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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2011.

Poemas sobre la sirena que se enamoró del hielo

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Mi amiga Antonia escribió un fantástico Romance que narra la historia de amor entre una sirena de río y el hielo que espera en lo alto de la montaña.

Yo versioné con dos sonetos esa misma historia.

Aquí tenéis los dos textos:

ROMANCE DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Será que las palabras nacen

a la orilla de los ríos

cuando las sílfides cantan

en los aires blanquecinos

que no podía parar

al caballo en los bajíos

y las voces le brotaban

como sapos encendidos.

 

- De norte a sur me recorre

esta niebla del camino,

una conmoción de fuegos,

mordiscos arrepentidos,

que no logro verte, amado,

en los espejos continuos

de las aguas que me habitan,

de la sangre que mastico.

 

Sus escamas tras la venda

le preguntan al unísono:

"¿Qué buscas en los caozos?"

- Silencio de hielo alpino.

Tiene un rumor en los labios

que me llama sin sentido,

un sabor a hierba fresca

en sus ingles escondido,

la luz se pone violácea

en las puntas del espino

si sus ojos negros dicen

con lengua de doble trino

mi nombre entre la retama.

"Deja el rastro, está dormido.

Y tu herida huele a sombra,

y tu corazón a cirios."

-He de llegar a la escarcha

de sus amores prohibidos.

"Deja el rastro, se encenaga

tu caballo ya en el limo,

y tus dedos en las crines

se están quedando sin brillo."

-No puedo parar mi alma

aunque me burle el destino.

En los carámbanos altos

nadan besos reprimidos,

quiero bebérmelos todos

que caigan por mi vestido.

Si luego la Luna clara

me sumerge en el olvido,

no serán amores muertos

sino peces encendidos.


[Dicen que]

en el remolino blanco,

congelándose el rocío,

una sirena se asoma

con su canto conmovido

que trasluce los nenúfares

que las gotas hace vidrio.

 

Por el aire de la loma

suben cristales divinos.


SONETOS DE LA SIRENA QUE SE ENAMORÓ DEL HIELO

Esculpe el agua piedras y montañas,

Seduce con su danza y sus recodos,

Cruel cuando se oculta entre los lodos,

Acrílica en los ojos sin legañas.

 

Moviéndose cual ascuas en la hoguera,

Atisba unas escamas en la arena:

Sorprende enamorada a una sirena;

Nociva, la extirpa de la ribera:

 

-“¡Estás celoso, Padre! ¿me castigas?”

-“¡Vuelve a mis brazos, hija, te lo ordeno!”

Amarga un bofetón sus labios secos.

 

-“Dolida te abandono, así maldigas

Al pecho que me expulsa de tu cieno,

Señor en quien terminan hoy mis ecos.”

 

Cruzó sus tercos brazos el gran Río.

Umbría primavera la abraza,

Misteriosa, deshace su coraza

Besando con sus ojos al estío.

 

Recubre sus escamas con la nieve,

Escucha con sigilo sus secretos,

Se tumba acariciando los discretos

Sueños que ya no crecen si no llueve.

 

Aleja todo rastro del pasado,

Lee entre los besos del deshielo,

Acuna entre sus senos el otoño tierno.

 

Decide ir a la cumbre con su amado,

Aprieta bien los dientes, muerde el cielo,

Se acerca cabalgando, ya es invierno.

01/12/2011 17:43 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Se mecen los cerezos al son del sable

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Se mecen los cerezos al son del sable
su danza se adivina siguiendo la estela de astillas con que firma el samurai
un garabato que desdibuja la efímera y dudosa línea que separa la vida de la muerte
Se mecen los cerezos al son del sable
 
Una mirada atormentada
roba imágenes a los transeúntes
imagina historias a las que los ata, haciéndolos protagonistas
espera atenta la llegada de una idea
y mientras tanto sigue robando vidas
como quien coge las manzanas del árbol prohibido
pensando que nadie le observa
pero un horror indescriptible se enquista en sus pupilas
cuando se descubre prisionera,
enjaulada entre las pestañas
de otra mirada atormentada
 
Es entonces cuando se sabe personaje de otras historias
otras porque no las narra
otras porque no conoce su final
otras porque no sabe
que acaba de cerrarse el libro
y no hay firma,
no hay nada.
 
Se mecen lo cerezos al son del sable
que una mirada atormentada vio danzar
entre aquellos dos jóvenes amantes,
pero también se mecen al son del sable
de aquella otra mirada atormentada
 
Las pupilas devoradas caen enfermas
no pudiendo resistir las embestidas de aquel canto perezoso
el arrullo calentito y acogedor de un edredón
que aún huele a amapola y nenúfar y lavanda
 
Los ojos arrebatados al poder de la conquista,
sometidos al encantamiento de la almohada,
sólo pueden cobijarse,
olvidar que una vez empuñaron un sable,
olvidar que mecerse no es morir,
olvidar que el cerezo nunca olvida,
y derretirse en la ironía de un quizás.
 
Se mecen los cerezos al son del sable
16/12/2011 20:39 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

"Palabras sin labios", nuevo poema

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Un día
soñé que tenía ojos para ver
manos para tocar
piernas para caminar
lengua para hablar
cerebro para pensar
corazón para sentir

Me levanté de la cama
vi en el espejo del baño
una figura que me desconcertó:
dos ojos hundidos en una extraña cara
parpadeaban y me invitaban a reconocerme;
unas enormes manos
con gruesas venas y marcados nudillos,
cuarteadas yemas y oscuras uñas mordisqueadas
rodeaban esa cara que me observaba con dudas y temor;
agaché la cabeza, y fuera del rectángulo brillante
lleno de vaho
en que se había enmarcado mi aspecto,
abajo,
pude ver un par de piernas que,
como troncos clavados en medio del páramo
cubierto de ceniza y preguntas moribundas,
me sostenían en pie
a duras penas.

Un torbellino de emociones me sacudió
y creí perder el equilibrio
cuando volví al espejo y me vi de nuevo.
Abrí esa enorme grieta llena de dientes rotos
y cantos rodados que era mi boca
y pude ver una enorme lengua
alfombrando su interior.
Balbuceé un par de palabras y comprobé con estupor
que un sonido ajeno y aprendido sin saberlo
emanaba de su interior.
Me acerqué al cristal y soplé:
mi imagen se emborronó entre una niebla cálida
que se pegaba a mi reflejo.

Toqué mi cabeza y apreté un poco
como quien mide la madurez de un melón
entre tantos otros
y noté que no había hueco.
Me encaramé a un pensamiento
y desde él agité los brazos
buscando la luz al final de ningún túnel...

Un día
pensé que si soñara
sería genial tener un cuerpo.

Soñé entonces que todo aquello no era un sueño
sino un hecho
y durante una cantidad de tiempo que no podría medir
me sentí capaz de utilizarlo.

Pero un sonido embriagador y desesperante me secuestró
y me alejó de aquel baño, ya que yo
yo estaba pensando que soñaba,
sino que estaba soñando que pensaba que soñaba,
pero lo único real
lo único cierto
lo único palpable,
amada mía,
tú que estás tan lejos y a la vez tan cerca,
lo único que yo podría seguir haciendo
era sentir.
No tenía ni tengo un cuerpo que ofrecerte,
con el que reencontrarme contigo,
con el que cautivar tus sentidos de mujer de carne y hueso;
no tenía ni tengo el cerebro con el que dar nombre
a mis colores,
a mis pálpitos,
a tus regalos nunca vistos;
no tenía ni tengo la lengua con que besarte
porque mi boca, cuando era boca,
no era sino la cueva donde se hundían y desaparecían
todas mis intenciones,
entre restos de basura y sangre negra como yo mismo;
mis manos no eran sino las ramas que atrapaban y ahogaban
los rayos que el sol me quiso negar
y que, incautos, se atrevían a tocarme;
mis ojos eran oscuros pozos de dolor
donde no había ni una sola gota de ternura,
ni una sola gota de humanidad,
todo eran pieles secas y huesos que se acumulaban en el fondo
del saco insaciable
donde esperan las hienas tontamente risueñas
el momento de otra muerte,
para aprovecharse o morir en el intento;
mis piernas no eran sino tétricos zancos
que se clavaban en el fango donde me arrastraba
con absurda majestad,
haciendo huir ante mi paso inapelable a todo vestigio de belleza.

Sólo tú me hiciste sentir
desear sentir
desear ser para compartir y sentir
pero todo ha llegado tarde
muy tarde
y ahora tan sólo me quedan recuerdos,
ilusiones,
espejos en las tinieblas de mi sístole y diástole
al ritmo de un vals burlón que quisiera llegar a tango
pero le falta un cuarto pulso,
al son de un adiós que nunca se dijo
porque nunca hubo un hola,
pero duelen igualmente
en la distancia de lo que nunca fue.

Soñé que soñaba que pensaba que soñaba,
pero no llegué a ser
y en ese no-ser queda encerrado el poso de mi pasión,
una pasión que sí existió y existe
y que no sé si es capaz de hacerme existir
pero al menos a ti te hace existir y ser
y aunque no tuviera el valor de decirte que te amaba
ni la lengua para regalártelo
ni los brazos para cercarte
ni las piernas para acunarte
sigo teniendo lo único que tuve realmente,
lo único que creí no necesitar entonces
un corazón con el que rescatarnos del paso del tiempo
y recrear nuestra historia de no-amor
una y otra vez
porque ya se sabe que soñar es gratis
y los muertos también soñamos
y aunque no sea cierto lo que no existe
sí lo es lo que se siente
ya se sabe:
todo lo demás es sueño,
y los sueños...

… sueños son.

(Fragmento de las Cartas del monstruo de Frankenstein a su amada)

19/12/2011 23:02 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.


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