo sepa, 

feliz con esta vida religiosa; para nada

muy triste, pues me siento custodiada;

las monjas bien me cuidan: vino y cepa.

No crea que en estos tristes versos quepa

dolor por extrañar mi casa amada,

ninguna libertad esperanzada,

o un pesar en melancólica arepa.

Muy al contrario, quiero confesarle

que cada vez aquí estoy más fuerte,

mis penas, descontento o dicha tuerta,

huyeron de mí, no puedo negarle,

pues quiero ver llegar a la cruel muerte

antes de marcharme por esta puerta.

20/10/2010 12:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Un cuento de hadas sin hada... Nuevo relato

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Hace no mucho regalé a alguien muy especial para mí un cuento que se titula "La Cenicienta que no quería comer perdices". Como me recordó muchísimo a esta persona decidí secuestrar el título, modificarlo un poco y contar otro cuento... Un cuento en el que al Hada madrina no le sonó el despertador a tiempo y el Príncipe azul se equivocó de tren...

CENICIENTA NUNCA QUISO COMER PERDICES

Un frío que taladraba los tobillos, partía en tres las plantas de los pies y estrujaba los dedos se apoderó de los presentes.

Solía ocurrir en los funerales.

El único que no llora, que no se estremece, que no sonríe o llora sin ganas, que no besa a auténticos desconocidos... es el muerto.

Los demás son extras que a duras penas dedicarán unos minutos de compromiso a reconocer la valía póstuma y se marcharán cuanto antes a sus banalidades: el pan del supermercado, los huevos kinder, la leche semidesnatada con omega 3...

Todos menos el muerto y la persona que más le quería en el mundo: su hija.

Llamémosla Cenicienta.

Una mujer que con seis añitos heredó todo el encanto de su difunta madre, pero también un vacío que la acompañaría toda su vida colgado de sus orejas.

Una mujer que lo fue mucho antes que sus compañeras de clase, que recibió bofetones inmerecidos por profesores envenenados con el odio del sistema franquista, que también recibió premios por sus calificaciones (único reconocimiento)...

Una mujer que tuvo que compartir a su padre con una viuda sedienta de dinero y una hermanastra enfermiza, delgaducha, fea y mala que venía colgada de su brazo cual zarigüeya mezquina.

Una mujer que asumió todas las penurias que el cuento describe, pero que (a diferencia de aquella joven, hermosa, agraciada y en el fondo millonaria princesita) era realmente una joven luchadora, con poco o nada a su favor, y supo ganarse mucho más que lo que da un zapato de cristal o un baile.

Una Cenicienta que supo ordeñar a la vaca cabrona de las pesetas que nunca llegan y que hizo queso para mañana, requesón para pasado, mantequilla para el otro y yogur para el cuarto día. En eso aventajó a la lechera del otro cuento.

Una Cenicienta que vivió en sus carnes las embestidas del minutero, pero que supo aprovecharlas en su favor y adornó cada calendario con la mejor de sus sonrisas.

Una Cenicienta que se casó con un hombre guapo y atractivo, elegante, que vestía muy bien y estaba en el punto de mira de muchas otras jóvenes.

Un hombre que manejaba mucho dinero y le prometió comodidades, lujos, riquezas, aunque a ella le hubiera sido suficiente con lecha para cada día.

Un joven que poco a poco dejaba de serlo, pero su ambición siempre aumentaba, y fue hipnotizado por la cobra de tres cabezas que juega al escondite con luces y sonidos y te pide una moneda más. El buzón parlante le robó su alma a cambio de una copa más y cien billetes menos y aceptó el trato.

El pulso que intentaba ganar en cada nueva partida lo perdió. Lo perdió también Cenicienta.

Su vaca se secó, y se acabaron la leche, el requesón, la mantequilla y el yogur. La vaca se moría de hambre. Cenicienta tuvo que luchar aún más.

Y no contaría con el apoyo de su príncipe. Pero no terminaban ahí los problemas, porque Cenicienta tenía también dos hijos a los que vestir, alimentar, cuidar, educar...

Dos niños que nunca notaron nada de lo que realmente pasaba. Cenicienta era fantástica contando cuentos, guardando cachitos de mantequilla y queso. Hacía auténticos malabarismos. En sus manos las monedas doradas de peseta se convertían en un arco iris del que salían fiestas de cumpleaños, regalos de Navidad, monedas de 500 pesetas con dos reyes dentro que el Ratoncito Pérez te regalaba a cambio de un diente...

Dos niños que crecían muy deprisa y poco a poco notaban cosas, oían cosas, soñaban con cosas... Dos jóvenes que cuando se vestían para ir al instituto aún notaban el olor del alcohol de la noche anterior o los gritos de discusiones breves pero intensas.

Cenicienta, la Cenicienta de verdad, nunca tuvo ni príncipe, ni padre, ni madre, ni Hada madrina. Sólo se tuvo a sí misma. Y con eso le fue suficiente, porque esta Cenicienta no es una Cenicienta cualquiera.

Esta Cenicienta recuerda en el funeral de su padre todo ese horrible cuento que aún hoy sigue escribiendo, y es que Cenicienta, la Cenicienta de verdad, nunca quiso comer perdices.

13/10/2010 18:47 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

AMBIGÜEDAD, esa vecina tan simpática

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Recuerdo que, estudiando un tema de semántica en la asignatura de Lingüística, vimos un ejemplo de ambigüedad que a mí me hizo muchísima gracia:

"A medio camino entre un seminario y una clínica veterinaria hay un letrero que dice: << Hacemos curas a los animales>>."

La gracia del ejemplo radica en que no sabemos si se refiere a la clínica ("Se cura a los animales") o al seminario ("convertimos en curas a los animales").

Basándome en ese ejemplo de ambigüedad escribí esta minihistoria con soneto:

"Una no la quise porque era tarde,

la otra bien se veía que era mala,

la otra me caería como bala

y está mi cuerpo roto: ¡está que arde!

Ninguna de las nuevas me inspiraba,

mi boca todo corta, nada deja,

engáñese a quien no tenga tal queja:

pues al probarlas yo me envenenaba.

Redondas, vivas, suaves, esponjosas,

delicias que los dioses no comparten,

ni Baco, ni Afrodita, ni ocho cubas,

seres que nos embriagan, ¡raras cosas!,

¡no hay ser humano que de ellas se harte!

¡¡No sé si hablo de chicas o de uvas!!

Epitafio en la tumba de Don Juan Tenorio, junto a un grabado representando la fábula de la zorra y las uvas".

04/10/2010 13:46 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Adivinanza poética: ¿a quién esconden estos versos?

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SONETOS DEL ARPA DEL AVE FÉNIX

Dedicado a mi amiga Antonia, para que como el Ave Fénix renazca una y otra vez de sus cenizas de azafrán, amapola, sandía y magma.
 
Génesis - Primavera - Allegro de sonata
 
Nadando entre los flujos maternales
Alcanza forma al fin la criatura.
Zoólogos apuntan su figura.
Cuando descubren raros animales,
Observan con asombro sus dos ojos,
Cuencas hermosas, llenas de azufre,
Azafranada voz del que ya sufre
Dorando pieles entre crueles tojos,
Adivinado su maldito hado,
Luciérnagas escapan con sus luces,
Uniéndose a la crüel estampida
Negando paz al triste, no malvado.
Escurriendo el bulto marcan tres cruces,
Solo sombras le legan, y bebida.
  
Desarrollo - Verano - Andante con motto
 
Creció muy poco a poco entre desdichas,
Rugiendo sus entrañas maceradas,
Extirpando las alas a las hadas
Zozobra como peón entre las fichas.
Consigue ver la luz, desconocida,
Oscuras líneas trazan su perfil:
Estrecha su cintura garra vil
Lamiendo su cerviz escarnecida.
Maldito desde siempre, ya sin cuna,
Acuna sueños rotos entre prisas,
Recuerda con nostalgia los abrazos,
Tiernos, ajenos dones de dos lazos,
Extenuado entre ecos de otras risas,
Sumido en soledad: un alma bruna. 
 
Expansión - Sequía - Coda
 
Resquebrajaba su sombra el asfalto,
Intuía voces en la lejanía,
Orgulloso de no deber valía
Espera a la noche, mentón alto.
Largas carcajadas que pisoteaban
Muchas veces sus ideas, nocivas
Irreverente fruto de festivas,
Estúpidas almas que "todo amaban".
Restriega con sus manos las ortigas,
Cosecha propia en su jardín casero,
Oscura guarnición, siempre amigas,
Lamiendo ya sus brazos, su trasero,
Erguidas como naipes entre dueños
Son ensalada y sopa, ¡fuera sueños!
  
Consolidación - Otoño - Minuetto
 
Murmura entre las sobras nuestro amigo,
Ahora aquí lo digo, pues es cierto,
Durante estrofas quise hubiera muerto,
Usted verá si coincide conmigo.
Rumores son Tumores con café,
Oscuridad engulle toda ciencia,
Estando a mala saña, sin paciencia,
Lucrando orgullos, vanos sin el Té.
Juegan a odiar lo que les es ajeno,
Untando con el lodo del "yo sé",
Esperando caer bien al que escucha,
Viendo que son cómplices en cruel lucha,
Extienden sin piedad su fiel veneno
Sorbiéndose los mocos del "no sé".  
 
Desgaste - Hojas caídas - Trío
 
Su nueva esencia, ahora reconocida,
Unánimes aplausos atesora,
Fieles por moda a tal o cual señora,
Rugiendo entre el "adiós" y "bienvenida".
Oscuro, nuestro amigo, reconoce,
Entre los ruidos que se arremolinan,
Limpias voces, las menos, que examinan
Voluntades inquietas con el goce.
Ignora el alcance de los hechos
Estudiados de cerca, con la lupa,
Retozan buenos mozos en sus lechos
Nadando entre fatigas que él agrupa
Extensas entre cargas y descargas,
Suspirando sin prisa, siempre amargas. 
 
Derrota - Invierno - Tema y variaciones
 
Olvida pronto todo el mal pisado
Limpiando su zurrón en buen viñedo,
Viendo su sino afín a aquel de Olmedo
Inaurugura el buen vino sin pasado:
Doradas uvas rotas, azotadas,
Obleas endeudadas, estridentes,
Estrofas de himnos rancios entre dientes
Liman almas de fieles, azoradas.
Salpica tu osadía, amigo enfermo,
Aquellos ecos tercos de la infancia,
Basados en mi ilusa ignorancia,
Atados a deseos infantiles
Dotados de almas fértiles, no viles,
Ósculo episcopal de hombre yermo.
 
Muerte - Primeras nevadas - Fuga
 
Mirando atrás la vida del torcido,
Uniendo siempre imágenes y sones,
Esponja de calamidades, dones,
Reducida a estos versos que mido.
Obseso, retorcido, exiliado,
Esbelto, misterioso, señorial,
Líder de logias, seco, tutorial,
Directo, triste, mil veces amado.
Objeto de atropello infame, tuerto,
Mil veces perseguido, tres hallado,
Infamemente devorado al filo
Nocivo de las armas del pasado,
Grande ante los ojos del gran Río Nilo,
Obviado ser lo besa: yace muerto.


Resurrección - Primavera - Sonata Da Capo
 
Preguntan en el pueblo por el hombre,
Estando en tiempos tristes maltratado,
Recogido su nombre con buen hado,
O en todo caso con un nuevo nombre.
Vuelven las golondrinas atrevidas,
Un día fueron odiadas por su suerte,
Esquivas, se burlaron de la muerte,
Librando sin medida aquí sus vidas.
Viene la vida y viene el descanso;
Oyendo los lamentos y los llantos
A ver quién llegó, o quién tocó la orilla
Serena del río eterno, olvido manso,
Espera impaciente la sucia quilla
Rasgando el aire nuevo tras los mantos.

 

Si quieres leer las claves interpretativas de los sonetos cliquea aquí.

28/09/2010 13:19 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

ELEGÍA CIRCENSE, nuevo texto

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ELEGÍA CIRCENSE

 

 

Yacen.

No están tumbadas.

Si estuvieran durmiendo,

si pudieran estar soñando,

si se hubieran acostado al menos…

Pero no.

No hay vida en sus cuerpos,

como sacos de patatas vacíos,

con tan solo el resto polvoriento de lo que en algún momento fue una

vida,

como cajas huecas donde ya ni siquiera resuena el triste

eco

de

la

mú-

si-

ca

de sus triángulos chocando

y chocando

al ritmo del bamboleo inconsciente del sabio y prudente

burro

que tiraba del carro circense.

 

Cliqueando aquí accederás al texto completo.

09/09/2010 11:55 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo texto: "ES HIELO ABRASADOR, ES UN FUEGO HELADO..."

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“ES HIELO ABRASADOR, ES UN FUEGO HELADO…”

 

“Transcripción de la grabación de voz del investigador nº 32.364-WK. Miércoles 23 de agosto de 2128. Entre los restos de la penitenciaría de A Lama, Pontevedra, analizados según el procedimiento habitual (código 233-C), hallamos material encarpetado, folios con poemas escritos y unos pendrives que contenían información sujeta a investigación. Revisado el estado de la lengua en esa época (datan de agosto de 2010 según informes del prestigioso gabinete de estudios filológicos consultado), no hay duda de que fue redactado por un individuo adulto de entre 28 y 46 años de edad, con estudios relacionados con letras y con una clara fijación psicópata con el fuego y el alcohol (habla de borracheras, noches…)... " 

Cliquea aquí para leer el texto completo.

06/09/2010 18:36 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Fe en milagros", primer texto de agosto tras dos meses de descanso

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"Fe en milagros 

Como buena creyente, Mariana creía en los milagros. Confiaba en que esta vez las cosas cambiarían; que comenzarían a hacerlo.

Llegó con paso firme y sereno, aunque sabía perfectamente que estaba fingiendo: un remolino de arrepentimientos, deseos ocultamente satisfechos y mucha culpabilidad se deslizaba como un río subterráneo en sus adentros. Sentía vergüenza por sus actos a lo largo de esta semana. Pequeñas derrotas ante el placer insinuante. Traiciones imperdonables que iban contra todo sentido común. Si mamá viviera para descubrirla, se sentiría profundamente defraudada ..."

 

Cliquea aquí para leer todo el texto.

23/08/2010 14:04 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Microrrelatos veraniegos: dime lo que sabes y te diré lo que pasó realmente...

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MICRORRELATO Nº 1:
 
"Noto un incómodo sabor a ajo en mi lengua. Un escozor intenso en mi pecho me recuerda los aromas del pinar, la resina que impregnaba tus castigados dedos de hija del leñador. Me remuevo al son de los aullidos lobunos que acompañan a Selene. Abro los ojos y creo que esta vez podré salir del sarcófago. Mentira. Mastico sangre, tu sangre pastosa entre mis colmillos oxidados. Cierro los ojos y recuerdo: todo acabó con tu traición y mi codiciada captura. Aprieto mis párpados y creo oír tu voz en nuestro último encuentro. Me ... besas. Me matas." Fragmento de "La traición de Nosferatu".
 
MICRORRELATO Nº 2:
 
 "Con cuánta desidia se desliza el minutero desde que te abalanzaste sobre mi pobre hermana. Afortunadamente los alguaciles llegaron a tiempo para impedir que la mataras. Y pensar que yo estuve dispuesta a dejarlo todo por ti: ¡qué equivocada estaba! En aquel entonces era joven e imprudente. Con malas artes robaste mi alma, pero estos últimos 25 años de clausura me han salvado de las lenguas fuego que consumen a los pecadores... Lenguas de fuego... ¡como la tuya! Cómo te añoro, tus ojos nunca se borrarán de mi memoria. Aquella última vez tendría que haber sido diferente... Pero me retrasé un poco y aprovechaste para engañarme con ella, carne de mi carne... No pude vete por última vez..." Fragmento de "Diario de Sor Juliana la maldita".

09/07/2010 16:06 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Sonetada de despedida para los tres compañeros que se van este año: Jesús, Javi y Lola

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Para despedir a nuestros tres compañeros definitivos que se marchan el curso 2010-2011 de Verín, hicimos una cena de despedida en Portugal el pasado lunes. Para homenajearlos en condiciones escribí para ellos unos poemas.

Os copio unos fragmentos de los sonetos:  

"Cada recreo, a partir de septiembre,

habrá un hueco en la atiborrada barra,

pues no hay por aquí agricultor que siembre 

tan buen rollo, tan amigable parra,

como tú, que te vas, tú, matemático,

problemista y, pese a ello, simpático." (tercetos del soneto IV, para Jesús)

"Los Piscis somos peces río afuera,

buceamos si extrañamos las burbujas

en que nos refugiamos de las brujas

cuando ya no hay conejo en la chistera." (1º cuarteto del soneto VIII, para Javi) 

"Una mujer hermosa, delicada,

como el duro diamante frágil; suave

sin embargo al tacto humano; y grave

como el plazo ceniciento del hada." (2º cuarteto del soneto X, para Lola) 

Cliqueando aquí accederéis al texto que leí en la última cena de este curso. Está compuesto por doce poemas (once sonetos y una espinela).

A Jesús, Javi y Lola: ¡¡un abrazo enorme y que os vaya lo mejor posible!!

01/07/2010 13:10 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

"A lomos del cangrejo", último relato

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“A lomos del cangrejo” 

 

C-60  

Que empiece la partida  

Hoy me siento lleno de vitalidad, presiento que algo fabuloso está a punto de ocurrir. Me veo al espejo y digo: una nueva vida.

Qué bien.

Cuántas ganas de empezar mi nueva vida. Una vida que, si lo pienso detenidamente, cambia  a cada instante.

Un mar de recuerdos y deseos que se pliegan sobre sí mismos y apresan entre sus dedos rayos de sol, gotas de lluvia otoñal o granos de arena veraniega. Un lago Ness lleno de pasiones ocultas cuya fuerza sobrecogedora desconocemos, tememos y, en el fondo, esperamos.

Me froto los ojos, cojo aire y me sumerjo en él. Y a ti, querido lector, te llevo conmigo en mi pequeño viaje.

Tiro el dado: tres. ..."

 

 

 

 

Leer el relato completo aquí.

14/06/2010 16:24 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Clases de cine (I): Planos de cámara", nuevo relato

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CLASES DE CINE (I): PLANOS DE CÁMARA

Gran plano general

Una enorme bestia que ruge al son de los motores siempre iracundos de coches, autobuses y motos se despereza bostezando nubes de humo tóxico, bocanadas de aceite prostituido mil veces entre fogones y trincheras de comida plastificada, precocinada y reducida a un esquema de sí misma.

En lo alto del cielo, se arremolinan los últimos retazos de algodón nocturno, y (como escapando de su cegadora mirada) dejan detrás al triste sol, que en vano les sigue la pista en una persecución en la que todo un mundo los separa.

Abajo, entre los amasijos de hierro y montañas de basura, aún humeante, las hormiguitas se mueven a toda prisa para cumplir su cometido. Algunas son hormigas ejemplares, aspirantes a dominar en el terrario urbano que da cobijo a la bestia, otras son realmente hormigas-cigarra, que intentan engañar a sus superiores, semejantes y subordinados escondiendo continuamente su guitarrita juerguista, y luego gastan el dinero que no ganan en largas y tediosas sesiones con la hormiga-espejo del alma, capaz de decirles a la cara, cobrando, lo que ellos ya sabían de sí mismos.

Como ramas de un árbol convertido en moqueta, las venas de la bestia no cesan en su actividad: movimiento loco, luces que se mezclan con ruidos, olores y el sabor recio de la cena de ayer, en tu boca pastosa de tanto fumar y reseca como la arcilla al sol. Calles llenas de sombras que pasean buscando o esquivando la luz, vainas de judías que desconocen si llevan algo dentro o ya se les ha caído por el camino..."

Cliquea aquí para leer el relato completo.

05/05/2010 13:44 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

"Quiero seguir cantando", nuevo relato

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QUIERO SEGUIR CANTANDO

 

Una gruta. Oscuridad. Silencio. Nada.
Una larga espera. Olas rotas, espuma, salitre, algas.
Esperanza, paciencia en peligro de extinción, pesadumbre.
Soledad.
Mucha soledad.
Tiempo: horas, días, estaciones.
Un rayo de sol mutilado.
Un haz de luz: botellas viejas, latas oxidadas, basura.
Un par de ojos: tristeza, dulzura, extrañamiento.
Desorientación, búsqueda inexperta, desconfianza..."

Leer el relato entero aquí.

26/04/2010 13:17 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

El haiku de Juliana: nuevo texto

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El haiku de Juliana


Aquella mañana Juliana se levantó de buen humor. En cuanto llegó al comedor del convento, se dirigió a la Madre superiora, una señorona entronada en su silla de ruedas probablemente desde antes de sentir la llamada del Altísimo.

-Buenos días, Madre.

-Que el Señor esté contigo, respondió, con la boca llena de trozos de magdalena y café.

Un beso en la frente rescató a la anciana y le permitió seguir devorando el desayuno; fue un beso veloz, como una disculpa que se pide entre dientes, cálido, como un apretón de manos entre diplomáticos, mil veces falso y tan sólo en contadas ocasiones sincero, oscura sinécdoque de un amor prohibido.

-Juliana, hermana, ¿sabes que las internas están escribiendo poemas japoneses muy breves... haikus?

-No tenía ni idea, madre.

-Ayúdalas escribiendo uno para ti. A ver qué se te ocurre.

..."

Leer el relato entero aquí.

20/04/2010 19:15 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Último texto: "PARA BELLUM"

Arriba tienes mi último texto, que en esta ocasión es una presentación de powerpoint con música de fondo. Espero que te guste.

16/04/2010 18:21 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo relatillo: SIN TÍTULO

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“Érase una vez una niña que se llevaba muy bien con todo el mundo. Era parlanchina y cariñosa, nunca ocasionaba problemas a los demás y le encantaba juguetear con sus amigas en el cole.

Después descubrió el instituto, un lugar en el que la moda era la reina y el hacer los deberes o salir voluntario en clase estaba mal visto por muchos compañeros. Por ello, dejó de ser una alumna aplicada. Además, para llamar la atención del chico que le gustaba, debía estar guapa, muy guapa.

Pero para lograr estar más guapa tenía un impedimento, un problema muy gordo: comía demasiado. Tanto era así que no paraba de engordar y engordar y engordar.

Para colmo de males, su familia la animaba a seguir comiendo, como si les diera exactamente igual lo que le pudiera pasar a la pobre: que si desayuna un zumito de naranja con leche y cereales, que si cómete esta manzana, que si termínate estos espaguetis con tomate, que si meriéndate este bocadillo de jamón york (¡qué soso! ¡sin la gracia del chorizo o el gusto salado del jamón serrano!), que si cena esta tortilla francesa y este tazón de leche… Agotador, la estaban cebando.

..."

Leer el relato entero aquí.

14/04/2010 19:23 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Dulces sueños", otro relato

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"Dulces sueños
 
Me has encontrado. Gracias.
Después de tantas horas de búsqueda inútil, después de dar tantos palos de ciego, después de tantos ayes, "dónde andará" y "cómo pudo pasarnos esto a nosotros, Dios mío"...
Gracias.
Gracias por no haberte rendido. Por seguir mi rastro incansablemente. Sabías que me encontrarías. Tú. Sólo tú podías haberlo hecho. Nadie más.
Supiste dejar de lado los problemas con tu mujer Carmen, apeaste el resentimiento de vuestro matrimonio en barbecho y no desististe.
Supiste obviar la crisis existencial de tu hija adolescente Cristina, que continuamente llega a casa borracha, o puesta de coca y otras mierdas.
También hiciste caso omiso de las continuas llamadas de atención de tu celosa suegra, que no es capaz de dejar pasar un día sin llamaros a casa diez veces recordándoos su list interminable de dolencias, enfermedades y plegarias beatas, diciéndoos lo poco que os preocupáis por ella, la pobre, que siempre estuvo pendiente de su Carmencita del alma, su única hija.
Gracias, héroe. Eres mi héroe. Me has salvado del Calvario del abandono.
Pudiste hacerlo.
..."

05/04/2010 19:36 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo relato, mitológico

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Dedicado con muchísimo cariño a mi amiga Antonia, cerca de su cumpleaños.

"Un, dos, tres, escondite inglés...

Me paseé durante horas por el corredor principal de mi morada. Un lugar oscuro, tétrico, donde el silencio es una imposición.

Me dirigí hacia uno de mis huéspedes y le dije:

-Hola, compañero. Te veo tan serio como de costumbre. ¿Te ocurre algo? Podrías al menos dedicarme una sonrisa... Ya veo que hoy no estás de humor, otra vez será.

Me acerqué al de al lado, también muy serio, y le dije:

-¿Y tú? ¿Tampoco tú alegras esa cara? Venga, empezamos de nuevo: un, dos, tres, escondite inglés, sin mover las manos ni los pies... Vale, no os movéis ni un poco. Sois unos profesionales.

Cómo me aburría.

Me senté un rato sobre la fría piedra que, salpicada de pequeñas manchas de musgo, me servía de trono improvisado.

Su tacto me hizo pensar en aquella tarde de pasión.

..."

Leer todo el relato aquí.

02/04/2010 21:03 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Uno de los capítulos de la novelita que estoy escribiendo...

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A ver qué os parece este capítulo. Lo protagoniza uno de los personajes de la novelita que estoy escribiendo.

Dedicado a mi amiga Antonia, gran pescadora.

"DE PESCA

 

Las persianas no estaban del todo cerradas: entre los dedos enlazados se escurrían rayos de luz que arruinaban la sorpresa de la llegada del nuevo día.

El cuarto permanecía silencioso. Tan sólo el tímido tic-tac del reloj de la mesilla resquebrajaba el aire mortecino.

Juan se incorpora de la cama, permanece unos minutos sentado con la mirada clavada en la pared y las manos apoyadas en el colchón.

-Un nuevo día. Tengo ganas de ir a pescar otra vez.

Se levanta, va al baño, se ducha canturreando entre el vapor y la espuma y se afeita cuidadosamente.

-Tengo que estar elegante. Mañana es la graduación de Fátima, y no puedo ir hecho un harapo.

Después de acicalarse para el evento se dirige a la ventana, la abre y se apoya en el alféizar. Un paisaje de belleza descomunal se abre ante sus ojos: unas montañas al fondo, una arboleda rodeando la finca y un río, aún con cauce, le prometen que el día valdrá la pena.

Coge aire y lo retiene en su interior. Quiere saborear los pinos, notar la fragancia densa de su resina pegajosa en su paladar. Necesita abrazar el vuelo del buitre negro y la cigüeña.

-Esto sí que es vida.

Se dirige a la puerta, coge sus aperos de pesca y decide ir al río. Para ello, busca en su monedero y encuentra un par de tiques del autobús.

..."

Leer el capítulo entero aquí.

18/03/2010 13:37 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Otro relato: "Hasta que la muerte nos separe"

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HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE
 
Sábado 10 de marzo de 2012
 
Media hora antes de que la bomba explotara y arrasara con todos los asistentes, desmembrándolos, salpicando de sangre y fluidos corporales, pelos y masa muscular deshecha lo que quedó de las paredes, puertas y muebles en el hall del hotel, Karim estuvo charlando plácidamente con Laila.
 
Se habían conocido dos días antes, y ultimaban los planes de su boda. Habría sido precioso.
 
Karim era un joven musulmán que amaba a su pueblo y a su cultura. Era creyente en la fe de Mahoma y seguía rigurosamente los preceptos del Islam. A sus veinte años ya conocía lo que era esforzarse y fracasar en la vida mientras veía cómo otros medraban sin el menor esfuerzo. Esto no fue lo que más le movió a unirse a la causa terrorista. Él creía en la bondad del ser humano. Confiaba en que detrás de cada individuo había una historia propia, con sus mases y sus menos, pero que Alá estaba en todos y solo por eso la vida tenía sentido.

Leer el relato entero aquí.

08/03/2010 00:13 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

Relato: "Traje de luces, alma de sombras"

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"TRAJE DE LUCES, ALMA DE SOMBRAS

Los rigores de un clima gélido no le hicieron titubear. Unos minutos antes de que todo empezara se paró a pensar.

El tío Juan le había estado preparando desde niño para este momento. "Un momento crucial en la vida de un hombre", le decía. "A partir de ahí todo lo que hagas tiene otro significado, porque tu propia existencia habrá cambiado sustancialmente". Manuel pensaba una y otra vez, le costaba creer que ya hubieran pasado los cuatro meses de la etapa final de su entrenamiento. Tenía que demostrar su valía. No podía defraudar a nadie. Había muchas bocas sedientas de errores ese día para echar bajo tierra el temple y la fama de la familia. Su familia. Por encima de todos, su tío.
No podía traicionar las esperanzas que tanto le había costado alimentar en su severo tío. Desde que era un crío, se había ocupado de él. Le había enseñado todo lo que necesitaba para desenvolverse en la vida: cómo debía trabajar el campo, cómo debía alimentar al ganado, cómo se enamoraba a una mujer... Todo. Para ese tipo de tareas la vida siempre te daba otra oportunidad. Una tras otra. Pero para esto no había medias tintas. El día de su estreno era el único válido. Fuera se oía el latente rugir de la turba que llenaba la plaza. "Una jornada única", proclamaría la prensa del día siguiente si todo iba según lo previsto.

Pensó y pensó durante lo que le parecieron horas. Eva probablemente seguiría allí, fuera, entre el gentío. Su relación fue tan intensa como breve. Un fracaso, según algunos. Una maravillosa burbuja de placer que se consumió al mismo tiempo que alcanzaba su mayor intensidad, según otros. Eva estaba realmente guapa. Quién lo iba a decir. Después de tantos meses de reclusión post-ruptura, después de tanto sufrimiento amordazado, después de tantas tardes sepultadas bajo el férreo yugo de la moral familiar y del qué dirán... ella seguía resplandeciente. Su carita de ángel alumbraba la plaza, sus ojos preocupados rastreaban cada milímetro buscando a todos los que se suponía que estarían allí. Tenía que evaluar el alcance de esa tarde.
Ese lunes de febrero no podía salir nada mal. Había demasiadas cosas en juego.
Eva estaba tan guapa... "

Leer el relato entero aquí.

22/02/2010 18:36 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Nuevo relato poético: "La energía no se destruye, se transforma"

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"LA ENERGÍA NO SE DESTRUYE, SE TRANSFORMA
 
 
Un beso en le frente sella una vez más un pacto tan joven como la misma humanidad. La promesa de un "hasta mañana" se cierne sobre mí, que cierro los ojos y me dejo envolver por el tierno y cálido bostezo de mi edredón, que me arropa y engulle como la bolsa de mamá canguro a su retoño. 
 
Ensoñación
 
Corre un aire fresco, noto cómo se me llenan los pulmones de vida, de frescura, de nuevas oportunidades. Mi cabeza se ilumina por dentro. Pienso en las veces que me lo habías dicho y, testarudo, negué - ya no con la cabeza, sino con el corazón -. Esa infantil esperanza que se posa como ave feliz en los restos del nido que había en la rama quemada del triste ciprés, antes olmo ilusionado.
 
Esa alegría incontenible, inabarcable, la promesa de un mundo sin límites: no tanto las casitas de algodón de azúcar o la espera fanática por los reyes magos como la sonrisa cómplice, los ojos embaucadores embaucados, los brazos abiertos que me rodean, abarcan, flanquean, envuelven y llenan.
 
Esas sombras chinescas se alejan como un rumor milenario que se oye solo entre las rocas más profundas del océano, conocido tan solo por pececillos desconocidos para nosotros. En vano nos congratulamos por designar, etiquetar, limitar una realidad que en absoluto nos es accesible.
Pero yo ya lo sé. Ella me lo ha dicho. Una y otra vez. Cerca, al oído, entre respiración y respiración. Siempre.
 
Lo que pasa es que tenéis celos. A vosotros no os ha dicho nada. Nunca, y por eso la dañáis, por eso le hacéis el corte de mangas, por eso la colonizáis con vuestras estúpidas y necias normas, pautas inútiles para quien ha de sobrevivirnos.
 
El esbozo del mundo que habéis decidido llamar Atlas es inútil, es falaz, es una estúpida invención megalomaníaca que os llevará a la tumba. Un lecho que nunca habéis dejado de ocupar, sea de pie o tumbados. El muerto lo es aunque no lo esté.
 
Incompleto, abandonado, desolado, insatisfecho..."
19/02/2010 09:28 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Sota, caballo y rey"

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Este relato está dedicado con todo mi cariño a mi profesora de alemán Marta Ares, en agradecimiento por todo lo que me ha enseñado estos cuatro meses en la EOI de Vigo. Gracias
"SOTA, CABALLO Y REY
 
As de oros, dos de copas, tres de bastos, cuatro de espadas
 
Estamos en la discoteca del Grande. Es un chuloputas pero nos respetamos. Su mirada es impenetrable como un túnel ciego, pero tiene buen fondo. Cuando alguien se pasa de listo, una hostia bien dada y, si no llega, dos. Si algún chuzas no paga la copa, golpe de remo. Si alguien le falta al respeto o la monta en el local, patada en la boca. Si alguna no cumple en el chollo, combo: bronca-polvo-bofetón. Y ya está. Por lo demás, todo bien.
Hoy es el cumpleaños de Roberta, mi mejor amiga. Me ayudó a venir a esta ciudad. Un lugar acogedor pero muy pueblerino, casi parece una aldea. Eso sí, se folla bien y mucho. La gente no está para perder el tiempo. Roberta lleva ya unos cuantos cubatas y empieza a tambalearse, pero su sonrisa encocada la mantendrá en vertical hasta que alguien decida acostarse con ella y se pongan en horizontal. No es mala tía, después de todo.
Lo de aquella noche no se lo puedo perdonar, pero somos humanos. Eso sí, unos más que otros.
Hoy se ha puesto toda elegante: chévery chévery. Encantadora. Se ha pintado de rojo sangre los labios, carnosos y simétricos, y tiene una fina pero elegante capa de maquillaje. Su piercing bajo el labio inferior, a dúo con el de la aleta izquierda de la nariz, le dan un toque desenfadado que la hace aún más atractiva. Su boca, llena de unos dientecitos pequeños, casi enteros, entre los que habita (oculta como la morena entre las rocas marinas) una lengua muy habilidosa. Su mejor arma.
Es una encantadora de serpientes, de todo tipo de serpientes. Su voz no hace justicia a su determinación, pero eso casi la beneficia, pues le da el factor sorpresa: muchos de sus amantes creyeron que iba a ser fácil de doblegar y al final... ¡¡batacazo!! ..."
10/02/2010 12:34 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Resaca de mí mismo": nuevo relato

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 RESACA DE MÍ MISMO

"El goteo impredecible de los salientes de los balcones en la resaca de un aguacero me acompaña, me observa: el retorno de Ulises después de haberse bebido el Mediterráneo.

Para comentar la jugada le contesta el frío gris de las callejuelas desiertas, llenas de restos de juerga: vomitonas, algún zapato medio roto, tierra mojada y barro, estallidos de botellas ya borrachas que no se tuvieron en pie, algún mendigo y harina, mucha harina. Formando ahora una pastosa mezcla de texturas heterogéneas (entre el blanco poroso de la primogénita del buen molinero de antaño y el marrón granudo de la tierra pisada, bautizados por el “orballo verinés” a las tantas de la madrugada).

En medio de sus observaciones, lleno de dudas, certezas, ilusiones y desilusiones, atesorando entre los dedos (recién mojados y apestando a tabaco) los pocos minutos que le quedan a la noche antes de que el sol entre en escena dando un mazazo en la sala del juzgado, yo.

Lejano a mí mismo, pequeño, con el zumbido penetrante de la empanada de excesos que, una vez más, acabo de comerme yo solito: música muy alta (altísima), mucho tabaco (demasiado), muchas copas (el monedero está vacío y mi cabeza llena), mucho de todo... ¿de tanto? No, nunca lo es.

Un exceso es la firma miserable de una escasez inconfesa. Llenar de cuadros una pared es intentar evitar el vacío que uno tiene dentro. La velocidad es fabulosa para inventar, para no tocar, para no dejarse tocar. La velocidad impide la reflexión. El tiempo, el parar en seco, la quietud te pone al borde del barranco: ves las charcas de la ciénaga llenas de fauces medio abiertas, oyes el castañeteo de sus dientes, temes su mordedura. Sabes que estos “pantanos de la tristeza” de la historia interminable habitan en todos nosotros. En cada uno. Por eso vuelo en Fúyur. Por eso me resisto a pedir los tres deseos del collar mágico de las dos serpientes de la emperatriz infantil. No quiero elegir. No quiero tomar posturas. No quiero arrancar.

¿Arrancar el qué?

..."

Leer el relato entero aquí

04/02/2010 18:43 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Otro relato: "¡TÚ LA LLEVAS!"

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¡TÚ LA LLEVAS!

Abro los ojos, pero está oscuro. Intento mover las manos, los brazos, las piernas, pero no puedo. Me pesan las articulaciones. Me duelen las manos, sobre todo la izquierda. No siento los dedos. Intento moverlos pero no responden. Cierro los ojos.

En mi cabeza un zumbido ensordecedor suena con un volumen vacilante. Palpita como el corazoncito de un delfín que se aleja y se acerca, y deja tras de sí una estela de dolor que se desvanece como la espuma entre ola y ola en el Mar Menor.

Abro los ojos. Es de día y hace un tiempo fantástico. Mamá tendrá que buscarse una buena excusa para no ir a la playa esta tarde. Serán las doce y pico del mediodía. Me ruge el estómago. Eso me recuerda que quizá hoy no desayuné, pero no podría jurarlo. Voy a la cocina, abro la nevera y no, no hay nada. Con una mezcla de desánimo repentino, frustración y enfado cierro la puerta de la nevera con más fuerza de la imprescindible. Vuelvo mascullando juramentos por el pasillo y enciendo el ordenador. Abro el correo electrónico y compruebo con un escepticismo recién renovado que no tengo ningún email nuevo. Mierda. Empiezo a escribir un texto: "Abro los ojos. Está oscuro.  Intento mover las manos, los brazos, las piernas, pero no puedo. Me pesan las articulaciones. Me duelen las manos. No siento los dedos. Intento moverlos pero no responden. Cierro los ojos."

Vuelvo a abrir los ojos. Empiezo a marearme al notar que, al igual que antes, todo sigue oscuro. Mis articulaciones me pesan muchísimo, no consigo mover ni los dedos y empiezo a notar un hormigueo en la pierna derecha. Pienso. Intento pensar. ¿¿Dónde diablos estoy??

..."

Leer el relato entero aquí.

30/01/2010 20:22 davidov3 #. Mis escritos Hay 2 comentarios.

"Zapping de emisoras": tercer relato del año

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ZAPPING DE EMISORAS 

Corro a toda prisa por la ciudad. El pulso lo tengo acelerado. Tanto es así que me salto un semáforo y por poco atropello a una señora mayor, vestida de rojo muy cantoso - por eso la vi  - , hablando y gesticulando por el teléfono,  de estas que se te cuelan en el supermercado porque creen que las colas son para los que no padecimos en primera persona los rigores de la guerra civil española, de esas que en el banco dan a entender que el concepto "fila única" no va con ellas. Sigo a toda pastilla, sudando la gota gorda, en este peugeot 206 que me obliga a trazar amplios movimientos con el pie para desembragar cada vez que cambio la marcha. Espero que estés cómoda, Natalia. Haré lo que pueda para que no notes nada innecesario.

click

 Mi primer día como guardia civil en esta ciudad no pudo haber sido más estresante. Después de una mañana aburridísima en la que tuve que cubrir unos formularios, hacer guardia en el cuartel, atender un par de denuncias menores por hurtos y atender al pesado del teniente, me disponía a comer tranquilamente cuando me llamaron al móvil. "Tu madre se muere. En el hospital. Otro ataque. Ven pronto". La verdad es que el tacto nunca ha caracterizado a mi novia. Pero eso es un poco heavy, creo. La idea de trasladarnos aquí no fue cosa mía, todo lo orquestó (precisamente) mi madre. Quería tenernos cerca en los que sabía que serían sus últimos días tranquilos. Mi tía la cuida día y noche, la verdad es que no sé si yo sería capaz de hacer eso por mi hermano. A Eva le pareció buena idea, nos vinimos el fin de semana y hoy, lunes, me estrené.

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 Me doy cuenta de que la música sigue siendo Nirvana, pero que la canción no me gusta tanto como "Come as you are", así que me cruzo y pongo la radio. Mientras cambio compulsivamente de emisora, me relajo poco a poco. No sé qué consecuencias tendrá el haberme ido del hospital de esta manera, pero no creo que me pillen tan pronto. Eso sólo ocurre en series yankis como CSI.

Parece que el tráfico se va condensando a medida que me acerco a la zona vieja de la ciudad... Mierda, hora punta. Empiezo a estresarme e, inconscientemente, tamborileo con los dedos en la puerta izquierda, tras haber bajado la ventanilla."

Leer el relato entero aquí.

26/01/2010 20:38 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

"Come as you are": segundo relato del año

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COME AS YOU ARE 

Esta canción es la leche, ¿te acuerdas? Solíamos escucharla todas las tardes en el autobús al volver de la playa. Desde que estamos juntos, desde que llegaste a mi vida, las cosas son como dice esta canción: nada importa, siempre estaremos juntos. Siempre. 

Se acerca el final del tema y le vuelvo a dar a rebobinar, no sea que se apague la batería y no podamos escucharla otra vez. Como Sísifo empujando la piedra hacia lo alto del barranco, parece que el cabrón de Cobain quiera terminarla para meterse otro porro, pero yo soy más fuerte y le obligo a volver a empezar. Una y otra vez.

La guantera está hecha un asco. Debería ser más cuidadosa con el cohe, la mugre se acumula por todas partes y acaba desnaturalizándolo todo. "Come as you are", qué recuerdos. Sé tú mismo.

 Que no te digan lo que debes hacer con tu vida. Ya ves lo que pasó conmigo: que si estudia más, que si entrena al fútbol con tus compañeras de clase, que si prueba ahora con el ballet, que si no haces nada al derecho, que si vete de casa mientras no encuentres algo de provecho que hacer...

 Tú lo harás todo bien desde el principio, ¿a que sí? Con una imbécil por hogar es suficiente.

 Me estiro reclinando el asiento del conductor de este Peugeot 206. Aunque sea pequeño, a mí me gusta. Es estupendo para aparcarlo, cabe en todas partes, y normalmente le gusta a todo el mundo por su perfil poco marcado y sus curvas amables. Es alto y tiene bastante visibilidad. El volante es de tacto cómodo y el tic-tac del intermitente suena muy agudo, te levanta la moral hasta en el día de los análisis de sangre. Su limpiaparabrisas, que ya eran horas de cambiarlo pues mancha más que limpia, está genial para sorprender a algún amigo despistado que pase cerca y salpicarlo al pasar. No sé, es una buena opción para vivir en la ciudad. La palanca de cambios tiene una marcha atrás difícil de meter, pero la primera y la segunda van como el remo de la piragua recién metido en un agua tranquila.

 Vuelve a terminar la canción y me toco la barriga. Tengo hambre. Cierto nerviosismo se apodera de mí cuando, por el retrovisor, veo que se abre la puerta del garaje. Una luz nueva entra en el recinto y un macabro juego de sombras chinescas tiene lugar: las columnas parecen estar jugando al escondite inglés, pero todas están contando… Espero callada, me acurruco un poco y espero. Me acelero un poco, pero el peligro pasa rápidamente. Un sonido metálico que se me hace triunfal sentencia que quien quiera que fuera se marchó. ...

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10/01/2010 18:11 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Relato ferroviario: "¡Pasajeros al tren!"

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"Pasajeros al tren"
 
Estoy esperando en una estación de trenes. Me senté en uno de los bancos en los que no había ningún vagabundo. Había poco donde elegir. Está frío, huele a humedad y la pintura se cae a trozos. Deberían retocarlos, hacerlos más habitables.
Son las seis y media de la mañana. Supongo que la media hora que me queda por delante pasará rápido. Odio esperar, me pone de los nervios.
Suenan ruidos de motores en la estación y los pasos de la señora de la limpieza son el único rastro de humanidad en este invierno infame. Meto las manos en los bolsillos de la cazadora, tengo frío, no encuentro nada más que dos monedas de veinte céntimos, un viejo mechero que casi no tiene gas y una caja de Ducados rubio toda andrajosa con sólo dos pitillos medio rotos.
Creo que tengo hambre. Digo "creo" porque la sola idea de meterme algo sólido en la boca me provoca arcadas. Por otra parte, siento más vacío que nunca el estómago. La vomitona de las cinco y cuarto me dejó en números rojos.
Mi reloj biológico está desconcertado, si no tuviera un reloj enorme en la estación que impone su hora no sabría si es de noche o de día. Las borracheras me desconciertan. Me atraen como la altura al trapecista: una pasión que se nutre de la hábil combinación de temor al vacío y el deseo de surcar desnudo y sin ayuda un mar de llamas, aplausos y miradas asombradas. Ojos que desearían ser tú en ese instante, volar como águilas, para inmediatamente desterrar esa idea, agarrarse fuertemente al asiento y contener el aliento en un acto de capitulación.
Las risas de dos vagabundos que se acercan me arrancan del circo y me postran en este banco sucio. Vuelvo a ver el reloj, sorprendentemente aún son las siete menos veinticinco. El tiempo es misterioso e intransigente, desolador, en ocasiones te llena de vacío y otras veces te vacía de la nada que intentas atesorar en momentos de soledad buscada.
Los guardias de seguridad miran recelosos sus relojes, y con cara de alivio reciben el ansiado cambio de turno, pasándole el testigo a sus aún somnolientos y legañosos compañeros.
Enciendo con dificultad el mechero y al tercer intento logro empezar el pitillo. Espero que no cucharee en esta ocasión. El sabor del tabaco es sorprendente, mezcla la sequedad infinita del desierto con el calor sofocante de un horno panadero y el sabor impío de un filete reseso o una corteza de tocino. Me seca la lengua, me llena de humo la garganta y, a su paso, cubre de ceniza mi esófago. En ocasiones me produce tos, pero cuando sale triunfal por la nariz o tontea con mi lengua en un descuido rumiante pide a gritos otra calada. Es un vicio peculiar, molesta a los demás cuando no quieren exponerse a un cáncer de pulmón inesperado o cuando no quieren que su ropa apeste al día siguiente pero se olvidan de que esa ropa irá a la lavadora sí o sí y que las enfermedades vienen como los arco iris con la lluvia.
Son las siete menos cinco, ha volado el tiempo. Ya me queda menos para mi viaje. Lo estuve planeando detenidamente, pero las cosas a veces salen mejor si dejas que fluyan libremente.
Mamá no lo va a entender, papá ni se habrá enterado de mi ausencia hasta que tenga que pedirme otra vez algún favor, y mi hermana me aturdirá a llamadas por el móvil. Mejor lo apago, quiero estar tranquilo.   
La verdad es que no tengo miedo. Últimamente me empezaba a cansar de las rutinas, de los compromisos, de las reuniones vacías y los encontronazos inesperados. Por eso me voy. Me marcho.
Son las siete menos tres minutos.
El tren debe de estar llegando a la estación.
Me levanto, camino a lo largo del corredor de la vía número 3 y vacío poco a poco mi mente, mis sentimientos, mis pensamientos. Noto cómo mi corazón se acelera, me golpea en el pecho como queriendo salir, siento en la sien una pulsación cada vez más frenética (un tamborileo incesante o un taconeo en el tablao flamenco de mi falta de consideración para con mis seres queridos), mi respiración se entrecorta. Empiezo a correr hacia el final de la vía. El tren está allí, ahí, aquí, se acerca con un pitido inaugural. Acelero, dejo caer la bolsa con mis llaves y el bocadillo de chorizo. Salto. Cho...

05/01/2010 17:54 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Relato sobre la soledad del árbol sin raíces

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Aquí os encontraréis con el último relato que escribí. Espero que os guste.

04/12/2009 20:51 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Relato sobre la búsqueda de uno mismo

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Aquí os ofrezco un relato que hice, en clave poética al principio, luego más narrativo, siguiendo una búsqueda momentánea de la propia identidad a través de las obsesiones de un personaje inventado por mí, pero que podría ser cualquier persona.

19/10/2009 18:30 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Relato sobre las personas mayores: "La cuenta atrás"

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Aquí tenéis acceso a mi último relato, un breve cuento que reflexiona sobre la edad, el proceso vital de envejecimiento y las consecuencias sociales que ello acarrea. Disfrútalo.

08/10/2009 10:30 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

El eterno retorno: "Los caminos del Señor son inescrutables"

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Aquí accederéis a un breve cuadro teatral que estuve escribiendo ayer por la tarde. Espero que os divirtáis con él. Por cierto: ¿creéis en el destino? ¿está escrito lo que debemos hacer? o por el contrario: ¿somos dueños de nuestra vida? ¿podemos llegar a serlo? ¿por qué? ¿cómo?

06/10/2009 13:50 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Relato en lingua galega: Zapping

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Aquí tedes acceso a un relato meu de hai xa once anos, titúlase Zapping, e espero que vos resulte interesante.

19/02/2009 10:27 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Escritos

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Para aquellos que tengáis tiempo libre y ganas, os ofrezco links a dos textos que hice últimamente.

"¿Cómo vemos el vaso?". Esta es una reflexión sobre una realidad que no gusta, ante la que ofrezco dos interpretaciones, la primera pesimista y la segunda optimista.

"Zambia". Es la vida inventada de una esclava negra de Jefferson.

16/02/2009 11:48 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.


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