Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2011.

"Cisne negro", o El mal al otro lado del espejo

Esta película es fascinante, ya la vi dos veces.

Está claro que, tratándose de un profe de música, cualquier película ambientada en un escenario (ya sea para enseñarnos el oscuro mundo del ballet, o el de la ópera, o el de la música de alto nivel en general) tenía muchas papeletas para seducirme.

Pero es que además de dar una visión tremenda de las tensiones y frustraciones que rodean a un casting, se adentra en la mente de una joven desquiciada, superada por su ambición, una joven que pronto dejará de serlo lo suficiente como para seguir en el arte al que ha dedicado su vida. Así de duro es el ballet: sacrificas tus mejores años para mantener un nivel de exigencia y, cuando te das cuenta, te están señalando la puerta de salida porque ya hay gente más joven que tú capaz de hacer tu trabajo.

Atención: a partir de aquí no sigas leyendo el artículo si no viste la película y tienes pensado hacerlo.

"Cisne negro" es una historia de amor, de desencanto, de frustración. Pero también es una historia de locura.

Lo curioso es que la locura es altamente contagiosa. Nina, la protagonista (una fantástica Natalie Portman que se llevó varios premios por la que será probablemente una de las mejores interpretaciones del año), nos secuestra desde el principio, y nos engaña a la vez que se engaña a sí misma.

Nina, el cisne blanco

Necesita abandonar temporalmente la pureza y delicadeza que le son inherentes para contagiarse de la vitalidad y lujuria de un personaje que, de entrada, le es ajeno.

Ella es la bailarina perfecta para dar vida a Odette, la princesa convertida en cisne, pero a la hora de interpretar a su hermana gemela (en otras versiones de la historia el cisne negro, Odille, era realmente  la hija del malvado hechicero, transformada en un doble de la princesa para engañar al príncipe y casarse con él suplantando a la auténtica) el personaje le queda grande.

Para ella el ballet es un ejercicio de contención, de autocontrol, de disciplina férrea: cuando baila se ajusta el corsé de las normas y toda emoción queda reducido a la insana búsqueda de la perfección visual. No puede dejar ningún cabo suelto, cada movimiento ha de ser perfecto y controlado.

Lily, el cisne negro

Otra bailarina que aparece en el casting y que no es tan buena como ella, pero sí ideal para el cisne negro, es Lily. Una joven que vive la vida, que disfruta de lo que hace y que no se controla casi nada: al menos lo justo para cumplir con su trabajo pero sin ninguna renuncia.

Los espejos: pequeñas pistas que delatan su locura

A lo largo de la película veremos muchos espejos. De hecho, creo que no hay una sola escena en la que no se juegue con ellos.

Dejando al margen toda la simbología que rodea a estos objetos (el reflejo narcisista ante el que nos engañamos para ocultar lo malo y subrayar lo bueno; la otra cara de la realidad, aparentemente al revés; el interlocutor insobornable que tortura cada día a miles de mujeres castigadas con el paso del tiempo y que, al igual que la Malvada reina del cuento, harían lo indecible por mantener un reflejo hermoso), quiero centrarme en el modo en que los espejos dejan ver al espectador el cisne negro que se esconde en el blanco.

Cuando Nina se queda sola ensayando y se van las luces, su reflejo no la obedece, no hace lo mismo que ella. ¿Por qué? Quizá porque es aquella parte de sí misma que se siente libre por fin, que busca la liberación a través de pequeñas rebeldías.

Cuando Nina está en el autobús y un hombre se queda mirando para ella con cara de obseso sexual, llegando incluso a masturbarse delante de ella, vemos claramente que en el reflejo de las ventanas el hombre no está haciendo nada.

Cuando Nina está en su casa con su madre, un mueble con cuatro espejos crea una maravillosa imagen caleidoscópica en la que ambas ocupan cuatro espacios diferentes en el salón.

Y así muchos más ejemplos. El espejo muestra lo real, frente a la percepción errónea que la protagonista nos ofrece a los espectadores.

La obsesión por el reemplazo generacional

La sombra de Beth, una bailarina espectacular recién retirada (muy a su pesar), engullirá a Nina, que la admira y aspira a ser una copia suya: le roba sus pendientes, su barra de labios, su abrecartas... incluso utilizará su camerino para cambiarse.

La madre de Nina, Erika, es también una bailarina retirada, y supone para la joven una marca temporal agobiante, ya que cada día le recuerda lo fugitiva que es la vida, lo pronto que la reemplazarán, y lo mucho que debe crecer su ambición si quiere triunfar allí donde ella no llegó.

Es una mujer controladora, asfixiante, que está encima de su hija hasta que ella se rebela contra su madre, harta de sentirse como una niña dominada por una madre obsesionada con su pequeña (de hecho, su madre está toda la película dibujando cuadros de su hija, llorando en su cuarto de trabajos).

La liberación: transformación del cisne blanco en cisne negro

Thomas Leroy es el maestro que selecciona a las bailarinas para el ballet, y es quien sustituye a Beth por Nina. En la imaginación de Nina, Thomas quiere reemplazarla a ella por Lily. En la realidad no es cierto, pero ese temor le dará alas para transformarse en Odille, el cisne negro.

Lily ayudará a Nina a salir de su cárcel, pero en su viaje de salida será parte de la obsesión, ya que Nina envidia la naturalidad y ligereza de sus movimientos en la danza, y llegará a tener una experiencia lésbica con ella en una ensoñación: realmente se acuesta con un tal Tom, al que acababa de conocer una noche de borrachera y drogas, pero en su mente era Lily quien se acostaba con ella.

Es la manera de fundir a ambos cisnes en uno solo: un viaje iniciático en busca del placer corporal, tantos años enterrado entre medias, tutús y duras tardes de ensayo.

Y como siempre en estos casos, el aprendiz supera al maestro, y Nina se pierde. Al no controlar sus emociones una vez liberadas, se obsesiona tanto con el temor a la suplantación que acaba destruyéndose a así misma en un acto de locura hedonista: parece alcanzar el éxtasis durante la representación del papel del cisne negro, justo después de haber matado con unos cristales en su camerino a la única persona que podía suplantarla, Lily. Realmente, como se verá al final de la película, el cristal se lo clavó a sí misma, asesinando definitivamente al cisne blanco y muriendo al terminar el ballet, del mismo modo que muere su personaje.

Un apoteósico final, una vida que alcanza tan sólo su sentido último en el momento en que los focos alumbran y el público corea su nombre, pero realmente es la historia de muchas vidas huecas, deshaciéndose entre horas y horas de ensayo, pruebas de selección, tensión, una vida de sacrificios y la revelación de que el arte requiere sangre, mucha sangre, para alcanzar la excelencia. Una excelencia tan sublime como efímera.

El espejo encarcela al cisne negro mientras el autocontrol extremo impone al blanco en su trono de marfil, tutú y música. Pero en cuanto el miedo se apodera del ganador, la jaula se abre, el espejo se rompe y el mal sale aleteando.

02/03/2011 09:40 davidov3 #. Música Hay 1 comentario.

El Entroido, o el tiempo que cabe en un beso

20110309200733-im693086583-mascara-cigarron.jpg

Lo que significa para mí el Entroido:

 

EL ENTROIDO, O EL TIEMPO QUE CABE EN UN BESO

Y como se vino, se fue. Marchó como una exhalación: vibrante, brillante, relampagueante, lleno de colores, sonidos y sensaciones que pronto se unirán a nuestra mochila de equipaje personal.

Un Entroido en el que el buen tiempo nos acompañó todos los días, un Entroido en el que el ritual se siguió a pies juntillas: arrancamos el jueves de compadres, con sus petardos ensordecedores, la cenita en el Brasil con las intervenciones de la charanga (¿qué haríamos sin música en el mundo?¿valdría la pena?), la aglutinación del gentío engabardinado con sombreros y miradas buscadoras de la complicidad nocturna, el juicio del maragato y los locales, llenos de todo tipo de hombres (jóvenes, mayores, adolescentes, jubilados...) y la presencia ineludible de la estríper, una pieza clave en la noche masculina de Verín. Cada local hizo su apuesta, y creo que el Revólver (uno de los mejores locales de Verín) escogió a una chica mucho más guapa que en años anteriores pero realmente torpe a la hora de seducir a una turba de chuzas, avinagrados unos, eufóricos otros, pícaros casi todos. Una noche llena de canciones, grupitos de gente fumando a la entrada de los locales al principio de la noche, pero dentro una vez avanzadas las copas. Una noche divertida que nos da un respiro de siete días antes de retomar esta liturgia maravillosa que se viste con máscaras y harina.

El domingo (Corredoiro) es el día del primer desfile, ese que te pierdes por no despertarte a tiempo (es a las once y te has acostado a las nueve y media...), es el día en el que la plaza se llena con una de esas orquestas que cantan de todo un poco y te entretienen un buen rato. Es el día en que los cigarrones han desfilado luciendo sus trajes, moteando de rojo y blanco y azul y amarillo las calles de un Verín que hoy se pone coqueto, con esos niños que corretean con sus chocas diminutas, aprendiendo a dar latigazos, sintiéndose parte de un ritual iniciático que los acompañará para siempre. Es el domingo en el que ya hay explosiones de harina, carcajadas de luz y sabores, estallidos de rojo y rosa y amarillo en la verbena, en las atracciones (tanto las de la feria como las de los feriantes y visitantes...), un domingo en el que el tiempo no termina de acompañar pero te da igual.

Luego viene la noche de comadres, el jueves siguiente, la ocasión en que tan sólo ellas pueden cenar en los bares y restaurantes, so pena de abucheo y bombardeo de tapones, corchos trozos de pan. Es la noche en que se tira la casa por la ventana, es la noche en que los hombres debemos ponernos faldas, pelucas, tetas y maquillaje si queremos salir con ellas. Es su noche. Una oportunidad para comprobar por qué tardan tanto al ir al baño (odio las medias, pantis, leotardos y demás instrumentos de tortura ideados para hacer caer los calzoncillos por detrás, poco a poco). Una noche en la que la multitud se reúne para atravesar el puente y regresar a la plaza. Una noche para compartir miradas, copas, besos furtivos, secretos, mentiras y verdades. Una ocasión para escuchar el pregón, oír las chocas de los cigarrones y ver a la Reina del Entroido con sus mejores galas. Una noche en la que aunque te disfraces de mujer policía (con gafas enormes de sol, todo maquillado, con peluca rosa fosforito, unas enormes tetas con purpurina, un mono de policía, unas medias negras encima, una microfalda en la que apenas cabes y una porra que acabas perdiendo en la multitud) sabes que algunas normas están por escribir (y otras están mal escritas). La noche en que de repente te ves a ti mismo a las diez y pico de la mañana, bajo un sol castigador que te señala con el dedo y deja caer sobre tu cuello la furia de lo razonable aplazado por lo deseado, regresando a casa con el disfraz destrozado, la cara emborronada, las calles vacías, sucias, con coches que pasan a tu lado escaneando tu perfil, con personas que madrugan para ir a trabajar, a misa, al supermercado o a dar una vuelta y se cruzan con un ser esperpéntico, desorientado, fuera de lugar.

El día siguiente, viernes de compadreo, es un día que empieza tarde, muy tarde: con suerte te despiertas para ir a comer, pues el vermú pasó hace tres o cuatro horas... Te preparas para recibir en tropel a tus amigos y a las ocho, disfrazados los diez de animales de la granja (tú vas vestido de gallo, con un sombrerito inverosímil con forma de gallo, cresta y pico, y con un incómodo pantalón que se te cae porque pesa la cola), cogéis el autobús que os lleva a Laza, lugar entrañable, pintoresco, atávico y ancestral que celebra su 6ª jornada gastronómica en un pabellón donde te dan de cenar cocido, bica y xastré, delicioso licor verdoso que te regalan.

El folión irrumpe varias veces en la sala y llena tu cabeza con su ritmo, persistente, testarudo, hermoso, tribal e hipnótico. En repetidas ocasiones te levantas de la mesa para bailar, cantar canciones con la charanga, hacer una conga o sacarte fotos con tus amigos. Una cena que termina con la excursión de los fachóns (antorchas que iluminan la procesión que atraviesa Laza en una noche de misterio, belleza y ensueño), para acabar tomándote unas copas en el Ardillas, mítico local lazano por el que hay que pasar. No lejos de él aún se respira el aire ancestral que acuna a su figura más legendaria y carismática: el peliqueiro. Un ser de luces y sombras que con su danza milenaria y el acompañamiento de sus chocas da vida al que es uno de los Entroidos más antiguos del mundo. A menudo se le confunde con el cigarrón, pero son dos figuras diferentes que implican formas muy dispares de vivir la fiesta. Después llega la hora de regresar a Verín en el autobús de las dos, y al llegar visitas los locales de bailoteo que más te gustan para volver a casa no demasiado tarde.

El sábado amaneces otra vez cansado, pero con tantas ganas de celebrar el Entroido que tras una ducha milagrosa te renuevas y comes con tus invitados. Es el sábado de Entroido, el día en el que te despiertas sobresaltado por ver que ya es tarde y tienes invitados en casa, y te los encuentras abajo cocinando, hablando, desayunando, todo a la vez, comentando las experiencias de Laza. Por la tarde vais a la plaza, donde te encuentras con amigos, compañeros y demás, y tras dar un paseo bajo la lluvia (vestido de un no tan heroico Perseo, con la cabeza de la Gorgona metida en una bolsa cutre azul que temes acabar tirando a la basura por descuido) compras las seis empanadas que habías encargado en Roscas, una fantástica panadería que hace todo tipo de empanadas.

Vuelves a casa a cenar con tus amigos esas hamburguesas que compraste en la compra del súper y terminas con ellos en la plaza tan sólo unas horitas después, vestidos de piratas y preparados para reventar el carnaval. Orquestas que desafinan, bailan mal, se equivocan un número ilimitado de veces comparten espacio con orquestas profesionales, con un buen repertorio, unos temas muy bien enlazados, grandes voces y mucho gusto musical. Lo grande de esta fiesta, lo que la hace única, es que te acaba dando igual: la celebración va a ser igual de intensa con buena o mala música.

Tu grupo de amigos se reúne con el grupo de profesores y sus amigos, que están disfrazados de demonios y seres de la noche, con un utilísimo carro de la compra lleno de cervezas, con velas y adornos de todo tipo. Tus amigos y tú seguís bailando en la abarrotada plaza donde es casi imposible dar un paso sin partir dos tobillos, un cuello y empujar a seis personas (todo a la vez), pero eso también da igual: la sensación de belleza es tan grande, tan emocionante, que tu cuerpo se convierte en un escaparate de emociones que te deja ver realidades desconocidas. Sigue la noche y, aunque hay bajas en el grupo, el ánimo de divertirse preside la jornada y te ves amaneciendo en la churrería de la alameda.

El domingo de Entroido es el día siguiente, y vuelves a despertarte tan tarde que la comida ya está hecha. Tus amigos están preparándose para marcharse a Vigo, y eso crea cierta sensación de final y nostalgia que tan sólo es un anticipo de lo que te espera el miércoles. Después de aligerar las cosas y recoger la casa, vais al castillo de Monterrei, magnífico monumento que algunas noches parece flotar sobre el valle, resplandeciendo entre claroscuros de otra época, y otras veces te guiña un ojo y te invita a entrar, atravesando sus entrañas históricas, contemplando desde su alta torre las tierras que una época remota le pertenecieron. Se marchan mientras te tomas algo en el Jamón jamón vestido de troglodita, y quedas con tus amigos profesores.

Te encuentras con amigas entroideiras que no se pierden la cita aunque el amor los haya arrastrado a Zaragoza, compartes bailes y copas en locales como el Fidel´s, el Aturuxo o el Alén, disfrutas del ingenio popular viendo disfraces alucinantes e improvisadas discotecas incrustadas en furgonetas y te alegras de que aún sea domingo y queden dos días por delante. Sales por los locales de marcha y regresas a casa acompañado por el sol, el nuevo día al que vuelves a llegar tarde y caminas sobre tus pasos.

El lunes fareleiro es el día en que más harina te echan, pero hay que diferenciar dos maneras de hacerlo: cuando una chica angelical vestida de caracol se te acerca y te dice “te voy a echar harina”, espera a ver tu reacción mientras te esparce harina por la barbilla y desaparece en un acto de complicidad cómico-festiva, la tradición se mantiene, implica a todos en la idea de que hay que taparse la cara, distorsionar la realidad aburrida que nos puede oprimir y hacerle un corte de mangas a la rutina. Sin embargo, cuando te echan un saco de harina por encima, te quitan la careta o te estropean el disfraz para echarse unas risas, entonces la tradición es una excusa para realizar actos vandálicos impunemente. Me hace gracia la idea de que el jueves de comadres, al salir del instituto, los alumnos y los exalumnos te esperan apostados en la entrada, dispuestos a vaciar los sacos de harina que llevan custodiando desde la tercera hora de la mañana. Es una transgresión cómica, divertida, una ocasión que pocos se pierden para hacer justicia con ciertos profes, y la verdad es que me parece divertido siempre que a nadie le caiga un alud de harina. El lunes fareleiro es un día de mucha actividad entroideira: puedes irte a Laza y vivir la farrapada de la mañana, el descenco se la Morena, las hormigas, la harina, la danza de los peliqueiros y los tojos soplanucas. Puedes irte a Oímbra a la fiesta de las bodegas, siguiendo a la charanga y visitando las distintas bodegas, donde te invitan a vino, comida (chorizo, queso, bica, empanada, caldo...) y buen ambiente. En este lugar, que acabas decidiendo ir a visitar este año vestido de mejicano, también te tiran hormigas, harina, líquidos desconocidos y te apagan las luces en algunas bodegas. Todo es compartir, celebrar, sumar. Pasarlo bien en buena compañía, respetar la tradición, valorar lo que hay de bueno en cada lugar y tener ganas de diversión, transgresión de las normas y olvidarse por unos días de la crisis y los problemas del día a día. Al regresar a Verín cenas y sales de marcha, vestido de pirata otra vez, y vuelves a verte con el sol sobre tu cabeza, viendo cómo se alarga tu sombra y juega al escondite contigo.

El último día de este entroidiño que nos dice adiós es el martes de Entroido, un día en el que por la mañana sigues en la madriguera, durmiendo un poco para no morir en la ambiciosa empresa de cerrar todos los bares, un día en el que por la tarde no te pierdes el desfile de comparsas donde la gente no escatima en originalidad, desenfado, ilusión y ganas de aprovechar cada día como si fuese el último. Tras un descanso quedas para cenar, y sales a darlo todo porque es tu última oportunidad, es el final de este Entroido, se acaba y no quieres dejarlo ir sin decirle un par de cosas: quieres aprovechar los bailes de la calle de las cervecerías, quieres escuchar a las dos orquestas en la plaza, quieres ir a bailar a los locales y pubs, quieres ver amanecer una última vez más y constatar que realmente se acabó, que ya no hay nada más que puedas hacer por él, que el tiempo se acabó y tú estuviste ahí, viviendo intensamente cada día de carnaval, cada momento que pudiste aprovechar.

Somos tiempo; somos momentos vividos y no vividos; somos malos recuerdos, excelentes recuerdos y deseos por realizar; somos la picardía que no mantenemos, a ingenuidad que nunca tuvimos y el valor que a veces se nos escapa en abandonos y descuidos; somos caras con y sin careta, conocidos y desconocidos que se saben multiformes, imprevisibles o aburridos, vivos o muertos; somos cada instante que hemos aprovechado y cada mañana que nos hemos perdido por dormir a deshora; somos el afecto que provocamos en quienes nos rodean, pero también su odio, su envidia o su desprecio; alimentamos charlas de café llenas de imprecisiones, calumnias y dedos que señalan, pero también somos sorpresas que se preparan para dar afecto a alguien, mensajes escritos en el móvil y nunca enviados por temor y por supuesto conversaciones inesperadas e inconfesables.

Somos todo eso, y mucho más, y la única época del año en la que se nos permite ser libres, compartir sueños y exteriorizar inquietudes sin la censura del qué dirán es el Entroido, una época de año que cada vez está en un lugar diferente, en un mes distinto, en una climatología diferente, pero que siempre nos alegra el corazón, nos hace más visibles a nosotros mismos y nos recuerda que somos tiempo.

Y el Entroido es el período en el que el tiempo se para, y nos permite oler lo que queremos ser, saborear lo que queremos ver, morder lo que no queremos dejar escapar, en una palabra: vivir.

El Entroido es vida.

Otros enlaces de interés:

Cliqueando aquí accederéis a otro texto relacionado.

Cliqueando aquí accederéis a la maravillosa descripción que Teresa Losada hace del Entroido.

09/03/2011 20:00 davidov3 #. Mis escritos Hay 3 comentarios.

El enigma de la semana es... El baremo en el concurso de traslados

20110311091010-marioneta.jpg

Normalmente mis artículos sobre las torpezas de la Xunta en materia de Educación son extensos. No va a ser así esta ocasión.

Iré al grano, no me andaré con rodeos ni con más datos que los imprescindibles.

El baremo para el concurso de traslados salió hace una semana (sí, sí, justo cuando la gente dejaba de leer el DOGA todos los días porque eran vacaciones de Entroido, qué raro que siempre que hagan un decretazo, o una circular contra las escuelas de idiomas, o alguna puñetita de las suyas escojan la nocturnidad y desafíen con plazos breves de reclamación a los trabajadores que aprovechen sus vacaciones).

Dejando de lado el que los criterios de baremación son absolutamente arbitrarios, extraños, incomprensibles o simplemente injustos (me remito a anteriores artículos sobre el tema, alojados en este blog bajo el tema "Galego"), considero alarmante, sospechoso y de muy dudosa legalidad el secretismo infame con el que este año, POR PRIMERA VEZ, se accede a la baremación de cada aspirante.

Sólo yo puedo acceder a mis puntos, por lo tanto nadie puede reclamar contra un posible "error de baremación", propio o ajeno... Un tema delicado, espinoso, profundamente injusto, y que se presta a todo tipo de favores, muestras de nepotismo, injusticias y demás.

La mano que mece la cuna nos está poniendo una venda en los ojos, nos está diciendo cómo tenemos que hacer nuestro trabajo y, lejos de realizar el suyo con un mínimo de eficacia y profesionalidad, deja abierta la puerta de la suspicacia, jugando (como siempre, para qué vamos a engañarnos, pero con un descaro insólito) con nuestro futuro.

¿Hasta cuándo permitiremos que estos desprecios sigan teniendo lugar?

Etiquetas: , , , ,

Todas las mañanas del mundo, un regalo musical de lujo

"Todas las mañanas del mundo" es una maravillosa película en la que se nos cuentan muchas historias al hilo de una vida.

SI NO VISTE ESTA PELÍCULA Y QUIERES HACERLO NO SIGAS LEYENDO ESTE ARTÍCULO, UTILIZA ESTOS ENLACES PARA VERLA ONLINE:

Para quien quiera disfrutar de esta película, aquí os cuelgo los nueve vídeos que siguen al primero:

Vídeo 2, 3, 4, 5, 6, 78, 9, 10

No se trata de que, del mismo modo que en "Amadeus", un artista que empieza a estar senil recuerde con dolor el talento inigualabe de otro con quien tuvo el placer de coincidir en el pasado.

Tampoco se trata de narrar una vida, la del Señor de Sainte Colombe, excéntrico y austero violista del siglo XVII que al quedarse viudo con sus dos hijas desapareció del mundo cultural de la corte para vivir en su cabaña, tocando solitario, siguiendo un ritual que pasaba por tocar 15 horas al día, reencontrarse con su esposa difunta al interpretar piezas que nadie había escuchado y dormir.

El narrador de la historia es otro personaje, el gran Marin Marais, conocidísimo violagambista, que rodeado de cortesanos y músicos en la corte del Rey Sol les cuenta la historia de su maestro. Pero no se trata de la narración de dos vidas unidas por un mismo instrumento.

No.

Para mí esta película es la historia de la eterna frustración del mediocre que alcanza un éxito que lo aleja del auténtico arte. Es la frustración de  quien recibe aplausos, dinero, admiración, una posición social destacada y en el fondo se siente un perdedor, un fraude. La áurea mediocridad de Horacio no es precisamente un plato de buen gusto para quien aspira a la excelencia estética.

Esta película nos muestra cómo hay dos formas de vivir el arte: la primera, que define en este film la trayectoria del discípulo Marais, es entrando en el circuito socialmente establecido, "triunfando", rodeándose de gente importante que te hará seguir a flote haciendo lo que más te gusta y estudiando elementos de técnica instrumental para ser el más ágil, el más rápido, el que más notas toca. La segunda, que define a su profesor, es mantenerse al margen, haciendo tan sólo aquello en lo que crees, desoyendo ofertas que te alejarían de tu musa, renunciando al éxito para morir solo y pobre.

Lo malo de la primera postura es precisamente lo que hace buena a la segunda: el arte sin sentimiento es un carrusel de oro que gira y gira pero tan sólo marea superficialmente tus sentidos. El arte auténtico, ese que te inmoviliza y te hace evocar sentimientos, vivir emociones, y te arrastra al Tártaro o te eleva al cielo, ese arte sabe poco del dinero, de la riqueza, del éxito social.

Además de este primer gran tema, el de la frustración por la mediocridad, destaco el tema del abandono. Un abandono que se ve en ese padre que, al morir su esposa, renuncia al mundo, se aísla (como el griego Diógenes, que vivía en un tonel y que al igual que el Señor Colombe rechazó una oferta del rey) y se deja morir, acompañado tan sólo por aquello que le apasiona: el arte que lo mantiene unido a su esposa muerta.

Es también otro Ulises en busca de su hogar. Pero sus hijas, meros personajes de relleno argumental que le darán algún que otro disgusto y servirán como enlace entre ambos músicos, se ven abandonadas por un padre que ya no quiere serlo.

Y por parte de Marais también hay varios abandonos: el primero, el de su hogar (hijo de un zapatero, que odia el trabajo manual y tiene aspiraciones artísticas, pero fue rechazado - abandonado - por su coro al llegar a la pubertad); el segundo, el de la hija mayor de Colombe, con quien iba a casarse (o al menos mantenían una relación de noviazgo, que en la época era bastante vinculante); el tercero y último de sus abandonos: la fama. Es el arranque de la película, con ese primerísimo plano tan extenso de un soberbio Gerard Depardieu, que (llorando) explica a sus músicos lo fracasado que se siente y por qué.

Una película conmovedora, bastante bien ambientada, con una banda sonora de lujo y unas reflexiones que bien se podrían aplicar al mundo actual: ¿es el arte algo susceptible de tener éxito social sin perder peso? ¿la música comercial y la independiente son tan diferentes después de todo? ¿no hay éxitos de distintas escalas pero que en el fondo acarrean pérdidas de calidad?

12/03/2011 20:41 davidov3 #. Música No hay comentarios. Comentar.

Dos historias preciosas con formato de cuento, pero que nos afectan a todos

Dos joyas gráficas que tratan el tema del respeto a la diversidad, la atención a las personas con discapacidad y la búsqueda de su bienestar en un mundo que va a otro ritmo.

El primer vídeo es la historia de Lorenzo, un niño con discapacidad que recibe el apoyo de alguien especial que sabe verlo y entonces el mundo deja de serle ajeno.

El segundo vídeo es la historia de un niño autista, una historia preciosa narrada por una niña, transmitiendo las emociones que rodean esa relación tan compleja entre dos hermanos.

Muchas gracias, Sofía, por estos dos regalos.

14/03/2011 13:25 davidov3 #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ontología traumática, breve reflexión sobre lo que somos y lo que no

20110314180308-rebano-humano.jpg

¿Dónde termina lo que el mundo espera de uno y dónde empieza lo que uno realmente es es? ¿Somos realmente? Una gota de agua que cae en un charco, ¿en qué momento deja de existir como tal gota y pasa a unirse a la masa que la rodea?
Es extraño, pero muchas veces nos limitamos a repetir lo que otros dijeron, y lo grave no está en la repetición, sino en la pérdida de consciencia, en olvidar que eso no lo produjiste tú, que lo escuchaste y te gustó y por eso ahora lo dices, lo escribes.
¿Es posible crear algo? ¿Hacer que una idea sea algo propio, característico de un ser, separada del resto, lo menos contaminada posible?
Me temo que no, y lo único bueno de eso es que demuestra que somos, mal que nos pese, seres sociales (zóon politikón).
Lo que pasa es que una cosa es ser animal social, y otra muy diferente es ser animal gregario: el animal social se relaciona con otros animales, pero luego vuelve a "su" madriguera, tiene una identidad relativamente propia y se puede llegar a permitir oasis de soledad e independencia.
Y otra cosa muy distinta es ser gregario: una pieza de un todo que carece de sentido al separarse de él. Una abeja fuera del enjambre, o una oveja fuera del rebaño. Eso ya no me gusta nada.
La familia siempre se ha estructurado como un árbol, como algo que viene de aluna parte y va a otra parte. Tú eres un eslabón en una cadena, y esa concepción del ser humano lo rducía a una mera función, no valoraba su libertad individual, su necesidad de autoafirmación, su libertad de pensamiento, su capacidad de rebeldía y disidencia.
La familia hoy día ya no es un árbol: creo que más de la mitad de las personas tenemos a nuestros padres divorciados o infelizmente casados, otro cuarto de la población los tiene viudos o muertos, y tan sólo el 25% restante cuenta con unas noches navideñas semejantes a los anuncios de El almendro.
Eso, lejos de ser malo, es una señal de progreso: creo que nadie debe estar con quien no está bien. La familia que no cuenta con más que dos miembros puede igualmente ser la más feliz de todas.
¿Qué soy yo al margen de ese árbol que ya no lo es? ¿Una rama? ¿Una hoja?... Ni lo sé ni me importa, tan sólo sé que no quiero echar raíces en ninguna parcela.
La gota de agua que se mezcla en el charco... ¿sigue siendo una gota junto a otras o se desintegra, funde, diluye... en esa masa?
Quizá sea comparable a la muerte, en el sentido de que te deshaces y te mezclas con otra materia.
Pero quizá tú ya no seas tú mucho antes de morir, quizá seas una gota que se avinagra antes de tiempo, o que se seca, o que se deja llevar por la brisa.
Quizá lo único que nos salve sea precisamente aquello que nos condena: decía Maruja Mallo que "un ser humano lo era en función de la soledad que era capaz de aguantar", y aunque sea triste, creo que no andaba desencaminada.
Reivindico el ser social, el saber compartir cosas con los demás, dejarse manchar por sus opiniones y ampliar la paleta con la que pintamos nuestro mundo. Pero también reivindico la capacidad de decidir por uno mismo, de equivocarse y aceptar las consecuencias, de acertar por uno mismo y disfrutar de la satisfacción de hacer algo bien, por tener una respuesta propia que dar ante una pregunta que te hace un amigo, un conocido, alguien.
Si seguimos al rebaño, no sólo acabaremos en el establo todos los días a la misma hora haciendo lo mismo, sino que seremos algún día viejas gotas de agua que ya no pueden diluírse en ningún charco por la sencilla razón de que siempre estuvieron en él.
Para darse hay que poseerse. Si no somos, no nos tenemos.
Si no somos, no podemos darnos.

14/03/2011 18:03 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Ledi nos da su visión de la artista Ouka Leele

Mi amiga Ledi, a quien tengo el placer de conocer desde que éramos críos, está estudiando Fotografía y con el talento que tiene sé que llegará adonde se proponga.

Como prueba de lo que digo os ofrezco, con su permiso, este trabajo tan bonito: debía dar su visión del estilo de Ouka Leele, fotógrafa bastante conocida en el mundo de la fotografía (yo reconozco que no sabía de quién me hablaba cuando me llamó; aquí está su web). Se trata de una selección de fotografías que nos hizo a algunos de sus amigos, posando con objetos cotidianos en posiciones extrañas, o con objetos extraños en posiciones cotidianas.

Después, ella modificó las imágenes, utilizando colores llamativos, modificando fondos, etc.

Disfrutad con su trabajo y no olvidéis su nombre: Ledicia Xiana Gil Pérez. Ledi para los amigos.

14/03/2011 19:21 davidov3 #. sin tema Hay 1 comentario.

Nerea, alumna de 4º ESO C, escribe un precioso guión cinematográfico sobre el abandono animal

20110316131809-abandono.jpg

Trabajando con mis alumnos de Música de 4º ESO y de 1º Bachillerato la unidad de la música y el cine, les propuse como tarea que redactaran un guión relacionando dos fotografías (cliquead aquí para acceder a la tarea).

Como trabajamos la relación entre la imagen y el sonido en ambos cursos, aunque con distintos enfoques y profundidad, me pareció interesante pedirles a todos que lo hicieran.

Este texto es la joya que me regaló mi alumna Nerea Rivero Manso, asidua del club de lectura A árbore vermella, devoradora de libros, y muy buena escribiendo:

John es un hombre de cuarenta años, alto, moreno, con los ojos color miel y serio. No le gusta mucho la compañía. Como todos los veranos su sobrina Cintia, de nueve años, morena, de ojos verdes y cara angelical, vendrá a pasar el verano a su casa. John le compra un perrito en la tienda de animales para que la niña se distraiga durante el verano y no lo moleste demasiado. 

El perro que elige es un pastor alemán de tres meses. Su sobrina llega en pocos días, no muy alegre, pero cuando John le enseña el perro se le dibuja una sonrisa en la cara. 

El verano marcha maravillosamente, Cintia se pasa el día con Pinto (así se llama el perro) que cada día está más grande. Pero el verano se acaba y Cintia se va y tiene que dejar, a su pesar, solo a Pinto con John todo el invierno.  

El perro ya es demasiado grande y no para de romperlo todo y molestar con sus ladridos. Su sobrina lo ha mimado demasiado y John no se quiere molestar en intentar educarlo a no ser que sea a base de algunas patadas. 

Un día de nieve John decide abandonar a Pinto. Lo sube en su coche y lo lleva a un lugar lejos de allí, pero de regreso a casa se sale de la carretera por culpa del hielo. Al cabo de diez minutos se despierta desconcertado y se nota extraño, se mira, se intenta tocar pero en lugar de notar su cuerpo humano lo único que nota es un manto de pelo. De repente mira a su alrededor y logra verse en un espejo: la respiración se le para al ver que es un perro, pero no cualquier perro, sino Pinto, su pastor alemán. 

Empieza a temblar, todo tiene que ser un sueño. Mira a su alrededor, está en una casa, en SU casa, pero no hay nadie; intenta calmarse y a moverse torpemente por la casa. Entonces escucha un ruido, la puerta se abre y entra un hombre. “¿Quién?” Un escalofrío recorre su cuerpo al ver que es él mismo, John.  

Pero no puede ser, porque John está metido en el cuerpo de un perro y es él mismo. ¿Qué está pasando? 

- ¿Qué haces aquí, estúpido perro? ¿Cómo has conseguido regresar? – le grita “el desconocido John” - ¡Venga, fuera de aquí! 

Entonces, el hombre lo agarra y John intenta resistirse, pero le faltan las fuerzas. Lo subió en el coche y lo llevó muy lejos, al frío. 

- Daba gusto cuando eras pequeño y Cintia te cuidaba, pero ahora no das más que trabajo, eres una molestia para el mundo y ya no te necesito – le reprochaba el hombre. 

Llegaron a un lugar lleno de pinos y totalmente nevado. El hombre lo bajó del coche, lo dejó allí y se fue. John no podía reaccionar pero tenía que salir de allí si no quería morirse, tenía que buscar a alguien… pero ¿a quién? Si sólo era un perro. 

Empezó a caminar adonde el instinto lo guiaba, hasta que a lo lejos vio a un perro olisqueando el suelo y se le acercó: 

- ¿Qué haces aquí? ¿Eres nuevo en el mundo de la calle? – le dijo el perro, que era un pastor alemán muy parecido a él. 

John tardó en responder, pues aún estaba desconcertado: 

- Verás – respondió – tienes que ayudarme, yo no… no soy un perro, bueno… es que yo antes era… o tenía un cuerpo humano. 

- Sí, ya – contestó el pastor alemán – y yo, al menos me trataban como tal, antes de cansarse de mí y dejarme tirado como un perro. 

John le contó su historia desde el principio hasta ese momento. El otro perro puso una cara indescifrable y dijo:

- Vale, mira… te creo, pero sólo para que no me des más la lata. 

- Pero…¿qué puedo hacer? – preguntó John agobiado. 

- Pues… simplemente luchar por sobrevivir como los demás, no eres el único al que le han dejado en la calle a su suerte, ¿sabes? Me llamo Picaso. Acompáñame. Te ayudaré a conseguir comida… humana – esta última palabra sonó con desprecio y un cierto sarcasmo. 

Llegaron a un callejón donde estaba la parte trasera de un restaurante. Por allí, iba a menudo Picaso. Entraron por la puerta de atrás cuando un camarero salió a echar la basura. Fueron con precaución por un pasillo algo oscuro y de repente escucharon un ruido y vieron a un hombre vestido de cocinero con una escopeta en la mano. Picaso y John echaron a correr y consiguieron salir, pero antes el cocinero había disparado y había herido a John en la barriga.  

Siguieron avanzando un buen rato pero John se derrumbó en el suelo. 

- Vamos, amigo, ¡aguanta! – le dijo Picaso. 

- No puedo, y voy a morir; moriré como un rastrero, un egoísta y un maltratatador de animales. 

- Al menos aprendiste que tenemos sentimientos y podemos sufrir, y que cuando nos tiráis a la calle cada día es una prueba de alto riesgo para sobrevivir. 

- Ojalá pudiera hacer algo por cambiar todo esto, siento todo lo que ha pasado – dijo John temblando. 

- Claro que puedes… sólo tienes que despertar.

- ¿¡Qué!? 

A John se le cerraron los ojos. 

- Despierta… 

Fue lo último que escuchó al cerrar los ojos y lo primero al abrirlos y ver a un hombre vestido de blanco delante. 

- ¿Qué pasó? ¿Picaso? ¿Estoy vivo? 

- Tranquilo, señor, está usted en el hospital, yo soy su médico. Ha tenido un accidente y ha estado durmiendo dos días, pero está perfectamente. Sólo tiene heridas leves y una pequeña lesión en la muñeca. 

- ¿Qué? ¿Y Pinto? ¿Y Picaso? Tengo que irme – decía John temblando e inquieto. 

- Tranquilícese, por favor. Descanse. Vuelvo ahora. 

John se levantó rápidamente de la cama y vio que volvía a ser otra vez humano. Se vistió y salió corriendo hasta el restaurante.  

Llegó allí y vio a Pinto tirado en el suelo, estaba herido en la barriga y ya no estaba vivo. A John pareció venírsele el mundo encima y sus ojos se le llenaron de lágrimas de tristeza, rabia e impotencia. A lo lejos vio la silueta de otro perro que le pareció… ¿¿Picaso?? 

- Demasiado tarde – le dijo Picaso. 

John levantó a Pinto en brazos y lo metió en su coche agotado. 

- Volveré a buscarte – le dijo – y tendrás el cariño que te mereces. 

Picaso dio la vuelta y siguió su camino, no quería volver junto a otro humano: sólo seguir su camino, sólo sobrevivir solo.

Muchas gracias, Nerea.

16/03/2011 13:18 davidov3 #. Música Hay 4 comentarios.

La mediocridad como refugio, la huida de la excelencia

20110316192622-la-liebre-y-la-tortuga.jpg

Decía Horacio "In medio stat virtus" ("La virtud está en el medio"), es lo que se ha llamado la áurea mediocridad.
En principio era un concepto positivo, que se refería a que entre ser cobarde y ser temerario lo preferible era lo intermedio, es decir, ser valiente.
Pero mediocridad tiene hoy connotaciones negativas, ya que en el terreno del arte implica "bueno, pero del montón".
Por extraño que parezca, a día de hoy conozco a mucha más gente que aspira a ser mediocre que gente que aspira a brillar.
Cuando manejo "mediocre" y "brillar" me refiero a que personas que potencialmente tiene enormes capacidades dejan pasar oportunidades que no siempre se repiten para demostrar lo que son capaces de hacer.
Creo que "la ley del mínimo esfuerzo" es su lema, pero en realidad estoy convencido de que es una excusa que oculta lo que realmente es un acto de cobardía.
El que no aspira a nada nunca se equivoca, no puede defraudar: quizá sorprenda con logros inesperados, con un gol metido en el último segundo cuando todos los demás veían al marcador y daban por terminado el encuentro.
La comodidad de decir "yo soy así", "yo no doy más de mí", "no valgo para estudiar" me repatea cuando las personas que lo dicen son más que capaces (y tengo alumnos que se cuentan a decenas en esta situación).
La naturaleza es realmente injusta: reparte aleatoriamente las modalidades teatrales: unos "quieren pero no pueden", otros "pueden pero no quieren", otros "quieren y pueden pero no saben cómo", otros "saben cómo y pueden pero no quieren"...
A veces exponerse a trepar un muro cuando hay gente observando nos pone en peligro de caer y hacer el ridículo. Por eso muchos se sientan abajo y dicen: sube tú que aquí estoy mejor.
El problema es que las vistas que ofrece ese muro desde lo alto no se pueden compartir si uno no está sentado arriba, y por eso me cuesta tanto compartir con mis alumnos las audiciones que les ofrezco en clase: por una parte, no tengo tiempo material para explicar conceptos musicales densos como la armonía, el ritmo armónico, la textura, la estructura interna de las composiciones, los colores que produce una u otra orquestación, las influencias musicales del contexto en que se gestó la obra..., conceptos que harían muchísimo más intensa la experiencia auditiva; pero por otra parte, y esto es lo que NO tiene solución, no hay muchos alumnos dispuestos a abrir sus oídos de veras. En cuanto oyen que la pieza tiene violines vuelven a desconectar el chip y piensan en sus cosas...
No los culpo, todos fuimos adolescentes, pero me da rabia que se pierdan tantos elementos con los que podrían disfrutar. Porque, y ahí está la gran respuesta a la eterna pregunta de "¿para qué sirve estudiar música?", saber música te da muchas más maneras de alcanzar el placer. No un placer estrictamente físico, sino intelectual y mental, interior. Oír una pieza y sentir simultáneamente que sabes cómo está estructurada, lo bien hecha que está, lo bien interpretada que está, el por qué, el cómo, y luego la pieza misma, ella sola, con su melodía, su armonía, su ritmo, sus giros sorprendentes...
Lo siento, hay que hacer esfuerzos. Hay que levantar el culo del suelo, estirarse un poco, crujir la espalda, menear el cuello, poner las manos en la cintura y decir: "yo puedo, y lo haré". Y no hay más.
Ya estoy cansado de ver tantos y tantos cracks conformarse con la mediocridad del suficiente al que se llega por arriba, no por abajo: porque un cinco al que llegas sudando la camiseta es una conquista, llegaste desde abajo. Pero un 5 que era un notable o casi un 9 realmente es un patinazo que uno da porque quiere, porque le da igual casi todo. O eso pretende dar a entender.
Pero a nadie le da igual todo. En el fondo creo que se trata de una estrategia de autoafirmación: como ya hubo quien llegó a lo alto del muro, ya no me interesa ir detrás. Ya sabéis lo que es estar en lo alto del muro. Dejadme en paz.
Necesitamos nuestro espacio, pero ese espacio nunca debe estar en el charco de barro, ni en el suelo recién fregado de un portal desconocido en el que nos hemos sentado sin saber por qué.
Personas muy cercanas a mí, gente de mi familia, han sido desde siempre clara muestra de ello, y lo único a lo que se llega con eso es al desastre de la descontextualización: con una edad que ya no es la de un adolescente se mantienen las mismas conquistas (o menos).
La música es ese gran salvavidas que nos iguala a todos, por eso me gusta tanto dar clases de esa asignatura: en ella, el que quiere puede. Si no sabe cómo, se le indica el camino. Y al final todo el que quiere acaba subiendo al muro.
No importan los conocimientos enciclopédicos que no se tengan, no importan las faltas de ortografía que se tengan. Tampoco me vale el talento que simplemente se tiene y que no supone ningún mérito. Tan solo vale realmente el levantar el culo del suelo y decir "esta boca es mía".
La vida no son números, aunque seamos tiempo.
La vida no son etiquetas, aunque las palabras con las que nos referimos a casi todo sí lo son.
Por eso la música es tan grande: carece de etiquetas, puede abarcar la totalidad del universo con tan sólo doce notas. ¿No es asombroso?
Que ninguna liebre vaya al ritmo de la tortuga, porque si eso sucede cuando empiece a granizar la única que tendrá caparazón para protegerse será la tortuga.

16/03/2011 19:26 davidov3 #. Mis escritos Hay 1 comentario.

"Cualquiera regalaría su premio Nobel por que le hicieran esto", dijo Celso Fernández Sanmartín

Ayer nos visitó Celso Fernández Sanmartín, poeta-cuentacuentos-ecologista-hombre de mundo, y en el Club de lectura "A árbore vermella" le dieron un recibimiento que él no se esperaba.

En efecto, las profesoras del club de lectura (Marita, Antonia e Isabel), con la inestimable y exhaustiva colaboración de Víctor (profe de plástica), estuvieron trabajando duramente con los alumnos y alumnas del club para dar una acogida excepcional a Celso.

No sólo leyeron sus poemas, recogidos en el libro Fucsia, talladas, estampados, boca; además diseñaron prendas siguiendo los poemas, inspirándose en el profundo amor a la naturaleza que el poeta demuestra en cada verso.

Además, grabaron lecturas simultáneas de poemas en la biblioteca, en el río, y decoraron todo el instituto con tendales en los que se podía ver el resultado de meses de lectura, costura y entrega.

Una jornada maravillosa, soleada, en la que reinó el respeto por el medio ambiente, la pasión por la poesía, una sucesión de regalos recíprocos (Celso nos regaló poemas que le cautivaron, cuentos fascinantes y experiencias; nosotros le regalamos una camiseta, todo un instituto decorado al hilo de sus poemas, una presentación de powerpoint que refleja el trabajo realizado por nuestros niños).

Y ante todo fue un regalo para los que tuvimos el privilegio de estar ahí, presenciando una sesión revolucionaria en la que hhubo una asistencia masiva de alumnos (normalmente en el club de lectura son unos veinte alumnos, cifra sorprendentemente elevada tratándose de una actividad extraescolar y voluntaria en la que básicamente se lee; pero ayer pasaban de la cuarentena...).

Celso nos demostró que es un ser excepcional, que tiene una capacidad de ver, de sentir, de percibir, de compartir que escapa a lo habitual. Es un narrador de lujo que te envuelve con su dicción melodiosa, rítmica, incesante: de su boca emanan a borbotones las palabras, te sumerge en su discurso y lo salpica de anécdotas, citas, frases, personajes entrañables, situaciones cómicas y dramáticas entremezcladas... Teje una telaraña maravillosa de la que uno no quiere salir.

Como poeta, además, es sorprendente, tiene unas imágenes complejas y a la vez plásticas, muy sensitivas. El vídeo que encabeza el artículo es un ejemplo de lo que para él es la poesía.

La sesión de ayer fue un regalo que quiero atesorar entre mis mejores recuerdos, y los artífices de todo fueron, en primer lugar, los profesores que articularon todos los medios para que tuviera lugar:

a) Marita, una profesora de la que todo alumno dice y dirá siempre maravillas, no sólo por el cariño que transmite a sus alumnos, sino por todo lo que les enseña, por la luz que les regala en cada clase. Un ser entrañable, espléndido en el sentido más amplio del término, todo generosidad y amor: defiende un sistema de valores que choca frontalmente con la idea aún vigente de escuela; ama a Galicia con todo su ser y sabe defender su opinión en cualquier foro de debate. Supo atraer a muchos niños al mundo de los libros, y sin ella nada de esto tendría sentido, no sólo porque ella fundó este club de lectura, sino porque ella es el tronco del que salen sus ramas. Mil gracias, Marita;

b) Antonia, una profesora que aunque este curso no está en la plantilla del Chivite es absolutamente imprescindible en el club de lectura. Todos sus alumnos la paran por la calle, se le acercan con preguntas, con ganas de charlar con ella, porque Antonia también desprende esa luz que hace sentirse grandes a todos los que tienen la suerte de conocerla. Tiene la fuerza de un volcán, sabe hablar sin rodeos, y esa sinceridad la protege del mismo modo que a Atenea la cabeza de Medusa en su escudo: cualquiera que venga de frente sabe con quién se encuentra. Ella también ha estado trabajando mucho, leyendo con los niños, disfrazándose con su traje de hojas y apoyando en todo momento al club del que es parte esencial. Mil gracias, Antonia;

c) Isabel, una profesora que con su humanidad inagotable, su encanto personal, su voz de sirena y sus ojos de musa sabe tratar a cada alumno y persona del modo que le corresponde. Ningún alumno podrá decir nada malo de ella: todo lo contrario, con su carácter cercano y preocupado, dulce pero firme, ha sabido hacer de una lengua extranjera algo más que una asignatura. Sin sus habilidades informáticas, su espíritu incansable y su afán de mejora continua las presentaciones de power point que tan bien resumen el trabajo diario del club no podrían existir. Gracias a ella cualquiera ajeno a nosotros podrá hacerse una idea de qué ocurrió, y esa habilidad de sintetizar poéticamente lo que fue no la tenemos casi nadie. Como parte esencial del club y como hormiguita trabajadora que pasó muchas noches en vela por que lo de ayer tuviera lugar se merece las máximas felicitaciones. Mil gracias, Isa;

d) Víctor, un profesor que además de profesor es arquitecto, artista, genio y humanista. Un ejemplo a seguir en muchos ámbitos, un hombre que es capaz de amar profundamente su tierra sin dejar de querer a todos los seres humanos por el mero hecho de serlo. Un profesor absolutamente heterodoxo que ha sabido meterse en el bolsillo a aquellos compañeros y alumnos capaces de valorar y entender su filosofía pedagógica. Un revolucionario que no duda en decir esta boca es mía aunque a veces tengamos que pagar por nuestras ideas. Un valiente que nunca estará solo porque muchos seguimos (como podemos) sus huellas de luz. Este proyecto se nutrió en gran medida de los trajes y dibujos que sus alumnos elaboraron bajo su varita mágica. Mil gracias, Víctor.

En segundo lugar, no por ello menos importante, hay que agradecer a los niños que cada día vinieron a las sesiones del club con la ilusión que sólo unos pocos demuestran hoy por la letra escrita. Niños y niñas de todas las edades, con situaciones familiares y personales de lo más variopinto, con expedientes académicos de diez y de uno, con perfiles sociológicos antitéticos: niños y niñas que han mantenido encendida la velita que este club ha encendido hace ya años y que aún escapa de las embestidas de vientos, tormentas y algún que otro resoplido mezquino, todas ellas fuerzas incapaces de parar al futuro, ese futuro que son ellos, esa fuerza abrumadora que se resiste a la pereza de la hora de la siesta y el tuenti en casa para salir con el estómago lleno (o no), caminar desde casa, volver al instituto en tardes soleadas, meterse en la biblioteca y soñar, soñar mecidos al ritmo de las palabras que este club tan especial selecciona, siembra, cultiva, vendimia y reparte cada jueves a las cuatro y media. Niños que han trabajado mucho, que han leído, que han buscado tiempo para compaginar eso con sus clases y exámenes, niños que llenaron ayer la bilbioteca.

Muchas gracias a todos.

 

18/03/2011 14:18 davidov3 #. Literatura Hay 5 comentarios.

Modelos de examen para esta 2ª evaluación, alumnos de 4º ESO y 1º Bachillerato con Música

20110321184000-la-petite-examen.jpg

En este artículo os ofrezco un modelo del examen de evaluación que "puede caer" la semana que viene.

Los que ya me conocéis sabéis que suele coincidir bastante, exceptuando (eso sí) los ejemplos concretos para la práctica.

Os recomiendo que seáis ambiciosos y no os conforméis con la nota mínima para hacer media (sabéis que es un 4 sobre 10, que con las otras medias de la evaluación promedien en 5 o más).

¡¡Estudiad mucho!!

 

IES Xesús Taboada Chivite - Departamento de Música - Curso 2010-2011

 

EXAMEN 2ª EVALUACIÓN - Música 4º ESO

 

Nombre y apellidos: _______________________________________________

Curso y grupo: _______

 

PARTE TEÓRICA

 

1º.- Unidad 5: “Historia del cine”. Elige una de estas preguntas: (1 pto.)

a) El cine desde los inicios hasta los años 40.

b) El cine desde los años 40 hasta los años 80.

 

2º.- Unidad 6: “Informática musical”. Elige una de estas preguntas: (1 pto.)

a) Archivos MIDI, software y hardware musical.

b) Aplicaciones informáticas de la música: editores de partituras, secuenciadores.

 

3º.- Unidad 7: “La música y los m. de comunicación”. Elige una pregunta: (1 pto.)

a) La música y la radio. Funciones.

b) La música y la televisión. Funciones.

 

4º.- Unidad 8: “La música y la publicidad”. Elige una de estas preguntas: (1 pto.)

a) Funciones de la música en la publicidad.

b) Evolución de la publicidad desde sus orígenes hasta la actualidad.

 

5º.- Trabajo: resúmeme brevemente tu tema de trabajo. (1 pto.)

 

PARTE PRÁCTICA

 

6º.- Música e imagen: analiza la música en el spot publicitario y su función. (1 pto.)

 

7º.- Análisis: en la partitura adjunta, indica las frases musicales. (1 punto)

 

8º.- Composición: elige una de estas opciones: (1 punto)

a) Chacona de OCHO compases de ¾, mim (fa#), estructura I-VII-VI-V (2 veces).

b) Passacaglia de OCHO compases de 4/4, solm (sib, mib), I-IV-VII-III-VI-II-V-I (1 vez).

 

9º.- Analiza tímbrica y estructuralmente esta audición (instrumentos, partes). (1 pto.)

 

10º.- Analiza la letra de esta canción respondiendo a 2 de las preguntas: (1 pto)

 

Aquí me tiene bien clavado
soltando las penas en un bar
brindando por su amor
aquí me tiene abandonado
bebiendo tequila pa' olvidar
y sacudirme así el dolor.

¿Dónde estás bendita?
¿dónde te has metido?
Abre un poco el corazón,
deja amarte corazón,
ven y sácame de este bar.

 

Elige DOS de estas preguntas:

 

a) Caracterización del yo y del tú. (0,5 puntos)

b) Figura del fragmento en negrita. (0,5 puntos)

c) Explica la situación: ¿qué está ocurriendo? (0,5 puntos)

IES Xesús Taboada Chivite - Departamento de Música - Curso 2010-2011

 

EXAME 2ª AVALIACIÓN - Música 1º BACHARELATO

 

Nome e apelidos: _______________________________________________

Curso e grupo: _______

 

PARTE TEÓRICA

 

1º.- Elixe unha destas preguntas: (1 pto.)

a) Define os termos: CANTATA, ORATORIO, MADRIGAL, MOTETE.

b) Define os termos: MISA, CANTIGA DE MALDIZER, VIRELAI, RECITATIVO.

 

2º.- Elixe unha destas preguntas: (1 pto.)

a) A música popular tradicional en China. Danzas, cantos, organoloxía e vestimenta.

b) A música popular tradicional en Irlanda. Danzas, cantos, organoloxía e vestimenta.

 

3º.- Elixe unha pregunta: (1 pto.)

a) A historia dos videoxogos: relevancia de Atari na súa evolución.

b) A historia dos videoxogos: relevancia de Nintendo na súa evolución.

 

4º.- Elixe unha destas preguntas: (1 pto.)

a) Define os termos: SONATA DA CAMERA, FUGA, RONDÓ, MINUETO.

b) Define os termos: SONATA DA CHIESA, TOCCATA, FORMA SONATA, LIED.

 

5º.- Traballo: resume brevemente o teu tema de traballo. (1 pto.)

 

PARTE PRÁCTICA

 

6º.- Música e imaxe: analiza a música no spot publicitario e a súa función. (1 pto.)

 

7º.- Análise: na partitura adxunta, indica as frases musicais. (1 punto)

 

8º.- Composición: elixe unha destas opcións: (1 punto)

a) Chacona de OITO compases de ¾, mim (fa#), estrutura I-VII-VI-V (2 veces).

b) Passacaglia de OITO compases de 4/4, solm (sib, mib), I-IV-VII-III-VI-II-V-I (1 vez).

 

9º.- Analiza tímbrica e estruturalmente esta audición (instrumentos, partes). (1 pto.)

 

10º.- Analiza a letra desta canción respondendo a 2 das preguntas: (1 pto)

 

Aquí me tiene bien clavado
soltando las penas en un bar
brindando por su amor
aquí me tiene abandonado
bebiendo tequila pa' olvidar
y sacudirme así el dolor.

¿Dónde estás bendita?
¿dónde te has metido?
Abre un poco el corazón,
deja amarte corazón,
ven y sácame de este bar.

 

Elixe DÚAS destas preguntas:

 

a) Caracterización do eu e do ti. (0,5 puntos)

b) Figura do fragmento en negriña. (0,5 puntos)

c) Explica a situación: ¿que está a ocorrer? (0,5 puntos)

21/03/2011 18:37 davidov3 #. Música No hay comentarios. Comentar.

Bellísimo texto que Antonia escribió para Celso y su visita al Club de lectura

20110324141611-5451224sirena.jpg

Aquí os dejo un bellísimo texto que mi amiga Antonia escribió como regalo a Celso y como huella de su paso por el Club de lectura. Disfrutadlo: 

Quería haber tenido diez ojos, diez orejas, diez bocas, más piel… para no perderme nada.

La luz entraba a un espectáculo por la escalera, calentando de frente y de costado. El silencio era de pájaros atentos en la rama; el río corría peldaños abajo y a Celso no le cabía en la imaginación tanta poesía-naturaleza tangible: nubes cardadas de miraguano, hojas de tela, soles de papel, piedras de nácar, peces de puntadas, aguas de viscosa, patos de cretona y cielos acrílicos. Sólo faltaba el viento. Pero entonces habló él, y un aire conmovido agitó los tendales del patio interior donde crecen a veces los niños, y todas las madres se asomaron desde las ventanas a ver a ese excursionista que hablaba de poesía. Su mochila pesaba y había que vestirlo. No era el peso de ropa mal doblada envolviendo el cepillo de dientes y unas zapatillas, no. Dijo ´infancia´, dijo ´premio nobel´, dijo ´manzano injertado´ y ´oveja´ mientras se guardaba unas pinzas de tender vete tú a saber para qué. Se lo llevaron a la cocina, entre cacharros de colores, una luz imposible de oficina, la tele puesta y la mesa pequeña. Todas se sentaron a su alrededor, sin perder detalle, esperando. Él, después de respirar hondo, siguió hablando, y les contó que las pinzas están hechas de poesía, y que los abrazos son cinturones de seguridad que en más de una ocasión nos han salvado la vida.

Fue en ese momento cuando vieron que no era un hombre cualquiera. Mientras abría su mochila, el ruido de la cremallera hizo que alguna creyera tener delante a uno de esos exploradores de película de tesoros milenarios escondidos. Sus manos salieron de la bolsa llenas de fotos, de recortes de periódicos, de papeles mal cortados escritos por las dos caras y en todas direcciones, alguna canica corrió por el suelo y hasta un extraño instrumento llegó a sonar mientras a las madres les latía el corazón en la yema de los dedos. Una tela de guipur lo sujetaba todo desde abajo como si fuera un cáliz. Era su diario de viaje. Hablaba de árboles únicos, de montañas únicas –llevaba parte de ellos en la suela de sus botas-, de personas únicas –a esas las llevaba en el corazón y en la boca -, de palabras únicas escritas en quince lenguas y en alguna muerta.

Hubo un momento en que todos se callaron y en la televisión empezó a sonar un río. Desaparecieron los muebles, los cacharros de colores, hasta esa luz de oficina y todos se sintieron sumergidos en aquella inundación. No era casualidad. Aquel hombre que había caminado tantos kilómetros, recorrido tantos paisajes, vivido tantas personas, traía con él el olor de las orillas, de la tierra recién sachada, de las uvas en la parra, de animales peludos y calientes en invierno, y también la soledad de un viejo y la alegría de un niño, la alegría de un viejo y la soledad de un niño. Saltaban las palabras como peces encendidos y él sonreía, mientras las madres reconocían a sus abuelos, a sus vecinos, a sus hijos, o descubrían a seres inimaginables en cada historia que contaba. Y cuando empezó a hablar de amor, las aguas se pusieron mansas.

Pero llegó el momento de hacer la tortilla con jamón, las salchichas con huevos, el pescado enharinado, y el tiempo, que a duras penas pasa en aquellas cocinas, acabó en un fogonazo de luz blanca.

Ninguna se despidió, como tampoco lo hacían de sus hijos, para que volviera cuando él quisiera. Pero ya nada era igual. Y decidieron volver de vez en cuando a la aldea, pasear por el encoro, por el monte, entre las vides, hablar con las gentes, ir a las fiestas e incluso a los entierros para que ese olor que dejó el excursionista fuera cada vez más suyo.

 

A Celso Fernández Sanmartín del club de lectura “A árbore vermella”

usando como excusa El ahogado más hermoso del mundo

de G. García Márquez

 

Verín, a 17 de marzo de 2011 .

24/03/2011 14:16 davidov3 #. Literatura No hay comentarios. Comentar.

"Los miserables", un musical maravilloso que te doblará

Basado en la gran novela de Víctor Hugo, este musical te hará trizas, te hará llorar, te hará reír, te hará pensar...

Es una joya a todos los niveles: desde el punto de vista de reparto, se trata de un acierto tras otro. Enormes cantantes, magníficos actores y actrices, mucha entrega, emoción y sensibilidad.

Desde el punto de vista musical, es una obra llena de contrastes, con melodías pegadizas, mucho desarrollo temático, hábiles mezclas, cambios de registro, enormes exigencias técnicas por parte de los cantantes y mucha musicalidad.

Desde el punto de vista espectacular, te dejará boquiabierto: efectos especiales, juegos con el telón de fondo y las imágenes que se proyectan sobre él, decorados alucinantes que cambian en cuestión de segundos...

Una obra redonda. Para todo aquel que ame la música, la literatura, y tratándose de la obra de que se trata, por qué no decirlo: la libertad.

En el teatro Lope de Vega, en Madrid. No te lo pierdas.

24/03/2011 19:07 davidov3 #. Música No hay comentarios. Comentar.

Breve relato otoñal a comienzos de la primavera

20110325180313-carica-1.jpg

El pobre Juan estuvo toda la semana dándole vueltas. No había pensado en otra cosa durante meses.

¿Quién se lo iba a decir? ¿A él? Enamorado.

¡Qué ridículo se sentía! A estas alturas: en el otoño de su vida... Enamorado.

Pero Inés era mucha Inés.

Sus ojos innavegables, sus manos (una duna de pieles suaves y graciosas, ondeando al vals de sus pechos meditabundos, oasis de paz y amor encarnado), su vocecita de dama discreta, cauta, decidida y entrañable. Su figura inquietante cosiendo estrellas al andar: un montoncito de paja del establo en el que nunca yació con él, moviéndose sigilosa, como pidiendo permiso al suelo que pisaba.

Sus piececillos de hermana mayor de Cenicienta, sin zapato de cristal ni príncipe ni baile. Su rosario: su mayor tesoro. Cárcel sin rejas que envolvió sus entrañas en papel de Biblia, arrastrándola al convento.

Juan se decidió: la sacaría de allí, se irían juntos a algún lugar, lejos de Sevilla.

El día llegó, entró en el convento, fue a su celda. Estaba vacía. Apoyado entre los barrotes de la ventana vio abajo, en el claustro, una cruz de madera clavada en el suelo.

Casi sin aliento bajó las escaleras y leyó su epitafio.

Lloró amargamente su soledad, maldijo su suerte y abrazó la cruz.

Don Juan mortuorio

 

25/03/2011 18:03 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

ROMANCE DE CENIZA

20110328192402-estatua-sal.jpg

 

Caen las hojas en la arena

de la playa alicaída,

donde hay manchas verdes, rojas,

y la espuma ennegrecida;

caen castillos optimistas,

se hunden entre sales frías,

los erizos moribundos

sellan todas sus salidas,

danzan como en el Oeste

los ovillos, ruedas finas,

impregnándose de conchas,

ahuyentando la saliva,

besos que, entusiasta siempre,

a su orilla el mar envía;

caen los rulos de los nidos

y, entre nubes de cobriza

chamusquina, caen miradas

muy cansadas, muy heridas.

Tres mujeres muy ancianas,

que entre pastas aún se miran,

escurriendo entre sus dedos

asas de tazas muy finas.

Repicando contra el plato

crujen, ¡rara sinfonía!,

tremolando se desborda

su pesar, qué homilía...

No es otoño, eso da igual,

el jilguero nunca pía

si en la primavera falta

un poco más de alegría.

Es su casa un cementerio

donde cenan las arpías

que algún día lamieron cera

y ahogaron al buen guía.

Es su casa un calendario

donde a cruces matan días,

pero no por devorarlos

saboreando la sandía,

aprovechando el dulce jugo

a dientes, babas y pepitas...

Las cruces de la Gran Fe

apagan luces a porfía,

sangran dientes sin morder,

se estropea la comida,

la despensa es un rosario

de miserias, de ir a misa,

un favor que nadie hizo,

nadie hará... ¡Qué mentira!

Los cristales: sucios, rotos;

las ventanas: fugitivas;

los suspiros: palpitantes;

el silencio: hiedra fría.

Frías manos maceradas,

abortada algarabía,

encerradas sus pasiones,

amigas desconocidas;

miran cómo caen las hojas

en la arena alicaída

de una playa que hoy, sincera,

tuerce el gesto, está bravía:

se enfada con su rencor

de naufragios de aquel día,

escozor de heridas viejas,

el rencor que nunca olvida,

sangre y luces derramadas,

el amor que nunca afina,

soledad llena de cuento,

rosa herida y sin espinas:

no la herida del tropiezo

que escuece, en carne viva;

no el dolor de equivocarse,

perder mucho en la partida;

el dolor infame, eterno,

de no haber movido ficha;

el tener todo ahorrado

y darse cuenta, ¡qué desdicha!,

del absurdo del cuidado

al que no sigue la vida,

ver lo poco que nos queda

y cuánto pesa la mochila,

tan llena de paños secos,

llena de “no todavía”,

no tan llena, ciertamente,

en el fondo tan vacía...

Estrujándose los sesos

busca en su memoria herida

aquellos años infantiles:

tres muchachas, nueva vida.

Matrimonio entre dos viudos,

renovada la familia,

esperanzas aplacadas,

muchas promesas fingidas,

una madre poderosa,

ahora anciana con pastillas,

incapaz de dar afecto,

de curarles las heridas,

de ser madre generosa,

cariñosa con tres hijas,

mucho escuecen hoy los ojos

y al mirar afuera guiña

un ojo a aquella gaviota,

ave sucia de rapiña,

largas alas blancas rompen

el perfil de la campiña

cuando trae volando, lejos,

de la playa porquerías.

Blancas alas, aún sin plumas,

su hermana mayor tenía,

ella, la menor, un pato

más que un cisne parecía.

Su complejo siempre ahí,

bien regado lo tenía,

enseñantes, profesores,

madre y la santa familia,

todos a una, siempre duros,

comparaban su valía,

su destreza en el piano,

su francés, su alma pía,

perdedora en el contraste,

siempre uno a cero iba.

Si avanzaba, era tarde,

si paraba, la reñían;

llora triste, empaña lentes

de anciana dolorida.

Juventud atolondrada,

chismes, cuentos, ¡tonterías!,

nunca fue feliz, ¡qué sola

iba a estar toda su vida!

Si supiera aquel entonces

cuán poco aquello valía,

si no hubiera abandonado

la esperanza en “todavía”...

En la otra silla, junto a ella,

ajena a esta retahíla

de recuerdos y dolores,

de verdades y mentiras,

agrandadas por afectos

que llegan con furia e ira

y no siempre son reflejo

de lo que fue ayer la herida,

se encontraba, silenciosa,

una madre desposeída,

su cabeza era un nido

donde no había más que migas,

restos de ideas confusas,

un paté de sangre y misa,

de pecados capitales

practicados sin desidia,

una masa tan oscura

como el vientre en la parrilla...

Una madre enajenada,

bomba de relojería,

una vida aplazada

hasta que algo diga arriba

que llegó el momento exacto,

el instante de partida,

ese en el que se recoja

lo que queda de la diva.

Una madre traicionera

incapaz de amar sus hijas,

pero experta en tenerlas

avanzando en las casillas.

Una mujer de su época,

peón de ajedrez, ¡qué ficha!

Le hubiera encantado

tener tiempo para amigas,

caramelos y amores,

sonrisas cómplices, pillas,

juegos de niñas felices

que aprovechan bien la firma;

pero ella no tuvo tiempo,

su papel, protagonista,

era situar a la hija ajena

do´ las suyas no podrían,

¡qué tristeza, qué destino!

¡qué dolor, tanta ironía!

Permitir ver vieja y sola

a la carne compartida,

a los seres que habitaron

sus entrañas más rojizas,

aquellas que nunca oyeron

más que dentro sus cantigas,

su voz queda y amistosa,

su promesa inmerecida:

darles sitio en su mundo,

pero como señoritas,

aunque él muriese pronto,

lo besó la Muerte fría,

aunque aquél llegase tarde

y aún encima tuviese hija.

Una hija muy guapa,

heredera inmerecida,

de un hermoso pelo rubio,

envidia loca de las niñas,

además de una voz bella

con la que pronto sería

la elegida de aquel cuento,

la princesa prometida,

aquella que calzase el reino

con cristal que la Madrina

regaló entre ratas buenas

a la buena de la niña.

Una madre que sufrió

el desdén de la ironía,

pues murió el esposo amado

legando cruel profecía.

La tercera en el lugar,

una dama anciana y fría,

con ojos de otra galaxia

esta escena analiza.

Fuera, llueven playas secas,

donde danza la otoñía,

dándose la mano hermosa

con las olas que patinan

entre sueños infantiles

y resacas de heroínas.

Dentro, dos mujeres muertas

aún no saben que la vida

se les fue llorando solas,

encerrándose en tinas

con obtuso aceite hirviendo,

con sulfuro, hiel y harina,

empanándose los ojos

con dolores y mentiras,

odiando a la joven loca

que aún ahora desafina

versos cojos de emoción,

notas tercas de insulina,

cercos prietos al espíritu

que no sabe lo que olvida,

que no olvida lo que tiene,

que enmudece por envidia.

Caen arenas del reloj

que custodia nuestra herida,

una herida llena de humo,

con sólo una medicina,

una playa donde mueren

llantos natos en campiña,

donde caen todos los sueños,

caen las hojas, cae el día.

28/03/2011 19:22 davidov3 #. Mis escritos No hay comentarios. Comentar.

Sesión musical en el Club de lectura

20110331142224-eartraining3001ff1.jpg

Hoy, jueves 31 de marzo, tal y como se anunció anteriormente en el blog de la biblioteca, tendremos una sesión dedicada a la música que nos gusta.

Dividiremos algunas de las obras elegidas según la clasificación tradicional:

a) Música llamada "culta"

          a.1.) Música canónica

                 - Barroca: Aria de la Suite nº 3 de Bach

                               Canon de Pachelbel

                 - Romántica: Balada de Chopin (análisis)

                 - Neoclásica: Romeo y Julieta (Prokofiev)

          a.2.) Música de cine

                 - Amelie: Vals

          a.3.) Música alternativa

                - Kiss the rain, de Yiruma

b) Música popular

          b.1.) Tradicional

                - Anónima

                - De autor, imitando el estilo de la tradicional: Desafinado

          b.2.) Urbana

                - Tú y sólo tú, Sólo para ti, Mi historia de amor, Naturaleza muerta

31/03/2011 14:22 davidov3 #. Música No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris